Marruecos impide el tránsito entre sus principales ciudades por la crisis del coronavirus

Quedan prohibidos los trayectos hacia y desde urbes como Casablanca, Marrakech, Fez, Tánger y Tetuán
Fotografía de archivo una mujer se encuentra detrás de su puerta en una calle cerrada el 8 de junio de 2020 después de que las autoridades marroquíes declararan un cierre total

AFP/FADEL SENNA  -   Fotografía de archivo una mujer se encuentra detrás de su puerta en una calle cerrada el 8 de junio de 2020 después de que las autoridades marroquíes declararan un cierre total

El Gobierno de Marruecos ha prohibido desde este mismo domingo los desplazamientos a y desde varios de los principales enclaves del país como son Casablanca, Marrakech, Fez, Tánger y Tetuán debido al gran aumento de los casos registrados de la COVID-19 en las últimas jornadas, según anunció en un comunicado oficial el Ministerio del Interior.

Rabat es la única gran ciudad a la que no se aplican las nuevas restricciones que han sido implementadas sin límite de fecha. Unas medidas adoptadas después de registrarse el sábado un número récord de contagios en un solo día, hasta 811. De los últimos casos, más de la mitad se han registrado solo en tres ciudades: Tánger, Fez y Berrechid, localidad esta última donde el sábado se detectó un brote en una fábrica de cableado eléctrico y que parece sumar casos hasta los varios centenares. Situación parecida a la registrada hace unas semanas en empresas de tratamiento de fresas y otras frutas en la región agrícola ubicada entre Larache y Rabat. 

Estas limitaciones llegan mientras se prepara la Fiesta del Sacrificio (Eid al-Adha) del viernes, que suele ser ocasión de desplazamientos masivos y reuniones familiares multitudinarias. El Gobierno marroquí, que ha impuesto unas restricciones muy severas durante cuatro meses, no ha querido suspender la fiesta, pero el ministro de Sanidad, Khaled Ait Taleb, pidió en una conferencia virtual "madurez y responsabilidad para evitar visitas inútiles y contactos físicos en estas reuniones familiares", y recordó que la vuelta al confinamiento es una posibilidad que existe. 

Un policía marroquí hace guardia en una calle cerrada el 8 de junio de 2020
AFP/FADEL SENNA - Un policía marroquí hace guardia en una calle cerrada el 8 de junio de 2020

El comunicado gubernamental indicó que las nuevas restricciones se aplican "ante la inobservancia por parte de la mayoría de ciudadanos de las medidas de prevención como la distancia social, el porte de mascarilla y el uso de desinfectantes, pese a su disponibilidad en grandes cantidades en el mercado".

El 19 de julio, el Ejecutivo anunció el paso de casi todo el país a la llamada "fase 3" y la suavización de restricciones, lo que se tradujo en un evidente relajamiento en el comportamiento ciudadano, que al parecer ha hecho subir los casos de coronavirus.

Los 811 nuevos casos de coronavirus contabilizados el sábado pasado suponen la cifra más alta desde el comienzo de la pandemia, solo seis días después de que el Gobierno anunciara la citada fase 3.

Más de la mitad de estos casos (427) se detectaron en la región norteña de la costa mediterránea que va desde Tánger hasta Alhucemas, que acumula además casi un cuarto de los casos a nivel nacional y se convierte así, en términos poblacionales, en la más afectada por la pandemia.

Un trabajador municipal marroquí desinfecta el exterior de una casa en una calle cerrada en la ciudad portuaria meridional de Safi
AFP/FADEL SENNA - Un trabajador municipal marroquí desinfecta el exterior de una casa en una calle cerrada en la ciudad portuaria meridional de Safi

En este escenario, Marruecos sigue luchando por frenar un aumento en los casos de la COVID-19 un mes después de que se aliviase el bloqueo nacional de tres meses. Marruecos ha realizado hasta ahora 1,1 millones de pruebas, el segundo mayor número de test después de Sudáfrica en el continente africano, según el Ministerio de Salud.

El uso de máscaras es obligatorio, pero las personas no cumplen con las normas sanitarias, lo que llevó a las autoridades a emitir una fuerte advertencia e imponer fuertes multas. El país norteafricano extendió un decreto de estado de emergencia de salud pública hasta el 10 de agosto, dando a las autoridades margen de maniobra para restaurar las medidas restrictivas región por región, dependiendo de la evolución de la epidemia. Esta situación puede suponer un golpe económico para Marruecos, presupuestado por el Ejecutivo marroquí, que espera un déficit presupuestario del 7,5% del Producto Interior Bruto (PIB) este año y que la economía se contraiga en un 5%.

Fotografía de archivo de mujeres marroquíes con máscaras faciales de protección que caminan por una calle de Tánger el 14 de junio de 2020, tras el anuncio de medidas de cierre en la ciudad portuaria del norte para sofocar un nuevo brote de la COVID-19
AFP/FADEL SENNA - Fotografía de archivo de mujeres marroquíes con máscaras faciales de protección que caminan por una calle de Tánger el 14 de junio de 2020, tras el anuncio de medidas de cierre en la ciudad portuaria del norte para sofocar un nuevo brote de la COVID-19
El cierre de Marruecos de las principales ciudades provoca el caos del tráfico

La decisión de las autoridades marroquíes de impedir que las personas entren y salgan de algunas de sus ciudades más grandes a partir del domingo para contener un aumento en los casos de la COVID-19 ha causado unos problemas de tráfico sin precedentes solo cinco días antes de Eid al-Adha.

Miles de personas se apresuraron a llegar a sus destinos, lo que provocó enormes atascos de tráfico en las puertas de peaje de la autopista; mientras que los precios de los billetes de autocares y taxis subieron exponencialmente cuando las personas se apresuraron a unirse a sus familias para las festividades del Eid.

Trabajadores municipales marroquíes desinfectan una calle en la ciudad portuaria meridional de Safi
AFP/FADEL SENNA - Trabajadores municipales marroquíes desinfectan una calle en la ciudad portuaria meridional de Safi

"Un transportista ilegal me pidió que pagara 500 dírhams (53 dólares) para llevarme de Casablanca a Qelaat Sraghrna, un viaje que generalmente me cuesta 100 dirhams (10 dólares)", señaló Mohammed, trabajador de una tienda de comestibles local en el centro de Casablanca, en declaraciones recogidas por el medio Middle East Online. "No tengo más remedio que quedarme en Casablanca porque no puedo permitirme viajar", añadió Mohammed, que gana menos del salario mínimo.