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Movimientos geopolíticos en Asia Central

Asia Central es un espacio complejo y poco conocido que llama a la reflexión y el análisis
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Servicio de Prensa Presidencial vía AP  -   El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, a la derecha, el presidente de Kazajistán, Nursultan Nazarbayev, a la izquierda de espaldas, el presidente de Kirguistán, Sooronbay Jeenbekov, el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, el presidente de Uzbekistán, Shavkat Mirziyoyev, y el primer ministro de Hungría, Viktor Orban, durante la Cumbre del Consejo de Cooperación de los Estados de Habla Turca en Cholpon-Ata, Kirguistán, el lunes 3 de septiembre de 2018

Este documento es copia del original que ha sido publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos en el siguiente enlace.

El encuentro del presidente Xi, de gira por Asia Central, y el presidente Putin en Samarcanda (Uzbekistán) en el contexto de una cumbre organizada por la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS) prevista para el 14 y 15 de septiembre, pone en valor a la región en el contexto de la alianza estratégica suscrita por ambos países el pasado 4 de febrero.

Asia Central es un espacio complejo y poco conocido que llama a la reflexión y el análisis. La guerra de Ucrania ha alterado los equilibrios entre China y Rusia en esta parte del espacio postsoviético, una región constituida por Estados débiles e interdependientes. Rusia ha estado perdiendo paulatinamente presencia económica y política en una región relevante desde la perspectiva geopolítica y de los recursos; los compromisos derivados de la guerra pueden haber acelerado esta tendencia. A ello se suma el vacío geopolítico en la región generado por la salida de Estados Unidos de Afganistán.

Mientras, la presencia China crece en una nueva reedición de su ascenso pacífico a escala local de una forma pronunciada. La oportunidad que se le presenta al gigante asiático es innegable, no obstante, de su éxito se derivaría el envolvimiento estratégico de Rusia y, además, se crearía una relación de dependencia.

«Cuando mi zapatero invierte en bolsa, vendo todas mis acciones».
John D. Rockefeller

Asia Central es, a ojos occidentales, una inmensa altiplanicie de estepas y desiertos que abarca más de cuatro millones de kilómetros cuadrados1; un espacio indefinido, lejano y desconocido2, que además ni siquiera resulta homogéneo geográfica, cultural o etnolingüísticamente. Cercana al mito, la región se asocia con Alejandro Magno, la Ruta de la Seda, el reino perdido del Preste Juan, o las hordas mongolas, lugares comunes por los que resulta imperativo transitar.

El conjunto de países (Ucrania, Bielorrusia, el Cáucaso y Asia Central) que conforman el espacio postsoviético («el extranjero cercano», como se denomina en Rusia) constituyen un arco de inestabilidad por la confluencia de una pluralidad de líneas de fractura que convierten el área, en general, en una zona de mestizaje, de transición entre culturas no suficientemente conocidas en Occidente como son la rusa, la persa, la turca y la mongola. A ello se suma su importancia geopolítica, no solo por los imperativos de la geografía que la convierten en un cruce de caminos, sino también por los hallazgos de petróleo y gas y otras materias primas estratégicas.

Conviene pues, como primer paso, precisar qué significa Asia Central: el conjunto de países asiáticos no situados en la región del Cáucaso y procedente de la implosión de la extinta Unión Soviética; esto es, Tayikistán, Uzbekistán, Kirguistán, Kazajistán y Turkmenistán. A esta área, Brzezinski en su trabajo El gran tablero mundial: La supremacía estadounidense y sus imperativos geoestratégicos, publicado en 1998, la denominaba «el gran agujero negro euroasiático».

Habría que incluir además a Afganistán, con el que forman un espacio continuo; y en puridad se sitúan en este espacio Irán, China y aun la propia Turquía, que tienen ciertamente una influencia, una presencia cultural e indudables intereses en el área. Y es que en algunos de estos territorios existe una raíz cultural turcomana, y otros, como Tayikistán, muy orientado hacia Rusia, cuentan con influencias persas. Uzbekistán es, junto con Liechtenstein, el único país del mundo que sufre doble aislamiento, esto es, que se precisa atravesar dos territorios para alcanzar la costa litoral más cercana de mares libres. El paradigma del continentalismo.

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Este espacio ha sido históricamente poblado fundamentalmente por cuatro razas primarias, a saber: europeos, mongoles, turcos e iraníes, cuyo cruce es fuente de las demás. La mezcla de europeos y mongoles dio origen a turcos y tártaros; la de iraníes y mongoles a los tayikos («cabezas coronadas» en persa); la de turcos y mongoles dio como resultado kazajos y kirguices (en turco, «vagabundos» y «cuarenta tribus» respectivamente); mientras que turcos e iraníes dieron paso a los uzbekos (en turco «hombres verdaderos»)4.

Kazajos, kirguices y turkmenos han sido hasta fechas relativamente recientes poblaciones mayormente nómadas; actualmente, la región es predominantemente rural, al serlo cuatro de sus cinco países y disponer de 306 millones de hectáreas de cultivos, en los que el algodón es de singular importancia5, de hecho, en algunos países está previsto, académica y legalmente obligado, el trabajo de menores en edad escolar durante su recogida, aspecto este repudiado desde la perspectiva de los derechos humanos.

Actualmente hay más de setenta y cinco millones de musulmanes procedentes de la extinta Unión Soviética, mayoritariamente sunitas pertenecientes a dos escuelas jurídicas (madhabs) tolerantes como son la hanafí y la safí; no obstante, los azeríes son en un 75 % chiitas duodecimanos. En torno a dos tercios se encuentran en Asia Central y constituyen aproximadamente un 20 % de la población de la antigua Unión Soviética. Los más piadosos son, tradicionalmente, los chechenos y los daguestaníes.

Más próximo en el tiempo se liga la región al «Gran Juego»6 ruso británico o «torneo de sombras», al decir del conde Nesselrode, representante ruso en el Congreso de Viena; rivalidad que ocasionó su fraccionamiento en tres partes. China se quedó con el levante, el Imperio británico se hizo con la zona sur, mientras la región norte cayó bajo el poder de Rusia, deseosa de reemplazar el suministro de algodón interrumpido por la guerra de Secesión norteamericana al tiempo que avanzaba hacia mares cálidos.

Asia Central en el siglo XX

Los países de Asia Central conquistados y colonizados por Rusia (desde Taskent, la actual capital de Uzbekistán, se regían los destinos de la región) en la segunda mitad del siglo XIX quedaron aislados del resto del mundo islámico al situarse del otro lado del telón de acero que paulatinamente impermeabilizó las fronteras. A ello se unió todo un proceso de rusificación tras la revolución bolchevique con la excusa de crear el nuevo Homo sovieticus.

En el valle de la Ferganá se gestó, a comienzo a partir de 1916, la rebelión Basmachi (en uzbeko «bandidos»; los uzbecos constituyen en torno a un tercio de los musulmanes de la extinta URSS), coincidiendo con una caída de la producción agrícola de un 62 % contra la recluta de tropas en el contexto de la Primera Guerra Mundial y que se prolongó tras el advenimiento soviético. Estos, operando como guerrillas desde la montaña, atacaban puestos y suministros del Ejército Rojo7.

Después, fueron liderados por el general Enver Pachá, antiguo ministro de la Guerra turco —que paradójicamente se había ofrecido a Moscú para acabar con ella y sumó una derrota más— ofertando una propuesta panislámica y panturca. El régimen soviético a través de medidas políticas —devolución de tierras entregadas en el XIX a los colonos rusos y políticas de respeto hacia la cultura local— y militares derrotaron definitivamente al movimiento hacia 1924. Sin embargo, estos hechos fueron decisivos a la hora de diseñar arbitrariamente, como se verá, las fronteras de las nuevas repúblicas autónomas soviéticas8.

Los años de gobierno soviético alteraron profundamente su estructura social y económica y hasta perjudicaron enormemente el medioambiente. En este último campo el daño fue inmenso conjuntando en un mismo acto desarrollo, modernización y destrucción.

Por reseñar algunas prácticas que degradaron el medioambiente, se puede citar el desvío de ríos para la agricultura que afectaron al mar Aral; la utilización masiva de pesticidas contaminantes para la producción de algodón que provocaron la contaminación de vastas superficies de tierras de labor; la construcción de instalaciones químicas y biológicas, no menos que su imprudente abandono tras la independencia, y otras actividades como las desarrolladas en el polígono de pruebas nucleares de Semipalatinski en Kazajistán o la utilización de aguas contaminadas para el consumo humano.

Se hizo, como se ha señalado, un ímprobo esfuerzo por alterar la identidad cultural de la región rusificando hasta los nombres de las personas; se persiguió no solo el islam (aunque se toleró su práctica privada) sino al modelo cultural construido desde esa religión. Se promovió una suerte de «islam oficial» próximo al sufismo y las táriqas. Se prohibieron las peregrinaciones a la Meca, se entregaron las mezquitas a instituciones estatales que incitaban al ateísmo, se reforzó el control de fronteras buscando la separación con los pueblos del entorno, todo ello con modificaciones coyunturales para el reforzamiento del régimen.

Se alteraron las fronteras étnicas y se desplazaron forzosamente grandes masas humanas, pueblos enteros, víctimas del castigo tras la Segunda Guerra Mundial; o intentando acabar con la conflictividad que se planteaba en las regiones en que se encontraban asentados (turcos mesjitas, tártaros, rusos, alemanes, chechenos…) se acometió un vasto proceso de colectivización… Todo ello condujo a una auténtica crisis de identidad fuente de no pocas de las paradojas de la situación actual y también al asentamiento de importantes núcleos de una población, entonces en parte nómada, fuera de las fronteras soviéticas.

En el terreno administrativo, se crearon las cinco repúblicas socialistas soviéticas aludidas en unas fronteras rehechas en distintas ocasiones, sin atender a criterios de racionalidad económica, étnica o geográfica; deliberadamente debilitadas por Stalin a través del gerrymandering9 para que no pudieran constituir por sí solas una amenaza (panislámica o panturca) para el poder central en la región, a la vez que interdependientes entre sí.

Con todo, el islam no tuvo un papel significativo en la destrucción de la extinta URSS, aunque también es cierto que la invasión soviética de Afganistán —uno de cuyos centros más importantes de mando se situó en Taskent— puso en evidencia las carencias y limitaciones del régimen. Y no solo eso, sino que desplazó como parte del ejército de ocupación, y precisamente atendiendo a su afinidad cultural, a no pocos de los actuales ciudadanos de estos países que de esta manera les hicieron la guerra a naciones con las que compartían religión y hasta cultura. Algunos de los líderes históricos radicales de la región son excombatientes en esta guerra.

La implosión de la URSS, incapaz de asumir el control sobre su periferia, trajo una independencia —la apertura de una suerte de caja de Pandora— no buscada de la mano de la misma nomenclatura comunista, los apparatchik, que establecieron regímenes presidenciales fuertes y autoritarios, como en el caso del presidente de Uzbekistán, Islam Karimov, que se mantuvo en el poder hasta su muerte en 2016.

Todo ello hizo a las formas de gobierno herederas de una cultura política (viejas fórmulas totalitarias aplicadas a nuevas situaciones junto a la voluntad de permanecer en el poder, no importa por qué medio)10 que se mantiene por más que ya se han iniciado levemente los procesos de transferencia y relevo político, no obstante, la falta de una oposición organizada. A Islam Karimov que había sido su presidente desde la independencia en 1991 y antes líder del Partido Comunista, le sucedió a su muerte en septiembre de 2016 Shavkat Mirziyoev, que había sido su primer ministro desde 2003 dando continuidad a las políticas anteriores aunque con cambios, particularmente en su relación con el entorno.

Aun es más, el tránsito de una economía planificada a una economía de mercado y el cambio de valores que lleva asociado, genera una gran confusión, cuando no anomia, por la pérdida de referencias, lo cual da lugar a comportamientos paradójicos y promueve la corrupción; así pues, la economía dista mucho aún de ser de mercado11.

