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Más de mil personas han cruzado la frontera entre España y Marruecos en la primera noche de su reapertura

Un total de 1.145 personas y 305 vehículos han cruzado la frontera del Tarajal, entre Ceuta y Marruecos, durante la madrugada del martes, horas posteriores a su reapertura
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AFP/MARCOS MORENO  -   Fotografía de archivo, la gente espera para embarcar en los transbordadores con destino a Ceuta y Tánger en el puerto de Algeciras

Tras más de dos años cerrada, las fronteras terrestres entre Marruecos y las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla han vuelto a abrir en la madrugada de este martes. Centenares de personas han presenciado y festejado esta reapertura que, en el caso de Ceuta y su paso del Tarajal, ha visto cómo han entrado al territorio español 827 personas y 171 vehículos, mientras que en el sentido inverso han viajado 318 personas y 134 automóviles, según ha informado la Delegación del Gobierno en un comunicado a los medios.

Se espera que estas cifras de personas que cruzan la frontera sigan en aumento en los próximos días y que se recupere paulatinamente el tránsito habitual. Unas 20.000 personas y 3.000 vehículos cruzaban a diario las fronteras entre España y Marruecos antes de que se cerrara el paso fronterizo el pasado 13 de marzo de 2020 por la crisis sanitaria. 

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AFP/FADEL SENNA - Fotografía de archivo de la frontera entre la ciudad marroquí de Fnideq y el enclave español de Ceuta

La delegada del Gobierno en Ceuta, Salvadora Mateos, junto a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad en Ceuta han revisado el estado de la parte española de la frontera minutos antes de la apertura. A su vez, la Policía Nacional ha implantado un control, según ha informado su jefe superior en la ciudad, reforzando con la Brigada de Respuesta a la Inmigración Clandestina (BRIC) y la Unidad de Intervención Policial para garantizar una revisión “exhaustiva” de los documentos de las personas que entren o salgan de Ceuta. 

Junto a ello, tanto Marruecos como España han exigido a quien quiera cruzar la frontera una certificación de vacunación completa contra la COVID-19, una prueba negativa de la misma enfermedad o un certificado de curación. De esta forma se pretende garantizar las medidas sanitarias que ambos países acordaron en la reapertura fronteriza.

No obstante, según la planificación organizada por los dos países vecinos, esta es solo la primera fase de la reapertura, en la que sólo se permitirá el paso a nacionales o residentes de la Unión Europea o con visado de libre movimiento por el territorio Schengen. Los trabajadores transfronterizos “legalmente reconocido como tales” deberán esperar dos semanas para cruzar los pasos del Tarajal y Beni Enzar el próximo 31 de mayo, en lo que se considera segunda fase de la reapertura fronteriza. Según los datos que manejan las autoridades de Ceuta, se cifra en 2.500 los trabajadores englobados en esta categoría, aunque solo 141 cuentan con la documentación en regla. 

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AFP/FADEL SENNA  -   Fotografía de archivo en el enclave español de Ceuta

Esta planificación que las autoridades españolas y marroquíes pactaron tiene como objetivo una “apertura gradual y ordenada”, como adelantaba días antes el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. El alcalde de Melilla, Juan José Castro, también ha avalado esta hoja de ruta “para que esto no se convierta en una situación caótica como pasaba antes”, ha afirmado en la misma noche de reapertura en la que acudió a la frontera.

Esta reapertura de las fronteras se produce desde que España y Marruecos retomaran las relaciones diplomáticas tras el apoyo del presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, al plan de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental, sellado el encuentro con Mohamed VI. Durante estos meses ya se acordó la reapertura de la frontera marítima y se han ultimado ya los preparativos para retomar la Operación Paso del Estrecho (OPE).

Quedan pendientes cuestiones como retomar la aduana de Melilla y abrir una en Ceuta para regular el tránsito de mercancías y combatir el contrabando, algo con lo que también cuenta el reino alauí. También se esperan posibles modificaciones legales para exigir visados como condición de acceso, que pongan fin a las excepciones con las provincias limítrofes.