Mike Pompeo agradece a Emiratos y a otros seis países la protección del estrecho de Ormuz 

Las disputas con Irán cada vez son más frecuentes 
Un marine estadounidense observa una embarcación iraní desde el USS John P. Murtha en el estrecho de Ormuz, frente a Omán 

Photo/Donald Holbert/Marina de los EEUU vía REUTERS  -   Un marine estadounidense observa una embarcación iraní desde el USS John P. Murtha en el estrecho de Ormuz, frente a Omán 

El miércoles, el secretario de Estado de Estados Unidos saliente, Mike Pompeo, agradeció a Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudí, Bahréin, Reino Unido, Albania, Lituania y Australia por proteger el estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del mundo. 

El estrecho de Ormuz está situado entre Omán e Irán, estando su punto más estrecho separado por tan solo 33 kilómetros. La ruta conecta el paso marítimo de los países del Golfo (Irán, Arabia Saudí, Omán, Bahréin, Qatar, Kuwait y EAU) con el mar Arábigo. A pesar de su estrechez cuenta con la suficiente profundidad para permitir el paso de barcos petroleros.  

La navegación marítima en Ormuz ha sido testigo en los últimos tiempos de las amenazas de Teherán mediante ataques a buques de carga y petroleros. A principios de enero, Irán anunció la detención del petrolero surcoreano Hankook Chimi, que transportaba 7.200 toneladas de productos químicos derivados del petróleo.  

La Guardia Revolucionaria iraní informó que además de tomar el control del barco surcoreano detuvo a sus 20 tripulantes, de los cuáles cinco eran surcoreanos, dos indonesios, dos vietnamitas y once birmanos, acusados de “contaminar el Golfo con productos químicos”. Desde entonces el barco petrolero permanece detenido en la ciudad de Bandar Abas.  

En respuesta, Seúl envió un destructor que se encontraba cerca de las aguas de Omán, para según informaron las autoridades de la nación asiática, “garantizar la seguridad” de sus ciudadanos, eso sí, descartando realizar una operación militar.  

Detrás de este episodio está el descontento de Teherán por la congelación de fondos en bancos surcoreanos por valor de 7.000 millones de dólares a causa de las sanciones impuestas por Estados Unidos.   

“El régimen continúa amenazando los derechos y libertades de navegación en el golfo Pérsico como parte de un claro intento por extorsionar a la comunidad internacional para que alivie la presión de las sanciones”, dijo un representante del Departamento de Estado de Estados Unidos, tras exigir la puesta en libertad de la nave y sus tripulantes.  

El estrecho de Ormuz es un punto clave para el comercio de crudo porque es un punto de tránsito para el 20% de las exportaciones de petróleo a nivel global. Por esta razón, Irán utiliza su posición privilegiada en Ormuz para impedir la libertad de navegación internacional y hacer valer sus reclamos en otras cuestiones.  

En julio de 2019 se produjo un episodio similar al de la nave surcoreana cuando la Guardia Revolucionaria abordó en aguas omaníes al buque sueco Stena Impero, de bandera británica, obligándolo a desviarse hacia aguas iraníes. En aquella ocasión acusaron al barco de realizar maniobras peligrosas y, al igual que al barco surcoreano, de provocar daños medioambientales.  

La detención fue vista por la mayoría de analistas como una respuesta de Teherán a Reino Unido por el abordaje del petrolero Grace 1 por parte de la marina británica en las inmediaciones de Gibraltar. Las autoridades el Peñón justificaron la medida culpando al buque iraní de transportar combustible a un puerto sirio sometido a sanciones.  

 AFP/MIKE SEGAR  -   Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos 
AFP/MIKE SEGAR  -   Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos 
Las sanciones no se detienen  

El miércoles por la mañana, los medios de comunicación iraníes confirmaron que el Ejército planeaba maniobras navales con misiles de corto alcance. Según la televisión nacional, los ejercicios tendrían lugar en el golfo de Omán e involucrarían al buque de guerra Makran, el mayor buque de guerra iraní, que posee una plataforma para helicópteros, y el buque blindado Zara.  

Tanto los rivales de Irán en la región como los países occidentales están preocupados por la amenaza militar que suponen los misiles iraníes para la estabilidad regional, y temen que estos buques estén capacitados para llevar armas nucleares si Teherán finalmente consiguiese desarrollarlas.  

Las sanciones impuestas por Estados Unidos tras la salida del país del Acuerdo Nuclear de 2015 firmado por la anterior administración, ha deteriorado la ya de por sí deteriorada relación entre Washington y Teherán.  

Las últimas fueron anunciadas este miércoles por el Departamento del Tesoro, tan solo un día después de que el secretario de Estado Mike Pompeo acusara a Irán de ser “la nueva base principal” de la organización terrorista Al-Qaeda.  

Según el comunicado del Departamento del Tesoro del país, la Oficina de Control de Activos Extranjeros ha tomado medidas contra dos organizaciones y sus respectivos líderes, así como sus empresas subsidiarias, que están controladas directamente por el líder supremo iraní, Alí Jamenei.  

Las entidades sancionadas permiten a la “élite iraní mantener un sistema de propiedad corrupto sobre gran parte de la economía” aseguró el secretario del Tesoro, Steve Mnuchin.  

Las sanciones implican la congelación de bienes y activos en suelo estadounidense de los afectados y la prohibición a ciudadanos y empresas del país norteamericano de hacer negocios con dichos individuos y organizaciones. 

“Cualquiera que participe en transacciones con las personas o entidades sancionadas corre el riesgo de convertirse en el siguiente objetivo de medidas similares tomadas por Washington”, advirtió Mnuchin.