Los complejos retos de Iberoamérica

El Instituto Universitario Gutiérrez Mellado analiza las tendencias y desafíos actuales de la región
La vicerrectora de Investigación de la UNED Rosa María Martín (centro) clausura las X Jornadas Iberoamericanas junto a Alicia Alted y el general José Luis Figuero

Pablo Rubio / Atalayar  -   La vicerrectora de Investigación de la UNED Rosa María Martín (centro) clausura las X Jornadas Iberoamericanas junto a Alicia Alted y el general José Luis Figuero

Una tierra de oportunidades, pero con importantes desafíos por delante. A grandes rasgos, es la radiografía general que se extrae de la décima edición de las Jornadas Iberoamericanas, un ciclo de conferencias que se viene celebrando desde 2002 y que, esta vez, ha recalado en Madrid. El salón de actos del Instituto Universitario Gutiérrez Mellado (IUGM) ha sido el escenario donde ponentes procedentes de diversos países iberoamericanos y de España han expuesto durante tres días sus perspectivas sobre la región. 

Rosa María Martín Aranda, vicerrectora de Investigación, Transferencia del Conocimiento y Divulgación Científica de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED), ha sido la encargada de clausurar el encuentro. Martín Aranda ha felicitado a la organización y ha agradecido la presencia de todos los conferenciantes y moderadores. Sus cálidas palabras han sido suscritas por Alicia Alted, profesora en dicho centro universitario y directora del IUGM, y por el general de división José Luis Figuero Aguilar.

Este acto formal ha culminado una última sesión cuyo objetivo ha sido sintetizar lo expuesto en las conferencias de los tres días que ha durado el foro. La conferencia de más peso ha tratado de responder a la cuestión siguiente: ¿qué factores son responsables de que Iberoamérica tenga tantos frentes abiertos? Para responder a esta pregunta, la sesión de clausura ha contado con la presencia de Rafael Garranzo García, director general de Iberoamérica y el Caribe con más de 30 años de experiencia diplomática en la región. 

Garranzo ha diseccionado tanto los retos más inmediatos, proyectados por factores coyunturales, como otros que obedecen a causas estructurales. “Es destacable la aparición de la ciudadanía como un actor de mandato en la política”, ha afirmado el diplomático cuando se ha referido a los cambios a corto plazo. En efecto, la región ha adolecido de una cierta inestabilidad en el terreno político. Los cambios de signo político en los gobiernos han sido constantes en los últimos meses. La emergencia de las clases medias, así como el incremento de la importancia del elemento religioso, han marcado una agenda política que ha conducido a modelos políticos alternativos, como el de Jair Bolsonaro en Brasil.

De izquierda a derecha, Pablo Gómez Godoy, Juan Moliner, Susana Ferreira y Pedro Panera, encargados de presentar las conclusiones de las Jornadas
Pablo Rubio / Atalayar - De izquierda a derecha, Pablo Gómez Godoy, Juan Moliner, Susana Ferreira y Pedro Panera, encargados de presentar las conclusiones de las Jornadas
Desigualdad, desconfianza y crimen

En el plano del largo plazo, Garranzo ha hecho frecuentes referencias a la desigualdad no solo como un grave problema en sí mismo, sino también como una losa que genera otras dinámicas negativas. En efecto, Latinoamérica es la región del mundo donde existen mayores diferencias de ingresos entre ciudadanos. Diez de los quince países más desiguales del mundo se encuentran en el área, con índices GINI superiores a 0,5. La reducción brecha entre ricos y pobres, que ha sido constante a lo largo de las últimas décadas, se ha ralentizado notablemente en los años recientes.

La deficiente distribución de las rentas en muchos lugares ha ocasionado altos niveles de pobreza, especialmente en zonas rurales y entre colectivos como las mujeres y la infancia. Dos de cada cinco iberoamericanos están en situación de vulnerabilidad. Según Garranzo, los grandes desafíos regionales se explican, en una parte muy importante, aludiendo al poco poder adquisitivo de amplios sectores de la población.

¿Cómo arreglar esa realidad desde el punto de vista del ciudadano? Las instituciones públicas no son vistas, precisamente, como una solución demasiado fiable. La mayor parte de los países iberoamericanos se caracterizan por tener unos índices de corrupción percibida muy elevados, según datos de Transparencia Internacional citados por Garranzo.

Programa de la mesa redonda sobre conclusiones, presidida por el general Juan Moliner, subdirector del IUGM
Pablo Rubio / Atalayar - Programa de la mesa redonda sobre conclusiones, presidida por el general Juan Moliner, subdirector del IUGM

 En otra mesa redonda presidida por el general Juan Moliner, subdirector del IUGM, la investigadora Susana Ferreira, que ha repasado las conclusiones de las conferencias del primer día, ha remarcado que “la gobernanza multilateral también atraviesa una profunda crisis”. Lastradas por las diferencias políticas, las principales organizaciones internacionales de la región quedan condenadas a la ineficacia.

Es en ese espacio de vacío de poder donde cobran mayor importancia actores como los grupos del crimen organizado; Iberoamérica es la región más insegura del mundo. En ella se perpetra el 39% de los homicidios de todo el mundo. Los investigadores predoctorales del IUGM Pedro Panera y Pablo Gómez Godoy han presentado, de forma sucinta, las conclusiones del seminario en esta materia. Panera ha puesto el foco sobre el fenómeno de las maras, muy presente en el Triángulo Norte de Centroamérica (Guatemala, Honduras y El Salvador), pero que también se ramifica hacia otros territorios. Gómez Godoy, por su parte, se ha centrado en sintetizar las ponencias sobre delitos digitales. Ha querido llamar la atención sobre un hecho alarmante: “En materia de ciberseguridad, siempre vamos por detrás”.

El investigador predoctoral Pablo Gómez Godoy expone las conclusiones del seminario en materia de ciberseguridad
Pablo Rubio / Atalayar - El investigador predoctoral Pablo Gómez Godoy (izq.) expone las conclusiones del seminario en materia de ciberseguridad

Pobreza, crimen, inseguridad y un estado inoperante conducen a muchas personas a dejar sus países de origen. Los grandes flujos migratorios son, así, otro desafío acuciante en toda la zona. “El problema es que no hay un enfoque regional de gestión de las migraciones”, se ha lamentado Garranzo, que se ha referido, en particular, a la crisis venezolana. La doctora Ferreira ha hecho hincapié en esa misma realidad y ha remarcado el creciente “enfoque securitario” con que se está tratando el problema.

En suma, el panorama en Iberoamérica es sumamente complejo debido a la diversidad de los países que la componen y de sus intereses. Con los foros de diálogo multilateral, la región tiene menos herramientas para enfrentarse a amenazas transnacionales que requieren una respuesta global