Los separatistas sureños de Yemen aceptan la propuesta auspiciada por Arabia Saudí y renuncian a su autogobierno

El plan patrocinado por el reino saudí establece el reparto de poder entre los separatistas y el Ejecutivo legítimo yemení
Combatientes del CTS en Yemen

PHOTO/SALEH AL-OBEIDI  -   Combatientes del CTS en Yemen

Los separatistas del sur del Yemen, representados por el Consejo Transitorio Sureño (CTS), anunciaron este miércoles que abandonan su planteamiento de autogobierno, declarado unilateralmente en abril, para aplicar el pacto de reparto de poder que promovió Arabia Saudí, con el que se pone fin a la disputa de los independentistas con el Gobierno reconocido internacionalmente de Abd Rabbuh Mansur al-Hadi. 

Un comunicado oficial del CTS anunció que los separatistas, respaldados en su día por Emiratos Árabes Unidos (EAU), renuncian a la autonomía en el sur en favor de la iniciativa de Riad, que fue firmada el pasado noviembre con el patrocinio de la coalición árabe pero que nunca llegó a ponerse en marcha. Una alianza árabe dirigida por Arabia Saudí que lucha militarmente sobre el terreno contra los rebeldes hutíes, milicias chiíes sustentadas por la República Islámica de Irán (gran rival regional del reino saudí) que tratan de socavar el Ejecutivo de Al-Hadi. 

"Dado que hemos logrado nuestros objetivos, el CTS anuncia la renuncia a la declaración de autogobierno para que la coalición árabe pueda implementar el acuerdo de Riad", señaló la nota oficial difundida, la cual también reseñó que esta decisión fue tomada "en respuesta a la intervención de los líderes de Arabia Saudí y EAU" que, junto a los separatistas y al Gobierno yemení, han estado negociando en los últimos meses para mediar.

Nizar Haitham, portavoz del CTS, indicó en la red social Twitter que la decisión se toma "en el marco de los esfuerzos realizados por los líderes de la Alianza Árabe para implementar el Acuerdo de Riad y alcanzar soluciones que aborden las condiciones políticas, militares, humanitarias y de desarrollo, y en respuesta a la interferencia del liderazgo de Arabia Saudí y el liderazgo de Emiratos Árabes Unidos; y para que los esfuerzos de las dos direcciones fraternales para implementar el Acuerdo de Riad sean exitosos, para lograr la seguridad y la estabilidad, y para unificar los esfuerzos conjuntos para enfrentar a las milicias y grupos terroristas hutíes".

La clave ha estado en la propuesta de Arabia Saudí de un nuevo mecanismo para acelerar el acuerdo de reparto de poder después de negociar con el Ejecutivo yemení y los separatistas, según manifestó la agencia de noticias oficial saudí SPA. Este nuevo "mecanismo" comprende la renuncia a la autonomía del CTS, un alto el fuego entre ambas partes, la formación de un nuevo Gobierno igualitario en cuanto a representación de los sureños en un máximo de 30 días y el nombramiento de un nuevo gobernador "afiliado al CTS" en la provincia de Adén, donde los separatistas y el Ejecutivo yemení comparten sede. Asimismo, todos los efectivos militares desplegados en Adén deberán ser "reubicados a sus anteriores posiciones", en la conflictiva provincia de Abyan.

Cabe destacar que la agencia estatal de noticias yemení Saba indicó este miércoles que el presidente de Yemen, Abd Rabbuh Mansur al-Hadi, encomendó al primer ministro Maeen Abdul Malik la formación de un nuevo equipo gubernamental. En esta línea, cumplimiento con el nuevo acuerdo, nombró al secretario general del CTS, Ahmed Hamed Lamlas, como gobernador de Adén y a Mohammed al-Hamedi como su jefe de seguridad.

Tras la declaración de autonomía de los sureños en abril, la tensión entre ambos bandos aumentó el pasado 20 de junio cuando los separatistas tomaron la estratégica isla de Socotra, declarada patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el océano Índico, tras enfrentamientos con las fuerzas gubernamentales. Tres días después de la toma de Socotra, ambas partes acordaron un alto el fuego que fue repetidamente violado y los combates no cesaron; mientras que el Gobierno de Al-Hadi, que cuenta con la asistencia de la coalición árabe liderada por Arabia Saudí, ha venido pidiendo en numerosas ocasiones acabar con el "derramamiento de sangre".

