Libia: “Hay menos estrellas en el cielo de Sirte”

Al noroeste del desierto del Sahara en un área de 1.100.000 km², está teniendo lugar una batalla geopolítica con muchos actores e intereses en el tablero internacional
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AP/MOHAMED SALAMA  -   En esta foto tomada el 24 de marzo de 2015, las casas dañadas se alinean en una calle de Bengasi, Libia.

Muammar Gaddafi - Sirte, Distrito 2, noche del 19 al 20 de octubre 2011 (1)

Libia se ha visto sumida en el caos desde el levantamiento de 2011 que condujo a la muerte de Muhammar Mohammed Abu Minyar Gaddafi (2) el 20 de octubre de 2011. Para Rusia, Occidente es responsable, ya que la OTAN ha causado la caída del régimen y la fragmentación del país. 

El país explotó en mil pedazos, cuarenta y dos años de dictadura y ocho años de caos no sólo han destrozado la estructura del estado, sino también el tejido social en sí. “Libia est omnis divisa”.

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Algunas fechas

1945. Al final de la segunda guerra mundial, bajo la presión de Naciones Unidas y compañías petroleras estadounidenses interesadas en la explotación de reservas en Libia, Francia e Inglaterra se preparaban para la independencia del país. A finales de 1950, una asamblea constituyente nombró al rey Idriss el-Sennoussi. La independencia de Libia se hizo oficial un año después el 24 de diciembre de 1951, un tratado de amistad fue firmado con el Reino Unido en 1953. En 1956, dos compañías petroleras estadounidenses obtuvieron una enorme concesión, mientras que el estado libio se encargó de construir la infraestructura para transportar petróleo de los pozos de los que se extrajo a los puertos de los que se exportaría. Durante la década de 1960, la economía libia comenzó a cosechar todos los frutos de esta estrategia, pero en 1969, un golpe militar organizado por el coronel Muhammar Gaddafi y un grupo de oficiales, conocidos como los Oficiales Libres, derrocó al rey Idriss. Gaddafi siempre quiso una Libia regional más grande de ahí sus intentos de fusionarse con Egipto y con Túnez para dar nacimiento a una república árabe islámica intento fallido como tantos otros. Gaddafi pretendía acentuar aún más el carácter islámico y socialista del Estado (las empresas estatales, excepto las del sector petrolero, se transforman en empresas autogestionadas), y su símbolo será el cambio de nombre de Libia, convirtiéndose en la Jamahiriya Arabe (estado de las masas o gobierno del pueblo) una Libia Popular y Socialista. El gobierno de Gadafi se volvió cada vez más dictatorial y la economía comenzó a declinar, una Libia, cada vez más aislada diplomáticamente, es acusada por los Estados Unidos de financiar el terrorismo internacional y de estar directamente involucrada en varios atentados.

Desde 1999, Gadafi trabajo para normalizar las relaciones con los países occidentales. Se restablecieron las relaciones diplomáticas con el Reino Unido, y en 2002 comenzaron las discusiones sobre litigios con los Estados Unidos. Se firma un acuerdo para que Libia pague una indemnización a las familias de las víctimas de Lockerbie (3) y las sanciones internacionales contra el país cesaron por completo en septiembre de 2003. 

2010-2011 Las protestas que comenzaron en varios países de Oriente Medio y el norte de África a finales de diciembre de 2010 también se extendieron a varias ciudades libias a principios de 2011. A principios de marzo, se formó en Bengasi un Consejo Nacional de Transición (CNT) con el objetivo declarado de derrocar al régimen de Gaddafi y guiar al país de manera interina a través de la transición a la democracia.  En respuesta a una severa represión militar contra los manifestantes, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó una resolución (núm. 1973), que exigía un alto el fuego y autorizaba a la comunidad internacional a establecer una zona de exclusión aérea sobre Libia.

