Macron amenaza con retirar a los soldados franceses de Mali

Mientras la CEDEAO ha suspendido al país de sus instituciones
PHOTO/REUTERS - Fotografía de archivo, el presidente de Francia, Emmanuel Macron (Centro), y el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian (Izquierda), visitan las tropas de la operación francesa Barkhane en la región africana del Sahel en Gao, al norte de Mali

PHOTO/REUTERS  -   Fotografía de archivo, el presidente de Francia, Emmanuel Macron (Centro), y el ministro de Relaciones Exteriores de Francia, Jean-Yves Le Drian (Izquierda), al norte de Mali

El caso de Mali ejemplifica los riesgos y desafíos que supone la integración de los grupos armados en el Sahel. Un país de 19 millones de habitantes, atrapado en una vorágine de violencia yihadista e intercomunitaria que ha dejado miles de muertos y cientos de desplazados y con un proceso de transición totalmente desautorizado por el levantamiento militar de los golpistas, desconectados con el nuevo Gobierno. Depusieron la semana pasada al presidente transitorio, Bah Ndaw, y al primer ministro Moctar Ouané. 

El hombre fuerte de Mali, el coronel Assimi Goïta, asumió el poder refrendado después por la Corte Constitucional como nuevo presidente de la República. Así, en su empeño por legalizar las nuevas autoridades, la Corte se apoya en la dimisión presentada por Ndaw, en razones de vacío de poder que era necesario llenar de inmediato, y según las leyes de la Carta de la Transición vigente en Mali en este periodo transitorio, la persona habilitada para sustituir a un presidente es, en primer lugar, su vicepresidente, en este caso el coronel Assimi Goïta.  PHOTO/REUTERS

Esta medida les enfrenta a los miembros de la CEDEAO. En una cumbre regional extraordinaria, la Comunidad de Estados de África del Oeste (CEDEAO) acogieron el procedimiento de su designación suspendiendo a Mali de sus instituciones comunes y pidieron a Mali que respete su compromiso con una transición que debe terminar en febrero de 2022, con unas elecciones presidenciales para entregar el poder a los civiles e integrar a representantes de diferentes partidos políticos y de la sociedad civil.

Los países de la organización habían ordenado el cierre de las fronteras terrestres con Mali tras el golpe de Estado del año pasado, lo que provocó una caída del 30% en las importaciones del país, antes de que se levantaran las sanciones en octubre.

La CEDEAO es la institución que ha pilotado desde fuera de Mali el proceso de transición en los pasados meses, en concertación con los golpistas, pero con el nuevo levantamiento militar ha quedado totalmente desautorizada.

Mientras los jefes de Estado de África Occidental se reúnen en Ghana para debatir los recientes acontecimientos políticos en Mali, Emmanuel Macron sube el tono del nuevo poder en Bamako. En una entrevista concedida al Journal du dimanche (JDD), el presidente de la República afirma que Francia retirará sus tropas si Mali va "en la dirección" del islamismo radical, tras un segundo golpe de Estado en el país en nueve meses.

PHOTO/REUTERS  -   Soldados francéses en Mali
PHOTO/REUTERS  -   Soldados francéses en Mali

Si los esfuerzos de mediación fracasan, "adoptaremos sanciones contra todos aquellos que impidan el desarrollo del proceso de transición", advirtió el ministro de Asuntos Exteriores francés, Jean-Yves Le Drian. Asimismo, Estados Unidos ha anunciado la suspensión de su ayuda a las fuerzas malienses y se propone "estudiar medidas específicas" contra los perturbadores de la transición. Una presión que, por el momento, no ha tenido ningún efecto sobre los golpistas.

Tales acontecimientos han reavivado el debate sobre la lógica de continuar en Mali. Francia, con unos 5.100 soldados en la operación Barkhane, que aseguran la “estabilidad” regional y la seguridad de las minas de uranio de Niger, importantes para la industria francesa, ha estado apoyando a Mali, que desde 2012 se enfrenta a un empuje yihadista desde el norte que ha sumido al país en una crisis de seguridad antes de extenderse al centro del país. Pero París, al igual que la UE, han denunciado un "golpe de Estado inaceptable". 

Políticamente, la operación Barkhane puede influir en el futuro del Elíseo, especialmente en lo referente a su impacto en mejorar la seguridad de Francia y en el debate sobre la utilidad de la misión para unas armadas implicadas en muchos teatros de operaciones exteriores y en seguridad ciudadana, lo cual supone un gasto del presupuesto nacional de Defensa considerable. 

A pesar de esta operación, la misión no ha logrado erradicar la plaga del terrorismo en la zona, actualmente, los grupos terroristas están dispersos en el desierto del Sáhara y divididos en diversas facciones que compaginan combatir contra las misiones internacionales y entre ellos, dificultando la estabilidad del Sahel. 

AFP PHOTO/ECPAD  -   Un soldado de las Fuerzas Malienses (FAMA) habla con un soldado de la misión francesa de Operación Barkhane (izq.) durante una operación conjunta de coordinación táctica, en una foto de archivo
AFP PHOTO/ECPAD  -   Un soldado de las Fuerzas Malienses (FAMA) habla con un soldado de la misión francesa de Operación Barkhane (izq.) durante una operación conjunta de coordinación táctica, en una foto de archivo

La operación francesa se ha topado, a lo largo de los años con una realidad sociopolítica que dificulta su presencia a los ojos de las sociedades locales. La presencia francesa legitima las instituciones corruptas y el abuso de poder de las estructuras estatales. Las protestas contra Barkhane por parte del pueblo de Mali, que luego dieron lugar a las revueltas contra el Gobierno que concluyeron en el golpe de Estado de agosto del año pasado ejemplifican este malestar. 

El futuro de Barkhane es complicado, las pérdidas militares y la fatiga de la opinión pública con el conflicto están aumentando, algo que puede influir en el escenario político del futuro, con unas elecciones presidenciales en el 2022 como evento principal. 

Está por ver cómo el nuevo presidente y el procedimiento de su designación será acogido por el pueblo maliense, pero sobre todo por la Comunidad de Estados de África del Oeste, ante la creciente protesta política y social de un país sumido en una profunda crisis desde hace años y bajo la presión de la comunidad internacional.