Marruecos disminuye su economía informal a un 30% del PIB

Un estudio del portal online de MAB presenta el resultado del último periodo de 2009 a 2018
Plaza Jemaa el-Fna de la ciudad marroquí de Marrakech

AFP/FADEL SENNA  -   Plaza Jemaa el-Fna de la ciudad marroquí de Marrakech

Entre 2009 y 2018, la economía informal en Marruecos ha descendido a un nivel inferior al 30% del Producto Interno Bruto (PIB), según un estudio sobre la medición y evolución de la economía informal en Marruecos que se ha publicado en el portal online de Bank Al-Maghreb (MAB).

Los resultados del estudio muestran que la economía informal presenta tres periodos distintos de evolución. En primer lugar el periodo entre 1988-1998, se mantiene alrededor del 40% del PIB. El segundo periodo es desde 1999-2008 y esta disminuye a un 32-34% del PIB. En el tercer y último periodo de 2009-2018, ha disminuido más que el anterior, pero de una manera menos notable, quedando en un 30% inferior del PIB.

Así mismo, también se ha llegado a la conclusión de que las estrategias para mejorar el entorno institucional, económico y financiero que se habían aplicado desde principios de la década de 2000 han contribuido a reducir el tamaño de la económica no estructurada. 

El estudio realizado por Kamal Lahlou, Hicham Doghmi y Friedrich Schneider, revela que, no obstante, para la persistencia de importantes actividades no estructuradas hace falta reformas estructurales complementarias. En especial las de la educación, el sistema judicial, la política fiscal y el mercado de trabajo. Destacan esto debido a que ninguna política única o aislada puede dar lugar a una reducción significativa del tamaño del sector informal.

Para los investigadores la estrategia de formalización ha de incluir reformas integradas que incluyan la complejidad y las particularidades de la informalidad en cada sector.

Por otro lado, ellos recomiendan una serie de medidas para incluir el sector informal además de las reformas estructurales. Entre las recomendaciones está el fortalecimiento de la coordinación y el seguimiento de las políticas dirigidas a la economía sumergida. Así como la evaluación continua de la evolución de esta economía y el fortalecimiento del sistema de detección mediante el intercambio de información entre las distintas instituciones.

Además, advierten que se debe desarrollar las capacidades y los procesos de la administración tributaria para realizar controles fiscales selectivos. Igualmente se trata de la realización de campañas de sensibilización sobre los beneficios del trabajo declarado, como el desarrollo de la digitalización de la administración pública.

También la recaudación de impuestos y cotizaciones sociales por una sola administración tributaria. Así mismo, la introducción de incentivos fiscales mediante amplias consultas entre los diferentes actores. Y el desarrollo de la utilización de pagos electrónicos.