Los hutíes dejan Al Hudeida pero atacan instalaciones petrolíferas saudíes

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Atalayar

Los rebeldes hutíes entregaron hoy el control de los puertos en el mar Rojo, incluido el estratégico de Al Hudeida, a guardacostas en medio de una intensificación de sus acciones armadas contra objetivos dentro y fuera del Yemen y en momentos de tensión en el golfo Pérsico. Atacaron con drones dos estackones de bombeo de petróleo saudíes en Yanbu. La ofensiva produjo un incendio y la petrolera estatal Saudi Aramco detuvo temporalmente las operaciones para evaluar la situación. Las autoridades saudíes advirtieron de que se pone en riesgo el suministro energético mundial y de la necesidad de combatir a estos grupos terroristas hutíes.

Seis meses después de haber pactado en Suecia con el Gobierno yemení la entrega de Al Hudeida, principal puerta de suministros del país, los hutíes entregaron a "guardacostas" el control de sus muelles y de los de Salif y Ras Aissa, informó la ONU en un comunicado.

El general Michael Lollesgaard, el jefe del equipo de observadores de la ONU que verifica el alto el fuego en Al Hudeida, dio "la bienvenida a la entrega de la seguridad de los puertos a los guardacostas y los esfuerzos por retirar toda manifestación militar de las instalaciones". Destacó, sin embargo, que "todavía hay mucho trabajo por hacer para acabar con esa presencia, pero la cooperación ha sido muy buena".

Entretanto, las dos partes en conflicto han comenzado hoy una reunión en Ammán, sede de la oficina del enviado especial de la ONU para el Yemen, para discutir sobre "la gestión" de los puertos del mar Rojo, según confirmó a Efe en la capital jordana una fuente de ese despacho. 

Mientras el acuerdo de Estocolmo empieza a ofrecer algún resultado concreto, los hutíes lanzaron hoy ataques con siete aviones no tripulados contra la infraestructura petrolera de Arabia Saudí. Las autoridades saudíes denunciaron el ataque asegurando que causó daños limitados a dos estaciones de bombeo de petróleo de la compañía estatal Aramco. Una de ellas sufrió un incendio "que fue controlado por Dios", según indicó el ministro de Energía, Industria y Recursos Minerales, Jalid Al Falih, en declaraciones difundidas por la agencia oficial SPA.

Las autoridades saudíes denunciaron que el ataque atenta contra la seguridad en el suministro energético mundial y llamó a hacer frente a los ataques de los hutíes, a los que vincula con Irán. "El Reino condena este ataque cobarde (...) que no tuvo como objetivo sólo el reino, sino la seguridad en el suministro de energía a todo el mundo y la economía internacional", declaró el ministro. Agregó que esta acción confirma la "importancia de hacer frente a todas las organizaciones terroristas que realizan estos actos de sabotaje, entre ellos los hutíes en el Yemen, apoyados por Irán".

El portavoz militar de los hutíes, Yahya Sarea, indicó en un mensaje en vídeo que se había atacado los oleoductos que atraviesan la península Arábiga desde Ras Tanura a Yanbu. “La operación entra en el marco de la legítima respuesta a los crímenes cometidos contra nuestro querido pueblo, nuestro gran país y el acoso económico continuado", afirmó.
"Somos capaces de llevar a cabo operaciones más grandes y amplias en el interior de los países agresores", agregó. El portavoz señaló que “la solución en la región es detener la agresión sobre el Yemen".

Paralelamente, los rebeldes han intensificado las acciones alrededor de la ciudad de Qataba, un enclave que están tratando de arrebatar al Gobierno.

La oficina del enviado especial de la ONU manifestó en Twitter su "profunda preocupación" por la escalada de la confrontación en esa zona y pidió a las partes "máxima contención". "Cualquier escalada militar puede suponer un revés al progreso hacia la paz en el Yemen", dijo.

Los ataques se producen en un momento de incremento de la tensión en el golfo Pérsico tras el supuesto sabotaje contrat cuatro barcos el pasado fin de semana en aguas de la Zona Económica Exclusiva emiratí. Esos actos se produjeron apenas tres días después de que Estados Unidos advirtiera de que este tipo de incidentes podrían darse y mientras varios barcos de guerra estadounidenses, entre ellos el portaaviones "Abraham Lincoln", se trasladan a la zona. 

EEUU afirmó que tomó la decisión de trasladar los buques debido a "indicaciones" de que Irán se prepara para "llevar a cabo operaciones ofensivas contra fuerzas e intereses estadounidenses en la región", algo que ha rechazado Teherán.