Las claves de la división del fútbol sala: García repite el plan 37 años después

La rivalidad entre los equipos de García y Gozalo ya hundieron el futsal en los 80
El alcalde de Torrejón de Ardoz, Ignacio Vázquez, y el concejal de Deportes, José Miguel Martín Criado, junto a José María García, fundador de Movistar Inter FS

 -   El alcalde de Torrejón de Ardoz, Ignacio Vázquez, y el concejal de Deportes, José Miguel Martín Criado, junto a José María García, fundador de Movistar Inter FS

El fútbol sala llegó a España a finales de los años 70. Enseguida despertó el interés entre los aficionados y se crearon torneos locales cada vez más competentes hasta que resultó atractivo para las instituciones. La RFEF dio cierto refugio al fútbol sala con una competición propia y el CSD y el COE lo acabaron reconocieron como deporte mediante los habituales vericuetos burocráticos. 

José María García y José Manuel Gozalo fueron los periodistas que pusieron los focos mediáticos sobre el fútbol sala. Un visionario García engrasó la máquina verde de Interviú Hora XXV en 1977. Camiseta naranja “butano” y pantalón negro. Gozalo cimentó Unión Sport con todo lo que tenía como director de deportes de RNE. La guerra fue atroz entre García y Gozalo. Dos ganadores natos que movieron su poder para contar en sus plantillas con los mejores jugadores del momento. El periodista de Hora XXV era el 9 de Interviú pero supo convencer a Amancio Amaro, José Luis Peinado, Carlos Goyanes o Armando Ufarte para que se unieran a su deporte cuando colgaron las botas. Gozalo también jugaba y en su plantilla había nombres como José Ángel de la Casa o Jesús Álvarez. Años después llegaron jugadores como Aurelio Gómez Araujo “Yeyo”, el artesano que moldeó el fútbol sala moderno y el primer presidente de la LNFS. 

Derrota en el Magariños

La rivalidad fue tal que el mal perder de García le hizo sacar a su equipo de competición con la liga 82-83 en marcha. ¿Les suena? El periodista se veía incapaz de ganar a Unión Sport y promovió la salida de varios clubes del paraguas federativo para sumarse a la Federación Española de Fútbol Sala (FEFS) y a una liga paralela donde no tenía enemigos. Fue en un partido de alta tensión en un pabellón repleto del Polideportivo Antonio Magariños de Madrid en el que Interviú perdió 0-1 ante Unión Sport. El malogrado Juanito fue testigo de que ese día García no aceptara la derrota y provocara la escisión. Hay que añadir que la competición que jugaba Interviú la organizaba la federación presidida por Pablo Porta, enemigo íntimo del periodista que noche tras noche arremetía contra él con el famoso soniquete del “Pablo, Pablito, Pablete”. Por cierto, Interviú tampoco fue capaz de ganar la otra liga y perdió en la final contra el equipo gaditano de Panderías Virgili. 

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Mauro y García

La batalla judicial fue muy larga y truncó el despegue de este deporte. Mientras, la competición seguía su curso con la organización de la RFEF y en 1984 apareció Toledart en escena. Un equipo de Toledo que tenía en sus filas al portentoso brasileño Mauro. Ese año Toledart fue subcampeón de Liga y puso a prueba a García. Las crónicas de la época cuentan que Mauro “se marchó de Toledo en extrañas circunstancias”. El fútbol sala de entonces está convencido de que detrás de aquellas circunstancias estaba José María García. En la primera vuelta de la siguiente temporada Interviú había sido humillado en el pabellón del estadio del Salto del Caballo (rebautizado años después como pabellón Javier Lozano). Al llegar la Navidad Mauro se fue a Brasil y no volvió para jugar la segunda vuelta. Regresó la siguiente temporada para incorporarse a la filas de Interviú y ser uno de los primeros jugadores de este deporte que era capaz de llenar pabellones con su presencia. Jugada maestra del maestro García.  