La llamada Revolución de los Tulipanes en Kirguistán es una más de las Revoluciones de Colores que, en esta ocasión, se ha pretendido enlazar con las primaveras árabes. Ha habido desde entonces, procesos electorales, reformas constitucionales y relevos en las élites dirigentes, en procesos declarados justos (no todos) por la OSCE. Merece referirse a las algaradas producidas en octubre de 2020 por un intento de fraude electoral masivo en beneficio de los partidos progubernamentales.

Asia Central como entidad geopolítica

Tras la implosión de la URSS se generó en la zona una suerte de vacío de poder como, por otra parte, ya había previsto Brzezinski, que reeditó las condiciones del Gran Juego. El resultado es que Estados que inicialmente habían crecido juntos, interconectados y especializados, tras la fractura —que provocó un inmediato empobrecimiento y pérdida de calidad de vida de las poblaciones— adoptaron rumbos cada vez más divergentes, en lo político, lo económico, lo ideológico… buscando su propio beneficio y exacerbando intencionadamente las divergencias y controversias mutuas para singularizarse. Si Uzbekistán pone ahora su acento en Timur (Tamerlán, Timur El Cojo), los kirguices hablan de Manás1213.

Son Estados opacos, sociedades muy difíciles de penetrar, como consecuencia tanto de su cultura como de la experiencia vivida de años de control y represión. Todos en su conjunto plantean grandes problemas de corrupción (de entre 180 países, Tayikistán ocupa en los índices de 2021 el lugar 150, Kazajistán el 102, Kirguistán el 144 y Uzbekistán el 140), nepotismo, ineficiencia, falta de libertades políticas, narcotráfico, terrorismo, degradación ambiental… Todo ello perturba un proceso de State building aún no finalizado.

En Uzbekistán, desde la subida al poder de Mirziyoev el país ha experimentado una mejora tanto en el índice de percepción de la corrupción como en lo que se refiere a derechos humanos y en particular el de expresión según constata expresamente Transparencia Internacional en su informe correspondiente a 2021, si bien, como puede verse, tiene un amplio recorrido.

Tayikistán ha pasado por una guerra civil que ha dejado medio millón de muertos (otras fuentes hablan de «más de cincuenta mil»), pero, en general, la implosión de la URSS no sumió a la región en el caos; sus efectos se pospondrían hasta casi los albores del segundo milenio.

El caso de Turkmenistán es expresión de geopolítica de equilibrios y acredita la evolución de la región. Este país tiene 992 km de frontera con Irán, 379 km con Kazajistán y 1621 con Uzbekistán. El gas representa el 90 % de sus importaciones y el 40 % de sus ingresos. Estamos ante un régimen personalista (el 162 de 167 en el Índice de Democracia de 2020 de The Economist; en este país se han erigido estatuas de oro a sus dirigentes políticos14) que se sustenta por el clientelismo de las rentas gasísticas con la que asegura la paz social. El país ha optado además por una «neutralidad permanente» y se mantiene al margen de la mayoría de las organizaciones internacionales y regionales, participando tan solo como observador o invitado ante algunas de ellas, si bien su dependencia de Rusia es clara. La «neutralidad permanente» y el clientelismo garantizan la estabilidad del Estado y su supervivencia.

Hasta 2009 el destino del 90 % del gas turkmeno era Rusia que, actuando como un monopsonio, lo revendía a Europa. Pero ese año se inauguró un gaseoducto Turkmenistán-Uzbekistán-Kazajistán-China, que se fue ampliando con nuevos ramales. También en ese mismo año entró en funcionamiento un nuevo gaseoducto con capacidad para aumentar significativamente las exportaciones de gas a Irán, con lo cual diversificó la demanda15.

Como resultado, en el ámbito gasístico, China ha ido desplazando a Rusia, si bien sus compras no tienen el mismo nivel y se hacen a precios preferenciales. En 2019, por disputas financieras y en materia de precios con Irán y Rusia, China volvió a ser el único comprador de la totalidad del gas turkmeno, restableciéndose el régimen de monopsonio, aunque con un cliente diferente y que, además, fijaba los precios. Pero es que los beneficios obtenidos se empleaban en pagar todas las infraestructuras construidas por el gigante asiático en el país, lo que ha tenido como consecuencia una grave crisis de liquidez en el tesoro turkmeno16.

Así, la pérdida de dos de sus tres clientes, la bajada de precios o el pago de la deuda a China llevaron a Turkmenistán una profunda crisis económica, que ha traído la devaluación de su moneda, una gran inflación, escasez de bienes de consumo e inseguridad alimentaria, la expansión del mercado negro, desempleo...17.

Ello es también el resultado del sucesivo fracaso de los proyectos de oleoductos con los que buscaba conexión con el exterior de Asia Central por la efervescencia en la zona; se trataba, básicamente, de dos proyectos el TAPI que uniría al país con la India, y el transcaspiano con Azerbaiyán. Primero por los sucesivos quiebros de situación de Afganistán y el control fáctico de su territorio; después por la oposición de Rusia e Irán; pero igualmente por la falta de acuerdo —hasta tiempos recientes— sobre la delimitación del mar Caspio; y por desacuerdos con Azerbaiyán sobre ciertos yacimientos gasísticos; así como por las dificultades de financiación que comportan unos proyectos de por sí grandiosos. Aunque actualmente ha recuperado como clientes a Irán y Rusia, así como a otros países de Asia Central, la necesidad de diversificar las fuentes de ingresos es clara para preservar su independencia.

El eje de la estabilidad del área se sitúa en Uzbekistán. Es más, Uzbekistán es el pivote estratégico de la región tanto por población como por situación focal: es fronterizo con el resto de los países, pero no con China ni Rusia, lo que dota a sus decisiones de una importante autonomía. De hecho, los demás países muestran unos niveles de consolidación como Estados sensiblemente inferiores a los de Uzbekistán.

Y es que la zona alberga en torno a setenta y ocho millones de habitantes. Uzbekistán cuenta con treinta y cinco millones, Kazajistán (el noveno país del mundo por extensión) con diecinueve, Tayikistán diez millones, Turkmenistán y Kirguistán con siete cada uno.

La postura más abierta del presidente Shavkat Mirziyoev respecto de su predecesor ha permitido una mejora general de las relaciones con el resto de los países de la región y ha abierto oportunidades a la cooperación regional. La primera cumbre de dirigentes de Asia Central sobre cooperación regional desde la década de 1990 tuvo lugar en Astaná en marzo de 2018 y, en noviembre de 2019, se celebró una segunda cumbre en Taskent.

Los países son diversos y étnicamente plurales. Kirguistán es de un tamaño ligeramente inferior al de Reino Unido; más del 90 % de su territorio es montañoso y solo el 12,5 % es cultivable18. Dos tercios de la población son kirguises y en torno a un 10 % uzbecos y otros tantos rusos. Las sociedades son muy plurales al tiempo que incorporan estructuras preestatales que las debilitan (clanes, hordas…).

La independencia supuso la caída de la economía y desempleo. Los índices de pobreza en Asia Central se sitúan entre el 40 y el 83 %. Cerca de un cuarto de uzbecos vivía en 2013 con menos de tres dólares diarios19. En 2004, Tayikistán, el país más pobre de la región, conforme a los datos de la ONU, no podía mantener a un sexto de sus seis millones de habitantes. Un tercio de los niños nacidos no recibía suficiente alimentación, lo que afectaba a su nivel de desarrollo y setenta y dos niños de cada mil no alcanzan los 5 años. En 2001, tras cinco años de guerra civil, el 83 % de los tayikos vivía por debajo de los índices de pobreza20.

Las relaciones en Asia Central sufren un profundo estrés como consecuencia de las disputas entre administraciones al no cuadrar la distribución geográfica con la étnica. Así, Kirguistán y Tayikistán son geográficamente difíciles de gobernar porque están divididos por montañas (el 50 % de Tayikistán se sitúa por encima de los 3.000 m) que no pueden atravesarse todo el año. Las partes sur y norte de estos dos países están aisladas del resto y a algunas áreas solo puede accederse a través de Uzbekistán, pero Uzbekistán plantea dificultades tanto para el acceso a su territorio como para el empleo de sus vías de comunicación21.

Tayikistán comparte mil cuatrocientos kilómetros de frontera con Afganistán, la principal minoría étnica en el citado país es la tayika (casi el 30 % de la población total) y es la principal vía de entrada de la heroína que llega a Rusia22.

La frontera uzbeco-kirguisa tiene una longitud de 1.295 kilómetros. Hacia finales de 2004 quedaban todavía 260 kilómetros por delimitar incluyendo el enclave uzbeko de Soj y el kirguís de Barak. Mirziyoyev ha desbloqueado la situación. Así, en 2017 ambos países firmaron un Acuerdo de Asociación Estratégica y un tratado de delimitación de 1.170 de los 1.370 km que constituyen la frontera común. No obstante, sigue sin haber acuerdo formal sobre la delimitación del 15 % (unos 200 km) de dicha frontera.

Y con Tayikistán, se ha reforzado la relación, reabriendo los puestos fronterizos entre ambos países y vías de colaboración en la lucha contra el terrorismo, el crimen organizado y el narcotráfico23. Sin embargo, no ha habido deslinde todavía de los 970 kilómetros de la frontera tayiko-kirguís, un área de 40.000 hectáreas, cuyas zonas más disputadas son las que se cedieron con carácter temporal y aquellas de las que extrae petróleo de uso industrial o agrícola. Los disturbios de abril de 2013 en Voruj24 (un enclave tayiko en Kirguistán) incluyeron la toma de rehenes y el maltrato a los agentes de un lado y otro de la frontera y son expresión fehaciente de esta realidad. En 2021 se repitieron esos conflictos con unos 50 muertos y más de 40.000 desplazados. En 2022 también ha habido incidentes menores. No obstante, ambos países han suscrito un protocolo por el que se comprometen a no recurrir al uso de la fuerza en los casos de cruces ilegales de la frontera y a establecer patrullas fronterizas conjuntas.

Cada país de la región cuenta con una importante proporción de tayikos y kirguises fuera y de uzbecos dentro, mientras Uzbekistán dispone de una importante proporción de sus ciudadanos fuera. Tayikistán —que en la década de los 20 formaba parte de Uzbekistán— piensa que ha perdido sus centros culturales más relevantes (tayikohablantes) Samarcanda (de donde era Karimov) y Bujara, lo que genera un potente sentimiento de inferioridad respecto de Uzbekistán; y siente que su supervivencia está ligada a Uzbekistán no menos que a poder soportar sus problemas internos25.

La cuestión es que la aparición de fronteras que no atienden a peculiaridades étnicas en un espacio considerado integral y en el que existía libertad de movimiento rompe su unidad geográfica, especialmente en el valle. Unas fronteras que antes no eran tales separan a quienes estaban unidos, familias incluidas, y convierten en ilícitas (contrabando) actividades que no lo eran y a las que se suman otras que siempre lo han sido (terrorismo, narcotráfico…).

Los problemas suman sinergias. Así, el narcotráfico encuentra un estímulo en la pobreza y en la cercanía al centro de producción afgano, y contribuye a la financiación de organizaciones islamistas con capacidad y medios para su producción y distribución. Y el narcotráfico lleva asociado otras conductas delictivas.

El resultado ha sido restricciones administrativas a los movimientos (como las dificultades para la obtención de visados)26 —Uzbekistán ha abierto la mano en este sentido desde 2017— algunas innecesarias y otras arbitrarias, además de impuestas por autoridades que los locales sienten lejanas y poco interesadas en sus problemas. A ello se suma la existencia de importantes contradicciones entre las legislaciones, lo que posibilita extorsiones, sobornos, contrabando… y agrava la desconfianza interétnica generando múltiples conflictos, algunos de ellos violentos, en los que han llegado a participar oficiales de la Administración.

Lo más visible de estas tensiones ha sido la destrucción de puestos fronterizos a un lado y otro de la frontera27; también la muerte de no pocos ciudadanos de terceros países de la mano de gentes de su misma etnia (uzbecos) al cruzar ilegalmente.

En el año 2000 el presidente Karimov marcó una agenda que consignaba explícitamente la seguridad como primer criterio; en un discurso señaló: «Solo hay una política aquí: seguridad, seguridad, seguridad». El año anterior militantes del Movimiento Islámico de Uzbekistán (MUI) habían lanzado un ataque desde Tayikistán penetrando profundamente dentro de la parte kirguisa del valle de la Ferganá, pero sin llegar a alcanzar Uzbekistán.

