Marruecos y Rusia firman acuerdo para construir una refinería en Nador tras la Cumbre Rusia-África

El acuerdo tiene un valor de 2.000 millones de euros
El presidente ruso, Vladimir Putin, con el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, en la Cumbre Rusia-África en Sochi, Rusia, el 23 de octubre de 2019

PHOTO/SPUNTIK/MIKHAIL METZEL/KREMLIN  -   El presidente ruso, Vladimir Putin, con el presidente egipcio, Abdel Fattah al-Sisi, en la Cumbre Rusia-África en Sochi, Rusia, el 23 de octubre de 2019

Marruecos firmó un acuerdo con Rusia para edificar un centro petroquímico en la nación norteafricana, según informó la agencia oficial de noticias marroquí MAP.

El acuerdo tiene un valor de unos 2.000 millones de euros (2.200 millones de dólares) y fue rubricado esta semana en la ciudad rusa de Sochi en relación con el marco de la Cumbre y Foro Económico Rusia-África gracias al entendimiento entre la compañía marroquí privada MYA Energy, el Banco de Desarrollo de la Federación Rusa y el Centro Ruso para las Exportaciones.

El complejo petroquímico tendrá una capacidad de refinación de 100.000 barriles diarios, la cual aumentará hasta los 200.000 barriles diarios, según especificó MAP en su nota oficial.

La infraestructura petrolera será construida en la ciudad de Nador, al norte de Marruecos, en el arco del Mediterráneo, y utilizará "los conocimientos y más recientes tecnologías rusas para la refinación y almacenamiento de productos petroleros".

Marruecos es un país con cierta escasez del petróleo como fuente de energía y esta iniciativa es muy necesaria para el reino alauí, cuyo déficit comercial se ve afectado en este sentido. Según un último informe del Banco Mundial, las importaciones de energía de Marruecos podrían disparar el déficit comercial si los precios del crudo continúan su escalada. 

Precisamente, el rey Mohamed VI y la Administración marroquí han destacado en las últimas fechas la necesidad de reformas en el país de cara a mejorar la situación económica del mismo y evitar las desigualdades sociales. 

Como ya señaló Mohamed VI en su discurso de la Fiesta del Trono allá por el mes de julio, el país tenía que buscar el fomento de la edificación de un Marruecos más moderno y el impulso del país en materia de infraestructuras, la creación de un nuevo modelo de desarrollo, la renovación del sector público y la unidad nacional territorial.

Una de las mayores preocupaciones tenía que ver con el modelo de desarrollo, ya que, como indicó el monarca marroquí, en los últimos años, este había dado muestras de su “incapacidad para responder a las crecientes necesidades de los ciudadanos, así como para contrarrestar las disparidades sociales”. 

La construcción de la nueva infraestructura petrolífera constituye un paso más en este cambio de modelo marroquí de cara a fomentar un porvenir mejor para el país. En este caso con la colaboración de Rusia, país que últimamente ha mostrado un gran interés por estar más presente en África, continente con un gran potencial de desarrollo.

De hecho, África se ha convertido en una ‘pieza cotizada para la inversión’. Tiene seis de las diez economías de más rápido crecimiento del mundo y se estima que, para 2050, una nueva clase alta y media africana de 250 millones de personas podría estimular un aumento del 400% en la demanda de bienes y servicios, junto al desarrollo de infraestructuras necesarias para vertebrar estas naciones africanas y dar servicio a toda la nueva actividad que se puede generar en los próximos años. 

Precisamente, los dirigentes de la totalidad de los países africanos ya anunciaron hace escasos meses la creación de un área de libre comercio continental que puede incluir a 1.300 millones de personas en una región económica de unos 3,4 billones de dólares, gracias a la disposición del Acuerdo de Libre Comercio Continental Africano (AfCFTA). Un pastel muy goloso para grandes potencias internacionales como Rusia, que celebró la última cumbre ruso-africana de Sochi para aumentar su presencia en África.

En una nota oficial del Kremlin alusiva al cónclave se apuntó que “Rusia tiene mucho que ofrecer a los Estados africanos”. El propio Vladimir Putin reseñó a la agencia estatal rusa de noticias TASS que se están “preparando y concretando proyectos de inversiones con participaciones rusas por valor de miles de millones de dólares”.

En el aspecto comercial y financiero, Rusia ha triplicado sus intercambios comerciales con el continente africano en solamente una década, aunque algo más acelerado en los últimos tres años, según cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI). Entre sus principales socios destaca sobre todo el Magreb (con países como Egipto, Marruecos, Argelia y Túnez), pero también otros países subsaharianos como Nigeria.

Rusia actualmente basa sus relaciones con África sobre diversos aspectos de gran relevancia, uno de ellos es la explotación de recursos y el desarrollo nuclear. El paso de la nueva refinería en Marruecos es un ejemplo de esta estrategia.