Nasser Kamel: “La región euro-mediterránea precede a cualquier institución o estructura”

La Unión por el Mediterráneo es la organización intergubernamental centrada en promover la cooperación y el desarrollo en la región euro-mediterránea
Nasser Kamel_Union por el Mediterraneo

 -   El secretario general de la Unión por el Mediterráneo, Nasser Kamel

Entrevista con el secretario general de la Unión por el Mediterráneo (UpM)

Formada por 43 países, los 28 Estados de la Unión Europea y 15 países de la zona sur-este del mediterráneo, la UpM es la organización intergubernamental centrada  en promover la cooperación y el desarrollo en la región euro-mediterránea. Dado el carácter multilateral del organismo y su deseo de potenciar la zona a través de la creación de un corredor basado en una unión geográfica e histórica, la UpM está en el centro de algunas de los mayores desafíos a los que se enfrenta la región. Fundada en 2008, su sede está en la ciudad de Barcelona lo que refleja el papel que juega España en la definición del corredor mediterráneo del presente y del futuro. 

¿Cuáles serán las prioridades en la relación entre la UE y el mediterráneo en los próximos cinco años ahora que arranca la nueva legislatura de la Comisión Europea? 

Los resultados de las elecciones al Parlamento Europeo (celebradas en mayo) fueron la primera noticia importante. Desde una perspectiva mediterránea, fueron positivos ya que reiteran el compromiso de una Europa moderada, que mira al futuro y es fiel a sus ideales. En cuanto a la nueva Comisión, el discurso de la nueva presidenta, Ursula von der Leyen, avanzó algunas líneas de acción y dijo que su primera prioridad sería el medio ambiente y el cambio climático. No puedo evitar sentirme muy optimista, porque, por suerte o por desgracia, el mediterráneo es uno de los mayores puntos de presión del cambio climático. Que ella hiciera una referencia a que las instituciones financieras europeas, y la política exterior de la Unión, se centrarán en esto es algo que es extremadamente esperanzador para estos años. En resumen, todo indica a que será una Comisión que estará entregada y comprometida con el corredor mediterráneo.  

¿Qué espera de Josep Borrell como nuevo jefe de la diplomacia europea? 

Él es mediterráneo y siempre ha creído en el mediterráneo. Es alguien que conoce extremadamente bien la región y que la ha visitado en repetidas ocasiones y que tiene un conocimiento profundo de los desafíos a los que se enfrenta. Tiene una visión progresista y proactiva sobre lo que es necesario hacer en términos de fortalecer de las relaciones entre las dos orillas, algo que es necesario en estos momentos. Añada a todo ello su apoyo personal y su creencia en la misión de la UpM, como ha reiterado en muchas ocasiones, incluyendo durante la reunión en junio, en Marsella, en la Cumbre de las Dos Orillas. Así, desde la UPM tenemos mucha esperanza con el futuro de la Unión y Borrell.

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Atalayar - Nasser Kamel, en un momento de la entrevista celebrada en Madrid

¿Cuál es la perspectiva del sur del mediterráneo?

El compromiso del mediterráneo del sur hacia relaciones más sólidas con la región norte del mediterráneo para generar sinergias y aumentar el compromiso es innegable. Lo veo en todas y cada una de las reuniones a nivel político o a nivel técnico a las que acudo con representantes de ambas orillas. Pero luego están los retos a los que se enfrentan los países en esta zona debido a las situaciones geopolíticas o a presiones económicas. Cuando hablamos de desafíos, no hay duda de que en el sur del mediterráneo vivimos en un momento post Primavera Árabe. Ese movimiento vino con mucha fuerza, trajo esperanza y muchas promesas y la realidad fue ligeramente distinta, porque se plantaron las semillas de la inestabilidad en algunos países, incluso allanando el camino para que se convirtieran en Estados fallidos, como en el caso de Libia y Siria. Dicho esto, la tendencia general hoy es esperanzadora, porque se ve un grupo de países que está avanzando en la dirección correcta, y doy nombres: tienes Marruecos, Túnez, Egipto.  La región también está deseando que haya una Europa más comprometida ya que ha sido, en buena medida, dejada a actores no europeos. Es hora de que Europa esté más comprometida y presente e intente, como vecino, como socio estratégico. Es una región que se está moviendo en la buena dirección y que vive con mucha esperanza y expectación, pero esto a veces va de la mano de la decepción. A veces, no se cree que el compromiso europeo esté al nivel que se espera, pero en la región del sur del mediterráneo hay indicadores positivos en áreas como el número de startups, al desarrollo de la economía digital o al empoderamiento de la mujer.