Atendiendo a estas circunstancias, Uzbekistán reforzó el control de sus fronteras adoptando medidas tendentes a la restricción de movimientos, algunas tan discutibles como su minado, que han dejado aislados enclaves que hasta ese momento disfrutaban de libertad de movimiento. Se minó la frontera tayika y kirguís, desde el aire y de modo impreciso. En algunas zonas se arrojaron tres mil minas por kilómetro cuadrado; con especial incidencia en los 42 kilómetros de frontera kirguisa del valle de la Ferganá.

Las minas han generado múltiples víctimas, mayoritariamente civiles uzbecos residentes en Tayikistán. Los procesos de desminado, a partir de 2004, han reducido las tensiones28; sin embargo, estos no han sido muy efectivos por no existir mapas precisos que detallen su colocación29.

La cuestión de la seguridad ha vaciado la agenda de otros temas relevantes relegando la problemática local en pro de otras consideraciones. La destrucción del puente de Karasu en 2005 es un buen ejemplo; una infraestructura estratégica para la zona desde el punto de vista económico, ya que permitía el tránsito de bienes (chinos) entre Uzbekistán y Kirguistán; fue reconstruido por la población en claro desafío al régimen del presidente Karimov30. También merecen resaltarse las dificultades para transitar (especialmente con mercancías peligrosas como el gas) por todo el país.

En Uzbekistán el temor nacionalista al desarrollo de una cultura tayika ligada al separatismo hace que se presente en Occidente como un dique de contención frente al expansionismo de los imperios ruso y persa. Y aunque las relaciones no se encuentran especialmente tensas31 y hasta han mejorado, los kirguises piensan que pueden acabar como un protectorado de Kazajistán como consecuencia de la coerción uzbeca; y los tayikos creen que los uzbecos pueden volver a hacerse con el kanato de Bujara y anexionarse Jodzend y el resto de Tayikistán entregando Gorno-Badajistán a Afganistán para su integración en el Badajistán32.

Merece destacarse también que, fruto de estos temores, y aun antes de su independencia, en tiempos de la URSS, ya había habido pogromos de judíos, pero especialmente de turcos mesjitas (que habían sido expulsados de Georgia por Stalin) — el último en el valle de la Ferganá en 1989, según distintas fuentes— organizados por los servicios de inteligencia de la época y que están detrás de la progresiva salida del país de este colectivo.

Estos procesos se hicieron más recurrentes y ampliaron a otros colectivos, minoritarios o relativamente minoritarios en el contexto de las nuevas sociedades: uzbecos, tayikos… Además, otras poblaciones de la zona como alemanes, rusos o las propias minorías locales retornaron a sus países (los alemanes volvieron a su país tras la reunificación), alterando sensiblemente el mapa demográfico.

Los incidentes de 2010 en Kirguistán, en Osh y Jalal-abad y más en general en toda la región sur son un buen ejemplo. En ellos el Gobierno perdió el control y los disturbios se extendieron prácticamente por todo el país. El resultado fueron varios cientos de muertos, mayoritariamente uzbecos, así como unas dos mil casas destruidas, principalmente de ciudadanos kirguises de esa etnia. La diferencia de este pogromo con el ocurrido en 1990 es que en esta ocasión no había fuerzas rusas desplegadas en la zona33.

Sus razones son inciertas y están ligadas a la pobreza y a un odio étnico que crea y permite la libre circulación de rumores combinados, eso sí, con políticas nacionalistas y antiuzbecas. A ello se añade un trato injusto por parte de las autoridades a nivel local (por ejemplo, los kirguises de etnia uzbeca, a los que se asocia al separatismo, han sido deliberadamente excluidos de la Administración y privados de medios de comunicación en su lengua), lo que ha generado temor y un sentimiento de indefensión que ha favorecido a su vez la diáspora y hasta la incorporación de algunos a los movimientos islamistas; y, en el pasado se especuló con que podría propiciar una intervención de las Fuerzas Armadas uzbecas, las más importantes de la región y que disponen de una limitada capacidad de proyección por más que estén anticuadas34.

Asia Central es una tierra seca y árida, pero con una tradición rural muy consolidada, razón por la que entre los años 60 y 70 se transformó creando un impresionante sistema de regadíos y una inmensa plantación de algodón. Sin embargo, este énfasis en la producción agrícola tuvo consecuencias desastrosas al desviarse los ríos Amu Daria y Sir Daria, principales afluentes del mar de Aral; un desastre medioambiental mayúsculo35.

Piénsese que la agricultura supone un 19,3 % del PIB del país (la industria un 33,9 % y los servicios el 46,8 % restante), lo que le confiere una particular relevancia. Uzbekistán, Tayikistán y Kirguistán exportan principalmente materias primas para su procesamiento. Solo Uzbekistán exporta más de cuatro millones de toneladas de algodón, un 90 % de su producción.

La economía de Uzbekistán está muy basada en la exportación de sus recursos naturales (oro —el 9 % del PIB del país y más del 30 % de las exportaciones—, gas — el 0,6 % de las reservas mundiales—, petróleo, uranio, algodón y otros productos agrícolas) cuyos precios internacionales han permitido un crecimiento continuado del PIB durante los últimos años. El descenso de los precios de estas materias primas (salvo el oro), la crisis económica internacional y la recesión en Rusia (su principal socio comercial) han provocado una ralentización del crecimiento económico que había afectado a la calidad de vida de su numerosa población36. El sector minero supone un 25 % del PIB y tiene capacidad para más. Su recuperación tras la pandemia contribuirá a la estabilización del régimen.

Referir que el presidente Shavkat Mirziyoev, desde 2017, ha acometido un proceso de liberalización económica, que ha incluido la liberalización del tipo de cambio. Sus cuentas resultado de la venta de materias primas y de la llegada de remesas han generado una capacidad de financiación frente al exterior equivalente al 3,7 % del PIB37.

Además, tras las independencias no se pudo mantener el sistema soviético de reparto del agua y comenzaron las tensiones. A ello se suma el incremento de la población, la ampliación de las superficies de cultivo, la cada vez mayor degradación de los sistemas de regadío y la no sustitución del tipo de cosechas (arroz y algodón, que precisan de mucha agua). Todo ello ha agudizado un problema que se plantea en la región como un juego de suma cero que afecta a los sectores sociales más desfavorecidos38.

Así, el desigual reparto del agua de estos ríos ha hecho que Tayikistán y Kirguistán la utilicen para reequilibrar sus relaciones con Uzbekistán en otros ámbitos, al igual que ha hecho este país (gas). Kirguistán tiene el 40 % de los recursos hídricos y consume solo el 7 % de su agua dejando el resto a los países del entorno; esto les impide utilizar el agua para producir energía durante el invierno al objeto de poder contar con ella en verano. Hay tensiones con Uzbekistán por los proyectos hidroeléctricos tayikos39.

Una liberación de agua en invierno para la producción de energía podría dañar los cultivos de los países vecinos y su sistema de irrigación y reserva de agua. Los sistemas de irrigación son extremadamente ineficientes como consecuencia de su mal mantenimiento (entre el 50 y el 90 % del agua no alcanza su destino)40. Hay pocos acuerdos sobre el uso del agua y los que hay no se cumplen, y si se cumplen no se pagan debidamente.

Al no poder mantenerse el sistema soviético de reparto de agua, Kirguistán y Tayikistán recurrieron a cortar el caudal de los ríos con el objetivo de reequilibrar sus relaciones con Uzbekistán, de cuyo gas dependían. Como resultado, las relaciones durante la era de Karimov se caracterizaron por continuos recortes del suministro de agua que causaban importantes pérdidas agrícolas, a los que Uzbekistán respondía a su vez con recortes de gas, que provocaban apagones en los países vecinos durante el invierno41.

Los problemas de los territorios en disputa unidos a la cuestión del agua han derivado en conflictos interétnicos y de frontera, que rápidamente se tintan con modos étnicos y nacionalistas y conducen a conflictos violentos entre agricultores.

La presencia en la zona de organizaciones como la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) suscrito en 2002, que aglutina bajo liderazgo ruso a muchos de los antiguos miembros de la Unión Soviética, es equiparable en alcance y estructura a la OTAN y es hasta ahora un elemento de estabilidad.

La Organización de Cooperación de Shanghái cuenta con una bicefalia (Rusia y China) que une a países con más población y recursos que suman fuerzas para luchar contra las denominadas tres plagas, reflejo de sus preocupaciones comunes: el extremismo, el separatismo y el terrorismo. Pero también para contrapesar la presencia de otros actores en la región. Cuenta con una estructura permanente de lucha antiterrorista con sede en Taskent. Para algunos analistas, China está instrumentando la OCS, para proyectarse como una alternativa a Rusia como proveedor de seguridad del área.

El valle de la Ferganá como pivote geopolítico de la región

Uno de los centros geopolíticos de la región es, sin duda, el valle de la Ferganá; de allí proviene el célebre rey Babur, fundador de la dinastía Mogol de India, país que conquistó luego de que los uzbecos lo expulsasen de su amado valle, al que añoró toda la vida y aun en su lecho de muerte. Se dice que murió oliendo uno de sus famosos melones. También proviene de allí Abu Abás Ahmadibin Muhammadibin Jatir al-Fargani un célebre matemático del siglo IX.

El valle engrana tres países; incluye las tres provincias (oblast) del nordeste de Uzbekistán (Andijan, Ferganá y Namagan), las tres provincias del sudoeste de Kirguistán (Bakten, Jalal-abad y Osh) y el norte de Tayikistán. Uzbekistán tiene las tierras bajas, Kirguistán las montañas y Tayikistán el acceso oeste con las carreteras y trenes que acceden al valle42.

Y es que los límites del valle de la Ferganá se entrecruzan desde una pluralidad de perspectivas. Por poner un ejemplo que luego se desarrollará más ampliamente: los pantanos para el riego de Uzbekistán estaban en Kirguistán, mientras que el algodón uzbeko era desmotado en Kirguistán y la ruta necesaria para su transporte corría por Tayikistán43.

Es el citado valle, un espacio único de unos ciento setenta kilómetros de ancho y trescientos de largo que conecta Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán, está rodeado por tres de sus lados por grandes cordilleras que separan cada porción nacional del valle del resto del respectivo país para el que, además y pese a su relativamente reducido tamaño, resulta un centro económico relevante (figura 2).

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De hecho, cuenta con un 25 % de la producción de algodón uzbeca pese a suponer solo el 4,3 % de su superficie total y el 27 % de la población del país incluidas cinco de las diez ciudades más importantes. Incluye, además, el 75 % de la superficie cultivable tayika y en torno al 65 % de la producción industrial de dicho país45. Es más, se harían entre las repúblicas intercambios y cesiones de territorios en concepto de arrendamiento.

La zona alberga a unos catorce millones de habitantes, con unos índices de natalidad muy altos; más de la mitad son menores de 18 años; un 70 % uzbecos, un 20 % kirguices y el resto tayikos. En el caso del valle de la Ferganá la densidad de población llega en algunos puntos hasta los 2.300 habitantes por kilómetro cuadrado46, lo cual la convierte en la región más superpoblada de la zona47.

La cuestión es que las poblaciones se encuentran entremezcladas y existen enclaves étnicos. Los uzbecos constituyen una importante minoría en las regiones tayikas (31 %) y kirguizas (27 %) del valle al tiempo que tienen diferentes orígenes: étnicos, rurales, de clan48. Así, contiene un cuarto de los treinta y cinco millones de uzbecos, un tercio de los ocho millones de tayikos y la mitad de los siete millones de kirguices. Con todo, y como elemento de distensión, hay un elevado nivel de matrimonios interétnicos y el multilingüismo está muy extendido.

En el valle de la Ferganá, la destrucción de la guerra civil tayika entre 1992-97 dejó la zona sin industria, y Tayikistán se sumergió en el desempleo y la pobreza. Conforme a sus propias estadísticas, en 2009 el 53 % de la población es pobre y el 17 % muy pobre. El salario medio mensual es de 50 dólares. El proceso de desindustrialización ha conducido al país del 63 % de población rural en los años 80 al 77 % en 2009. Además tiene un grave déficit en la producción de energía eléctrica49.

