María Peña, consejera delegada de ICEX: “Hay que apoyar al sector exterior para que se convierta en motor de la recuperación”

“Nuestro sector exterior no se está comportando peor que el de otros países de nuestro entorno e incluso, en algunos casos, lo está haciendo mejor”
María Peña, consejera delegada de ICEX

 -   María Peña, consejera delegada de ICEX

El cierre de fronteras, el frenazo a las actividades no esenciales, la contracción de la producción y el consumo, y el confinamiento domiciliario de millones de personas, todo esto como consecuencia de la pandemia de la COVID-19, está afectando al comercio internacional, tanto a las exportaciones como a las importaciones.

Pero, y según datos de la Organización Mundial del Comercio, desde mediados de 2018 ya se veía una tendencia de decrecimiento del comercio internacional. La OMC ha previsto una caída de entre el 12,9 y el 31,9% para este año, aunque se podrían volver a recuperar los niveles previos a la pandemia en 2021.

En España, ICEX España Exportaciones e Inversiones es la entidad pública empresarial dependiente del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo que tiene como misión promover la internacionalización de las empresas españolas y la promoción de la inversión extranjera. 

Según María Peña, consejera delegada de ICEX, la entidad se ha adaptado desde el primer momento a la situación para poder seguir apoyando a las empresas con actividad internacional en las nuevas condiciones de restricciones a la movilidad.

Ante la pandemia de COVID-19, que representa una perturbación sin precedentes de la economía y el comercio mundial, ¿cómo está reaccionando el ICEX en estos momentos? Especialmente nos interesa la labor destacada que están llevando a cabo las oficinas comerciales de España.

La acción del ICEX se enmarca en el Plan de Choque de la Secretaría de Estado de Comercio. Toda la reformulación de nuestra actividad y las líneas puestas en marcha como reacción a la pandemia tienen el objetivo fundamental de adaptarnos lo más rápido posible a la situación impuesta por el confinamiento y las restricciones a la movilidad, con el fin de ayudar a las empresas, en la medida de lo posible, a mantener activas sus estrategias de internacionalización. La misión fundamental es formar parte de la solución y no agravar el problema.

Tratar de mantener la máquina en movimiento significaba flexibilidad y pragmatismo. En este marco, uno de los elementos esenciales fue conseguir una habilitación del Consejo de Ministros, que nos permitiera devolver a las empresas el 100% de la cuota que hubieran pagado en actividades internacionales canceladas o pospuestas debido a la crisis, aun cuando nosotros por nuestra parte no pudiéramos recuperar del organizador del evento la totalidad de los costes.  

En paralelo se pusieron en marcha otras iniciativas que permitían contribuir a aliviar la situación financiera de las empresas: gratuidad en nuestra oferta de servicios virtuales, descuentos en los servicios personalizados que ofrecen las oficinas comerciales en el exterior o la ampliación del porcentaje de cofinanciación de la 2º fase del programa de becarios. Y, también, la flexibilización de programas como ICEX NEXT, que es un programa de asesoramiento y asesoría estratégica de la empresa.

Como decía anteriormente, el objetivo prioritario era permitir a las empresas el tener la máquina en funcionamiento y es ahí donde canalizamos toda nuestra actividad en tres grandes líneas de trabajo.

María Peña ICEX

La primera línea estratégica se focalizó en la cercanía a los mercados de destino. En este marco, la labor de la Red de Oficinas Económicas y Comerciales de la Secretaría de Estado de Comercio ha sido y continúa siendo fundamental. Por un lado, dotar a las oficinas comerciales de una capacidad flexible y pragmática para poder prestar todos aquellos servicios necesarios para la empresa en un contexto de restricciones a la movilidad. Desde ir a recoger unos pliegos para una oferta hasta cualquier gestión que hubiera que hacer con el regulador o con los proveedores. El hecho de poder contar con personal local a disposición de las empresas, con conocimiento sobre el terreno, así como de sus necesidades e intereses, es enormemente valioso.

Asimismo, trabajamos para acercar las oportunidades de negocio a la empresa. Con esta crisis global, pero profundamente asimétrica desde el punto de vista sectorial, ha habido sectores con un pico exponencial y otros que se han hundido, como son los casos de las TIC y el turismo, respectivamente. Por ello hemos tratado de identificar, con una focalización muy sector-mercado, todas aquellas oportunidades de negocio que en un determinado momento podían estar surgiendo. 

Otra de nuestras líneas estratégicas ha sido potenciar la imagen de nuestras empresas, productos, servicios y marcas, que ha podido verse afectada en los mercados internacionales. Por ello, estamos trabajando con gran ahínco en campañas de imagen sector – mercado, que se han focalizado en enfatizar la competitividad de nuestras empresas más internacionalizadas y la extraordinaria labor que están realizado durante la pandemia.  

