Miles de migrantes se dirigen a Ceuta desde Marruecos

Silencio oficial de Marruecos ante la avalancha que a la ministra española de Asuntos Exteriores no le consta que tenga relación con la acogida en España del líder Polisario Brahim Ghali
Marruecos Ceuta

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Cientos de personas siguen dirigiéndose, en una ola imparable que ha durado toda la jornada del lunes y se prolonga durante esta madrugada, desde la localidad de Fnideq (Castillejos) para cruzar hacia Ceuta, en una avalancha de inmigrantes sin precedentes en España al registrarse la entrada en 24 horas de 5.000 personas (un tercio de ellas menores) en la ciudad española fronteriza con Marruecos.

Familias enteras con niños, jóvenes, pero sobre todo muchos menores de edad no acompañados, además de un número menor de subsaharianos, todos se dirigían sin dudarlo hacia la frontera con Ceuta con el objetivo de atravesar hacia el lado español ante la aparente indiferencia y escaso control de las fuerzas de seguridad marroquíes.

Muchos vehículos aparcaron en el perímetro cercano al puesto fronterizo, mientras se iba formado una cola inacabable de personas que bordeaban la costa entre Castillejos y Ceuta y lograban superar sin mayor dificultad el espigón que separaba las dos ciudades, unos a nado y otros andando. 

La carretera que va hacia el puesto fronterizo de Ceuta por el lado marroquí llevaba más de un año cerrada con barreras de seguridad ante cualquier movimiento de personas o vehículos desde el cierre de la frontera terrestre en marzo de 2020 como consecuencia de la crisis sanitaria del coronavirus. 

Varios aspirantes a emigrar a Ceuta contaron a Efe que la avalancha de emigrantes empezó anoche cuando corrieron los rumores entre los ciudadanos sobre la retirada del despliegue de las fuerzas del orden en el entorno del puesto fronterizo desde el lado marroquí, que se conoce en este lado como Bab Sebta (la Puerta de Ceuta).

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Esto ha producido un efecto llamada y desde este domingo la gente no paraba de llegar a Castillejos, donde el movimiento no ha cesado ni siquiera en la noche, pese al toque de queda impuesto en el país como prevención contra el coronavirus. 

En Castillejos, un joven hablaba a gritos con un grupo de amigos apostados en la frontera, aparentemente cerrada en el lado marroquí: "No os vayáis, me han dicho que van a volver a abrirla a las 3 ó 4 de la mañana y podréis pasar", les aconsejaba. 

Otra vecina de Castillejos cuenta: "Un familiar mío, un adolescente, en cuanto le llegaron las informaciones vino desde Fez (a 5 horas de viaje), y ahora ya ha logrado entrar en Ceuta".

Y una mujer del mismo pueblo relata que su hijo de 15 años entró en Ceuta como quien comete una travesura, acompañado de sus amigos. "En cuanto me avisaron mis vecinas, fui corriendo hasta la playa de Ceuta para buscar a mi hijo", contaba a Efe la madre mientras señalaba a su chilaba mojada y sus pies llenas de arena. La frontera no había existido para ella.

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La mayoría de los que han podido cruzar con facilidad hacia Ceuta eran marroquíes, según pudo constatar Efe en el lugar, y en menor medida subsaharianos.

En un momento sobre las 22.30 hora local (una más en España) se realizó un despliegue moderado de policías y fuerzas del orden para intentar alejar de la carretera principal a las miles de personas que se congregaban en el lugar, aunque esto no frenó los intentos para atravesar hacia el lado español. 

El presidente del Observatorio del Norte para los Derechos Humanos, Mohamed Benaissa, que dice no haber visto nada parecido "en toda su vida", cree que la actual avalancha de emigrantes es "una carta de presión que usa Marruecos contra España" por la crisis diplomática actual entre los dos países tras la hospitalización en Logroño del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali.

Pero Benaissa también apunta que esta emigración masiva es fruto de la desesperación de los jóvenes de esta región norteña que vive una crisis tras el cierre de la frontera terrestre, el abrupto final del contrabando de mercancías (fuente principal de sustento durante décadas) y la falta de alternativas económicas, que ha causado en los últimos meses manifestaciones de protesta callejera . 

El gobierno español ha enviado a 200 agentes suplementarios a Ceuta (150 policías y 50 guardias civiles) para reforzar el control fronterizo, además de personal específico de la Policía Científica y de Extranjería y Fronteras para agilizar los trámites de devolución en aplicación del acuerdo con Marruecos de 1992, aunque ese acuerdo se ha aplicado en el pasado solo con cuentagotas.

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Silencio oficial en Marruecos ante la avalancha de inmigrantes en Ceuta

Las autoridades de Marruecos guardan silencio ante la avalancha de unos 2.700 emigrantes llegados a Ceuta a nado o a pie desde la madrugada de este lunes, un fenómeno jamás visto en esa ciudad autónoma española, cuya frontera con Marruecos está cerrada desde marzo de 2020.

Contactados por Efe, ni el ministerio de Interior ni el de Exteriores se pronunciaron sobre las razones de esta llegada masiva de inmigrantes, entre los que hay aproximadamente 700 menores de edad, y ello cuando los medios del país sí están recogiendo profusamente la información llegada desde España.

