Nasrin Sotoudeh y el riesgo de ser mujer activista en Irán

La abogada iraní de 56 años fue condenada en marzo a 38 años de cárcel y 148 latigazos
Nasrin Sotoudeh en una imagen de archivo

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Hace 8 meses, Nasrin Sotoudeh fue condenada a 38 años de cárcel y a recibir 148 latigazos en Irán. Abogada de profesión, ha dedicado toda su vida a defender los derechos de las mujeres en el país persa. ¿Su delito? Fue acusada de siete cargos, entre ellos, de difundir información contra el Estado, de insultar al líder supremo de Irán, el ayatolá Alí Jamenei, y de espiar. También fue investigada por delitos relacionados con la oposición a las leyes del velo -hijab-, incluyendo la “incitación a la corrupción”, la comisión “abiertamente de un acto pecaminoso […] al aparecer en público sin un hijab” y “la alteración del orden público”.

Entre las pruebas que alegó el tribunal para dictaminar la sentencia, destacaron que se quitaba el pañuelo de la cabeza durante las visitas a la prisión, donde defendía a mujeres que protestaron pacíficamente contra la imposición del hijab y que acabaron en la cárcel; que concedió entrevistas sin el pañuelo y que colocó flores en la escena donde una mujer manifestante fue arrestada violentamente, como recogió Amnistía Internacional. En cuanto al cargo de “difundir información contra el Estado”, fue acusada de “formar un grupo con el propósito de perturbar la seguridad nacional”, al trabajar, junto a otros grupos de defensa de los derechos humanos, por la abolición de la pena de muerte.

Nasrin ya estaba en prisión cuando cayó sobre ella todo el peso de la ley iraní. Fue detenida en su domicilio el 13 de junio de 2018. Anteriormente, en 2010, ya había sido detenida por otra cuestión relativa a la defensa de los derechos humanos, que el Tribunal iraní correspondiente tildó de “difusión de propaganda contra el Estado y conspiración contra la seguridad nacional”. Este primer arresto acabó en la prohibición de ejercer su profesión y de salir del país en los siguientes 20 años. Entonces, fue condenada a cinco años de prisión, que se sumaron a los 33 impuestos en marzo resultando en un total de 38, de los que finalmente tendrá que cumplir 17.

“Luchar por los derechos humanos. Eso es lo que ha hecho Nasrin toda su vida. Como abogada, defendía a las mujeres que se negaban a acatar las degradantes leyes sobre el uso del velo o hijab”, explica Amnistía Internacional

Nacida en 1963 -56 años- en la capital iraní, Teherán, en una familia religiosa de clase media, completó sus estudios en Derecho en la Universidad Shahid Behestí y accedió al Colegio de Abogados de Irán tras aprobar el examen de ingreso -cabe recordar que su permiso fue retrasado durante ocho años-. Tras ello, se especializó en la defensa de los derechos humanos de los menores y de los acusados políticos, elaborando una serie de folletos titulados ‘Delitos políticos’, para informar a un grupo de amigos que estaba siendo detenido por unos asesinatos en serie en la década de los años 90 del siglo pasado. 

Posteriormente, conoció a Shirin Ebadi, exjueza y premio Nobel de la Paz, a quien describe como “la primera persona en ayudarla con los derechos de las mujeres”. El destino las mantuvo unidas, pues Ebadi acabó convirtiéndose en clienta de Nasrin. Así, la abogada acabó asumiendo su primer caso en el área de los derechos de las mujeres un año después del comienzo de su carrera legal. 

Uno de sus primeros trabajos en el campo de las mujeres fue la realización de una serie de entrevistas, informes y artículos sobre los derechos de este colectivo con motivo de la celebración del 8 de marzo, el Día Internacional de la Mujer. El editor jefe de la publicación en la que trabajaba, Daricheh Goftegoo, rechazó su recopilación, lo que provocó que Nasrin “estuviera aún más decidida en su trabajo por los derechos de las mujeres”, como explica el medio local Payvand.

Además de su trabajo por las mujeres, Nasrin ha defendido casos de activistas políticos, de víctimas de abuso infantil, de ejecuciones infantiles, etcétera.

Sus acciones ya fueron reconocidas por importantes galardones. El más importante fue el Premio Sakharov a la Libertad de Pensamiento del Parlamento Europeo en el año 2012, un honor que compartió con el director de cine iraní Jafar Pahani, quien también es crítico con la política de Irán y a quien también se le ha prohibido salir del país. Anteriormente, en el año 2008, Nasrin recibió el Premio Internacional de Derechos Humanos de la Organización Internacional de Derechos Humanos de Italia. 

Por ello, la sentencia del mes de marzo provocó una profunda conmoción internacional, incluyendo dentro del propio Irán. El director ejecutivo del Centro de Derechos Humanos en Irán (CHRI, por sus siglas en inglés), Hadi Ghaemi, alertó de que el juicio había sido “kafkiano”, pues carecía de “los estándares internacionales del debido proceso”. “El poder judicial iraní está castigando a Sotoudeh por tratar de defender el Estado de derecho […] Primero fueron tras los periodistas, activistas y disidentes. Ahora van tras su única línea de defensa”, lamentó el dirigente. En la esfera europea, se pronunció el subcomité de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, condenando la decisión del tribunal iraní: “La justicia no es una cuestión de poder. Se trata de justicia y equidad”, declaró el presidente de la institución, Antonio Panzeri. En España, la Fundación de la Abogacía también se manifestó en esta línea: “Esta sentencia a Sotoudeh, por el hecho de ejercer su profesión, no hace sino acrecentar la inseguridad y el riesgo al que se ven sometidos los abogados y abogadas iraníes, ya que podría servir de precedente para casos posteriores”, se alertó en una nota publicada en su página web.

En este mes de junio, cuando se cumplía un año de la detención de la abogada iraní, Amnistía Internacional lanzó una campaña global de recogida de firmas para solicitar a las autoridades del país su liberación inmediata. Hasta el 10 de junio, 1,2 millones de personas sumaron su apoyo a la causa. En la campaña actual, se han logrado más de 317.000 firmas. Se necesitan 325.000.