Mientras Gozalo y García dirimían su rivalidad en las ondas, la burocracia seguía su curso. En 1986 el CSD inscribió a la FEFS en el Registro Nacional de Asociaciones y Federaciones Deportivas después de un violento encierro de cinco días de los directivos de la federación en la sede del Consejo Superior de Deportes. Meses más tarde sería el COE el que admitiría a la federación del fútbol sala como miembro de pleno derecho. Y hasta el Tribunal Supremo reconoció su existencia. El fútbol sala se dividía para hacerse más débil. 

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El maratón de la Ermita

José Luis Roca llegó a la RFEF en la que seguía Gozalo, delfín de Porta y al servicio de poner palos en las ruedas del fútbol sala. Tal fue la asfixia que la RFEF logró sacar al futsal del registro de federaciones deportivas para que perdiera las subvenciones. 

Ni las federaciones ni las asociaciones de jugadores pusieron de su parte para unir al fútbol sala. La chispa saltó en un maratón en las instalaciones de la Ermita del Santo de Madrid que organizó “Yeyo”, ya retirado del fútbol sala. Lo iban a disputar equipos de los dos bandos y tenía la bendición de García y Gozalo. Sería televisado por TVE gracias a la mediación de José Ángel De la Casa y hasta se consiguieron unificar los dos reglamentos para darle seriedad. Tres días antes del torneo aparece un personaje misterioso del fútbol sala, Antonio Alberca. Presidente de la FEFS y amigo de García. Conspiró para embarrar los acuerdos ensuciando el nombre del organizador que se vio obligado a suspender el maratón. 

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Entre Villar y Havelange

Ese día los clubes, hartos de la situación, empezaron a moverse y crearon una comisión con equipos de las dos competiciones. Querían jugar juntos por encima de organismos y enfrentamientos personales. Llamaron las puertas de la Dirección General de Deportes de Rafael Cortés Elvira y del CSD de Javier Gómez-Navarro. También le contaron los problemas del fútbol sala a un recién llegado Ángel María Villar que les dio todo tipo de facilidades y les prestó su ayuda. 

En 1988 Joáo Havelange, presidente de FIFA entre 1974 y 1998 pidió expresamente a España que arreglase el problema del futsal. Gómez-Navarro declaraba entonces a la prensa que “no puedo prometer ningún resultado. Es una tarea complicada” pero se puso manos a la obra. Con la intermediación del CSD y a pesar de las trabas de la FEFS se consiguió unir al fútbol sala en España. Así se constituyó la Liga Nacional de Fútbol Sala que estuvo entre 1989 y 1990 sin pertenecer a ninguna federación. Una figura fuera de la legalidad pero que permitió expresamente Cortés Elvira para evitar que se derramara más sangre. Con la paz firmada, la LNFS se decide por la RFEF como organismo más seguro para dar cobertura al fútbol sala. En aquel convenio la LNFS se encargaba de todo lo referente a su deporte: comités, apelación, sanciones, árbitros… incluso propuso la designación de Javier Lozano como seleccionador nacional en sustitución de Felipe Ojeda “Trona”. Una decisión que mantuvieron cuando García llamó a Lozano para entrenar a Interviú. La aventura duró unos meses y su vuelta a la selección resultó más productiva.  

Una década de trabajo después, el esfuerzo de los clubes se vio reflejado a nivel internacional con la consecución de dos mundiales. García pudo contar el de Guatemala de 2000 en Onda Cero, de pie, micrófono en mano narrando desde el estudio, aunque tuviese en el Domo de Ciudad de Guatemala a un periodista como testigo del 4-3 a Brasil. Curiosamente, ese año la LNFS empieza a perder las competencias del futsal en favor de la federación. 

José María García sigue siendo el alma mater de Movistar Inter, su mejor revulsivo en los vestuarios. Pero también el agitador del nuevo cambio de rumbo que planea sobre el fútbol sala. Hace 37 años su macabra idea acabó frenando a un deporte en crecimiento. Ahora puede tirar por la borda las últimas tres décadas del trabajo de todos los clubes para volver a un pasado convulso y a un futuro incierto. Pasan los años y el enemigo del fútbol sala sigue siendo el fútbol sala.

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