La parte kirguiza dependía de los subsidios soviéticos a la agricultura y ganadería. Y en la porción uzbeca la mala gestión de los recursos ha ocasionado el desastre de la agricultura y de la industria asociada. Una población mayoritariamente menor de 18 años se ha visto forzada a la emigración a Rusia o Kazajistán. El desempleo alcanza cotas difícilmente comprensibles. Y es que el valle ha experimentado un profundo empobrecimiento ante el colapso del modelo soviético y la desaparición de la industria, así como por falta de recursos económicos, lo que ha supuesto un incremento notable del desempleo (se sitúa entre el 70 y el 80 % de la población)50 y tensiones entre los distintos países. A ello se suma que Taskent se hace con los productos del valle sin que los retornos sean equiparables.

El entorno geopolítico

La zona se encuentra rodeada por cuatro potencias nucleares (Rusia, China, India y Pakistán) e incluye también zonas tan profundamente inestables como Afganistán o los brotes de separatismo uigur.

Kipling consideraba que el Gran Juego lo ganaría aquel que fuera capaz de construir la red ferroviaria más poderosa. Hoy los ferrocarriles —la principal vía de transporte de mercancías en Uzbekistán— parecen haber sido complementados —aunque no substituido del todo— por oleoductos51.

La región se presenta como un corredor comercial que conecta China, el gigante asiático, con los mercados europeos. Y es que es esta un área de expansión en la que el comercio es la punta de lanza, a lo que se suman consideraciones geopolíticas no menores: el acceso terrestre directo a Irán y la aproximación al mundo occidental mediante la construcción del ferrocarril transasiático.

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El International North-South Transport Corridor (INSTC) une las ciudades de Bombay, Teherán, Bakú, Moscú y los puertos comerciales de Bandar Abbas y Bandar Anzali en Irán. Incluye la línea férrea Bars-Tiblisi-Kars, una ruta de alta velocidad que cruza de este a oeste vía Aqtau, un puerto kazajo en el Caspio. A ello se suma un corredor internacional de transporte multimodal norte-sur y que une el puerto de Bombay al puerto iraní de Chabahar por barco. A lo que habrá que añadir, si se cumple lo ya acordado, el ferrocarril transafgano, una línea de 573 kilómetros entre Mazar-e-Sharif y Peshawar, vía Kabul y que dará acceso a Uzbekistán a los puertos paquistaníes del Golfo53.

Referir que en junio de 2022 tuvo lugar en Turkmenistán la Cumbre del Caspio. Esta cumbre de los cinco países limítrofes (Azerbaiyán, Rusia, Irán, Kazajistán y Turkmenistán) tuvo lugar a pesar de la guerra de Ucrania y contó con la presencia del presidente Putin, demostrando la interacción existente entre la reedición del Gran Juego que está teniendo lugar en el Cáucaso con el que se desarrolla en Asia Central. En ella los participantes sincronizaron sus relojes sobre su alineamiento con la Convención sobre el Estatuto Jurídico del Mar Caspio, suscrito en 2018, de modo que la región podría convertirse en el centro de varios corredores este-oeste y norte-sur54.

La Cumbre se celebró apenas 5 semanas después de que Rusia se hiciera con Mariúpol y con ello se asegurara su total supremacía sobre el mar de Azov y el estrecho de Kerch que une el mar Negro, a través del mar de Azov, con las principales vías fluviales de Rusia, incluidos el río Don y el río Volga, garantizando el tránsito marítimo desde el mar Negro hasta Moscú y San Petersburgo. Rusia se ha hecho así con el control de un sistema integrado de vías navegables, que conecta el mar Negro y el mar Caspio con el mar Báltico y con la Ruta Marítima del Norte, es decir, una vía marítima de 4.800 km de longitud, que enlaza el océano Atlántico con el océano Pacífico, pasando por las costas rusas de Siberia y del Lejano Oriente. Esto supone la materialización de la tesis de Mackinder sobre el Heartland, de acuerdo con la cual quien controle Europa del Este, controla el Heartland y quien controle el Heartland, controla la isla mundial55.

En fin, todos los países de Asia Central tienen políticas exteriores multidireccionales con las que buscan un equilibrio de fuerzas. Como resultado, en una aparente reedición, hoy se incorporan al juego (geopolítico y también geoeconómico) otros actores como Irán, China, Turquía, Pakistán, Arabia Saudí, Estados Unidos o la propia Unión Europea, configurando un difícil escenario estratégico en el que participan actores globales y regionales con intereses cruzados (como las rivalidades iraní-turca o iraní-saudí, acaecida a partir de la Revolución islámica por un intento de ambos países por expandir sus áreas de influencia)56.

En cualquier caso, la presencia de Rusia —un país con un territorio equivalente al 25 % de la superficie terrestre y un PIB ligeramente superior al de Italia— es, hasta ahora, la piedra angular del equilibrio en la región. No en vano lleva cerca de trescientos años ejerciendo su control y hay numerosos ciudadanos de etnia rusa residentes en ella. Por esto, y por su experiencia e idioma, cuenta con la mejor información y el mejor conocimiento del área.

Rusia es también el destino preferente para la emigración de la zona (sus remesas supusieron el 26,7 % del PIB de Tayikistán —un millón de tayikos son emigrantes y sobre medio millón trabajan en Rusia— el 31,3 % del de Kirguistán y el 11,6 % del de Uzbekistán) y ha hecho importantes inversiones, con acuerdos de construcción de gaseoductos para la exportación de gas uzbeko y turkmeno y la extracción de petróleo y gas57. No obstante, los rusos no consideran haber recibido el reconocimiento que se les debiera y albergan resentimientos. Las celebraciones o no de la victoria de la Segunda Guerra Mundial y el cómo son un indicador de esta contradictoria relación.

Cada país de la región tiene su propia política exterior, pero conserva toda suerte de lazos con Rusia: el ruso es la lengua franca de todos ellos y la de la cultura. Kazajistán y Kirguistán buscan el equilibrio entre los actores presentes en la zona (Rusia, China y Estados Unidos) mientras que Uzbekistán pretende ser el líder regional y oscila entre aproximarse a Washington, lo intentó en 2005, pero los sucesos de Andijan —una violenta represión de manifestantes en esa ciudad que dejó varios cientos de muertos civiles, se habló de hasta 1.700— suscitaron la condena internacional del régimen y no lo hicieron posible, y su alianza estratégica con Moscú en cuya órbita se sitúan todos; Rusia se convierte en mediador y decisor extremo de las políticas, mientras los países luchan por sacudirse su tutela. Su red de relaciones e infraestructuras se dirige hacia Moscú.

Así, la presencia militar rusa se concentra en Kazajistán, Turkmenistán y Uzbekistán. En Kirguistán, un caso único, Rusia abrió una base militar a cuarenta kilómetros de Biskek equilibrando la presencia de la base norteamericana de Manás, abierta entonces con su licencia para operar en Afganistán. Rusia controla hoy las bases militares de Baikonur, Sary-Shagan y Balkhash en Kazajistán, la base aérea de Kant en Kirguistán, y la base militar de Dushanbe en Tayikistán.

Sigue siendo el principal socio comercial de Uzbekistán y representa más de la mitad de la inversión que recibe el país. La política de sustitución de importaciones que ha llevado a cabo el Gobierno de Putin tras la imposición de sanciones por parte de Estados Unidos y la UE ha tenido consecuencias positivas para Uzbekistán, que en 2017 incrementó un 17 % las exportaciones uzbecas a Rusia58.

Y es que la guerra de Ucrania reverbera en la zona y genera sentimientos contradictorios en países que otrora fueran parte del espacio soviético. Para empezar, las fluctuaciones del rublo han reducido el valor de las remesas y, además, no son pocos los inmigrantes que han perdido su trabajo. La narrativa rusa es la más difundida por la penetración de los medios de comunicación de este país.

Políticamente, Kazajistán, Uzbekistán y Tayikistán no pueden apoyar abiertamente a Rusia en este conflicto por los paralelismos existentes con Ucrania, pero tampoco pueden oponerse, por los lazos políticos y económicos con esta. Y además de las preocupaciones económicas, también hay el temor a nuevas «operaciones especiales» para la protección de los rusos étnicos.

No en vano, Kazajistán y Rusia comparten la segunda frontera terrestre más grande del mundo (6.846 km) y la parte norte del país alberga una importante comunidad rusa. Kazajistán cuenta con población y territorio suficiente para erigirse en la potencia regional de Asia Central.

Es este un país cuya existencia fue ya cuestionada por el propio presidente Putin, que aseverara que el Estado kazajo no había existido hasta Nursultán Nazarbayev —primer presidente del Kazajistán independiente—, cuestión que, con relativa frecuencia, se reitera en declaraciones públicas de miembros de la comunidad política rusa59. Conviene no olvidar, en este sentido, el despliegue de tropas de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) como consecuencia de los disturbios provocados en enero de 2021 por la subida del precio del gas licuado; se adujo que habían sido un acto de terrorismo. El grueso de los 2.500 soldados desplegados eran rusos; esta intervención reitera el papel clave de Rusia como proveedor de seguridad en la región.

El presidente Karimov, desde la independencia, auspició si no un régimen de aislamiento, sí de separación del entorno; en cualquier caso, no promovió políticas amistosas hacia los países vecinos. Así, en 2008, suspendió su participación en la Comunidad Económica Euroasiática (CEE). Y en 2012, Uzbekistán se retiró de la OTSC y limitó su participación en la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), intentando escapar de la órbita rusa mientras trataba de reequilibrar sus relaciones buscando el apoyo de Occidente y China60.

Pero desde 2016, tras el fallecimiento de Islam Karimov, el presidente Mirziyóyev dio un giro a esta política buscando el mismo equilibrio pero con una mayor apertura y pretendiendo, adicionalmente, una mayor concertación con los vecinos. Así en julio de 2022, Tashkent albergó una cumbre sobre «Seguridad y Desarrollo Económico en Afganistán», y eso tras recibir un ataque desde territorio afgano reivindicado por el Estado Islámico, además de las ya citadas de cooperación regional.

En este sentido, también Uzbekistán, se ha incorporado como observador a la Unión Económica Euroasiática (EAEU en las siglas de su denominación inglesa) auspiciada por Rusia, en un quiebro respecto de la política de Karimov que como se ha visto, se retiró de la CEE, su predecesora.

Las exportaciones de bienes y servicios a la EAEU durante el primer semestre de 2022 alcanzaban 2,4 billones de dólares y las importaciones los 4,6, con un incremento de un 32,4 %. Su incorporación como miembro pleno le daría acceso de libre comercio a Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Rusia. Eso requerirá algunas reformas por parte de la EAEU, si bien tal eventualidad serviría para reequilibrar el creciente empuje de China en la región.

Los intereses de China comienzan en la frontera de Xinjiang. El país intenta integrar económicamente este territorio y evitar que se contamine de la inestabilidad de la zona, lo que, a juicio de algunos analistas, parece haber generado en los dirigentes del país una suerte de paranoia. Por tales razones China, primaba una aproximación securitaria en cuyo contexto impulsaba la resolución de las disputas fronterizas existentes entre Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán, así como avanzar en la cooperación en defensa con vistas a proteger sus intereses en la zona y erradicar los movimientos extremistas como el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental (ETIM por sus siglas en inglés) evitando que se instalen en Xinjiang alterando sus equilibrios internos.

Y es que, China alberga poblaciones de huis (musulmanes chinos de etnia han, unos diez millones), uigures (musulmanes de una etnia turca, ocho millones en el mundo), así como grupos de kirguices, tayikos y mongoles con familiares a un lado y otro de la frontera61.

China también se aproxima a la región conforme a su política general de acceso y control de los recursos, así como con la intención de contener o limitar la presencia militar de otros actores en esta zona de su interés, es el programa conocido como la Franja y Ruta de la Seda (OBOR en su denominación en inglés). La idea de la Nueva Ruta de la Seda que da nombre al programa es un concepto definido en el siglo XIX por el geógrafo alemán Ferdinand von Richthofen para describir el entramado comercial y caravanero que unía China con el Mediterráneo. No hay parte en el mundo más apropiada desde el punto de vista histórico que Asia Central para hablar de ella.