En ese sentido, podríamos destacar la campaña de imagen que hemos lanzado con el Ministerio de Agricultura, titulada ‘Spain Food Nation’, dotada con cuatro millones de euros, en la que a lo largo de un año se promocionará en medios de comunicación internacionales especializados la calidad y excelencia del sector agroalimentario español y su oferta exportable.
La tercera línea estratégica de trabajo, en la que ICEX ya tenía un papel muy importante y que se ha fortalecido, es la digitalización. Ya veníamos de muchos años de trabajo en ello, pero si algo ha dejado claro la pandemia es que la digitalización no solo ha venido para quedarse, sino que ya no es una opción, es decir, una empresa con una oferta exportable que no utilice los canales online para su internacionalización claramente está perdiendo competitividad y se está quedando atrás. Durante los meses de estado de alarma hicimos casi 40 actividades de capacitación vinculadas con mercados electrónicos con una tasa de participación altísima: casi 6.000 empresas. 

Además, se ha puesto en marcha un programa de consultoría para el diseño de estrategias online, y se han reformado nuestras alianzas con socios estratégicos tradicionales como Amazon, además de crear otras nuevas con otras plataformas líderes, como Zalando y Joor en el mundo de la moda, para mejorar el posicionamiento de las empresas en las mismas. 

María Peña ICEX

¿Cuáles han sido los sectores que mejor han sobrellevado y están sobrellevando la crisis?

Hay sectores que han crecido exponencialmente y otros sectores se han visto muy afectados. Por ejemplo, el sector de alimentación y bebidas, cuyas exportaciones han crecido en un 5,5% entre enero y agosto, es decir, un comportamiento significativamente mejor que el de la media europea. En el otro extremo, el sector del automóvil, emblemático dentro del sector exportador español, ha caído en un 22%, una cifra que, en cualquier caso, no es peor que la del entorno europeo. 

¿Qué mercados regionales internacionales son los que mejor han resistido la crisis de la COVID-19 y cuales saldrían más fortalecidos?

Contestar a esa pregunta es muy complicado porque si de algo tenemos constancia es el marco incierto de hoy en día. El impacto de la crisis depende de multiplicidad de factores. Por una parte, de la estructura productiva de la economía del mercado: cuanto mayor es el peso de los servicios, mayor es el impacto. Depende además de la estructura del mercado de trabajo. Hemos visto, tradicionalmente, que, en países en desarrollo en momentos de crisis, el sector informal, muy vinculado al sector servicios crece, como mercado refugio. Las restricciones a la movilidad y el confinamiento han hecho desaparecer a este sector, dejando sin alternativa a muchas personas expulsadas del mercado laboral formal. 

El impacto de la crisis va a depender también de la estructura de la balanza de pagos. Pensemos en países muy dependientes de la ayuda al desarrollo y de las remesas. Otro factor determinante es la credibilidad de las políticas económicas. Las políticas de demanda abogan por mantener la actividad en funcionamiento y proteger la estructura productiva para que no haya una destrucción neta. Por otra parte, comprenden acompañar estas políticas de demanda con reformas estructurales que permitan que las estructuras productivas sean más resilientes ante nuevas crisis. Pero no todos los países tienen esa capacidad económica y financiera para llevar a cabo ese proceso

Si miramos los últimos datos del Outlook del Fondo Monetario Internacional de octubre, dicho organismo ha revisado al alza las perspectivas de crecimiento, especialmente para los países en desarrollo. El crecimiento mundial que estima es del -4,4%, pero esa tasa de crecimiento se está fundamentando en las expectativas positivas con que entramos en el verano. Julio, agosto y septiembre eran meses en los que todas las expectativas eran positivas en relación con una rápida recuperación. Pero hoy estamos conociendo nuevas restricciones parciales y nuevos confinamientos parciales en todo el mundo, con lo cual la tasa de crecimiento del cuarto trimestre no va a tener nada que ver con la del tercer trimestre.

Todos estamos mirando a China, el único país que, según las estimaciones del FMI, va a terminar en positivo, con una estimación de crecimiento del 1,9% en 2020 y de 8,2% en 2021. 

Nadie va a ganar en esta crisis, en cualquier caso. Serán más vulnerables aquellos países con una menor capacidad para poder compensar esta situación y serán los menos desarrollados.

María Peña

¿Qué impacto ha tenido sobre las exportaciones españolas la crisis de la COVID-19? (productos y servicios)

El sector exportador español no puede ser ajeno al proceso que se ha producido con un impacto muy fuerte en los flujos de comercio internacional. Las estimaciones de la OMC sitúan la caída del comercio internacional de mercancías en alrededor de un 9,2% para este año, y que en 2021 no terminará de recuperarse del todo (alrededor de un 7,2%). Los servicios, por su parte, se han visto afectados enormemente por dos motivos: el transporte internacional y el turismo.

La tasa de exportaciones españolas ha caído en un 14%, pero es cierto que hay signos que nos permiten ser moderadamente optimistas y que demuestran que nuestro sector exterior está mucho mejor preparado que lo que estaba en la crisis de 2008.  

