Muere Donald Rumsfeld, una de las figuras clave de la Guerra de Irak

Su familia ha emitido un comunicado oficial anunciando su fallecimiento a los 88 años en Nuevo México
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REUTERS  -   El Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, reflexiona sobre su respuesta a una pregunta durante una sesión informativa sobre Irak en el Pentágono

Algunos de los capítulos más importantes de la historia de la política exterior de Estados Unidos tienen un denominador común: Donald Rumsfeld. Fue él quien diseñó el plan de invasión a Irak en busca de armas de destrucción masiva que organizó como respuesta tras el atentado del 11 de septiembre de 2001 contra las Torres Gemelas, cuando Rumsfeld se encontraba en el Pentágono en el momento del impacto de los aviones contra el edificio situado en Washington. Elegido para dirigir la Secretaría de Defensa durante el segundo mandato de George Bush, tuvo el objetivo de llevar a cabo una reorganización de la burocracia militar. Y aunque su papel en un inicio se iba a ceñir al plano técnico, terminó cambiando el mundo por completo.

Su familia ha emitido este jueves 1 de julio un comunicado oficial en el que anunciaba el fallecimiento del que fuese el secretario de Defensa más joven (1975) y más anciano (2006) de la historia de Estados Unidos: “Con profunda tristeza compartimos la noticia del fallecimiento de Donald Rumsfeld, estadista estadounidense y devoto esposo, padre, abuelo y bisabuelo. A los 88 años, estaba rodeado de su familia en su querida Taos, Nuevo México”. Añadía que “la historia lo podrá recordar por sus extraordinarios logros durante seis décadas de servicio público”.

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REUTERS - Donald Rumsfeld, Secretario de Defensa, informa a la prensa en el Pentágono

Para muchos fue el secretario de Defensa más importante que hayan tenido nunca los estadounidenses. Junto con el exvicepresidente Dick Cheney, diseñaron el trazado de la segunda Guerra de Irak y de Afganistán. Dos años tardaron en declarar la guerra a los iraquíes liderados por Sadam Husein, en una de las decisiones más controvertidas de la historia del país y criticada por buena parte de la sociedad estadounidense. Una operación que nunca encontró lo que buscaba – no se consiguió dar con las armas de destrucción masiva que Estados Unidos decía buscar – y que marcó un antes y un después en todo el planeta.

Además, Donald Rumsfeld dejó algunas de las declaraciones más famosas – a la par que incomprensibles – de la historia de la política cuando era preguntado acerca del hallazgo de las armas con las que se intentaba dar en Irak: “Las informaciones que dicen que algo no ha pasado son siempre interesantes para mí, porque, como sabemos, hay hechos conocidos que conocemos; hay cosas que sabemos que sabemos. También sabemos que hay hechos desconocidos conocidos; es decir, sabemos que hay algunas cosas que no sabemos. Pero hay también hechos desconocidos que desconocemos, aquellos que no sabemos que no sabemos”.

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REUTERS - Con las ruinas del World Trade Center de fondo, el Secretario de Defensa de Estados Unidos, Donald Rumsfeld, recorre la "zona cero" en el lugar del derrumbe en Nueva York

Bush le encargó la reestructuración del Departamento de Defensa, que se esperaba fuese la mayor desde su creación bajo la Presidencia de Truman en los años cuarenta. Sin embargo, se tuvo que enfrentar a varios obstáculos que impidieron al secretario de Defensa hacer las cosas que él quería y de la forma que él quería. Rumsfeld quería cerrar numerosas bases militares y abandonar algunos de los programas de armamento que él consideraba obsoletos, entre otras cosas. Y se encontró con la oposición de los generales y de algunos de sus compañeros del Partido Republicano dentro del Capitolio.

Una de las figuras más importantes en la historia de la política exterior de su país que siempre se caracterizó por decir lo que pensaba y que ha dejado una huella imborrable en el panorama internacional. Donald Rumsfeld fue considerado una figura de gran valía por cuatro presidentes: Nixon, Ford, Reagan y Bush hijo, con los que formó parte de la Administración labrándose una carrera que, aun con luces y sombras, marcó para siempre las relaciones diplomáticas estadounidenses.