Muere la activista iraní que se quemó a lo bonzo tras ser arrestada por acudir a un estadio de futbol

Las redes sociales se hacen eco del suceso y recogen mensajes de apoyo y lucha social
Mujeres iraníes ondean la bandera de su país después de que las autoridades, en un raro movimiento, permitieran a un selecto grupo de mujeres entrar al estadio Azadi para ver un partido amistoso de fútbol entre Irán y Bolivia, en Teherán, Irán

AP/VAHID SALEMI  -   Mujeres iraníes ondean la bandera de su país después de que las autoridades, en un raro movimiento, permitieran a un selecto grupo de mujeres entrar al estadio Azadi para ver un partido amistoso de fútbol entre Irán y Bolivia, en Teherán, Irán

Sahar Jodayari, la joven de 29 años que se prendió a lo bonzo el pasado 1 de septiembre, ha muerto en el hospital de Teherán, donde permanecía ingresada asistida con respiración artificial, según informó en una breve nota la agencia semioficial iraní Shafaghna. El 90% de su cuerpo sufría quemaduras de tercer grado.

La detención de “Blue Girl”, conocida así por los colores de su equipo favorito, se llevó a cabo tras la intentona de acceder a un estadio de fútbol para disfrutar de un partido del Esteghlal y el Al Ain de Emiratos Árabes Unidos.

Según cuentan medios iraníes, tras ser excarcelada al pagar una fianza, Sahar Jodayari acudió a sede judicial a hacer seguimiento de su caso. Allí recibió la noticia de que podría tener como condena seis meses de cárcel por "dañar la decencia pública" e "insulto a la autoridad", por no llevar velo durante los procedimientos. Fue entonces cuando se prendió fuego a sí misma. Sus familiares han declarado a la prensa iraní que la joven sufría problemas mentales que pudieron verse agravados durante su estancia en prisión. 

Sahar Jodayari era conocida como la "chica azul", en referencia al color de su equipo de fútbol, el Esteghlal de Teherán
Sahar Khodayari era conocida como la "chica azul", en referencia al color de su equipo de fútbol, el Esteghlal de Teherán

Con este suceso, las redes sociales se han plagado de mensajes de apoyo y denuncia social, incluso futbolistas de la selección absoluta alzaron la voz en señal de protesta.  "Igual que estamos en shock por las limitaciones impuestas a las mujeres en el pasado, la próxima generación quedará definitivamente perpleja por el hecho de que se prohíba a las mujeres entrar en estadios de fútbol en nuestro tiempo", publicó en Instagram Masud Shojai, capitán y ex jugador del Osasuna.

La Roma también quiso poner de manifiesto su pesar por Khodayari. “#ASRoma es amarillo y rojo, pero hoy nuestro corazón sangra azul por Sahar Khodayari. El hermoso fútbol es para unirnos, no para dividirnos. Ahora es el momento para que todos en Irán puedan disfrutar juntos de los partidos de fútbol”, tuiteó.

El Esteghlal emitió un comunicado en el que expresó sus condolencias a la familia de la fallecida, y también se manifestó en redes con el siguiente tweet: "Nuestra querida Sahar se prendió fuego cuando fue condenada a seis meses de cárcel por ir al estadio y apoyar a su #Esteghal. Nos apoyó a pesar de que los políticos lo volvieron ilegal para ella, ¿pero qué podemos hacer ahora para apoyarla? ABSOLUTAMENTE NADA. Somos unos cobardes".

Seguidoras del equipo de fútbol iraní Esteghlal
Seguidoras del equipo de fútbol iraní Esteghlal
La Federación Internacional de Fútbol lucha por acabar con la desigualdad de género

Después de la revolución islámica de 1979, la población iraní ha asistido a la decadencia de sus derechos de manera paulatina. En lo que a la mujer respecta, no solo se ve coartada en su forma de vestir, o a la hora de buscar un empleo, si no que también tienen ciertas dificultades para disfrutar de su ocio. 

No tienen prohibido por ley asistir a eventos deportivos masculinos, pero sí que se ha dificultado su acceso. Las activistas, que llevan luchando años por conseguir este derecho, han conseguido poder asistir a determinados deportes como el voleibol, pero solo les es permitido acompañadas de sus cónyuges y en áreas concretas.

Sin embargo, es un acto bastante común que las mujeres intenten burlar al personal de seguridad caracterizándose con gorras, pelucas e incluso barbas postizas, haciéndose pasar por hombres, pese al riesgo de ser descubiertas y detenidas por la Policía, para poder disfrutar del fútbol.

La FIFA ha estado trabajando en este tema durante los últimos años con las autoridades iraníes. Gianni Infantino, máximo dirigente de la organización, mandó una carta a la federación nacional pidiéndo explicaciones sobre las medidas que se tomarían para atender las reivindicaciones de igualdad de género de este deporte, y que las mujeres pudieran ver los partidos de la selección iraní de la fase de clasificación del Mundial 2022.

Seguidores del equipo de fútbol iraní Esteghlal, en el estadio Azadi (Freedom), en Teherán
AP/VAHID SALEMI - Seguidores del equipo de fútbol iraní Esteghlal, en el estadio Azadi (Freedom), en Teherán

Por el momento, las presiones no han tenido un gran éxito y no se han conseguido grandes cambios. El año pasado, durante el Mundial de Rusia de 2018, como excepción, se instalaron pantallas de televisión en el estadio Azadi en Teherán, y cientos de mujeres iraníes pudieron disfrutar de este deporte en gradas separadas a los hombres.

La muerte de Sahar ha provocado que la FIFA dé un plazo al Gobierno iraní de un mes para terminar con esta situación, coincidiendo con uno de los partidos de clasificación para el próximo mundial de Qatar entre Irán y Camboya.

Amnistía Internacional también ha expresado su opinión sobre este asunto. Philip Luther, responsable para Oriente Medio y director de investigación y defensa, ha hecho las siguientes declaraciones en un comunicado: “Su único ‘crimen’ fue ser mujer en un país donde las mujeres enfrentan una discriminación arraigada en la ley y que se presenta de la manera más horrible que se pueda imaginar en cada área de sus vidas, incluso en los deportes”. Desde la organización creen que esta muerte no ha de pasar en vano y que debe ser un punto de inflexión para conseguir que en Irán tenga lugar un cambio que evite tragedias parecidas en el futuro.