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Mujeres iraníes se manifiestan como protesta por la muerte de Mahsa Amini

Mahsa Amini sufrió una brutal paliza por parte de la “policía moral” iraní tras no llevar “adecuadamente” el velo, lo que le habría provocado su muerte tras un paro cardiaco
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PHOTO/ARCHIVO  -   Mujer en una calle iraní

La muerte de la joven kurda Mahsa Amini, de 22 años, después de haber sufrido un arresto  por parte de la "policía moral iraní" por no llevar adecuadamente el hiyab -velo que es obligatorio en Irán desde que las niñas cumplen siete años - ha incendiado las calles iraníes. 

Y es que, a pesar de la fuerte represión que sufren las mujeres en este país, cientos de ellas han salido a las calles como símbolo de protesta y repulsa por la muerte de Amini. Así, las manifestantes han coreado frases como “muerte al dictador” o “matar por un hiyab, ¿cuánta más humillación?” mientras muchas de ellas se quitaban el hiyab y lo mostraban en alto como parte de su protesta.  

En una de estas manifestaciones, celebrada al oeste del país en la ciudad de Saqqez frente al edificio del gobernador, la Policía ha dispersado a las manifestantes empleando gases lacrimógenos. Según reportan, por el momento no hay información de lesiones ni heridos mientras que, por otra parte, el poder judicial de Irán habría iniciado una investigación para esclarecer las causas de la muerte de Amini.

La obligatoriedad del hiyab en Irán

Tras el triunfo de la Revolución Islámica de 1979 que consiguió derrocar a la dinastía Pahlaví para imponer inmediatamente después la instauración de la República Islámica, actualmente vigente en el país, se decretó la obligatoriedad del hiyab para las mujeres. A su vez, se creó el cuerpo de “la policía moral”, conocido como las Gasht-e Ershad, que se encargaría de velar por que las mujeres lleven correctamente puesto el velo. Este cuerpo de seguridad tiene la potestad de imponer multas y arrestar a personas que “violen las normas morales”.

En el año 2017 una multitudinaria protesta de mujeres que pedían no llevar el hiyab hizo que el Gobierno de los Ayatolás impusieran medidas todavía más duras y represivas para las mujeres. Sin embargo, el partido reformista Etemad Melli instó al Parlamento de Irán a modificar la ley que obliga a las mujeres a llevar el hiyab, algo que sin embargo no se consiguió aprobar. 

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AFP/ ATTA KENARE - Mujeres iraníes, junto a un mural pintado con la bandera iraní en Teherán el 25 de junio de 2019. 

Desde los partidarios políticos más restrictivos apoyan que, todas las mujeres que no lleven adecuadamente sus vestimentas son consideradas como “delincuentes del Estado” y merecen ser torturadas y azotadas en caso de saltarse la ley.

En total, unas 40 millones de mujeres y niñas en Irán viven con los ojos del Estado siguiendo cada uno de sus pasos. Los agentes conducen todos los días por las calles de la ciudad y tienen la potestad de poder dar el alto a aquellas mujeres que consideren que no llevan adecuadamente sus vestimentas. Además, en caso de detenerlas, proceden a medir los centímetros del cabello que sobresalga del hiyab, así como la longitud de las mangas y de sus pantalones y la cantidad de maquillaje que llevan. 

Organizaciones como Amnistía Interncional, han denunciado abiertamente este tipo de imposición en Irán ya que iría en contra de “los derechos a la igualdad, a la intimidad y a la libertad de expresión y de creencias y, en última instancia, degradan a las mujeres y a las niñas, privándolas de sus derechos y su autoestima”.

Además de la muerte de Masha Amini, varias mujeres activistas se encuentran en la actualidad en prisiones iranís. Una de ellas es Nasrin Sotoudeh, condenada a 38 años y seis meses de cárcel y 148 latigazos por oponerse al velo y protestar contra estas leyes. En uno de los juicios fue condenada por incitar a “la corrupción y a la prostitución”, derivado de su trabajo como abogada de mujeres que habían sido detenidas.

Diferentes organizaciones humanitarias señalan la “gravedad” de las leyes iranís que van en contra de las mujeres, ya que, no solo les obligan a llevar un cierto código de vestimenta, si no que el Estado estaría defendiendo abiertamente la violencia contra ellas.