Nigeria no es país para mujeres y niñas víctimas de explotación sexual

Human Rights Watch documenta diversas violaciones de derechos humanos y pide al Gobierno que actúe
Nigeria no es país para mujeres y niñas víctimas de explotación sexual

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Miles de mujeres nigerianas engañadas y forzadas a prostituirse en países africanos y europeos cada año son detenidas de forma ilegal, rechazadas socialmente e ignoradas por el Gobierno una vez consiguen regresar a Nigeria, ha denunciado esta semana Human Rights Watch (HRW).



En un informe divulgado esta semana, basado en 76 testimonios de supervivientes de trata -así como en entrevistas a funcionarios y líderes de la sociedad civil- la ONG documenta diversas violaciones de derechos humanos y pide al Gobierno que actúe.

 "Las mujeres y las niñas traficadas dentro y fuera de Nigeria han sufrido abusos indescriptibles a manos de los traficantes, pero (una vez liberadas) han recibido asistencia médica, asesoramiento y apoyo financiero inadecuados para reintegrarse en la sociedad", describe la investigadora de HRW, Agnes Odhiambo.

 "Nos sorprendió encontrar supervivientes traumatizadas encerradas detrás de portones, incapaces de comunicarse con sus familias durante meses en instalaciones administradas por el Gobierno", continúa esta experta en derechos de la mujer.



Desde que hace años el recurrente tráfico de mujeres y niñas nigerianas a través de Libia y rumbo a Europa ocupara los titulares de la prensa internacional, las autoridades del país habilitaron refugios en los que atender a las supervivientes.

 Sin embargo, según HRW, estos refugios han dado pie a detenciones arbitrarias que llegan a durar meses, durante los cuales las supervivientes no reciben la atención psicológica adecuada ni consiguen comunicarse con sus familiares.

 "Llevo aquí casi seis meses (...) Como, duermo y grito. No abren la puerta", relató una de las entrevistadas, de 18 años, en un refugio de la nigeriana Agencia Nacional para la Prohibición de la Trata de Personas (NAPTIP).

"Les dije a NAPTIP que no quiero quedarme aquí, que quiero irme a casa", detalló la joven, privada de su libertad de movimiento al igual que tantas otras supervivientes.



En 2017, según los últimos datos disponibles, la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) constató un aumento del 600% en el número de posibles víctimas de trata sexual llegadas por mar a Italia, la mayoría de ellas desde Nigeria.

 La organización estimó que el 80% de las mujeres y niñas nigerianas, con cifras que se dispararon de 1.454 en 2014 a 11.009 en 2016, constituían potenciales víctimas de explotación sexual en las calles y burdeles de Europa.

 "Las autoridades nigerianas están luchando contra una crisis de trata y trabajan en circunstancias difíciles, pero pueden hacer un mejor trabajo escuchando lo que las supervivientes", insta Odhiambo.



Algunas de estas mujeres, además, deben enfrentarse sin ninguna ayuda externa a un fuerte estigma social cuando regresan a sus hogares, acusadas incluso por sus familiares de regresar "con las manos vacías" al mismo entorno de pobreza extrema del que huyeron. 

"¿No ves a tus compañeras regresar con coches y construir mansiones?", contó a HRW una superviviente sobre la pregunta a modo de reproche que le hizo su padre cuando se vieron de nuevo.

 "Me echó de casa y me mudé a la de la hermana de mi madre. Me dijo que no tenía derecho a quedarme bajo su techo ya que no quería ir al extranjero y ganar dinero", explicó esta joven explotada sexualmente en Italia.



Traficantes de personas prometen cada año a miles de nigerianas un empleo en el extranjero bien remunerado en el sector hotelero o doméstico, para más tarde rectificar y asegurar que son ellas las que tienen que pagar enormes "deudas".

 "Para terminar con el tráfico y romper los ciclos de explotación y sufrimiento, las supervivientes necesitan que el Gobierno las ayude a sanar del trauma del tráfico y a ganarse una vida digna", sentencia Odhiambo.



En 2018, Nigeria desbancó a la India como el país con el mayor número de personas viviendo en pobreza extrema -más de 99 millones- lo que junto a la exclusión, la desigualdad de género, la corrupción y la violencia lo convierten en lugar predilecto para traficantes.