La violencia entre Sudán y Etiopía no se detiene

La situación de Etiopía respecto a Tigray, la violencia étnica de otras regiones, la tensión con Sudán y la falta de acuerdo respecto a la presa del Nilo, no ayudan
Atalayar_Abdalla Hamdok, primer ministro de Sudán

AFP/ ASHRAF SHAZLY  -   El primer ministro de Sudán, Abdalla Hamdok (centro), y el general de división Malik Tayeb Khojali (izq.) inspeccionan una guardia de honor en El-Fasher, Darfur del Norte

Nuevos incidentes en la región fronteriza entre ambos países empiezan a preocupar en la comunidad internacional, ante la amenaza de una mayor escalada. Además, la situación interna de la propia Etiopía, con el frente abierto contra el TPLF, la violencia entre grupos étnicos que se está descontrolando en otras áreas del país y la falta de acuerdo político con Egipto y, precisamente, Sudán, sobre la Gran Presa del Renacimiento Etíope, dificulta la capacidad de maniobra de Abiy Ahmed.

En las últimas horas, un avión militar etíope se ha adentrado en el espacio aéreo sudanés, según ha informado el Ministerio de Asuntos Exteriores del país. Desde el Ministerio se ha indicado que hechos así pueden tener consecuencias peligrosas y aumentar una tensión que ya es alarmante en la frontera. El Ministerio de Asuntos Exteriores ha añadido que "esperan que estas hostilidades no se repitan en un futuro por el bien de las relaciones bilaterales entre ambos países".

Etiopía había advertido a Sudán de que el aumento de la presencia militar en la región fronteriza de Al-Qadarif no ayudaba a la desescalada. La región se encuentra en disputa por la cantidad de tierra fértil que existe en esa región. Los incidentes se producen en torno a Al-Fashqa, localidad fronteriza en la que la que se encuentra el foco de las disputas territoriales entre Jartum y Adís Abeba.

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PHOTO/ABD RAOUF - Convoy de tropas gubernamentales en el pueblo de Tabit, en la región norte de Darfur en Sudán

Sin embargo, el jefe del Consejo Soberano, Abdel Fattah al-Burhan, visitó la región oriental de Sudán apenas día después de la advertencia etíope. En el comunicado emitido se indicaba que las Fuerzas Armadas sudanesas están preparadas para proteger su territorio y preservar su seguridad.

Sudán ha venido aumentando la presencia militar en la región, ante la presencia de milicias etíopes que se encargan de velar por la seguridad de los agricultores que explotan tierras sudanesas. En este contexto, han sido varias las escaramuzas en las que también se han producido víctimas civiles, las últimas seis víctimas civiles, este mismo lunes.

Un hecho del que se desconocen las causas, pero que también ha hecho saltar las alarmas, es el accidente de un helicóptero militar sudanés en esta región fronteriza con Etiopía. En una situación crítica de las relaciones, cualquier hecho puede actuar como acelerante en la escalada violenta.

Atalayar_ Sudán crisis
PHOTO/JASON RIZZO/MSF - El paso fronterizo de Hamadayet, donde los refugiados de Etiopía cruzan el río hacia Sudán
Emiratos trata de mediar

El Ministerio de Asuntos Exteriores emiratí ha solicitado, en una declaración difundida a través de la agencia WAM, el cese de la escalada entre ambos países. Emiratos vive con preocupación la situación de la frontera entre Sudán y Etiopía, ya que los dos son países amigos de Emiratos.

Desde el país del Golfo se apunta a la cooperación y al diálogo como clave para la seguridad y la estabilidad de una región como es el Cuerno de África. Ha pedido que se prioricen estos aspectos y que se evite cualquier acción que pueda desembocar en un incremento de la violencia.

Aumento de la violencia étnica en Etiopía

Mientras todo esto sucede, la parte etíope de la frontera también se encuentra en una situación convulsa. En apenas un mes, se ha producido la muerte de más de dos centenares de civiles a manos de milicias armadas en la región de Benishangul-Gumaz, al oeste del país y limitando con Sudán

El movimiento de población amhara desde la región vecina está desatando una lucha étnica por el poder y el control sobre la tierra cultivable. Esta lucha ha provocado la muerte de más de 80 civiles en el último ataque, según ha informado la Comisión Estatal de Derechos.