La OTAN interviene proporcionando apoyo aéreo a los insurgentes. Después de meses de combates inciertos, las fuerzas anti-Gaddafi tomaron Trípoli, la capital, en agosto de 2011. A mediados de septiembre, una votación de la Asamblea General de las Naciones reconoció al CNT como el órgano rector de la toma de decisiones de Libia. Las tropas de Gaddafi todavía se oponían a algunos focos de resistencia. Sirte, el último atrincheramiento de los fieles del régimen, finalmente cayó el 20 de octubre. Gaddafi, que se había refugiado allí, fue asesinado ese mismo día. Tres días después, los representantes del CNT anunciaron el fin de la insurrección y el establecimiento de un régimen basado en la ley islámica (Sharia): el divorcio está prohibido, se restablece la poligamia; y está prevista la creación de bancos islámicos.

Pero Libia a la muerte de su general ha degenerado en un estado débil y fragmentado caldo de cultivo de terroristas especialmente del Dáesh, aprovechándose del desgobierno existente y con los ingredientes necesarios e idóneos para operar en y desde ese país. La situación en Libia sigue siendo muy confusa hoy en día, y ello afecta peligrosamente a la franja del Sahel y a toda la región. 

Hoy nos encontramos dos "legitimidades" reclamadas y que contradictoriamente chocan entre sí.

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Es, en primer lugar, la de Fayez al-Serraj, diputado de Tobrouk hijo de un funcionario que hizo carrera junto al rey Idris, fue nombrado Presidente -al mismo tiempo que el Primer Ministro- del Actual Consejo del Gobierno del Acuerdo Nacional (GNA) o del Gobierno del Acuerdo Nacional del Estado de Libia, y esto, en virtud de los "Acuerdos de Skhirat" firmados el 17 de diciembre de 2015, bajo los auspicios de las Naciones Unidas, entre las dos autoridades rivales, a saber, la mayoría de los miembros del "Congreso General Nacional" inicial reunidos en un Consejo Superior de Estado y los de la "Cámara de Representantes", Trípoli (oeste) y Tobruk (este) respectivamente. Esto significa que Fayez al-Sarraj tiene, teóricamente hablando, el apoyo de la "comunidad internacional", precisamente como representante del llamado "derecho internacional".

Este asumió el cargo -no sin dificultades- en marzo de 2016, porque la realidad de su poder depende en gran medida de la buena voluntad de las milicias armadas en su mayoría islamistas, de las ciudades costeras de Tripolitania, como de Misrata -el núcleo duro de la coalición islamista Fajr Libia- milicias que participaron en el derrocamiento del coronel Muammar Gaddafi en el verano de 2011.

La otra "legitimidad" es la encarnada por el mariscal Khalifa Haftar, ex oficial del ejército del coronel Muammar Gaddafi que cayó en desgracia durante la guerra con el Chad en los años 80, que emigro a los EEUU donde obtuvo la ciudadanía americana y volviendo del exilio después de la revolución de 2011, fue rápidamente uno de los líderes militares que se hizo valer en Cirenaica, antes de ser nombrado primero, en marzo de 2015, comandante en jefe de un "Ejército Nacional Libio" por la "Cámara de Representantes" de Tobruk, y luego en septiembre de 2016 "Mariscal - un título inédito en Libia - de la llamada ELN (Miembros del Ejército Nacional de Libia) que reuniría entre 25.000 (según algunos observadores) y 70.000 hombres (según la ELN).
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Haftar se presenta deliberadamente así mismo, como el hombre de la situación para luchar contra el terrorismo en Libia, con el fin de beneficiarse de la atención y la comprensión de ciertos partidarios externos, occidentales y/o de otro tipo. En diciembre de 2017, dos años después de la firma de los "Acuerdos de paz” en la ciudad marroquí de Skhirat, el mariscal de campo Khalifa Haftar cree que el mandato del Consejo Presidencial, que es reconocido oficialmente por la comunidad internacional pero que él nunca ha reconocido, se ha vuelto obsoleto. Es en este contexto cuando decide comenzar la toma de toda Libia, incluyendo Tripolitania. En abril de 2019, anunció el lanzamiento de una operación militar a gran escala para tomar la capital libia, desde que comenzaron los combates por la capital en abril, más de 1.000 personas han muerto y más de 140.000 han sido desplazadas, según la ONU. El 20 de diciembre de 2019, el ELN dio al Gobierno de Unidad Nacional (GNA) de Fayez el-Sarraj tres días para retirarse de Trípoli y Sirte, de lo contrario estas ciudades serán bombardeadas sin descanso. La configuración actual es en la superficie, bastante favorable para Khalifa Haftar, que goza de un apoyo extranjero significativo.

