Marruecos desmantela una célula terrorista vinculada a Daesh

La organización, compuesta por siete personas, pretendía atacar en suelo marroquí y simpatizaba con el ISIS-K
Marruecos terrorismo

AFP/FADEL SENNA  -   Miembros de las brigadas centrales de intervención marroquíes (BCI)

La amenaza terrorista en el Magreb no amaina. La victoria talibán en Afganistán parece haber insuflado ánimos al yihadismo global, y este corresponde con la proliferación de planes de ataque. En este contexto, Marruecos ha sido testigo este miércoles de una nueva operación antiterrorista desplegada con éxito en la ciudad de Errachidia, ubicada en el interior del país norteafricano.

Cuatro personas han sido detenidas en dicha localidad por sus presuntos vínculos con el ISIS-K, la rama afgana del Daesh, autora de los atentados en el aeropuerto de Kabul que acabaron con la vida de 170 personas, entre ellas las de 13 soldados estadounidenses. Los detenidos, cuyas edades se comprenden entre los 20 y 40 años, planeaban ejecutar ataques terroristas de forma inminente en suelo marroquí contra instalaciones militares y trabajadores de la administración, según recoge la agencia MAP.

La Oficina Central de Investigaciones Judiciales, organismo dependiente de la Dirección General de Vigilancia Terrorista (DGST, por sus siglas en francés), dirigió la operación en estrecha colaboración con la Policía Nacional de Marruecos. La acción se llevó a cabo en los días 16, 20 y 22 de septiembre y se cobró la detención del resto de integrantes de la organización que permanecían hasta el momento en libertad.

Cuartel Policía Marruecos
AFP/FADEL SENNA   -   Un miembro del servicio de seguridad antiterrorista de Marruecos ante la sede del Buró Central de Investigaciones Judiciales, en una foto de archivo

La investigación recoge que todos ellos habían prometido su lealtad al “emir” del grupo, quien figura entre los detenidos, y que habían escogido el nombre de “Jamaat Attawhid Al Islami Bi Al Maghrib” para denominar a la célula terrorista, simpatizante del Estado Islámico de Jorasán. Al parecer, el cabecilla de la organización se dedicaba al adoctrinamiento y reclutamiento de adeptos, y utilizaba su tienda como lugar de culto “después de que se le prohibiera rezar en la mezquita”, según las autoridades.

Los registros policiales efectuados en los respectivos domicilios de los sospechosos facilitaron a las Fuerzas de Seguridad la incautación de equipos informáticos, tarjetas de memoria, uniformes paramilitares e incluso manuscritos y pósteres del Daesh. Sin embargo, era a través de internet donde la célula compartía contenidos relacionados con los atroces crímenes del Estado Islámico y difundía mensajes de odio e incitación al terrorismo.

La organización estaba integrada por siete individuos, según las autoridades. Todos ellos se encuentran en prisión preventiva para evitar contactos con el exterior y a disposición judicial hasta que concluyan las pesquisas. Los investigadores buscan ahora posibles vínculos con otras organizaciones extranjeras y más personas implicadas. 

Las Fuerzas de Seguridad marroquíes han desmantelado más de 2.000 células yihadistas y han acometido más de 3.500 detenciones relacionadas con el terrorismo durante las últimas dos décadas, según la Oficina Central de Investigaciones Judiciales. El esfuerzo de las autoridades no ha eximido a Marruecos de sufrir ataques terroristas. En 2003, hasta 33 personas murieron después de cinco ataques suicidas en la capital financiera de Casablanca. Y en 2011, otras 17 perdieron la vida tras la implosión de una bomba en una céntrica plaza de Marrakech.

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PHOTO/AP  -  Miembros de la unidad especial antiterrorista marroquí vigilan la sede de la Oficina Central de Investigaciones Judiciales en Sale, cerca de Rabat

El último se produjo en 2018, cuando dos jóvenes turistas escandinavas fueron decapitadas a manos de un grupo yihadista compuesto por 18 hombres en el ascenso del monte Tuqbal, ubicado la cordillera del Atlas de Marruecos, el punto más alto de todo el continente africano.

La última cruzada contra el terrorismo se produjo en junio en la comuna rural de Sidi Zuin, próxima a Marrakech, donde otras cuatro personas fueron detenidas por su pertenencia a una minúscula organización que preparaba ofensivas terroristas en Marruecos. Además, el líder de la célula pretendía adherirse a los campos del Daesh en el Sahel. Las amenazas no remiten y Marruecos no tiene tiempo para bajar la guardia.