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Omán espera que su deuda pública se reduzca hasta un 48% del PIB para finales de año

El encarecimiento del petróleo en el mercado internacional ha conferido al sultanato omaní un superávit fiscal que empleará en reducir la deuda y en promover proyectos al desarrollo
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PHOTO/REUTERS  -   Fotografía de archivo. El sultán Haitham bin Tariq al-Said pronuncia un discurso tras jurar su cargo ante el consejo de la familia real en Mascate, Omán, en enero de 2020

La agencia estadounidense de calificación de riesgos financieros, S&P Global Ratings, publicaba esta semana un informe evaluando la situación económica omaní, así como las recientes actividades llevadas a cabo por el sultanato en relación a la gestión de sus pasivos. Las decisiones tomadas por Mascate “ayudarán a reducir los niveles de la deuda [hasta un 48% del PIB], generarán ahorros en los costes de los intereses, y suavizarán el perfil de vencimiento del país”, recogía el documento de S&P.

Este escenario se ha hecho posible, en gran medida, gracias a las reformas fiscales y de gobernanza del sultanato, así como al aumento de los precios del petróleo en el mercado internacional. Un sector que en 2021 representó cerca del 80% de los ingresos gobierno omaní –modesto productor si se compara con sus vecinos del Consejo de Cooperación del Golfo–, y que este año espera crecer todavía más a causa del encarecimiento del crudo. Frente a un beneficio promedio de 61 dólares estadounidenses por barril de crudo el pasado año, este 2022 el precio medio ronda ya los 95 $/barril, lo que permitirá al país reportar un reseñable superávit fiscal. 

Esperamos que la dinámica favorable del mercado del petróleo permita al gobierno lograr un superávit fiscal del 6,5 % del PIB en 2022, después de unos déficits promedio de casi el 10% del PIB entre los años 2015-2021”, sostenía S&P en el informe publicado, que, a diferencia de las cuentas oficiales –que dejan fuera aquellas transferencias realizadas al Fondo General de Reserva del Estado (SGRF) –, sí que incluyen los ingresos brutos de los hidrocarburos. 

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PHOTO/ARCHIVO  -   Instalación petrolera

De este modo, y según el propio Gobierno omaní, Mascate pretende destinar la mayor parte de este superávit a la reducción de la deuda pública, así como al fomento de los proyectos de desarrollo nacional y al incentivo de una actividad económica que logre paliar los efectos de la austeridad provocada por los déficits financieros. Entre las medidas adoptadas destacarán la suspensión del impuesto al valor agregado a más de 480 artículos (una cifra que hasta la fecha no superaba los 100), la ralentización en la reducción de subsidios a la energía, y el reajuste a la baja de las tarifas municipales y de servicios. 

En lo relativo a la deuda pública, a finales del mes de junio Omán anunció la recompra voluntaria de unos pasivos equivalentes a más de 700 millones de dólares estadounidenses en eurobonos que vencían en 2025, 2026, 2027, 2028, 2029, 2031 y 2032. Algo que, tal como recoge el informe de S&P, reportará al sultanato unos ahorros acumulados en costes de intereses de cerca de 232 millones de dólares. 

“Esperamos que la deuda pública bruta caiga al 48% del PIB para fines de 2022, en comparación con el 63% en 2021 y un pico del 70% en 2020”, explicó la analista y directora adjunta de S&P Global Ratings en Oriente Medio y África, Zahabia Gupta.

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AFP/GIUSEPPE CACACE  -  Zoco de la ciudad de Nizwa, a unos 160 kilómetros al suroeste de la capital Mascate, Omán

Sin embargo, la agencia estadounidense ha advertido también de que, se estima, los precios del crudo regresarán a su tendencia a la baja en un medio plazo, manteniéndose sobre los 100 dólares/barril en lo que resta de 2022, y cayendo hasta los 85 $/barril en 2023, y 55 $/barril a partir de 2024. Esto podría reimpulsar las presiones fiscales si las reformas no dan su fruto y si el país no logra diversificar sus ingresos, en tanto que continúe aumentando el gasto corriente, afirma el informe. “Pronosticamos que un retorno a los déficits fiscales y una caída del PIB nominal llevarán a un aumento de la deuda en proporción al PIB de cara a 2024 y 2025, aunque a unos niveles inferiores a los de 2021”, añadía. 

“No obstante, creemos que las medidas proactivas de gestión de la deuda del gobierno este año, junto con uno activos líquidos de alrededor del 50% del PIB, deberían ayudar a aliviar los riesgos de refinanciamiento en el futuro”, concluía S&P. 

Y es que, a lo largo de las últimas décadas Omán ha mostrado una firme voluntad de modernizar su economía a través del aperturismo y de la integración regional y mundial –con su adhesión al CCG o a la Organización Mundial del Comercio. Un esfuerzo que le ha valido la calificación BB / B de la agencia S&P Global Ratings