Hay un programa político y de inversiones e infraestructuras que acredita la relevancia que tiene China en la región. De hecho, se ha convertido en uno de los mayores socios comerciales, con un comercio bilateral que supera los 40.000 millones de dólares —20 veces más que a principios de siglo— y que representa aproximadamente el 20 % de todas las exportaciones y el 37 % de las importaciones de los cinco países de la región62. Un comercio, además, en crecimiento. Solo Uzbekistán tiene más de 1.500 empresas chinas dentro de su territorio. En 2018, el comercio entre China y Uzbekistán aumentó un 48,4 %, alcanzando los 6.260 millones de USD63. No obstante, aún persisten en la región sentimientos antichinos resultado de muchos años de propaganda soviética.

Rusia y China, países vecinos, comparten la visión sobre Asia Central; ambas buscan mantener su estabilidad e impedir el acceso de terceros. Además, también convergen en la región como miembros de tres asociaciones: la EAEU, liderada por Rusia, la OBOR y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), encabezadas por China. Ambos países han establecido una suerte de «división del trabajo» no excluyente en materia económica y de seguridad, de modo que, si bien ambos han conseguido coordinar sus intereses estratégicos en esta región, muchas veces contrapuestos, no han integrado las iniciativas que promueven cada uno de ellos por la rivalidad de fondo existente entre ellos. La OCS no ha entrado en el ámbito económico, y la EAEU no ha profundizado en su relación con la OBOR, sin perjuicio de eventuales solapamientos64.

Pero la guerra de Ucrania ha podido alterar los equilibrios vigentes de esta relación cooperación/competición propia de un cártel. Rusia ha estado perdiendo paulatinamente presencia económica y política en la región; y esta guerra puede haber acelerado tal declinar, por más que mantenga su potencial militar y la cooperación con los países de la región. A ello se suma el vacío geopolítico derivado de la salida de Estados Unidos de Afganistán, que de este modo se aleja de Oriente Medio y del sur de Asia Central y se acerca al Indopacífico. Mientras la presencia económica de China crece en una nueva reedición de su ascenso pacífico a nivel local. La oportunidad que se le presenta a China es innegable.

Este acuerdo con Rusia supone una reedición inversa de la semi o pseudoalianza que mantuvo con los Estados Unidos, auspiciado por Kissinger, que se inició con la célebre visita de Nixon al país en 1972 y que protegían a China entonces frente a aquel país. En cualquier caso, con su relación con Rusia, China se protege por el norte, para tener las manos libres y alcanzar sus ambiciones por el sur: Taiwán y el mar de China.

Ambos países comparten 4.000 kilómetros de frontera y un pasado cargado de desavenencias; además, la desértica Siberia es el hinterland natural de una China superpoblada —y lo es más con el calentamiento global; China al contrario que Rusia tiene el 20 % de la población y el 7 % del territorio del planeta—. Es, por ello, que esta relación es percibida como de carácter coyuntural, pero con todo, priorizada por China65. Y un triunfo chino en este hinterland natural ruso, además del simbolismo que tal desplazamiento tendría como consecuencia el envolvimiento estratégico de este país en Asia, con todo lo que implica, incluido el cierre del Ártico.

Irán —que durante el periodo soviético había ignorado la región— indudablemente es otro actor de primer nivel por razones geográficas, históricas, culturales y económicas, a las que se suman la presencia de minorías étnicas a uno y otro lado de la frontera; ello obliga a equilibrios complejos con cada uno de los países y con el conjunto de ellos. El sufijo ‘-istán’, que significa ‘lugar’ y que sirve de gentilicio para los países de la zona, es de origen persa.

Es este un espacio ligado al mar desde el que considera que puede escapar al cerco de las potencias occidentales y que identifica como uno de sus patios traseros. Por su parte, estos países valoran la situación estratégica de Irán y la posibilidad de acceso a los mares meridionales, una vía de escape del Imperio ruso.

Irán, se muestra particularmente activo con el nuevo milenio, realizando una aproximación a la región basada en el pragmatismo, al tiempo que se ha servido de las ventajas que le confiere la geografía. Así, forma parte de organizaciones como la OCS y la EAEU y en proyectos de infraestructuras como el OBOR o el corredor INSTC. En la mejor tradición diplomática, ha sabido explotar la rivalidad sino-india para erigirse en la pieza clave del entramado económico que pretenden tanto separadas como conjuntamente las dos potencias asiáticas, lo que convierte a Irán, por un lado, en la vía de entrada de las mercancías chinas y centroasiáticas por medio del corredor Asia Central-Sudeste Asiático; y por otro el proyecto indio del corredor de Chabahar66.

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Para lograrlo y generar el clima de confianza preciso, ha llegado a acuerdos sobre la distribución territorial del mar Caspio. Durante la era soviética este tenía el estatus de lago interior. Con las independencias de las repúblicas centro asiáticas ha aceptado modificar el estatus jurídico del mar, lo que es ostensiblemente perjudicial para sus intereses. Irán, que antes se repartía equitativamente el lecho marino, solo le quedan 724 km2 de la explotación marítima, siendo Kazajistán el país más beneficiado con 2.320 km2.

A Kazajistán, Irán le permite escapar de Rusia y llegar al mar, haciendo uso de los puertos iraníes para la exportación de mercancías. El «camino iraní» es la ruta más rápida para el gas y el petróleo kazajos: por ello y, a pesar de las presiones, está estudiando un poliducto que uniría Kazajistán, Turkmenistán e Irán con un flujo diario de cerca de un millón de barriles68.

Tayikistán es el único Estado procedente de la antigua Unión Soviética que habla un dialecto del farsi y la población siente como propia la herencia cultural persa, a pesar de ser mayoritariamente sunita69. Durante la guerra de Afganistán, Irán utilizó su territorio para armar a sus aliados de la Alianza del Norte.

Irán, ha estado presente en su vida política ejerciendo un papel pacificador, particularmente durante su guerra civil (1992-1997) y después con una política de soft power con vistas a rellenar el vacío de poder. Los planes de articulación de un eje geopolítico y cultural que vincule Teherán con Dusambé, vía Herat, aún resultan del agrado tayiko —el Uzbekistán de Karimov le impuso un bloqueo que virtualmente ahogaba su economía70—, aunque la proximidad cultural representa un desafío, ya que un espacio cultural persa transfronterizo choca con la narrativa historiográfica oficial71. No obstante proyectos como la Universidad Abierta Iraní, acogen a cerca de 700.000 estudiantes tayikos72.

Las relaciones con Uzbekistán son deudoras de los deseos de estabilidad regional de ambas partes. Estas comparten frontera con Afganistán como de los proyectos de infraestructuras que promueven y que a ambos interesan, lo que se traduce en términos de apoyo político.

Turkmenistán mantiene frontera terrestre y marítima con Irán, y aunque las relaciones son estables no son tan intensas como podrían ser, considerando que Turkmenistán es el cuarto país con mayores reservas de gas del mundo. Este país tiene interés por abrir una salida de su gas al mercado internacional a través del golfo Pérsico. Ello se debe al proceso de turcomanización emprendido por Turkmenistán, pero también a la ya referida política de «neutralidad permanente» de este país. A lo que la marginación de cualquier tipo de etnia no turkmena, como las minorías uzbeka y kirguiza, imposibilitan las relaciones cordiales de este país con sus vecinos, y dificultan eventuales soluciones regionales multilaterales73.

La llegada al poder del partido AKP en Turquía supuso una revisión de la política exterior del país. Esta fue ya definida por Ahmet Davutoglu en su libro Stratejik Derilik (Profundidad estratégica), publicado en 2001. De hecho, Davatoglu ha sido desde 2002 ministro de Exteriores turco y de 2014 a 2016 primer ministro del Gobierno de Erdogán. Su propuesta es una nueva mirada hacia Oriente, hacia los territorios de etnia turca, hacia el antiguo imperio, pero evitando problemas con los vecinos. Es el neootomanismo, un movimiento que combina turanismo (panturquismo) y panislamismo con viejas miradas imperiales. En 2009 creó la Organización de Estados Turcos de la que forman parte Turquía, Azerbaiyán, Uzbekistán, Turkmenistán y Hungría (como observador).

Turquía considera Asia Central una esfera natural de influencia política debido a sus vínculos lingüísticos y culturales. Se ha servido del soft power en forma de educación, medios de comunicación… promoviendo la afinidad cultural y política. Es un socio comercial importante de los países de la región particularmente de Turkmenistán y Uzbekistán. Y ha extendido su colaboración al ámbito militar y la venta de armas (drones, vehículos blindados) a países como Turkmenistán (en este ámbito la cooperación es limitada por la aludida «neutralidad permanente» del país, aunque le ha vendido su buque insignia una corbeta), Kazajistán y Kirguistán (con  los que también realiza ejercicios conjuntos) e incluso Tayikistán (que rivaliza con Kirguistán y que ha adquirido drones turcos, aunque también iraníes)74.

En 2022 Uzbekistán y Azerbaiyán alcanzaron un acuerdo de cooperación energética cuya hoja de ruta contemplaba también la «cooperación en el territorio liberado de Azerbaiyán». Es el conocido como «corredor de Zangezur», que utilizaría vías de tren abandonadas de la Unión Soviética para atravesar la provincia de Syunik en Armenia y que cuenta con el respaldo de Turquía75.

Las relaciones de Estados Unidos con la zona también son complejas. No se olvide este país es una potencia marítima y estamos en el Heartland. Las relaciones con los países de Asia Central lo sitúan ante una contradicción entre sus indudables intereses geoestratégicos y su compromiso a nivel global con los derechos humanos, la democracia y la economía de mercado. Apoyar modelos autoritarios no parece hoy una opción atractiva a nivel global, por lo que sus alianzas estratégicas con los países de la región solo han podido ser limitadas por Occidente76.

Uzbekistán supo hacer valer ante Occidente su importancia como vía de tránsito de suministros militares para Afganistán y, en contrapartida por su colaboración, obtuvo un cierto «reconocimiento» de su régimen y una mejora de sus relaciones con la UE y Estados Unidos. Tras el 11-S, Karimov se erigió como abanderado en la lucha contra el terrorismo islamista en la región, con la legitimidad que ello otorga. Permitió que Washington estableciera una base aérea en Hanabad para apoyar las operaciones en Afganistán. No obstante, los sucesos de Andijan en 2005 y su condena internacional supuso la ruptura de las relaciones con Occidente.

En agosto de 2009, Uzbekistán suscribió con Estados Unidos un acuerdo de cooperación militar que permitía el tránsito de suministros militares a Afganistán. La perspectiva de la retirada de Afganistán, unida al deterioro de las relaciones entre Estados Unidos y Pakistán, impulsó un acercamiento todavía mayor entre Washington y Taskent77. Pero Estados Unidos, tras la expulsión de la base aérea uzbeka de Karshi-Janabad en 2005 y de la base aérea kirguisa de Manas (que en su momento contó con un destacamento español) en 2014, ya no está presente militarmente en la zona.

El presidente Mirziyóyev ha ido más lejos y ha pretendido poner fin al aislacionismo de la época de Karimov y mejorar la imagen. Así ha fortalecido las relaciones con Estados Unido visitando la Casa Blanca en 2018, con objeto de transformar su economía y acceder a créditos internacionales; y ha permitido la visita del alto comisionado de las Naciones Unidas para que evalúe la abolición del trabajo infantil forzado, un requisito largamente exigido por la UE78.

Uzbekistán y Turkmenistán se sitúan en terrenos opuestos en cuanto a tendencias, aunque hay un franco recorrido de mejora en este ámbito. Uzbekistán ha dado pasos en este sentido según organizaciones como la UE e instituciones como Transparencia Internacional.

En cualquier caso, la retirada norteamericana de Afganistán supone un perjuicio claro para los países de Asia Central y un beneficio dudoso para Paquistán, China, Rusia e Irán en el supuesto de que el país se desestabilice, por más que se les plantee una oportunidad.