Un periodista local dijo a Efe que "es algo nunca visto, vienen de toda la región, de Castillejos, de Rincón, de Tetuán. Y entran sin ningún control, ni por parte marroquí ni por parte española", precisó, antes de añadir que las entradas se están produciendo por los dos puntos fronterizos de Ceuta, el del oeste (Beliunes) y el del sur (Castillejos).

Cuando estaba anocheciendo, y pese al toque de queda vigente en todo el país, el periodista precisó que "siguen llegando y pasando la frontera". 

En su gran mayoría son marroquíes, pero también entre las comunidades de migrantes subsaharianos "corrió la voz" de que los marroquíes habían dejado de vigilar las playas y la frontera con Ceuta, por lo que también entre ellos se produjo el "efecto llamada", dijeron a Efe fuentes de organizaciones de ayuda a los emigrantes.

Estas fuentes explicaron que fue el estado de la mar el que impidió que el Estrecho de Gibraltar se llenase de pateras y que los subsaharianos prefiriesen entrar en Ceuta con sus barcas a remo.

Fuentes de la Delegación del Gobierno español en Ceuta han dicho a Efe que este dato evidencia que se ha tratado de una de las jornadas migratorias más críticas y sin precedentes a las que se ha enfrentado Ceuta en los últimos años.

A las 20.30 horas se ha convocado una reunión urgente del Centro de Coordinación (CECOR) en la que participarán representantes de la Delegación del Gobierno y del Ejecutivo ceutí para analizar la situación.

A lo largo de 2021 se han registrado entradas a nado desde el país vecino, la más reciente el pasado 27 de abril, aunque desde hacía 15 años no se producía una llegada masiva como esta en una sola jornada, y ante la falta de vigilancia costera por parte de las autoridades marroquíes, según ha podido constatar Efe.

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La ministra de Asuntos Exteriores, Arancha González Laya, ha asegurado este lunes que no le consta que lo ocurrido pueda ser una medida de presión de Marruecos por la presencia del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en un hospital español. 

"No, no nos consta", ha sido la escueta respuesta de la ministra a su llegada a un acto de la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI). La ministra González-Laya avanzó que el Gobierno ya ha puesto los medios para asegurar la fronteras de la ciudad autónoma y para devolver a Marruecos a las personas que han entrado ilegalmente "siguiendo los protocolos en vigor", tal y como, ha añadido, ya se ha hecho esta misma tarde con alrededor de un centenar de migrantes.

La avalancha migratoria en Ceuta no tiene precedente en España

La avalancha migratoria registrada en Ceuta a lo largo de este lunes, que ha sumado 5.000 personas desde anoche, según la Delegación del Gobierno en Ceuta, no tiene precedente en España ni siquiera en los años más críticos de las crisis migratorias registrados en las Islas Canarias o en el Estrecho de Gibraltar, según los datos recogidos por Efe.

El anterior récord se había alcanzado en noviembre del año pasado, cuando en un solo fin de semana arribaron a las costas de las Islas Canarias 2.188 emigrantes a bordo de 58 pateras o cayucos; de ellos, 1.461 llegaron en una sola jornada, cifra esta última que ha sido prácticamente duplicada hoy.

Ni en 2018, año que supuso un "pico migratorio" con 57.500 entradas irregulares en todo el territorio nacional, se alcanzó esa cifra en un solo día, ni tampoco en 2006, en la conocida como "crisis de los cayucos", que llevó a Canarias a 32.000 emigrantes.

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En lo referente a Canarias, las pateras y cayucos no solo procedían del Sáhara Occidental, controlado por Marruecos, sino también de Mauritania y hasta de Senegal.

Otro momento crítico se vivió en agosto de 2014: en la sola jornada del día 12, 920 personas llegaron a las costas del sur de España, procedentes de las de Tánger y a bordo de 94 pateras, aprovechando que en ese día hubo "ciertas disfunciones", como dijo entonces el ministro marroquí del Interior, Mohamed Hasad, y que se tradujeron en la desaparición de la vigilancia de los agentes marroquíes de sus costas. 

Aquellas "disfunciones" se debieron, según reconocieron fuentes diplomáticas españolas en su momento, al enfado que produjo al rey Mohamed VI el encontronazo que había tenido con una lancha de la Guardia Civil española en aguas cercanas a Ceuta un día antes; al parecer, un agente español exigió al rey identificarse por su presencia a bordo de una moto náutica en aguas de Ceuta, lo que enojó al monarca.

En el caso de la avalancha migratoria de hoy, no hay todavía explicaciones oficiales por parte española ni marroquí: varias fuentes en Rabat y en Madrid atribuyen lo sucedido al actual momento de crisis entre los dos países por la hospitalización del líder del Frente Polisario, Brahim Ghali, en la ciudad de Logroño, pero la ministra española de Exteriores, Arancha González-Laya, declaró al respecto: "No me consta".

El gobierno español se ha limitado a anunciar el envío de 200 agentes de la Policía y la Guardia Civil para reforzar el control fronterizo en Ceuta, sin pedir explicaciones a Marruecos, mientras que el gobierno marroquí ha mantenido un mutismo absoluto durante toda la jornada.