Orbán-Erdogan-Putin: el triángulo iliberal que agrieta la diplomacia de la UE

El primer ministro húngaro recibirá en Budapest este jueves al presidente turco para reforzar su "apertura hacia el Este"
Orbán y Putin

PHOTO/ALEXANDER ZEMLIANICHENKO  -   El primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, y el de Rusia, Vladimir Putin, en una imagen de archivo

El primer ministro de Hungría, el ultranacionalista Viktor Orbán, recibe mañana en Budapest al presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, dentro de su "apertura hacia el Este" que ha causado conflictos con sus aliados occidentales y ha minado el consenso en la política exterior de la UE. Orbán se presenta como un "puente" entre Este y Oeste, manteniendo buenas relaciones tanto con Turquía como con Rusia, lo que ha roto varias veces el consenso en el seno de la OTAN y de la Unión Europa (UE), siempre bajo el argumento de defender sus intereses nacionales.

Puente con el Este

"A Orbán le gusta posicionarse como un político que es capaz de negociar con los líderes del Este, y que sus políticas funcionan como un puente entre Occidente y Oriente", explica a Efe Dorka Takácsy, analista del Instituto Political Capital. Tras anunciar hace años su política de apertura hacia el Este, el Gobierno húngaro ha ido varias veces en contra de la postura de sus socios occidentales. En los últimos meses, los casos más llamativos han sido el apoyo a la invasión turca de Siria, criticada por la UE y cuestionada por la OTAN, y el bloqueo de una declaración conjunta de la Alianza sobre Ucrania. Mientras Orbán busca lazos con las potencias del Este, no deja de subrayar que al mismo tiempo pertenece a las alianzas occidentales, como la OTAN o la UE.

"Va en el interés de Hungría que las relaciones entre Occidente y Rusia mejoren", aseguró Orbán la semana pasada tras reunirse con el presidente ruso Vladimir Putin en Budapest. En ese sentido, señaló que el lugar de Hungría está en el "el triángulo Berlín-Moscú-Estambul", al tiempo que destacó la importancia de mantener buenas relaciones con ambos bloques. De hecho, pocos días después de la visita de Putin, el ministro de Exteriores alemán, Heiko Maas, un crítico de Orbán, visitó Budapest.

El presidente turco Recep Tayyip Erdogan y el ruso, Vladimir Putin
PHOTO/KREMLIN - El presidente ruso Vladimir Putin habla durante una conferencia de prensa con el presidente turco Recep Tayyip Erdogan
Contra la democracia liberal 

Orbán lleva años poniendo los sistemas autoritarios de Turquía y Rusia como ejemplos a seguir de regímenes "iliberales": un modelo de Estado con elecciones, pero que cuestiona la separación de poderes, desprecia el multiculturalismo y fortalece el sentimiento nacional. Orbán, que gobierna con mayoría absoluta desde 2010, lleva años enfrentado con la UE, con diferentes ONGs y con la oposición húngara, que le acusan de limitar la democracia con una serie de leyes que debilitan el sistema de frenos y contrapesos democráticos. Por otra parte, la política exterior del Gobierno de Orbán se fundamenta en la defensa de sus intereses nacionales a expensas incluso de la acción conjunta de la UE. 

"La única brújula de la política exterior húngara es el interés nacional de Hungría", aseguró recientemente el ministro de Exteriores, Péter Szijjártó. Con esta afirmación justificó su veto a una declaración conjunta de la OTAN sobre Ucrania, país vecino de Hungría, porque el documento no incluía su exigencia explícita de respetar a las minorías nacionales en ese país, entre ellas, unos 150.000 magiares. Hungría también puso objeciones, aunque finalmente respaldó, a una declaración de la UE contra la reciente invasión turca de Siria. El propio Orbán aseguró que el ataque contra las milicias kurdas en el norte de Siria contribuía a estabilizar la región y evitar que más refugiados lleguen a Europa huyendo de la guerra.

Muros y leyes contra los refugiados

Hungría, que tiene un duro discurso contra la inmigración, ha defendido la necesidad de mantener una buena relación con Ankara para frenar la llegada de refugiados a Europa. La mayor preocupación de la diplomacia húngara respecto a la guerra civil que desangra Siria desde hace ocho años es que Turquía no permita salir hacia la UE a los 3 millones de refugiados que se encuentran en su territorio, tal como Erdogan amenaza regularmente ante las críticas de la UE a su Gobierno. Pero ese intento de equilibrio entre las democracias occidentales y los regímenes iliberales de Rusia y Turquía puede acabar dañando a Hungría, considera Takácsy. "Hungría puede moverse junto a la OTAN y la UE, pero su discurso más allá de estas alianzas podría tener consecuencias negativas para Budapest a largo plazo", afirma Takácsy. Así las cosas, la política exterior independiente de Orbán al final podría causar un aislamiento de Hungría dentro de la UE y de la OTAN.