Los hutíes reivindican el ataque con misiles contra una instalación de Aramco 

Desde Arabia Saudí no se ha informado de ningún ataque contra Yeda ni contra instalaciones de la petrolera
PHOTO/AFP - Marib ha sido el escenario de intensos combates en los últimos meses

PHOTO/AFP  -   Marib ha sido el escenario de intensos combates en los últimos meses

La situación en Yemen es cada vez más compleja, la escalada de tensión va en aumento en un contexto donde los esfuerzos diplomáticos por llegar a un acuerdo de paz están a la orden del día. Suele ser habitual que justo antes de que se llegue a un acuerdo de alto el fuego o a una situación de calma relativa la violencia entre las partes involucradas llegue a su punto más álgido, con el objetivo de llegar a la mesa de diálogo con una posición más fuerte ante el oponente. 

Los rebeldes hutíes aseguraron este jueves haber alcanzado con un misil objetivos de la petrolera estatal saudí Aramco en Yeda, en el oeste de Arabia Saudí, información que no ha sido confirmada por Riad, que sí dijo haber interceptado otros dos misiles lanzados contra otras ciudades.

REUTERS/AHMED JADALLAH  -   Refinería de petróleo Ras Tanura de Saudi Aramco y de la terminal de petróleo en Arabia
REUTERS/AHMED JADALLAH  -   Refinería de petróleo Ras Tanura de Saudi Aramco y de la terminal de petróleo en Arabia

Estos ataques se producen en un momento en el que los hutíes han intensificado el lanzamiento de drones y misiles contra Arabia Saudí desde que el Gobierno de Estados Unidos decidiera, el pasado 4 de febrero, retirar su apoyo a las acciones ofensivas de la coalición árabe en Yemen.

Desde Arabia Saudí no se ha informado de ningún ataque contra Yeda ni contra instalaciones del gigante petrolero, aunque el portavoz de la coalición internacional de países árabes que combate en Yemen a los hutíes, Turki al-Malki, afirmó que habían interceptado un dron dirigido contra una ciudad del sur del país.

Estos proyectiles suelen ser interceptados por Arabia Saudí y, cuando caen, no suelen causar desperfectos ni víctimas, aunque el pasado lunes uno dejó cinco heridos en Jizán, a unos 50 kilómetros de la frontera con Yemen.

Un portavoz de los hutíes, Yahya Saree, dijo en Twitter que los rebeldes atacaron una instalación de Aramco en Yeda con un misil Quds-2 en la madrugada del jueves en represalia por la intervención militar de Arabia Saudí en Yemen, que está en guerra desde hace seis años.

REUTERS  -   Militantes hutíes cerca de la ciudad de Hodeidah, Yemen
REUTERS  -   Militantes hutíes cerca de la ciudad de Hodeidah, Yemen

Las instalaciones de Aramco en Yeda, ciudad situada en la costa del Mar Rojo, son objetivos habituales del movimiento hutí. En noviembre pasado alcanzaron un tanque de crudo en una estación de distribución sin ocasionar daños de importancia. 

Aramco, buque insignia de la economía saudí, es de vital importancia para el primer exportador mundial de crudo. La empresa salió a bolsa el pasado diciembre y su capitalización bursátil ha superado en algún momento los 1.500 millones de dólares.
Los hutíes, la milicia chií rebelde respaldada por Irán y enfrentada al Gobierno yemení y a la coalición árabe liderada por Arabia Saudí,
ha aumentado recientemente sus ataques en varias regiones yemeníes y territorios de Arabia Saudí. El objetivo de esta escalada de violencia por parte de los rebeldes hutíes es más que clara: poder llegar con una posición fuerte a una inminente mesa de diálogo. 

La coalición de países árabes, liderada por Arabia Saudí, intervino en el conflicto de Yemen en el año 2015 apoyando al Gobierno internacionalmente reconocido, presidido por Abd Rabbuh Mansour al-Hadi, tras ser este expulsado por las tropas rebeldes de la capital del país, Saná. Desde entonces, los ataques de aviones no tripulados han supuesto una constante por parte de los hutíes, siendo el del pasado domingo el primero tras el anuncio del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, de retirar el apoyo a la coalición árabe en territorio yemení. Una decisión paralela a la de retirar a los hutíes de la lista de grupos terroristas. Esta última parece ser el detonante de la nueva corriente de ataques por parte de las fuerzas yemeníes contra Arabia Saudí y las fuerzas apoyadas por Riad en Yemen. 

PHOTO/REUTERS  -   Tanque de petróleo en el yacimiento Shaybah de Saudi Aramco en el Empty Quarter
PHOTO/REUTERS -  Tanque de petróleo en el yacimiento Shaybah de Saudi Aramco en el Empty Quarter 

Por su parte, los hutíes han reanudado sus esfuerzos por controlar la ciudad de Marib, situada en la parte oriental del país. Esta ciudad posee una gran importancia, ya que es rica en petróleo y gas, además de contar con la sede principal del ministerio de Defensa. Los ataques a Marib han sido repelidos por el Ejército yemení. Al menos dos oficiales militares de las fuerzas progubernamentales afirmaron que los hutíes habían desplegado combatientes y lanzado ataques desde varios frentes contra la ciudad.

La milicia que, cabe recordar, dejó de ser considerada una organización terrorista en una de las primeras decisiones de la Administración Biden, realizó un ataque contra los centros de población de Arabia Saudí con misiles y aviones no tripulados. No obstante, las fuerzas de la coalición árabe lograron interceptar la ofensiva hutí.

La nueva perspectiva estadounidense respecto a la guerra de Yemen arroja algo de esperanza para lo que para muchos ya es una causa perdida. Una situación cada vez más enrevesada y con cada vez más intereses por todas las partes implicadas en un conflicto que, todo apunta, aún está muy lejos de concluir. 

La reciente intensificación de hostilidades ha generado una gran preocupación no sólo en Oriente Medio, sino en toda la sociedad internacional. Se teme que la ya desastrosa situación de Yemen continúe empeorando y elevando una cifra de víctimas que, según la ONU, supera las 233.000 personas, hablando de este conflicto como la mayor crisis humanitaria del mundo, y la peor desde la creación de Naciones Unidas. Ya no es sólo la violencia que se vive en todo el país. Se estima que más del 80% de la población – una cifra cercana los 24 millones de personas – necesita unas ayudas humanitarias que no están recibiendo.