¿Qué hace la UpM respecto al cambio climático? 

En estos momentos, la UpM, junto a otras organizaciones, apoya a un grupo de hasta 400 científicos de la región euro-mediterránea, que están trabajando en los efectos del cambio climático en la región.  Acabamos de presentar el informe 'Riesgos asociados al cambio climático y los cambios medioambientales en la región mediterránea', un gran retrato del cambio climático en la zona a partir del conocimiento científico actual. El cambio climático ya no es solo una cuestión técnica, sino que es un desafío enorme y un examen definitivo para el multilateralismo en el mundo actual que debe trabajar de forma multilateral para afrontar este problema. El cambio climático no entiende de fronteras y no se puede luchar contra él en Bruselas y olvidarse de sus alrededores.

A finales de junio se celebró la Cumbre de las Dos Orillas (que se enmarca en el contexto del Diálogo 5+5 del Mediterráneo). ¿Qué papel juega la UPM en este sentido y de qué manera trabajan junto a estas otras iniciativas? 

Dentro de la gran familia que surgió del Proceso de Barcelona, y del que la UpM es el marco institucional, siempre hemos tenido estructuras más pequeñas. El 5+5 siempre ha existido. Pero ha habido más, como el Acuerdo de Agadir que es otro grupo de 5 países árabes que querían crear un mercado común, o el Acuerdo de Marrakech. También está el EastMed, con Egipto, Chipre y Grecia, que cuenta con su propia estructura con dos cumbres anuales y seis reuniones al año y que desarrollan un marco de cooperación reforzado además de estar trabajando en la construcción de una de las refinerías de petróleo más importantes. Todas estas iniciativas subregionales refuerzan la idea de cooperación entre mediterráneo sur y norte. Con la iniciativa del Diálogo 5+5 del mediterráneo los franceses fueron muy claros y dijeron que no estaban creando una estructura, ni un secretariado. Que el objetivo es impulsar a la juventud y a la sociedad civil en estos países para elaborar ideas y proyectos que podrían beneficiar no solo a los diez países, sino también al resto del mediterráneo, y que eso lo harían en cooperación con la UpM. Hay una gran compatibilidad. El hecho de que un gran país mediterráneo haya decidido lanzar esta iniciativa muestra que hay un interés renovado. No olvidemos que, hace menos de dos años, el mediterráneo era, por desgracia, sinónimo de migración, terrorismo, retos. Hoy en día, con un presidente francés hablando de cooperación y una presidenta de la Comisión enfocando el cambio climático de manera positiva, con la UE con representantes conscientes de su compromiso con el mediterráneo, estamos hoy en una posición mucho mejor de la que estábamos hace dos años.

Nasser Kamel_Entrevista_Union por el Mediterraneo_Secretario general
Atalayar - La UpM está formada por 43 países, los 28 Estados de la Unión Europea y 15 países de la zona sur-este del mediterráneo

¿En qué momento se encuentra el diálogo euro-mediterráneo? 

El mediterráneo no es algo que hayamos inventado, honestamente y no es de la UPM sino que va más allá de nosotros. Esta historia común, familia, y sentimiento de pertenencia ha existido siempre y precede a cualquier institución o estructura. El reto en los últimos treinta años ha sido cómo canalizar este sentimiento de identidad compartida, esta proximidad geográfica, junto a los diferentes niveles de desarrollo económico, social e incluso político hacia un proyecto positivo y constructivo. Barcelona se lanzó en 1995, al calor de grandes esperanzas, el conflicto árabe-israelí iba en una buena dirección, y todos vimos que era el momento en que podíamos forjar algo. Ha tenido altibajos: la crisis económica de 2008 fue un punto muy bajo no solo para Europa, también para el sur del mediterráneo. Si miras a nuestras economías, y cómo fueron afectadas en ese periodo, entiendes la interrelación: hasta el 60 o 70% de la actividad económica comercial del sur del mar Mediterráneo ocurre con la UE. Cuando Europa va bien, nosotros vamos bien y viceversa. Tenemos a un mediterráneo del sur que está dispuesto a seguir adelante. Además, estamos en un momento en el que el pico del problema migratorio ha pasado. Aunque España sea el país que más lo está experimentando en la actualidad, la realidad es que si vemos el mediterráneo en total, el fenómeno ha sido manejado. Eso no significa que las causas que llevaron a esas crisis hayan sido resueltas, pero esto indica una mejor gestión y a una mejorada situación geopolítica en el mediterráneo del sur aunque no señala que estemos resolviendo los problemas de raíz. Estamos en un momento diferente que tenemos que aprovechar bien ya que el año próximo celebramos el 25º aniversario del proceso de Barcelona. Necesitamos utilizar la fecha para dinamizar, energizar y redefinir nuestras prioridades y compromiso hacia la familia mediterránea, hacia esta familia que nosotros no hemos creado, que ya existía antes, en términos de valores, de historia, de intereses, de impactos positivos y negativos. 
La región euro-mediterránea es una de las menos integradas económicamente del mundo.