El presidente de Yemen, Abd Rabbuh Mansur al-Hadi
AP/HASAN JAMALI - El presidente de Yemen, Abd Rabbuh Mansur al-Hadi

El CTS, que forma parte de la coalición contra los rebeldes hutíes del Yemen, declaró la independencia al considerar que el Gobierno de Al-Hadi estaba incumpliendo la aplicación del acuerdo previo que existía, que preveía un reparto de atribuciones de poder, y lo acusó de corrupción e incapacidad y de abandonar en todos los sentidos a la región sureña. 

El hecho de que Al-Hadi haya encomendado la formación de gobierno de unidad a Maeen Abdul Malik siguiendo la directriz de Riad supone un duro golpe para los Hermanos Musulmanes en Yemen y para sus grandes aliados: Qatar y Turquía. 

Abdul Malik ya acusó a Qatar de apoyar el golpe hutí que desencadenó la guerra civil yemení, que se desarrolla desde 2014 y que ha potenciado en el país de Oriente Medio lo que la Organización de Naciones Unidas (ONU) ha definido como la mayor catástrofe humanitaria del mundo. 

El 5 de noviembre de 2019, el Gobierno yemení y el Consejo Transitorio Sureño firmaron un acuerdo bajo el patrocinio saudí-emiratí para unir los esfuerzos yemeníes contra la milicia terrorista hutí respaldada por Irán y entregar la legitimidad al Gobierno nacional.

Este acuerdo histórico, que fue aceptado por Riad, afectó a la Hermandad Musulmana, que, con el patrocinio de Qatar, reclutó cientos milicianos e intentó crear una brecha entre la alianza árabe dirigida por el reino saudí y el CTS. El esfuerzo de los Hermanos Musulmanes iba encauzado a generar caos en la nación yemení. 

El partido Al-Islah, vinculado a la Hermandad Musulmana de Yemen, y los rebeldes hutíes son los más afectados por la implementación de la propuesta de Arabia Saudí, país que se esforzó por detener el golpe de Estado hutí apoyado por Irán. Parece ser que la Hermandad ha perdido su apuesta por detonar la situación militarmente en las áreas liberadas durante los últimos meses para confundir a las fuerzas del sur y asistir a las milicias hutíes.

Convoy del CTS en Yemen
PHOTO/SALEH AL-OBEIDI - Convoy del CTS en Yemen

El conflicto yemení se había convertido en un enfrentamiento a tres bandas; a la confrontación entre el Gobierno de Yemen y los rebeldes hutíes se unió la disputa con los separatistas del CTS (apoyados en parte por Emiratos hasta hace poco), quienes se apoderaron del sur de la nación tras levantarse contra el Gobierno de Al-Hadi porque entendían que la zona del sur estaba siendo olvidada en todos los aspectos por parte de la Administración central. 

En este escenario, se llegó a conocer un acuerdo “encubierto” en el que estarían implicados Turquía, Irán y Qatar junto con los Hermanos Musulmanes y los hutíes para “compartir áreas de influencia en Yemen”, según la información dispuesta por el medio The Arab Weekly. En el marco de este pacto, la milicia hutí, con el apoyo de Teherán, controlaría el norte del país “a cambio de apoyar las ambiciones de la Hermandad Musulmana de adquirir las regiones del sur”, donde contaría con el apoyo turco y qatarí.

En esta línea, Ankara se metió en un conflicto con Abu Dhabi por el archipiélago yemení de Socotra, un enclave geoestratégico al sur de Yemen que está considerado como zona de entrada propicia para cualquier invasión del país. Turquía pretendía mantener la influencia de la Hermandad en dicho territorio, lo que le permitiría un acceso rápido al resto de Yemen; mientras que EAU buscaba proteger al archipiélago de las ambiciones turcas y, para ello, lo sometió a su “plena soberanía”, según confirmaron fuentes del Gobierno yemení, que también acusaron al país del Golfo de “intentar separar la provincia de Yemen y establecer bases militares con el pretexto de protegerla de Turquía y Qatar”.

Según informó Middle East Monitor, el partido Al-Islah ha venido buscando establecer una alianza militar con Turquía mediante el envío de combatientes de su formación al bando turco presente en la guerra civil de Libia, en medio de los crecientes informes de una posible futura intervención turca en Yemen, en particular contra las milicias respaldadas por Emiratos Árabes Unidos.