Más deserciones en Libia: el 136º Batallón de Infantería se pasa al bando de Haftar

El contingente estaba defendiendo las posiciones del GNA a las afueras de Misrata
Vehículos pertenecientes a combatientes libios leales al Gobierno del Acuerdo Nacional (GNA)

AFP/MAHMUD TURKIA  -   Vehículos pertenecientes a combatientes libios leales al Gobierno del Acuerdo Nacional (GNA)

La situación se complica para el Gobierno de Acuerdo Nacional (GNA, por sus siglas en inglés) de Libia. Fayez Sarraj ha perdido en la mañana de este martes un importante activo en la guerra civil que mantiene con el Ejército Nacional Libio (LNA). El 136º Batallón de Infantería, que hasta ahora había defendido los intereses de Trípoli, se ha pasado a las filas del mariscal rebelde Jalifa Haftar. El 136º había realizado una sólida labor en la defensa de la línea del frente al sur de Misrata.

La deserción se produce horas después de que Haftar haya abandonado las negociaciones de paz auspiciadas por Rusia y Turquía en Moscú. El militar rebelde ha dejado las conversaciones sin haber suscrito el borrador elaborado por los equipos negociadores, un paso que sí había dado Sarraj.

Después de la toma de Sirte la semana pasada, Misrata se perfila como el siguiente gran objetivo estratégico para el LNA. Esta ciudad costera, situada a algo más de 200 kilómetros al este de Trípoli, es, además de la capital, el único gran núcleo urbano que ha resistido el avance de Haftar. No obstante, el movimiento efectuado por el 136º Batallón de Infantería podría desequilibrar la balanza a favor del mariscal.

Actualmente, Misrata está configurada con un estatus similar al de una ciudad-estado. Teóricamente, la máxima autoridad reside en el Consejo de Ancianos y Dignatarios, pero quienes detentan el poder de facto son el Consejo Militar y el Consejo Municipal. Esta fragmentación no ha ayudado a la estabilidad de la zona, campo de actuación de contrabandistas y traficantes de armas. 

Aunque en su territorio confluyen milicias de distinto signo, la ciudad se ha posicionado, hasta el momento, al lado del GNA. Los grupos situados en Misrata ya habían desempeñado papeles importantes en la turbulenta historia reciente de Libia. Fueron una fuerza destacada en el derrocamiento de Gadafi y, posteriormente, encabezaron la lucha contra Daesh y sus grupos afines.

Si, finalmente, cae Misrata, donde viven unas 300.000 personas y que cuenta con uno de los puertos más importantes del país, el LNA lo tendrá más fácil para cerrar el cerco alrededor de Trípoli por el este. Con la repentina salida de Haftar de las negociaciones para establecer un alto el fuego permanente, la posibilidad de una tregua se desvanece en un futuro inmediato. 

El conflicto de Libia, cuyo territorio ha sido un nido de inestabilidad prácticamente desde la caída de Gadafi en 2011, se ha agravado desde el pasado mes de abril, cuando Haftar y el LNA organizaron una ofensiva para hacerse con el territorio. Por el momento, el GNA, reconocido por Naciones Unidas y con el apoyo sobre el terreno de Turquía y combatientes sirios afines, ha resistido en Trípoli y otras zonas del oeste del país. 

El avance de Haftar, no obstante, se ha intensificado en las últimas semanas. El mariscal cuenta con la asistencia, entre otros, de Rusia y Egipto. La del 136º no es la primera deserción de renombre que sufren las fuerzas de Sarraj. La semana pasada, el 604º Batallón de Infantería, que había luchado en Sirte y es cercano al salafismo, ya anunció su adhesión al LNA.