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Las nuevas consultas yemeníes incluyen a la facción hutí entre sus asistentes

La Secretaría General del Consejo de Cooperación del Golfo asume la organización de unas conferencias que buscan conseguir una solución política para Yemen
Hutíes

PHOTO/HANI MOHAMMED  -    Rebeldes hutíes levantan sus armas durante una concentración en Saná, Yemen

El Consejo de Cooperación del Golfo tiene previsto invitar a las fuerzas y componentes políticos, culturales y sociales yemeníes, incluidos los hutíes, a las próximas consultas celebradas en Riad, capital de Arabia Saudí. Varias fuentes indican que la iniciativa será anunciada oficialmente en los próximos días.

Las conversaciones discurrirán bajo el lema de la solución política yemení y serán una mezcla de la Conferencia de Diálogo Nacional integral patrocinada por las Naciones Unidas en 2013 y la Conferencia de Riad de mayo de 2015. Se prevé que asistan unos 500 participantes, todos ellos de varias corrientes políticas, intelectuales o representantes de organizaciones sociales, entre otros.

Nayef al-Hajraf, secretario general del Consejo de Cooperación del Golfo, se reunió el pasado lunes con Adb Rabbo Mansour Hadi, presidente de Yemen, para presentarle la propuesta y organizar las diferentes reuniones. La oferta recibió el visto bueno del mandatario yemení.

Consejo de Cooperación del Golfo
REUTERS/AHMED YOSRI  -   Vista general de la 41ª Cumbre del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG)

El patrocinio de esta iniciativa por parte del Golfo busca camuflar la “vergüenza” de Arabia Saudí. Desde Abu Dabi, se rechaza la idea de que la conferencia esté bajo su nombre debido a la imposibilidad de hacer una oferta de paz directa a los hutíes. Esto coincide, además, con un momento en el que la facción radical está realizando numerosos ataques contra instalaciones civiles y gubernamentales en el Reino wahabí.

Ahora el Golfo continua con la idea presentada por el país saudí hace un año y que tenía como objetivo conseguir el alto el fuego y entrar en un proceso de diálogo político integral para detener la guerra. Sin embargo, los rebeldes la rechazaron por completo a pesar de haber recibido apoyo regional e internacional.

Fuentes políticas cercanas a la organización descartan su respuesta a la invitación, lo que confirmaría su escasa implicación en superar el conflicto. Por su parte, el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores del gobierno hutí no reconocido, Ahmed al-Imad, asegura que no recibieron la invitación y que “Arabia Saudí es parte de la agresión, no es un país neutral”.

La conferencia permitirá la revisión y evaluación de siete años de guerra, y permitirá la creación de comités especializados para dar seguimiento a la implementación de los resultados de los diferentes diálogos políticos, militares y económicos. Asimismo, el Consejo de Cooperación del Golfo establecerá un mecanismo encargado de poner en marcha las decisiones adoptadas.

Fahd Talib al-Sharafi, ministro de Información de Yemen, señala que este movimiento no es extraño para el Consejo ya que “están tratando de encontrar soluciones para aliviar una de las cargas que sufren los yemeníes”. También se contempla el estudio de los detalles que han impedido la unificación de sus filas.

Con esta invitación, los rebeldes disponen de una nueva oportunidad para traer la paz a una nación que lleva sufriendo los efectos de una guerra vigente desde 2015. Las prolongadas hostilidades han dejado al territorio sumido en una crisis sin precedentes. La población tiene que luchar contra el hambre, la falta de abastecimiento y contra graves enfermedades.

Yemen desnutrición infantil
AFP/ESSA AHMED  -   Salwa Ibrahim, una niña de 5 años de edad que sufre de malnutrición aguda y pesa 3 kilos, en un centro de tratamiento en la provincia de Hajjah de Yemen, el 23 de junio de 2020

Los enfrentamientos tienen sus raíces en la Primavera Árabe de 2011, cuando un levantamiento popular obligó a Ali Abdullah Saleh a abandonar el poder y dejarlo en manos de su vicepresidente. Se suponía que la transición política conduciría a la estabilidad, pero pronto el nuevo Gobierno tuvo que hacer frente a diversos problemas como la corrupción o los continuos ataques de Al Qaeda.

El movimiento insurgente aprovechó esta situación para hacerse con el control de diferentes zonas del norte de la región. En 2015, los rebeldes tomaron la capital yemení Saná y el conflicto escaló con la intervención de una coalición de Estados liderada por Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos, apoyados por Estados Unidos, Reino Unido y Francia.

António Guterres, secretario general de la ONU, declaró que “no hay solución militar al conflicto en Yemen” tras el último ataque perpetrado por los hutíes contra el aeropuerto internacional de Abu Dabi, en el que usaron drones y misiles. La respuesta saudí llegó horas después con el bombardeo contra la capital del país oriental.