Habiendo ocupado la gran mayoría del territorio libio y estando a las puertas de Trípoli va a ser difícil creer que Haftar vaya a abandonar militarmente su posición de ventaja militar por mucha presión internacional que se vaya a dar. De momento lo que el escenario nos muestra es un frágil y simple alto el fuego, recordemos que el mismo aun no está firmado por ambas partes (se han celebrado dos conferencias internacionales por Libia, en Moscú y Berlín, pero las partes no se han reunido cara a cara a pesar de haber mostrado su disposición por iniciar dicho alto el fuego).

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Atalayar_Libia_Reportaje_Mapa de los bandos_Haftar y Sarraj

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En este tablero de ajedrez hay sin embargo otros actores determinantes empecemos a conocerlos y saber el porqué de su interés en el devenir del conflicto.


Empecemos por turcos y egipcios. 

Turquía y Egipto están en total desacuerdo sobre la cuestión libia. Se ha demostrado que la Turquía del presidente Recep Tayyip Erdogan apoya ostensiblemente a Fayez al-Sarraj contra el mariscal de campo Khalifa Haftar. En junio de 2019, este último ordenó a sus fuerzas atacar los buques e intereses turcos, así como prohibir los vuelos hacia y desde Turquía. 

"Cualquier ciudadano turco en territorios libios será arrestado" y "todos los vuelos desde y hacia Turquía estarán prohibidos". 

Lo que era un secreto político se hizo oficial a finales de noviembre de 2019, con la firma de un acuerdo militar formal entre Trípoli y Ankara. El acuerdo de "cooperación militar y de seguridad" se firmó el 27 de noviembre durante una reunión en Estambul entre el presidente Recep Tayyip Erdogan y Fayez al-Sarraj. Dicho acuerdo de hecho allana el camino para la intervención turca directa en Libia al prever el envío de una "fuerza de reacción rápida" tan pronto como el gobierno libio lo solicite, lo que Fayez al-Farraj hizo, ya el 19 de diciembre, bajo una presión significativa de las milicias islamistas apoyando al GNA. 

En contraste, el Egipto del presidente Abdel Fattah al-Sissi apoya abiertamente al mariscal de campo Khalifa Haftar -a veces referido por sus críticos como un "golpista" e incluso un "Sissi libio"- considerando que la caótica situación en Libia tiene un impacto directo en el Seguridad nacional egipcia. 

Pero lo cierto es que el juego de interferencia extranjera no se detiene allí, porque detrás de los protagonistas de primera línea turco y egipcio, hay otros actores asociados en las sombras.  

En este contexto, ¿qué pasa con el papel de la Unión Europea, donde algunos de sus Estados como Grecia, Chipre e Italia, o incluso Francia, están más o menos directamente preocupados? ¿Puede tener la UE un papel de mediación?

Su situación es muy complicada siendo un defensor de la "legalidad internacional". En primer lugar, hay un importante problema de migración en la estabilidad de Libia. El principal problema radica en el hecho de que no hay una voz europea unánime sobre la cuestión libia, sino más bien voces "europeas", a veces disonantes. La UE cree firmemente que no hay una solución militar a la crisis libia y que un conflicto duradero sólo traerá más sufrimiento al pueblo libio, exacerbará las divisiones, aumentará el riesgo de partición del país, se extenderá inestabilidad en toda la región y exacerbara la amenaza del terrorismo. Por lo tanto, el cese inmediato de las hostilidades es crucial. La UE seguirá apoyando la mediación de Naciones Unidas y contribuyendo a la aplicación de las decisiones que puedan adoptarse en Berlín. Ghassan Salamé emisario de la ONU en Libia reconoce el mismo los obstáculos casi insuperables que tiene su misión.”he pasado 18 meses intentando reunir a los libios pero cuando vas de un fracaso de un dialogo a uno de un acuerdo esta demostrado que hay muchos actores internacionales que juegan en tu contra”