Algo parecido, sin tales matices, se reproduce en el caso de la Unión Europea. En 2019, la Unión actualizó su Estrategia para Asia Central. Actualmente existen acuerdos de colaboración y cooperación (ACC) que cubren las relaciones bilaterales, excepto en el caso de Turkmenistán, país con el que se ha celebrado un acuerdo provisional sobre comercio. El nuevo ACC reforzado con Kazajistán entró en vigor en 2020. El ACC reforzado con Kirguistán se rubricó en 2019 y están en curso las negociaciones con Uzbekistán. Tayikistán también ha expresado su interés en un ACC reforzado79. Referir que Kirguistán participa en el Consejo de la Asociación Euroatlántico, la Asociación para la Paz y en el Planning Review Process de la OTAN, a la vez que lo hace en la OTSC, la CEI, la OCS o la EAEU por su fuerte vinculación con Moscú.

El pasado mes de junio tuvieron lugar importantes disturbios en la región de Karakalpakistán —que se saldaron con una veintena de muertos— ante una propuesta de modificación de la Constitución vigente y con los que se pretendía anular la consideración de esta región como soberana y con derecho a la autodeterminación. Es esta una región que ocupa cerca del 40 % del país, con idioma propio y muy próxima a la del cercano Kazajistán, sociedad con la que tienen lazos familiares. La posición de la UE ha sido condenatoria de cualquier exceso y ha pedido el respeto de los derechos humanos mientras la rusa los ha definido como un asunto interno uzbeko. Como puede verse dos líneas de aproximación divergente y que favorecen a Rusia por razones operativas claras.

La presencia de España en la región es deudora de la labor de su majestad el rey y de sus excelentes relaciones; la embajada de Ruy González de Clavijo en Samarcanda en el siglo XV fue un hito, aunque las empresas españolas aún se están posicionando en el área: Maxamam, Mango, Eptisa, Initec-Acs Energía, Acs, Talgo, Isolux-Corsan, Airbus Defence&Space, Laintex, Elecnor, Sercorbe, Técnicas Reunidas.

Kazajistán, por su parte, es un importante proveedor de petróleo (el séptimo mayor en 2021 con un 6 % del total). España fue el noveno mejor cliente de Kazajistán en 2019 (2.165 millones de euros de exportaciones kazajas, en un 95 % petróleo) y el duodécimo mejor cliente en 2020 (1.215 millones de euros, de nuevo en un 90 % petróleo). No obstante, y salvo lo referido, el comercio es de pequeño alcance, sin continuidad y basado en operaciones puntuales. En 2015, 70.700,0 millones de euros en exportaciones de España a Uzbekistán y 2.400 en importaciones80.

Uzbekistán mantiene embajada en Madrid, aunque los asuntos de España en el país los lleva la embajada en Moscú. De hecho, su cabeza en España entre 2010 y 2011 fue Gulnara Karimova, hija del entonces presidente uzbeko y que después sería recluida por sus escándalos. Merece la pena reseñar, precisamente por anecdótica pero no irrelevante (es una expresión de la forma de hacer las cosas), durante el mandato de Karimov, la presencia de artistas como Julio Iglesias o de los jugadores y el presidente del Fútbol Club Barcelona (Joan Laporta) en el país.

Terrorismo, religión y persecución política

Asia Central es un espacio contradictorio y falto de homogeneidad. Así, el sentimiento religioso varía por zonas, y aun dentro de un mismo país, concurriendo diferentes tipos de islam, resultado de la pervivencia dentro del propio régimen soviético de una cultura religiosa tradicional81.

Como resultado de este régimen dualista en la práctica, existe hoy un islam oficial promovido y controlado desde el Gobierno, una forma suave, heredera de la mezcla entre comunismo y religión de la era soviética y de la tradición sufí local. También existe otro a veces con tintes fundamentalistas que es, además, reflejo de otros problemas o la vía que se utiliza para su articulación; estas formulaciones ultramontanas, en parte procedentes del exterior, han tratado de rellenar doctrinalmente los huecos y carencias de años de represión religiosa, entre otras, la falta de literatura.

La prevención de los países de la zona (como la interdicción de la actividad misionera — incluida la cristiana—, la limitación de estudios en el exterior o incluso la limitación de los peregrinajes), heredera de la cultura política del pasado, se acrecienta, de partida, con los movimientos políticos de fuerzas religiosas ocurridos tras las independencias; y sobre todo con la guerra civil de Tayikistán que, después de la independencia, enfrentó a un gobierno salido del comunismo con las fuerzas de la Oposición Islámica Unida, un grupo construido en torno a un difuso islamismo.

Los islamistas tienen, en general, poca influencia en las políticas de los Gobiernos de la región, especialmente en Uzbekistán, que es profundamente secular y centralista y prohíbe la organización de partidos sobre bases étnicas y religiosas, al tiempo que establece rigurosas medidas de control sobre las actividades religiosas. En Tayikistán el tiempo que estuvieron los islamistas en el poder contribuyó a su modulación y moderación.

No obstante, la cuestión islamista debe ser vista desde una perspectiva multidimensional y no solo en clave religiosa, sino de vertebración y protesta, pues incluye elementos locales y regionales, cuenta con la presencia de «señores de la guerra» mientras sirve para el planteamiento de otros problemas82. La frustración y la falta de expectativas constituyen un caladero propicio, mientras la llamada religiosa sirve de banderín de enganche y permite articular la protesta. La miseria y la falta de expectativas pueden hacer del radicalismo una opción atractiva.

Aun es más, la religión, la pobreza crónica y la persecución de los disidentes (que también forma parte de su cultura política) ha creado un ciclo retroalimentado que hace cada giro de tuerca aún más violento83. Algunos analistas, como Ahmed Rashid84, apuntan a que estas medidas pueden acabar por radicalizar a los moderados, además de situar al país bajo los focos de las organizaciones de protección de los derechos humanos y limitar la aproximación de países como Estados Unidos85. Pero otros autores apuntan que la intransigencia de Karimov acabó con el problema.

Así, el Gobierno uzbeko es ampliamente criticado por su intransigencia con la práctica religiosa y el riesgo que ello tiene de radicalizar a la población musulmana. Las mujeres han sido a menudo multadas por llevar velo. Quienes frecuentan las mezquitas no controladas son regularmente hostigados. Con el pretexto oficial de evitar pequeños hurtos, en febrero 2012 la policía instaló cámaras en las principales mezquitas de la región de Ferganá, la más conservadora del país en términos de práctica religiosa86.

Los países del entorno como Tayikistán, particularmente después de la intervención de Estados Unidos, se muestran más tolerantes, pero han endurecido su postura frente a los islamistas (por ejemplo, han prohibido grupos como el Tabligh y no permitían cuestionar la intervención norteamericana en Afganistán)87. Así, se acusó de extremismo al Partido del Renacimiento Islámico (Islamskaia Partiia Vozrozhdeniia), que conforme al acuerdo de paz era uno de los grupos opositores con derecho a un porcentaje de puestos en el gobierno, de los que fueron progresivamente cesados. El partido continuó siendo legal hasta que el Gobierno tayiko lo prohibió en 2015.

En este capítulo, no debemos olvidar las reacciones provocadas por el asesinato en Karasu (Kirguistán) de uno de los imanes más importantes del país, Mohamadrafik Kamalov88. Este, parece ser, permitió al movimiento Hizb ut Tahrir realizar sus actividades en las dependencias de su mezquita a pesar de ser un partido prohibido en todas las repúblicas de Asia Central. Las propias autoridades reconocieron que su muerte había acaecido dentro de una operación conjunta entre el Servicio Nacional de Seguridad de Uzbekistán y el de Kirguistán89.

Y es que el valle de la Ferganá es uno de los lugares más píos de Asia Central; no en vano, el islam se estableció allí en el siglo VIII. El valle, ya se ha visto, se resistió a la dominación soviética en los años 20. Es de reseñar que Uzbekistán comparte 137 kilómetros de frontera con Afganistán.

Los movimientos islamistas se extendieron por Asia Central en la década de los 80 en el contexto de la guerra fría, coincidiendo con la guerra de Afganistán y bajo el patronazgo principalmente saudí, que, aprovechando las independencias, envió misioneros procedentes de Oriente Medio a la zona, razón por la que recibieron el apelativo genérico de wahabíes. El islam se convirtió así en un elemento para vertebrar la oposición contra el régimen vigente.

Las dos primeras décadas desde su independencia, el terrorismo centroasiático era regional. Tras el 11-S el número de atentados siguió una tendencia a la baja. No obstante, la guerra en Siria a partir de 2011 y el surgimiento del Estado Islámico constituyeron un punto de inflexión para las organizaciones islamistas centroasiáticas más radicalizadas, las cuales dieron el salto del terrorismo regional a la yihad global90.

En la década de los 90 también aparecieron organizaciones islamistas como Hitz ut Tahrir, que por más que rechacen la violencia, en Uzbekistán son tratadas sin distingos como terroristas. En 2004 los miembros de dicha organización constituían allí cuatro mil de los siete mil u ocho mil presos por terrorismo91.

En el valle de la Ferganá, también a principios de los noventa el movimiento Adolat («justicia»), la rama uzbeca del Partido del Renacimiento Islámico, se hizo con el oblast de Namagan e impuso una forma suave de gobierno islámico que duró hasta que atacaron a los estamentos clericales oficiales y la legitimidad de Karimov. En 1992 este reemplazó al gobernador y comenzó la represión. En 1997 se produjo otro estallido de violencia en los oblast de Namagan y Andijan tras la decapitación de un jefe de policía lo que condujo a nuevas medidas de represión92.

En 1998, recién acabada la guerra civil tayika, tras un acuerdo entre las partes (con el beneplácito ruso) que dejaba fuera a los uzbecos (mayormente del valle Kujand), el coronel Mahmud Judoiberdiev de etnia lacai, una etnia uzbeca, invadió ese valle, pero no pudo consolidar su situación ni tomar la capital, por lo que huyó a Uzbekistán93.

Miembros de Adolat (Juma Namangani y Tahir Yuldashev) en 1997 en Tayikistán crearon el Movimiento Islámico de Uzbekistán, cuyos objetivos eran el derribo en primer término del entonces presidente Karimov, la creación de un emirato en Asia Central y la restauración del orden islámico. Su primera base de operaciones fue el valle de la Ferganá —de donde son no pocos de sus militantes— con vistas a desestabilizar los tres países que engranan en él94.

Uzbekistán, durante la era Karimov, bombardeó sin autorización posiciones islamistas en Tayikistán y Kirguistán y también realizó operaciones de inteligencia e incluso secuestros, así como operaciones conjuntas con los kirguises95.

La presión del régimen consiguió expulsar al MIU de Uzbekistán, por lo que tuvo que instalarse en Tayikistán desde donde operaba a través de Kirguistán. Sus miembros también fueron expulsados de allí y se desplazaron a Afganistán. Tras la ocupación de este país por Estados Unidos y las sucesivas operaciones en las que consiguieron acabar varias veces con su cúpula, se han debido instalar en el área tribal de Pakistán (FATA) con sus capacidades militares muy mermadas, aunque parece que ahora se han fortalecido en el norte de Afganistán mediante el narcotráfico e incluso han vuelto a operar en Tayikistán: se estima que su fuerza en Pakistán, en 2013, era de unos cinco mil combatientes96.

Como resultado los miembros del MIU han ido estableciendo sus centros de operaciones en los países limítrofes a Asia Central. La vuelta de los antiguos combatientes de Siria e Irak, que en su mayor parte eran miembros de este partido los ha devuelto a estas bases limítrofes con sus países toda vez la imposibilidad de retorno a los mismos por las represalias de que serían objeto.
El MIU ha concertado sus actuaciones con grupos talibanes y con Al-Qaeda, a cuyo lado ha combatido; de hecho, un grupo (Unión de Yihad Islámica de Uzbekistán) se desgajó del MIU para integrarse en Al-Qaeda97 y después el propio MIU acabo jurando fidelidad al ISIS e integrándose como parte del Estado Islámico en el Gran Jorasán. Asimismo, desde su base afgana, ha establecido contactos con otros grupos yihadistas, especialmente Tehrik-e-Taliban Pakistán (TTP), con el que llegaron a realizar actuaciones espectaculares.

