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Nicolas Normand, exembajador de Francia en Mali: “Se debería haber explicado que se trata de una batalla a largo plazo y que el aspecto militar no puede hacerlo todo”

El ex jefe de la legación gala en Bamako expone a Atalayar las causas del fracaso de Francia en Mali
Nicolas Normand

PHOTO  -   El exembajador de Francia en Mali, Nicolas Normand

Nicolas Normand (Neuilly-sur-Seine, 1959) es un diplomático experimentado. Formado en la elitista Escuela Nacional de Administración (ENA), fábrica de altos cargos de la V República francesa, sirvió como embajador en África, donde estuvo destinado en países como el Congo, Senegal o Gambia. Conoce bien el continente. Tanto, que escribe sobre él en su obra Le grand livre de l’Afrique (Edición Eyrolles, 2018). Aunque, quizá, la plaza más importante de su carrera haya sido Mali, el corazón del Sahel, donde ejerció como máximo representante de Francia a principios de la década y donde tuvo como ‘número dos’ a Joel Meyer, el embajador en Mali expulsado en enero en el marco de la crisis bilateral con la junta militar de Bamako. Normand expone a Atalayar las causas de un fracaso. 

P: Como antiguo embajador de Francia en Malí, ¿cree que París ha gestionado mal las relaciones políticas con el país desde la intervención de 2013? Si es así, ¿cuáles fueron los errores más importantes que llevaron a la ruptura diplomática con Bamako? 

R: Sí, hubo una serie de errores políticos: la Operación Serval de 2013, luego llamada Barkhane, no debería haberse prolongado durante años. Esta excesiva visibilidad del Ejército de la antigua potencia colonial iba a ser percibida necesariamente como un ejército de ocupación; era necesario hacer casi invisible el apoyo, en apoyo del Ejército maliense. Por lo demás, las autoridades malienses deberían haber realizado al menos una campaña de comunicación para explicar el apoyo militar francés. En cambio, el Ejército francés se comunicó, y muy mal. Se debería haber explicado que se trata de una batalla a largo plazo y que el aspecto militar no puede hacerlo todo. Era necesario insistir en el papel de apoyo al Ejército maliense y su ascenso al poder. El régimen maliense surgido del segundo golpe de Estado había explotado el descontento antifrancés. Era importante no reaccionar con violencia a las acusaciones del primer ministro maliense Choguel Maiga y provocar así una escalada hasta la destitución del embajador francés, pero sin romper las relaciones diplomáticas. 

P: Su sucesor, Joel Meyer, fue recientemente destituido por la junta militar. ¿Tuvo la oportunidad de hablar con él? ¿Cuál era el clima en Malí en el momento álgido del sentimiento antifrancés? 

R: Joel Meyer era mi número dos cuando era embajador en Mali. No me he puesto en contacto con él desde su despido de Bamako, que se debió únicamente a unas declaraciones inapropiadas desde París. El clima antifrancés, muy claro en Bamako, pero poco presente en otros lugares, sobre todo en las regiones del norte que se beneficiaron de la ayuda de Barkhane, se vio amplificado por dos elementos: las reiteradas acusaciones antifrancesas del primer ministro de Mali y la virulenta campaña mediática liderada por Rusia en las redes sociales, acusando a Francia de saquear Malí y de apoyar en realidad a los yihadistas simulando combatirlos, con vídeos falsos. 

P: ¿Ha gestionado mal el presidente Macron la crisis diplomática? 

R: Sí, el presidente Macron ha gestionado mal esta crisis echando leña al fuego, acusando públicamente a la junta militar de Bamako de ilegal, ilegítima, irresponsable… en lugar de hablar tranquilamente con ellos. 

P: ¿Cómo valora la retirada anunciada por Macron y, posteriormente, el fin de la operación Barkhane en Malí forzada por la junta militar? 

R: La ayuda militar francesa a Mali está suspendida desde hace mucho tiempo, lo que provoca un claro deterioro de la situación de seguridad, estadísticamente comprobado, a pesar de la presencia de mercenarios rusos del grupo Wagner, también acusados de matar indiscriminadamente a los yihadistas y a las poblaciones sospechosas de apoyarlos, aunque sea involuntariamente. Pero la ayuda militar francesa se está reforzando en Burkina Faso y Níger a petición de las autoridades de estos países.

Operación Barkhane
AP/JEROME DELAY  -   La operación Barkhane terminaría y sería sustituida por el apoyo a los socios locales y la lucha contra el terrorismo

P: ¿Por qué la junta militar decidió utilizar los servicios de Wagner? 

R: Porque la junta es consciente de que el Ejército maliense aún no es capaz [de derrotar militarmente a la insurgencia islamista]. Y quizás también por desafío a Francia. 

P: Muchos analistas afirman que Barkhane ha sido un fracaso, ¿lo considera así? 

R: Si Barkhane hubiera sido un fracaso, los yihadistas se habrían apoderado de varias ciudades del norte y finalmente de Bamako. Se evitó la derrota, pero la victoria es imposible sin que las autoridades malienses actúen para ocupar y administrar los territorios liberados de los yihadistas, que luego pueden volver, y sin que se aborden las causas del mal: regiones y poblaciones abandonadas por el poder en Bamako, jóvenes en ascenso sin formación y con un futuro bloqueado en relación con la explosión demográfica. En este contexto, la radicalización de una parte de la juventud es inevitable. 

P: ¿Quién es hoy el principal socio de Francia en la región? 

R: Los principales socios de Francia en la región son Níger, Chad, Burkina, Costa de Marfil, Benín y Togo. Todos estos países piden y cuentan con la ayuda francesa. 

P: En su opinión, ¿cuáles son las causas de la crisis en el Sahel? 

R: La causa principal es doble: a) Estados muy débiles en cuanto a Ejércitos, Policía, Justicia, administración con bajos ingresos fiscales y servicios a la población y b) jóvenes sin formación ni perspectivas, por el escaso desarrollo de estos países, en un contexto de explosión demográfica.