En cualquier caso, los líderes europeos reafirmaron su "determinación de que la Conferencia de Berlín, que se celebrará en un futuro próximo [teóricamente en enero de 2020], sea un éxito". Pero detrás de este consenso de fachada a veces hay posiciones divergentes. Se invitará a la conferencia de Berlín a miembros permanentes del Consejo de Seguridad, así como a países directamente implicados en el conflicto, como Egipto, Turquía y los Emiratos Árabes Unidos, pero no se sabe si los dos líderes libios estarán representados. De hecho, el mariscal Haftar establece una serie de condiciones. Para él, primero es necesaria la disolución de las milicias que apoyan a su rival en Trípoli, y sobre todo expulsar a los mercenarios sirios y a los soldados turcos. Khalifa Haftar también pide el establecimiento de un verdadero gobierno de reconciliación nacional que reúna a todos los libios, con la aprobación del Parlamento. Al negarse a firmar el alto el fuego en Moscú, Khalifa Haftar demuestra que no está a las órdenes de Rusia, que se presenta como su aliado. Puede contar con otros partidarios cuyos intereses siempre converjan con los suyos. Por lo tanto, el éxito de dicha conferencia para nada está garantizado.

El petróleo 

Haftar logro un acuerdo ventajoso con la Compañía Nacional del Petróleo (NOC) para reanudar las exportaciones y actividades de petróleo en los principales puertos de la costa. 
Controlar la media luna de petróleo al-hilal al-naphthis y sus oleoductos, que representan casi el 70% de los recursos de hidrocarburos del país, significa tener los ingresos energéticos libios en sus manos. Por lo tanto, no debería sorprender que desde 2013, esta franja de tierra haya sido el lugar donde se han librado la mayoría de las batallas más duras produciendo el colapso de las exportaciones de 900.000 barriles por día a poco menos de 300.000 que es la cantidad residual que llega a los puertos de Tobruk y Trípoli respectivamente. No olvidemos que con Gaddafi la producción superaba los 1.600.000 barriles, de los cuales sólo 150.000 estaban reservados para el consumo interno. Es fácil entender, por tanto, cuán importante es el bloqueo del petróleo en términos de la posibilidad de recuperación económica y reconstrucción del país. Pero el banco libio, del que ninguna facción, con pragmatismo hipócrita, ha tratado de impedir su funcionamiento y operativa, además del petróleo, también está compuesto por el Banco Central de Libia (CBL) y la Autoridad Libia de Inversiones (LIA); actualmente solo el CBL tiene un poder de gasto real y, gracias a los esfuerzos de Italia y el Reino Unido desde 2015, ha podido reanudar los salarios y los subsidios a los precios, un factor nada desdeñable teniendo en cuenta que el 80% de la fuerza de trabajo en el país, incluidos los milicianos, esta mantenida por salarios públicos . En cualquier caso, es preciso el preservar las dos únicas instituciones respetables e independientes del país como son el CBL y la NOC. 

“Preservar ambas instituciones no solo resulta clave para la economía libia y el abastecimiento global sino también para mantener un campo de juego equilibrado que permita una posible solución política”. (4)

Alrededor del 80% de las reservas de hidrocarburos se encuentran en la cuenca del Sirte y en el interior del desierto de Cirenaica. El petróleo libio tiene dos características tentadoras: en primer lugar, su naturaleza ligera y dulce: un crudo "ligero", es decir, baja viscosidad y densidad, que puede ser transportado más fácilmente por tuberías y además su "suavidad", es decir, baja presencia de azufre, lo que le hace casi libre de procesos químicos, y costosos de purificación.