¿Cómo potenciar el comercio y las inversiones en la región?

Bueno, la integración regional es una de las prioridades más importantes de la UpM, por lo que nos centramos en temas como empleo, barreras comerciales, el marco regulatorio, aduanas e impuestos y muchas otras áreas. Trabajamos también en un informe rompedor que estamos preparando junto a la OCDE sobre el coste de la no integración regional y que recoge datos que serán sorprendentes.  Cuando hablamos de falta de integración, es principalmente sur-sur porque, en realidad, el sur y el norte están bastante bien integrados. Lo que estamos intentando mejorar ahora es el sur-sur, terminar con algunos mitos sobre las fronteras abiertas en detrimento de algunos actores económicos. Cuando se habla con los jóvenes de esta región, se ve que no están constreñidos por las fronteras. Están en el mundo digital, plataformas, software y, trabajando desde sus dormitorios, o sus salones, están comerciando con otros a cientos de millas. Así que el gobierno necesita seguir ese camino y algunos son conscientes de ello. La Cuarta Revolución Industrial va a tener un muy buen efecto en el sur del mediterráneo porque tiene una muy buena infraestructura digital y, al estar extremadamente abierta a Occidente, a Europa, ese salto tecnológico es factible y viable en un periodo de tiempo bastante corto.

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¿Cuál es el papel de España, más allá de su estatus actual, y cómo puede potenciar su postura? 

El apoyo que estamos recibiendo de España en general en la actividad de la UpM es fundamental. Todos los proyectos que lanzamos implican a España como socio activo. Además de ser el país anfitrión de la organización, el apoyo político que recibe la organización es indudable, la contribución financiera es igual que la de los franceses y la de los italianos y demuestra su gran compromiso. La posición de España dentro de los órganos de toma de decisiones sobre en el mediterráneo en las instituciones europeas, la posición de España dentro de los conflictos de la región la cual es equilibrada y justa y basada en principios y no solo intereses. Todos estos principios indican un país que entiende, que tiene un sentimiento de pertenencia, que es uno de los países del norte del mediterráneo que tiene aguas en la orilla sur, en Marruecos, cuya comprensión de la región es muy profunda e informada. Sí, puede que España bajase su perfil en 2008 con la crisis económica, pues estaba centrada en su propia crisis interna. Esto fue exactamente lo que ocurrió en Egipto en 2011 y en otros sitios. El año que viene, con la celebración del 25º aniversario de Barcelona, será la ocasión para que España reafirme su compromiso.

¿Cómo potenciar el intercambio cultural entre las dos orillas?

Efectivamente, la impresión es que este intercambio es bastante asimétrico: desde la orilla sur se conoce mucho más de la orilla norte que al contrario por eso he dicho que la movilidad es importante. No solo la movilidad física, sino también la movilidad de las ideas. La realidad es que el norte, en términos de producción de conocimiento, va, evidentemente, por delante gracias a sus capacidades económicas lo que deja una huella mucho más grande. Pero también ha sido capaz de integrarse dentro de sus fronteras con un programa muy ambicioso, como el Erasmus. Si miras el presupuesto, tiene miles de millones de dólares. Este programa, por sí solo, ha cambiado la apariencia de Europa. Y esto no ocurre entre las dos orillas. He estado abogando con brío por un Erasmus euro-mediterráneo, tenemos que lanzar la movilidad de estudiantes: necesitamos estudiantes del norte estudiando en el sur, estudiantes del sur que estudien en el norte, profesores enseñando fuera. Toda la revolución digital viene con muchísimo potencial para la región euro-mediterránea, en términos de industrias creativas. No dudo de que sea uno de los déficits a los que tenemos que enfrentarnos, hacer que nos conozcamos más. Los jóvenes árabes están produciendo en todas y cada una de las distintas expresiones artísticas: producción cinematográfica, poesía, y mucho más pero hay un gran desconocimiento. Solo vemos el extremismo, las migraciones, nos centramos en la gestión de las crisis, pero creo que es hora de centrarse en lo positivo y lo constructivo.