Por ejemplo, la tasa de crecimiento de la caída de las exportaciones españolas está muy alineada con la tasa de caída de las exportaciones de la UE y de la zona euro. En enero-agosto, en España es de un 14%, en la zona euro es un 12,3% y en el caso de la UE-27, un 11,7%. Pero si miramos los principales socios comerciales, la tasa de exportaciones enero-agosto en Francia está cayendo en torno al 20%, la de Reino Unido un 16% y la de Italia por encima del 13%. Nuestro sector no se está comportando ni mucho menos peor que el de otros países, e incluso lo está haciendo mejor que países como Francia, con mucha más tradición exportadora. 

Otro elemento importante es que nuestros exportadores regulares (aquellos que han conseguido exportar más de cuatro años seguidos, por tanto, consolidado su mercado exterior) están creciendo. En enero-agosto han crecido un 1% con respecto a la tasa de exportadores regulares en 2019. La razón de ser de ICEX, como sabéis, es reforzar la capacidad del sector exportador y una línea de acción, que para nosotros es prioritaria, es ayudar al sector exportador a consolidarse como exportador regular especialmente en los primeros años. Es importante pues, mantener esa base regular de actividad exportadora, aunque el volumen en general de exportaciones esté cayendo. 

Por países también observamos fuertes diferencias: desde el crecimiento de China en un 18,3% (que ha pasado de ser nuestro 10ª mercado al 8º) frente a la caída en términos similares de Marruecos (-18,1%) que ha pasado en ese periodo del 8º al 10º mercado. Las tasas de caída, en general, en terceros mercados son mayores que en la UE, por lo que el año podría traer consigo una mayor concentración, pero aún es pronto para extraer conclusiones.  

Mirando la inversión directa extranjera, los proyectos Greenfield (proyectos desde cero, proyectos nuevos) en España han caído en línea con el resto del mundo, y enero-agosto, hemos sido el quinto país del mundo receptor de proyectos Greenfield, según el FDI Markets, del Financial Times. 

Lo que está claro es que nuestro sector exportador está demostrando, en una situación tan adversa, una gran capacidad de resistencia y debemos seguir reforzando los esfuerzos para convertirlo en motor de la recuperación.

María Peña ICEX

La fuerte dependencia de África, tanto en producción como en consumo, es responsable de las consecuencias negativas de la COVID-19 en las economías del continente, ¿no cree que los Gobiernos africanos debieran de promover cadenas de valor intra africanas, y así reemplazar las “descontroladas” importaciones de otros continentes? ¿Se puede solucionar con la futura entrada en vigor de la zona continental de libre comercio?

Promover por definición cadenas de valor intra africanas puede ser eficiente o no. 
Hablamos de un continente (África) que tratamos como un continente único y África tiene muchos países y muchas realidades y variables a introducir. La mayor o menor estabilidad y garantía no necesariamente la da la integración porque aparentemente son países próximos o iguales, cuando esta no está bien fundamentada desde el punto de vista político, económico e institucional. Este análisis vale igual para otros continentes, no solo para el africano.

Nuestra realidad es que las empresas españolas pueden encontrar buenas oportunidades de negocio en África, contribuyendo con su experiencia internacional al desarrollo sostenible e inclusivo de dicho continente. La estrategia Horizonte África puesta en marcha por la Secretaría de Estado de Comercio va en esa dirección. 

¿Qué podría aportar la inteligencia competitiva en estos momentos a la internacionalización de las empresas?

Existen dos vías en las que utilizamos el concepto de inteligencia competitiva en ICEX: una es la gestión de la información que tenemos sobre nuestros clientes para poder prever sus necesidades, debilidades y fortalezas y así poder diseñar instrumentos a medida. Esta es un área de gestión de los clientes y gestión de los datos para aumentar el valor añadido de los servicios que ponemos a disposición de la empresa. 

Pero en un momento como en el que estamos es crucial poder hablar de inteligencia competitiva en el mercado exterior. La inteligencia competitiva tiene como objetivo convertir la información en conocimiento, el conocimiento en análisis, el análisis en inteligencia y la inteligencia en una información que permita tomar las mejores decisiones estratégicas aplicadas al negocio de la empresa.

Esa es la labor sobre el terreno de los 1.000 profesionales en el exterior de la red de Oficinas Económicas y Comerciales de la Secretaría de Estado de Comercio: distinguir el buen socio del mal socio;  investigar al distribuidor que mejor va a optimizar la penetración de nuestros productos; anticiparse a un cambio regulatorio o analizar en profundidad la  financiación de un plan de inversiones, son labores de información clave que pueden determinar el éxito o fracaso de una estrategia de entrada a un nuevo mercado. 

Una red a disposición de las empresas que, en un momento como el actual de alta incertidumbre, fragmentación de mercados, con una espiral de riesgos creciendo como consecuencia de la pandemia, y con las empresas muy limitadas en su capacidad de movimiento, tiene un valor incalculable.