Hitz ut Tahrir es un partido panislámico prohibido en los tres Estados, aunque presente en ellos desde 1990. No obstante, este rechaza la violencia e intenta basar su acción política en la predicación y la pedagogía compartiendo en parte los fines del MIU; pero también promueve una identidad común islámica a escala global, así como su dimensión trasnacional. Esto es un factor de cohesión que lo diferencia del MIU y lo acerca a unas poblaciones que rechazan el dominio de barones locales no menos que la presencia de unas fronteras que condicionan su vida diaria98. Pero la comunidad de fines con el MIU sitúa la violencia a solo un salto. Algunos investigadores estimaban que en 2007 podrían contar con entre treinta mil y cincuenta mil miembros, cifra que se ampliaría si se consideran simpatizantes a sus familias.

Es una organización estrictamente clandestina que actúa como un partido populista, un Catch all Party («partido atrápalo todo»), que sin formular soluciones concretas plantea el islam en términos genéricos como respuesta a cualquier problema. El espacio de anomia y pérdida de referencias que dejó la implosión de la URSS es un excelente marco de expansión. Así, sus bases son jóvenes de un nivel de formación bajo e incluye un 10 % de mujeres99. El IRP, legal en Tayikistán, se diferencia por sus posiciones más moderadas y oficialistas derivadas de haberse incorporado al poder.

Con todo, Hitz ut Tahrir es visto como una amenaza mayor que otros grupos que están operativos en el valle de la Ferganá aunque menos organizados y con menos fuerza: Akramiya, Uzun Socollar («Barbas Largas») o Islam Lashkarlari («Ejército Islámico»)100.

Lo que está claro es que tras la intervención norteamericana en Afganistán y las normas antiterroristas tanto el MIU como Hitz ut Tahrir quedaron muy debilitados. No obstante, a partir del año 2011, se observó un ligero incremento en el número de ataques. Kazajistán, que hasta entonces estaba libre, sufrió varios ataques con víctimas mortales. En el 2015, el Estado Islámico había penetrado en Asia Central y estaba ganando adeptos. De hecho, militantes tayikos del Estado Islámico emitieron un vídeo declarando la yihad contra el gobierno secular101.

Asia Central fue el tercer mayor proveedor de combatientes islamistas en las guerras de Siria e Iraq, con más de 5.000. No obstante, la región muestra índices de radicalización más bajos que otros países, si bien es cierto que, en números absolutos, la presencia de centroasiáticos en Siria e Iraq fue alta. Por ello es por lo que se especula con que estos hubieran sido reclutados entre emigrantes en Rusia, y no en sus países de origen102.

En el caso de Kazajistán 1 de cada 72.000 kazajos fueron a combatir en Siria, en Kirguizistán fue 1 de cada 56.000, en Tayikistán 1 de cada 40.000 y en Uzbekistán 1 de cada 58.000. Frente a 1 de cada 5.300 jordanos, 1 de cada 6.500 del Líbano, 1 de cada
7.300 de Túnez y 1 de cada 18.200 de Arabia Saudí103.

Afganistán, tras la ascensión de los talibanes de 2021, es obviamente también una fuente de inquietud para la región. Tras esta, los tres países fronterizos, Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán reforzaron su presencia militar en la frontera con apoyo ruso. Y es que, Rusia dispone de una gran base militar en Tayikistán y ha proporcionado logística y adiestramiento a las tropas fronterizas tayikas desde hace décadas. En agosto de 2021, Rusia realizó un ejercicio con tropas tayikas y uzbekas cerca de la frontera afgana. Y en octubre de ese año, la OTSC desarrolló otros ejercicios militares en Tayikistán104. Estos, junto con la intervención en Kazajistán, acreditan el relevante papel que la OTSC sigue desempeñando en la región.

En octubre de 2021, tuvo lugar una reunión con delegados talibanes en la ciudad fronteriza uzbeka de Termez para debatir cuestiones comerciales y la interacción económica, garantizar la seguridad fronteriza y la cooperación en materia de energía, transporte y comercio internacional, así como el proyecto ferroviario que conecta Termez con la ciudad paquistaní de Peshawar a través de Afganistán105.

Tayikistán no reconoce a los talibanes en tanto que estos excluyen a los tayikos étnicos, que son la cuarta parte de la población; y además es el tercer país en número de refugiados afganos. Los talibanes acusan a Tayikistán de haber asilado a la oposición afgana, por lo que ellos debían amparar a la oposición tayika. En 2022 el Estado Islámico en el Gran Jorasán atacó desde Afganistán objetivos en Tayikistán y Uzbekistán. A esta organización, que como hemos visto integraba al MIU, se la estimaban en 2019 unos 2.000 combatientes.

Tras la invasión rusa de Ucrania y la marcha de la guerra, que tiene remedos en la región de la fracasada experiencia afgana, pueden haber estimulado a los talibanes a alterar los equilibrios geopolíticos de la región, ante una Rusia con sus medios militares comprometidos por la guerra de Ucrania, lo que privaría de su apoyo a los países de la región. Esto, por ejemplo, ha comprometido sus planes de reforzar las bases en Kirguistán y Tayikistán prevista para finales de 2022 mientras en Afganistán se recluta a miembros de las etnias tayika y uzbeka para una «gran yihad en Asia Central»106.

Podemos concluir que el resultado de las políticas represivas con las que se ha abordado la problemática religiosa, y en general cualquier forma de disidencia o queja, y que confunde tradicionalismo con radicalidad, es que han echado a la oposición en manos de los islamistas por más que se haya disminuido exitosamente su fuerza. Esto es importante en clave de futuro al solaparse uno y otro término. Al mismo tiempo, los Gobiernos, particularmente el de Uzbekistán, han utilizado la presencia del terrorismo — que no ha supuesto un riesgo real para la estabilidad de la región— como una suerte de patente de corso para abordar cualquier problema mientras se reclama el apoyo de Occidente en este empeño con el fin de escapar de la órbita rusa.

Conclusiones

Factores polemológicos son las causas que subyacen en los conflictos; estos no son fenómenos monistas, sino pluricausales. La concurrencia de varios los hace más probables, pero no los asegura. Y es que no cabe el determinismo en la medida en que sucesos que en un momento y en una sociedad han sido causa de conflictos, en otro momento y en la misma sociedad no lo han hecho; lo que no hace tampoco a los conflictos fenómenos únicos aunque sí singulares y de relativa predictibilidad.

Asia Central se presenta como un espacio lejano y cercano al mito, que por tal motivo no constituye un especial atractivo para los occidentales, al haberse sumado la oscuridad del telón de acero a un mestizaje cultural cuyos componentes resultan ajenos a las sociedades occidentales. Un espacio simultáneamente «de» y «en» transición, donde convergen una pluralidad de fuerzas e intereses de actores regionales y globales.

Ferganá es el corazón que engrana los tres países centrales del área (Uzbekistán, Kirguistán y Tayikistán) y sus problemas, planteando disputas con un componente emocional.

Ciertamente, la colonización es un trauma para las sociedades que la padecen, pero la descolonización lo es también, y no menor. Y todo proceso de independencia supone, de paso, una amputación de una parte de la identidad. La dinámica disgregadora que ha padecido la región afecta a la vida cotidiana de muchos de sus ciudadanos que ven cómo un poder lejano y que no los representa influye y altera su vida de un modo que entienden como arbitrario. Se hace preciso un cambio de cultura política que parece ya haber comenzado pero que tiene mucho recorrido aún.

El ascenso en 2016 del presidente Mirziyoyev en Uzbekistán ha supuesto la consolidación de una política exterior multivectorial, en la que, hasta el momento, ha conseguido mantener una posición equidistante entre Rusia, China y Occidente y en la que destaca el restablecimiento de relaciones a nivel regional. Pero aunque la situación este cambiando, sigue siendo de lejos un régimen autoritario.

No pocos de los problemas que los nuevos Estados plantean (fronteras, gestión de aguas, población, minorías, cuestiones étnicas, medioambientales…) son de gran calado y precisan de una aproximación multidimensional que incluya componentes políticos, etológicos, económicos, sociales… Cuestiones como la droga, que llega a circular en algunas áreas de la región hasta como moneda de cambio, son factores críticos especialmente si se consideran otros problemas como una corrupción rampante, unos sueldos públicos muy bajos y amplios sectores de la población por debajo del índice de pobreza. Grupos talibanes, señores de la guerra y otros terroristas han encontrado en la droga una relevante fuente de financiación para sus actividades, lo cual genera una simbiosis aún más preocupante. No obstante, hasta la actualidad, se ha logrado controlar el terrorismo.

Y Afganistán no proporciona un ejemplo atrayente para la mayoría. La salida de las tropas norteamericanas de este país tiene el riesgo de constituirse en un elemento añadido de desestabilización en una región balcanizada.

Además, Asia Central puede quebrar el eje de conveniencia ruso-chino —una suerte de cártel—, en el sentido de que el retraimiento de Rusia como consecuencia de la guerra de Ucrania junto con la salida de Estados Unidos de la región, puede haber generado un vacío aditivo que es probable que pueda ser ocupado por China, primero en términos económicos, al sustituir a Rusia como primer socio de los países de la región, parte de lo que es «el extranjero próximo»; y después en términos políticos y simbólicos, como consecuencia de una reedición del «ascenso pacífico» a nivel local. El acceso chino a los recursos energéticos afecta al interés ruso por el control el sector energético en la zona. Y, por si fuera poco, el éxito de su ambicioso programa de la Franja y Ruta de la Seda puede tener como consecuencia el envolvimiento estratégico de Rusia que se haría hasta dependiente de China. Es el mismo dilema estratégico que se le planteó a la Francia del siglo XVI envuelta por territorios de los Habsburgo, en su mayoría procedentes de la llamada herencia borgoñona; lo que se conoce como el Camino español.

Asia Central constituye uno de los focos principales de la Unión Económica Euroasiática (EAEU), liderada por Rusia, así como de la Nueva Ruta de la Seda (OBOR) y la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), encabezadas por China. Si bien ambos países han conseguido coordinar sus intereses estratégicos en esta región, muchas veces contrapuestos, no han integrado las iniciativas que promueven cada uno de ellos señalando así la naturaleza de conveniencia y transitoria de la alianza que mantienen.

Cuentan que el Emperador Carlos V, refiriéndose al Rey Francisco I de Francia decía «Mi primo Francisco y yo estamos por completo de acuerdo: los dos queremos Milán.» La Cumbre de la OCS es una reedición de un dilema geopolítico similar que precisamente se desarrolla en el Milán de Asia Central, en un momento convulso y pese a todo.

Y es que estamos en un escenario de alta complejidad; si la coevolución chino- norteamericana tenía unos límites que probablemente se superaron hacia 2013, la ruso- china también y es probable que sea esta área, de la que tan poco se habla, la que los marque.

Federico Aznar Fernández- Montesinos *
Analista del IEEE107

Referencias:

1 MARTÍNEZ LAÍNEZ, Fernando. «El corazón de Asia», en Revista Española de Defensa. Julio- agosto, 2009, pp. 71- 77.

2 HEATHERSHAW, John y MEGORAN, Nick. «Contesting danger: a new agenda for policy and scholarship on Central Asia», en International Affairs, n.º 87. 2011, p. 3.

3 Disponible en: https://reachbeyond.org/content/news/read/placing-christian-historyhis-storyin- a-central-asian-context

4 HIRO, Dilip. Inside Central Asia. Overlook Duckworth, Londres, 2007.

5 PEYROUSE, Sébastien. «The multiple paradoxes of the agriculture issue in Central Asia», en
EU Central Asia Monitoring, n.º 6. Noviembre 2009.

6 El autor de la expresión «Gran Juego» fue J. W. Kay, en su libro Historia de la guerra de Afganistán, pero fue Rudyard Kipling quien la popularizó en su novela Kim.

