Nuevo brote de ébola en Guinea

Confirmado por el Ejecutivo guineano y por la OMS
Atalayar_Sanitarios ataúd

PHOTO/REUTERS  -   Los sanitarios llevan un ataúd, de un paciente que se sospecha murió por el ébola, en Beni, en la República Democrática del Congo

El Gobierno de Guinea (Conakry) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) han confirmado la existencia de un nuevo brote de ébola. A día 14 de febrero, se han detectado a siete personas contagiadas y a cuatro fallecidas por esta enfermedad. Tras las muestras obtenidas, las autoridades sanitarias han confirmado que este brote ha aparecido en la comunidad de Gouéké, en la prefectura de NZérékoré, muy cerca de las fronteras de Liberia y Costa de Marfil. 

Todavía no se conoce el origen del brote, pero el Gobierno ya ha empezado a tomar medidas de detección y aislamiento de los posibles casos. Según las primeras investigaciones, el paciente cero parece ser una enfermera que murió a finales del mes pasado. De los asistentes que fueron al funeral el día 1 de febrero, en Gouéké, al menos dos han fallecido y otros cinco han sido hospitalizados. Tras asistir a la celebración comenzaron a presentar síntomas como hemorragias internas y vómitos, que son compatibles con el ébola. 

Guinea, Liberia y Sierra Leona fueron los tres países más afectados por la crisis del ébola en el periodo de 2014 a 2016, que fue la epidemia registrada más grande desde que se descubrió el virus en 1976. El ébola llevaba erradicado en la zona del África occidental desde hacía cinco años. Esta detección de un brote en la zona ocurre apenas una semana después de que se confirmase la aparición de un caso en la República Democrática del Congo. Este país se enfrentó a una epidemia de ébola que duró casi dos años, desde agosto de 2018 hasta junio de 2020 y parecía haberse terminado hasta la detección de este nuevo caso. La OMS asegura que tras haber terminado una epidemia es normal que se produzcan casos esporádicos sin necesidad de que exista un nuevo brote. Sin embargo, la situación de Guinea sí se ha calificado de un nuevo brote y ha movilizado a varios países y agencias internacionales como la OMS, que ya se encuentra sobre el terreno, el CDC y el Instituto Pasteur de Senegal, que está realizando en estos momentos una secuenciación completa del genoma para identificar la cepa del virus del ébola. 

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REUTERS/BAZ RATNER - Un trabajador sanitario se pone el equipo de protección del ébola antes de entrar en la Unidad de Atención de Emergencia Biosegura (CUBE) del centro de tratamiento del Ébola de ALIMA (Alianza para la Acción Médica Internacional) en Beni, en la República Democrática del Congo.

A pesar de la alarma que ha producido este rebrote, Guinea cuenta con herramientas para hacer frente a esta nueva crisis. La experiencia del brote reciente en la República Democrática del Congo y el hecho de que la población de África occidental esté altamente sensibilizada y reconozca los síntomas permite una rápida detección de la trayectoria del virus y de los contagios. Por otro lado, el hecho de que en Guinea, al igual que en el resto del mundo, ya haya medidas sanitarias impuestas de distanciamiento por la pandemia del coronavirus es una ventaja a la hora de evitar la propagación. Otro de los instrumentos con los que no se contaba en el último brote de la región del África occidental es el de la vacunación. La OMS está apoyando la obtención de la vacuna, que ya ha dado unos buenos resultados en el norte de la República Democrática del Congo. A pesar del tratamiento, la tasa de mortalidad de la enfermedad es muy elevada.  

Por último, debido a que el brote ha surgido en una zona fronteriza, ya se ha dado la alarma ante la posibilidad de que el virus se propague por los países vecinos, sobre todo en Costa de Marfil y Liberia. Los otros países en alerta son Sierra Leona, Mali y Senegal. En las regiones fronterizas se ha reforzado la capacidad de los centros sanitarios para realizar pruebas de detección. 

El último brote de ébola en la región comenzó en Guinea y se expandió rápidamente a Sierra Leona y Liberia, con más de 28.000 casos y 11.000 fallecidos.