Mas actores…

En el conflicto libio, los frentes de Tobruk —entonces Egipto, Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita— y Trípoli —Qatar, Turquía— vieron entrar y salir a jugadores de peso muy diferentes, como Francia, Italia, el Reino Unido, Rusia y Estados Unidos. Este último, con Donald Trump en la Casa Blanca, prefirió continuar el camino de la no injerencia que comenzó en la era Obama, reservándose el derecho a intervenir de manera limitada sólo para detener la proliferación de células yihadistas. 

Esta brecha ha sido cubierta casi automáticamente por las potencias regionales y europeas, incluida una Rusia nuevamente interesada en acceder a Asia Menor y al Norte de África para garantizar la continuidad de sus mercados offshore y, en el caso particular de África evitar que el continente se convierta en el mayor proveedor energético de Europa. A esto se suma la urgente necesidad de mantener la primacía en el sector minero y metalúrgico, donde Moscú sufre de la falta de materiales críticos como el manganeso, el cromo, el mercurio y el titanio. Se habla mucho de la rivalidad TOTAL-ENI en Libia, pero el nuevo mundo es Gazprom, Tatneft y Rosneft que han firmado contratos con la NOC (National Oil Corporation) de Libia es por eso por lo que los rusos juegan en dos tableros. 


                    “El Banco Central y la NOC están todavía en Trípoli”.


En realidad, aquí no hay aliados lo que hay son intereses y por ello el dicho de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” se cumple en su totalidad en suelo libio.

Ankara actúa antes de pensar. La política exterior turca es difusa e impulsiva.
Grecia tratada como protectorado critica el hecho de que Berlín no invitó a Atenas: "Alemania puede hacer lo que quiera. “El problema es lo que hacemos nosotros para que otros no nos traten como un protectorado”.

Un triple desafío: petróleo, migración y moral 

Demasiados intereses chocan en Libia, "Si el general Haftar gana, Rusia fortalecerá su posición, en cualquier caso. No se trata sólo del control de los yacimientos de petróleo y gas, sino también, fundamentalmente, del control de los flujos migratorios, un argumento potencialmente decisivo frente a los socios europeos. También está el factor de una victoria moral sobre los liberales occidentales: "Ustedes han destruido Libia, nosotros la estamos reconstruyendo". En otras palabras: 'Usted es responsable de la situación actual'. ...  Haftar estará reacio a comprometerse y será difícil conseguir que el General Haftar acepte un alto el fuego: "Las recientes victorias militares harán que Haftar, que aspira a controlar todo el territorio libio, rechace un alto el fuego. Para ello debe prever el regreso a las viejas posiciones, idealmente aquellas antes del lanzamiento de la ofensiva en abril. Rusia ejerce cierta presión sobre Haftar, de lo contrario no habría accedido a mediar entre Haftar y Sarraj.

¿Los rusos privarán a Haftar de apoyo si es recalcitrante? Esto está por verse. ... Si Haftar y Saraj se comprometiesen a un alto el fuego y a llevar a cabo negociaciones, sin embargo, seria cuestionable el que todas las fuerzas militares bajo sus respectivos controles estén preparadas para hacer lo mismo".

Europa finalmente está actuando El armisticio da una muestra de la estrategia de división que Rusia y Turquía están considerando en Libia. Porque Libia necesita a Europa, sus relaciones y sus inversiones. Y porque varios países han rebajado sus ambiciones en nombre de un interés mejor".

No por ello hay que obviar el hecho de que hoy el mediterráneo esta fracturado y este conflicto libio es un claro exponente de ello. Habría que remontarse muy atrás para entender esta fractura pero ello seria objeto de otro artículo.
 

Ficha técnica (Banco Mundial)

Datos geográficos 

Superficie: 1.759.500 kilómetros cuadrados
Capital: Trípoli
Principales ciudades: Trípoli, Bengasi, Misrata, al-Beida, Zouara, Sebha
Idioma(s) oficial(s): árabe
Lenguas comunes: Dialecto árabe, lenguas bereberes, lenguas tedaga
Moneda: Dinar libio 

