Milicias pro-turcas atacan una planta italiana de gas en Libia

Ankara habría golpeado a un aliado de su aliado, el GNA, puesto que este firmó un acuerdo reciente con Roma
Vista del complejo de petróleo y gas de Mellitah, a 100 km al oeste de Trípoli, Trípoli

REUTERS/ISMAIL ZITOUNY  -   Vista del complejo de petróleo y gas de Mellitah, a 100 km al oeste de Trípoli, Libia

Nuevo episodio en la guerra de Libia con los recursos energéticos como protagonistas. Las milicias pro-Turquía que apoyan al Gobierno de Unidad Nacional (GNA, por sus siglas en inglés), liderado por el primer ministro Fayez Sarraj, han asaltado este miércoles un complejo de gas explotado por la compañía italiana Eni, Mellitah, ubicado al oeste del país. 

El ataque fue responsabilidad de una célula radicada en la ciudad libia pro-turca de Zuwara, según ha podido saber Al-Ain. Los asaltantes consiguieron cerrar por la fuerza el gasoducto que atraviesa el mar hacia la costa italiana de Gela, en Sicilia -de 520 kilómetros- interrumpiendo el bombeo de gas al país europeo durante unas horas. La producción ya se ha reanudado en las instalaciones, de acuerdo con la información de un funcionario del Sindicato de Trabajadores del Petróleo publicada en el medio local Sada. A través de Greenstream -el nombre de la tubería- Libia proporciona a Italia 11.000 millones de metros cúbicos de gas al año. 

La ofensiva contra Mellitah se habría producido en respuesta al acuerdo firmado este martes entre Italia y Grecia, que habría enfurecido a Turquía. El pacto suscrito entre los dos Estados miembros de la UE contempla la demarcación de las fronteras de la zona económica exclusiva en el mar Jónico, que separa a los dos países vecinos. En la práctica, esto se traduce en que se reconocen los derechos de Roma y Atenas para la exploración energética, el uso de los recursos marítimos y sobre la pesca, si bien no han trascendido detalles más concretos. El entendimiento pone fin a un tema que había estado pendiente durante 40 años, declaró el primer ministro griego Kyriakos Mitsotakis. “Hoy es buen día para Grecia, Italia, Europa y todo el Mediterráneo”, aseguró el jefe del Gobierno heleno. “Hoy es un día histórico”, añadió el ministro de Relaciones Exteriores griego, Nikos Dendias. Por su parte, el responsable de la diplomacia italiana, Luigi di Maio, consideró el acuerdo como un “logro importante” y que significa que “nos aferramos a nuestra región común, el Mediterráneo”. Está claro que Turquía no lo ha visto de este modo.

Cabe recordar, en este punto, que Ankara firmó con el GNA libio un acuerdo el pasado mes de noviembre en el que se atribuía amplias zonas del Mediterráneo oriental, donde existen importantes bolsas de gas. De hecho, hace tan solo unas semanas, buques turcos comenzaron a realizar tareas de exploración y perforación de este recurso, ante la indignación de los países comunitarios, como Chipre y Grecia, que reclaman dichas zonas bajo su soberanía.

Una denuncia que también ha sido compartida por otras potencias, como la Unión Europea, Estados Unidos, Rusia, Egipto e Israel, que han criticado abiertamente el acuerdo entre Turquía y el Gobierno de Sarraj y le han pedido al presidente de la nación euroasiática, Recep Tayyip Erdogan, que “forje una delineación más conciliadora de las aguas de su franja territorial con Grecia”, explica el analista John Psaropoulos en Al Jazeera.

El acuerdo suscrito entre Roma y Atenas le confiere a este último el reconocimiento explícito de su derecho a tener zonas marítimas, algo que Ankara siempre ha rechazado. Por eso, el pacto supone un duro revés para Turquía, puesto que le aísla, todavía más, de la órbita mediterránea.

La complejidad del tablero libio

Lo que sorprende de este último episodio es el juego de intereses de los actores involucrados. Las milicias pro-turcas, que sirven al GNA, han atentado contra una instalación italiana, y cabe recordar que Roma firmó con el Gobierno de Sarraj la semana pasada un acuerdo bilateral para reforzar la cooperación entre ambas administraciones; por lo que Ankara habría atacado directamente a un aliado de su aliado. 

El entendimiento entre Italia y el GNA incluye la cesión al Gobierno de Roma la explotación del Aeropuerto de Maitika/Mitiga, que será reconstruido por un consorcio italiano una vez sea limpiado de las minas que, según el GNA, dejó la facción rival, el Ejército de Liberación Nacional libio (LNA), en su retirada. “Hemos firmado un acuerdo con Italia para recibir apoyo técnico y habilidades para eliminar minas y los restos de la guerra”, comunicó entonces el primer ministro libio. El coste de las obras del aeródromo, que durarán unos diez meses, se eleva a 79 millones de euros.

Las aspiraciones turcas

Uno de los intereses de Turquía en la contienda libia son sus recursos energéticos, como ha quedado demostrado con sus últimas acciones. De hecho, este lunes, el propio Erdogan admitió en una entrevista de televisión que estaba tratando de hacerse con el control de la ciudad petrolera de Sirte. “Las operaciones en esta ciudad libia son importantes y de carácter sensible, debido a la presencia de pozos de petróleo y gas”, declaró al respecto.