7 HIRO, Dilip. Op. cit.

8 Ibidem.

9 Un término utilizado en ciencia política referido a una manipulación de los límites de un territorio, 
uniéndolos, dividiéndolos o asociándolos, con el objeto de producir un efecto determinado

10 RAISA K. Kadirova. «Protection of power in Central Asia: using terror as a pretext? A Kyrgyz NGO’s vision», p. 1.

11 En los países más autoritarios de la zona, por ejemplo, se paga a precios tasados la cosecha de algodón muy por debajo de su valor de mercado y se obliga a niños a tomar parte en la recogida de la cosecha, que por otra parte ha perdido su mecanización tras la caída del régimen soviético

12 Manás es un poema kirguís y el nombre de su héroe épico. El poema, que es veinte veces más largo que la Odisea, cuenta la historia patriótica de Manás y de sus descendentes, quienes pelearon contra los uigures en el siglo IX. Existen referencias al poema que datan del siglo XV, pero la primera versión escrita es de 1885.

13 MARTÍNEZ LAÍNEZ, Fernando. Op. cit.

14 https://www.lavanguardia.com/internacional/20150525/54431860713/turkmenistan-

15 VV. AA. «Ficha país: Turkmenistán». Oficina de Información Diplomática. Disponible en: http://www.exteriores.gob.es/Documents/FichasPais/TURKMENISTAN_FICHA%20PAIS.pdf

16 «El gas natural de Turkmenistán. La diversificación como obsesión». El siglo de Asia. Disponible en: https://elsiglodeasia.com/2022/01/12/el-gas-natural-de-turkmenistan-la- diversificacion-como-obsesion/

17 Ibidem

18 Uzbekistán menos del 10 %, Kazajistán tiene el 8 %, Kirguistán y Tayikistán sobre el 6,5 % y Turkmenistán menos del 5 % (PEYROUSE, Sébastien. Op. cit.).

19 VV. AA. «Islamic Movement of Uzbekistan (IMU)». Jane’s Terrorism and Insurgency Centre

20 RAISA K. Kadirova. Op. cit.

21 KARAEV, Zainidin. Op. cit.

22 VV. AA. «Ficha país: Tayikistán». Oficina de Información Diplomática. Disponible en: http://www.exteriores.gob.es/documents/fichaspais/tayikistan_ficha%20pais.pdf

23 «Informe de Uzbekistán». Compañía Española de Seguros de Crédito (CESCE). 9/10/2018. Disponible en: https://www.cesce.es/documents/20122/352439/INFORME+UZBEKIST%C3%81N+-
+9+octubre+2018.pdf/71ae6ac3-9422-3667-0e78-31c71ce815df?t=1606929572634 

24 OLIMOVA, Saodat. «Informe bimensual, mayo, 2013». Disponible en: www.asiacentral.es

25 WEISBRODE, Kenneth. Op. cit.

26 VV. AA. «Central Asia: Border Disputes and Conflict Potential», en ICG Asia Report, n.º 33.

27 GALINA, Yemelianova. «The Rise of Islam in Muslim Eurasia:Internal Determinants and Potential Consequences», en China and Eurasia Forum Quarterly, vol. 5, n.º 2. 2007, pp. 73-91. 28 RAISA K. Kadirova. Op. cit.

29 SMITH ALBION, Adam. Op. cit.

30 Ibidem

31JANI,    Feruza.    «Relations    between    Iran    and    Central    Asia».    Disponible    en: http://enews.fergananews.com/article.php?id=2520

32 WEISBRODE, Kenneth. Op. cit.

33 VV. AA. «The pogroms in Kyrgyzstan», International Crisis Group, Asia Report n.° 193

34 VV. AA. «Kyrgyzstan: widening ethnic divisions in the South» en International Crisis Group Asia Report n.° 222. 29/3/201234. (VV. AA. «Great Game in Muslim Central Asia» en Institute for National Strategic Studies. National Defense University McNair Paper 47. Enero 1996).

35 El uso constante del regadío por inundación ha provocado la salinización de las tierras, lo que ha echado a perder 8,6 millones de acres que han debido de retirarse de la producción, esto ha motivado el uso de aditivos químicos para tratar de mejorar la producción con el consiguiente incremento de la contaminación (AHRARI, M. E. «New Great Game in Muslim Central Asia» en Institute for National Strategic Studies. National Defense University. McNair Paper 47. 

36 VV. AA. «Ficha País: Uzbekistán». Op. cit.

37 CESCE. Op. cit.

38 VV. AA. «Central Asia: Water and Conflict». Op. cit.

39 VV. AA. «Ficha país: Tayikistán». Op. cit.

41 CESCE. Op. cit.

42 SMITH ALBION, Adam. «Ferghana Valley», en Jane’s Intelligence Review. Enero 2007.

43 KARAEV, Zainidin: «Water diplomacy in Central Asia», en Middle East Review of International Affairs, vol. 9, n.º 1. Marzo 2005, p. 2.

44 Mapa del Valle de la Ferganá. Disponible en: https://reliefweb.int/map/kyrgyzstan/ferghana- valley-reference-map

45 WEISBRODE, Kenneth. Op. cit.

46 Ibidem.

47 RAISA K. Kadirova. Op. cit. Figura 8.1.

48 AHMEDOVA, Fatimajon y LEITICH, Keith A. «Ethnic and Religious Conflict in the Ferghana Valley», en Journal of Central Asian Studies, vol. 6, n.º 1. Otoño-invierno 2001, p. 2.

49 MATVIVA, Anna. «Tajikistan: ‘Revolutionary situation or a Resilient state», en EU. Central Asia

50 VV. AA. «Islamic Movement of Uzbekistan (IMU)». Jane’s Terrorism and Insurgency Centre. 21/2/2013

52 https://www.oboreurope.com/en/beltandroad/one-belt/

53 «Uzbekistan an economic role model for Central Asia´s Belt and road Initiative» en Silk and Road    Briefing.    2/7/2021.    Disponible        en: https://www.silkroadbriefing.com/news/2021/07/02/uzbekistan-an-economic-role-    model-for-

54 CACHINERO, Jorge. «Ucrania y el ‘Gran Juego’ entre Occidente y Rusia y China en Transcaucasia», El blog de Jorge Cachinero.
https://abcblogs.abc.es/jorge-cachinero/otros-temas/ucrania-y-el-gran-juego-entre-occidente-y- rusia-y-china-en-transcaucasia.html

55 Ibidem.

56 AHRARI, M. E. «New Great Game in Muslim Central Asia» en Institute for National Strategic

57 MARTÍNEZ LAÍNEZ, Fernando. Op. cit. 214.

58 CESCE. Op. cit.

59 BUSTOS, Alex. «¿Cómo ven el conflicto Rusia-Ucrania los países exsoviéticos?», en Diario 
Público. 23/4/2022. Disponible en: https://www.publico.es/internacional/ven-conflicto-rusiaucrania-paises-exsovieticos.html

60 VV. AA. «Ficha país: Uzbekistán». Op. cit

61 AHRARI, M. E. Op. cit.

62 SIERRA, Ander. «China y Rusia en Asia Central: ¿cooperación sin límites?», en Descifrando 
la guerra. 4/4/2022. Disponible en: 
https://www.descifrandolaguerra.es/china-y-rusia-en-asia-central-cooperacion-sin-limites/

63 https://www.silkroadbriefing.com/news/2021/07/02/uzbekistan-an-economic-role-model-for-centralasias-belt-road-initiative/

64 SIERRA, Ander. «China y Rusia en Asia Central: ¿cooperación sin límites?». Op. cit.

65 WEISBRODE, Kenneth. Central Eurasia: Prize or Quicksand? Adelphi Paper. The International 
Institute for Strategic Studies, 2001

66 PASTOR GÓMEZ, Juan Carlos. «El interés hacia Asia Central en la política exterior iraní», en Revista Atalayar. 28/9/2021. Disponible en: https://atalayar.com/blog/el-inter%C3%A9s-hacia-asia-centralen-la-pol%C3%ADtica-exterior-iran%C3%AD-la-geopol%C3%ADtica-del-caspio-y-los

67 https://www.insightsonindia.com/2021/03/05/international-north-south-transport-corridor/

68 PASTOR GÓMEZ, Juan Carlos. Op. cit.

69 VV. AA. «Ficha país: Uzbekistán». Op. cit.

70 AHRARI, M. E. Op. cit.

71 DE PEDRO, Nicolás. «Asia central y el aislamiento iraní», en Opinión CIDOB. Octubre, 2012.

72 PASTOR GÓMEZ, Juan Carlos. Op. cit

73 Ibidem.

74 «Turquía y Asia Central mucho más que drones». Bluedomes. Disponible en: 
https://bluedomes.net/2022/05/26/turquia-y-asia-central-mucho-mas-que-drones/

75 https://israelnoticias.com/economia/uzbekistan-y-azerbaiyan-firman-un-acuerdo-energeticohistorico/?nowprocket=1

76 «Turquía y Asia Central mucho más que drones». Bluedomes. Disponible en: 
https://bluedomes.net/2022/05/26/turquia-y-asia-central-mucho-mas-que-drones/

77 BLANK, Stephen. «The US in Central Asia: Beyond Afghanistan?», ISN. 2013.

78 CESCE. Op. cit.

79 SOUTULLO, Jorge, GAZZINA, Stefania y RINALDI Niccolò. «Facts Sheets: Central Asia». 
Parlamento Europeo. Fichas temáticas sobre la Unión Europea. Disponible en: 
https://www.europarl.europa.eu/factsheets/es/sheet/178/asia-centra

80 VV. AA. «Ficha País: Uzbekistán». Op. cit

81 VV. AA. «Is radical Islam inevitable in Central Asia? Priorities for engagement», en International 
Crisis Group. Asia Report n.º 72. 22/12/2003. AHRARI, M. E. Op. cit.

82 AHRARI, M. E. Op. cit

83 SMITH ALBION, Adam. Op. cit.

84 SKINNER, Elizabeth. «Strategic Insight: Russia and Eurasia Enduring Freedom for Central 
Asia?», Center for Contemporary Conflict (CCC). 2002.

85 JANE’S ISLAMIC AFFAIRS ANALYST. «Central Asia’s Muslim keystone».

86 VV. AA. «Ficha país: Uzbekistán». Op. cit.

87 MATVIVA, Anna. Op. cit. ROTAR, Igor. «Kyrgyzstan: imam’s killing seen as attack on 
independent Islam», en Forum 18.org.

88 ROTAR, Igor. Op. cit

89 ALONSO, Antonio. «Kirguistán, 2007: oportunidades y desafíos», en UNISCI Discussion 
Papers, n.º 13. Enero 2007.

90 GOÑI, Helena de. «Terrorismo en Asia Central: Una explicación de los diferentes niveles de 
radicalización II», Observatorio del Terrorismo (OIET). 
https://observatorioterrorismo.com/actividades/terrorismo-en-asia-central-una-explicacion-delos-diferentes-niveles-de-radicalizacion-en-la-region-ii/

91 VV. AA. «Uzbekistan heads towards violent regime change», en Jane’s Intelligence Review. 
Julio 2005, pp. 12-19. 

92 WEISBRODE, Kenneth. Op. cit.

93 Ibidem.

94 VV. AA. «Islamic Movement of Uzbekistan (IMU)». Jane’s Terrorism and Insurgency Centre, 
21/2/2013.

95 WEISBRODE, Kenneth. Op. cit.

96 VV. AA. «Islamic Movement of Uzbekistan (IMU)». Op. cit

97 VV. AA. «Uzbekistan heads towards violent regime change». Op. cit.

98 GALINA Yemelianova. Op. cit.

99 Ibidem.

100 ALONSO, Antonio. Op. ci

101 GOÑI, Helena de. Op. cit.

102 Ibidem.

103 Ibidem.

104«Zhar Zardykhan Asia Central teme aumento de militancia en Afganistán mientras Moscú 
invade Ucrania». Globalvoices.org. 1/6/2022. https://es.globalvoices.org/2022/06/01/asiacentral-teme-aumento-de-militancia-en-afganistan-mientras-moscu-invade-ucrania/ 1/6/2022

105 SOUTULLO, Jorge, GAZZINA, Stefania y RINALDI Niccolò. Op. cit.

106 «Asia Central teme el aumento de militancia en Afganistán mientras Moscú invade Ucrania». 
Op. cit.

107 Agradecer la labor inspiradora y correctora del profesor del CEU D. Antonio Alonso Marcos