Población: 6.679.000 habitantes
Densidad: 3,8 hab./km2 (2018, Banco Mundial)
Crecimiento de la población: 1,5% (2018, Banco Mundial)
Esperanza de vida: 72,5 años (2018, Banco Mundial) Tasa de alfabetización: 89,5% (2013, PNUD)
Religión (s): islam sunita (97%) otros (3%)
Índice de Desarrollo Humano (2016): 0,716 () (PNUD) 

Datos económicos   

Principales clientes: Italia, Alemania, China, Francia
Principales proveedores: Italia, China, Turquía, Egipto 
Participación de sectores empresariales clave en el PIB (2016, CIA World Factbook):
Agricultura: 1,7%
Industria: 38,2%
Servicios 60,1%

A pesar de la inseguridad actual, Libia produciría un promedio de un millón de barriles de petróleo por día, que es el promedio esperado hasta finales de 2019. Sin embargo, debido al conflicto y lo incomprensible del gasto presupuestario, el crecimiento del PIB será negativo en el año fiscal 2020(-0,6%) y se estabilizará en alrededor del 1,4% durante el período 2021-22. Se espera que la desinflación continúe (-2,8% en promedio), con el tipo de mercado paralelo cada vez más cerca del tipo de cambio oficial. Los déficits presupuestarios seguirán siendo elevados, con un promedio del 10% del PIB. Los superávits por cuenta corriente disminuirán gradualmente de alrededor del 7,3 por ciento del PIB en 2020 al 1,4 por ciento en 2022, aunque se espera que el Banco Central de Libia siga restringiendo las importaciones. Se espera que las reservas aumenten a aproximadamente 91.000 millones de dólares EE.UU. en el período 2020.

Referencias

(1) La dernière nuit du Raïs / Yasmina Khadra La última noche del rais" relata las últimas horas de la "guía de la revolución" libia desde el punto de vista del propio Kadhafi, un personaje al mismo tiempo "singular, paradójico y aterrador" .
(2) Gaddafi un caso psicológico... era un padre para su pueblo muy afectivo, pero sin un proyecto de sociedad que presentar para los suyos. Su incompetencia dio lugar a una represión y un poder absoluto y es ahí donde residía su locura y megalomanía. Mas que un loco era una persona abocada al suicidio. Alguien que siempre cohabitaba con el miedo y con la muerte. Prácticamente todas las noches esperaba que atentasen contra él. Humillado, una especie de ira lo habitaba y nunca lo abandonará. Sin un padre, pobre, despreciado por la burguesía de la época del rey Idriss, "Gadafi tenía la sensación de no ser nada" y "eso es lo que lo llevó a convertirse en todo" 
(3) El 21 de diciembre de 1988 un avión Boeing 747-121 que viajaba en un vuelo regular (Vuelo 103) de la compañía aérea estadounidense Pan American World Airways explotó en el aire. Los restos cayeron sobre la ciudad escocesa de Lockerbie. Murieron las 259 personas que viajaban a bordo y 11 personas más en tierra. Después de tres años de investigación conjunta entre Scotland Yard, la policía local de Dumfries y Galloway y la CIA y el FBI estadounidenses, durante la cual se tomó declaración a más de 15 000 testigos, la acusaciones de asesinato fueron interpuestas el 13 de noviembre de 1991 contra Abdelbaset al-Megrahi, un agente de la inteligencia libia y jefe de seguridad de las Aerolíneas Árabes Libias (LAA), y Al Amin Khalifa Fhimah, el director de la estación de las LAA en el aeropuerto de Luqa, Malta. En octubre de 2002, el gobierno de Libia ofreció una compensación de unos 10 millones de dólares estadunidenses por cada víctima, y el 15 de agosto de 2003 aceptó formalmente la responsabilidad por el atentado. El 12 de septiembre de 2003, las Naciones Unidas levantaron las sanciones contra Libia que habían durado 15 años. El 23 de febrero de 2011, durante las protestas contra el régimen libio, el exministro de Justicia, Mustafa Abdel Jalil, aseguró que Muamar el Gadafi fue el que ordenó el atentado terrorista de Lockerbie.
(4) “Europa debe evitar que Haftar controle el petróleo de Libia y su banco central” blog RIEC Gonzalo Escribano