Los planes de Vladimir Putin en Oriente Medio

El renovado rol de Rusia en la región tiene el potencial de acercar Arabia Saudí e Irán
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PHOTO/Agencia de Prensa Saudi  -   El rey saudí Salman bin Abdulaziz Al Saud se reúne con el presidente ruso Vladimir Putin en el Palacio Real de Al Yamamah, el 14 de octubre de 2019.

En medio de la tensión que existe en Oriente Medio - la intervención turca en Siria, las tensiones entre Arabia Saudí e Irán, la guerra en Yemen...- el presidente de Rusia, Vladimir Putin, busca imprimir un renovado papel para su país en la región. La creciente influencia que tiene Rusia en Oriente Medio, es la única gran potencia extranjera que habla con todos los actores clave de la región (los estados árabes sunitas, Siria, Irán, Israel, Turquía, la Autoridad Palestina, Hamás, Hezbolá e incluso los kurdos), hace que sea una figura de vital importancia para el futuro de la zona y el único actor importante que se lleva tanto con Riad como con Teherán.  

Con ese pragmatismo en mente y con una mentalidad post Guerra Fría, Putin aterrizó en Arabia Saudí, en su segundo viaje oficial al país desde que llegó al poder en Rusia, tras el de 2007 que supuso la primera vista de un mandatario ruso al país árabe. El martes 15 estará en Emiratos Árabes Unidos donde se reunirá con el jeque Mohammed bin Zayed al-Nayhan, príncipe heredero de Abu Dhabi. De esta manera, y como parte de su empuje geopolítico, Putin busca estrechar las cooperaciones bilaterales con ambos países a la vez que acercar posturas políticas.

Putin se presenta en la región como un líder apaciguador que defiende el status quo y busca afianzar su relación con los saudíes, especialmente tras la visita oficial del rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz, a Moscú, en octubre de 2017, la primera de un monarca saudí en toda la historia. Moscú y Riad reanudaron sus relaciones diplomáticas después de la caída de la Unión Soviética. 

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PHOTO/Agencia de Prensa Saudi - El príncipe heredero saudí Mohammed bin Salman junto al presidente ruso Vladimir Putin

Rusia tiene mucho menos peso en la región que Estados Unidos y Putin quiere aprovechar esa condición de una manera calculada. Hoy Moscú se ve como un actor capaz de lanzar una ofensiva diplomática en la región y ve posible ser el agente pacificador entre Riad y Teherán, los principales enemigos regionales. Hay quien considera que Putin quizás sea el único estadista que puede reducir el conflicto en el Medio Oriente, tanto en Siria como en el Golfo. Quizás sea demasiado ambicioso pero el líder ruso está decidido a jugar un papel determinante para aliviar las tensiones regionales con Teherán a través de aprovechar su posición de buenos lazos con ambas partes. 

Durante la visita a Arabia Saudí se espera que ambos países firmen acuerdos importantes sobre agricultura, transporte, ferrocarriles, fertilizantes, petroquímicos e inteligencia industrial. El Fondo de Inversión Directa de Rusia (RDIF, por sus siglas en inglés), el fondo soberano del país, acaba de abrir una oficina en Arabia Saudí su primera oficina en el extranjero.

"Estoy convencido de que la cumbre Rusia-Arabia Saudí dará un fuerte impulso a nuestra asociación multifacética, contribuirá a su crecimiento cualitativo y fortalecerá el entendimiento mutuo entre los dos pueblos", dijo el ministro de Relaciones Exteriores ruso,  Sergey Lavrov, días antes de la visita.

Desde 2015, con la intervención militar rusa en la guerra civil siria, el rol de Moscú en Oriente Medio ha cambiado. En Siria, Moscú y Riad apoyan a bandos opuestos, siendo Rusia el principal aliado internacional del presidente Bachar al Asad (reforzado esta semana con el acuerdo que el régimen ha llegado con los kurdosirios) y Arabia Saudí, uno de los mayores críticos del régimen sirio. 

La importancia del petróleo para el renacer ruso

La manera en la que Rusia ha llegado a obtener esa influencia en la región tiene mucho que ver con el petróleo. Cuando los precios del petróleo colapsaron en 2014, la necesidad compartida de volver a subirlos se convirtió en el telón de fondo para un acercamiento saudí-ruso. Pese a que Rusia no es miembro de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP), ha estado colaborando de manera cada vez más estrecha con ese grupo que lidera Arabia Saudí, a través de lo conocido OPEP+ con el objetivo de reducir el suministro mundial de petróleo. 

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PHOTO/Agencia de Prensa Saudi - El empresario saudí Al-Waleed bin Talal  saluda al presidente ruso Vladimir Putin a su llegada al Palacio Real de Al Yamamah.

Se trata de un grupo creado en 2016 el que trabajan juntos los 14 miembros, que lidera Arabia Saudí, y sus diez aliados, liderados por Rusia, y que hoy en día acuerdan las políticas petroleras de una gran parte de países productores. En julio, OPEP+ aprobó la reducción de la oferta petrolera global durante los próximos nueve meses para mantener más alto el precio del barril de crudo. Más allá, Putin busca robustecer la alianza a través del acuerdo de cooperación permanente, algo que los estados productores ven crucial para hacer frente al auge de la oferta de EEUU. Se esperan anuncios de nuevos acuerdos petroleros durante su visita a Arabia Saudí y EAU. El acuerdo expira el próximo año por lo que ambos países tendrán mucho que discutir al respecto. 

Las reuniones con el rey Salman, en las que está el príncipe heredero Mohammed bin Salman se producen después de los ataques contra las instalaciones petroleras saudíes que Riad y Washington atribuyeron al aliado de Moscú, Teherán. Putin ha denunciado los ataques a los petroleros en el Golfo Pérsico, pero no parece que le importa quién estuviera detrás de ellos. Como respuesta a esos ataques, Putin ofreció suministrar a Arabia Saudí los sistemas de defensa antiaérea S-300 y S-400, los mismos que tanta tensión han creado entre Turquía y Estados Unidos (en el seno de la OTAN). 

EEUU sigue siendo el principal actor regional en la región. Como está en retroceso, Vladimir Putin busca crear un nuevo orden regional, algo que Putin entiende como Oriente Medio post Estados Unidos. La relación entre Rusia y Arabia Saudí por ahora es una de conveniencia aunque si los buenos gestos siguen en la línea en la que han estado recientemente podría ser catalogada como uno matrimonial. Especialmente si EEUU confirma que quiere jugar un papel menos destacado en Oriente Medio como viene prometiendo el presidente Donald Trump. 

Lo que el líder tiene claro es que quiere exprimir su alta capacidad para formar coaliciones y negociar incluso como parte de divisiones aparentemente insalvables de Oriente Medio, desde el choque entre sunitas y chiitas o entre israelíes y palestinos hasta su deseo de ser decisivo en los próximos meses en el conflicto en Siria entre los turcos y los kurdos.