Marruecos da su visto bueno a De Mistura como nuevo enviado de la ONU para el Sáhara

El nombramiento podría hacerse efectivo en los próximos días
El enviado especial de la ONU, Staffan de Mistura

REUTERS/DENIS BALIBOUSE  -   El enviado especial de la ONU, Staffan de Mistura

El Gobierno marroquí ha dado su visto bueno al secretario general de la ONU, Antonio Guterres, para el nombramiento del diplomático ítalo-sueco Staffan de Mistura como su nuevo enviado personal para el Sáhara Occidental, informó este miércoles a la agencia EFE una fuente diplomática marroquí.

Marruecos ha sido consultado previamente sobre este nombramiento y ya ha comunicado su conformidad al secretario general de la ONU, según la fuente.

Agregó que la aceptación de Marruecos emana de su confianza en los esfuerzos del secretario general de la ONU para alcanzar una solución política realista, duradera y consensuada a la disputa sobre la región.

Asimismo, añadió que las consultas están en curso entre los miembros del Consejo de Seguridad para aprobar la designación del nuevo enviado personal para el Sáhara y precisó que este nombramiento se anunciará en los próximos días.

António Guterres había iniciado consultas con miembros del Consejo de Seguridad sobre el nombramiento del diplomático ítalo-sueco Staffan de Mistura como su enviado personal al Sáhara marroquí, según fuentes diplomáticas citadas por la agencia de noticias de Marruecos MAP. El propio Omar Hilale, embajador de Marruecos ante la ONU, confirmó que estas consultas están en curso y que el nombramiento de De Mistura se anunciará en los próximos días, tras la aprobación de los miembros del Consejo de Seguridad. También aseguró que el reino de Marruecos efectivamente aprueba esta designación. 

Puesto fronterizo entre Marruecos y Mauritania en Guerguerat, situado en el Sáhara Occidental, el 24 de noviembre de 2020
AFP/FADEL SENNA - Puesto fronterizo entre Marruecos y Mauritania en Guerguerat, situado en el Sáhara Occidental, el 24 de noviembre de 2020

La posible designación de De Mistura, que debe tener la aceptación del Polisario antes de que su cargo se someta al Consejo de Seguridad, se produce tras más de dos años de la renuncia del anterior enviado personal, el alemán Horst Köhler, que alegó "motivos de salud" para dejar el puesto.

Köhler renunció a su cargo en mayo de 2019 sin conseguir mover las posturas irreconciliables de Marruecos y el Polisario en torno al Sáhara Occidental, ni siquiera en las dos rondas de conversaciones que el alemán propició en Ginebra en 2018 y 2019. En ellas, las dos partes ni siquiera se sentaron en la misma mesa.

Al término de aquellas conversaciones frustradas, Marruecos dejó claro que no pensaba volver a una hipotética mesa de negociaciones si en ella no se sentaba, y no con un simple estatuto de observador, el otro país con intereses en la zona, Argelia, que para Rabat es el que acoge, arma, financia y dirige al movimiento saharaui.

Marruecos no plantea ninguna otra solución al Sáhara Occidental que no pase por una autonomía bajo la soberanía y la integridad territorial marroquí, mientras el Polisario quiere el derecho a la autodeterminación.

Un arco en la entrada de Dajla lleva una imagen del rey de Marruecos Mohamed VI, en el Sáhara Occidental
PHOTO/AP - Un arco en la entrada de Dajla lleva una imagen del rey de Marruecos Mohamed VI, en el Sáhara Occidental

La propuesta marroquí es que la que ha tenido más aceptación internacional en los últimos tiempos. De hecho, el pasado Gobierno de Estados Unidos de Donald Trump ya reconoció la marroquinidad del Sáhara tras un acuerdo con el rey Mohamed VI por el que el país alauí también establecía relaciones diplomáticas con el Estado de Israel. El actual Ejecutivo norteamericano de Joe Biden también ratificó este apoyo a la fórmula propuesta por el reino alauí de una amplia autonomía del Sáhara Occidental bajo soberanía marroquí. 

Además de esto, varios países importantes como Emiratos Árabes Unidos anunciaron en su día la apertura de consulados en enclaves estratégicos como Dajla o El Aaiún, reforzando así la postura marroquí ante una propuesta del Frente Polisario que tiene pocos apoyos, como el de Argelia, rival político de Marruecos en el Magreb.