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Pedro Sánchez se ciñe a la hoja de ruta con Marruecos: habrá aduanas

La reunión mantenida en Madrid entre autoridades marroquís y españoles sobre asuntos fronterizos no ha dado conclusiones, pero el presidente defiende su plan frente al Congreso
photo beni enzar

PHOTO/ARCHIVO  -   Puesto fronterizo de Beni Enzar, en la ciudad española de Melilla

La reunión de trabajo entre España y Marruecos sobre asuntos fronterizos ha coincidido con la comparecencia del presidente del Gobierno Pedro Sánchez ante el Congreso de los Diputados, durante la cual ha abordado las relaciones con Marruecos. 

El Ministerio del Interior, principal cartera responsable de la reunión celebrada en Madrid, no ha hecho ningún comunicado oficial sobre las conclusiones de la reunión de trabajo, lo que las formaciones políticas de la oposición y varios medios han interpretado como un fracaso en las negociaciones entre España y Marruecos para poner en marcha una aduana en Ceuta y Melilla. 

Las distintas formaciones políticas que han expuesto sus postulados al presidente del Gobierno durante su comparecencia en el Congreso han atacado la hoja de ruta adoptada en la declaración conjunta de abril presentada en Rabat. El presidente Pedro Sánchez ha respondido que el acuerdo alcanzado entre España y Marruecos pondrá en marcha unas aduanas en las dos ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. 

bourita albares
PHOTO/ARCHIVO - Reunión entre José Manuel Albares y Nasser Bourita, ministros de Exteriores

Tal y como ya informó este medio, la reunión del día 7, si bien contemplaría las aduanas, no abordaría su puesta en marcha como tema principal de las 4 horas de trabajo entre las comisiones. Según fuentes de Interior, era poco probable que se decidiera algo acerca de las aduanas en junio. La comisión de trabajo hispano-marroquí deberá sin embargo reunirse una segunda vez en Rabat para continuar el trabajo empezado. 

Todavía según fuentes de Atalayar, es de más urgencia para las autoridades españolas y marroquís, definir la forma y los plazos en que las fronteras se abrirán por completo para capacitar de la forma más correcta la Operación Paso del Estrecho (OEP), también conocida como Marhaba. 

Las aduanas no podrían empezar a funcionar hasta dentro de varios meses, inclusos años, debido a que en Ceuta falta aún la infraestructura necesaria para regular el paso de mercancías en régimen de expedición, tal y como se acordó en abril entre los Gobiernos. Sí que hay ya un puesto aduanero en la ciudad de Melilla, que con la dotación de agentes aduaneros correspondientes podría empezar a funcionar antes que el de Ceuta. Pese a todo, la reunión del 7 de junio sí que habría empezado a plantear algunos puntos e incluso hacer algún que otro “avance significativo”, según fuentes del Ministerio del Interior consultadas por el diario ABC. 

frontera ceuta
PHOTO/ARCHIVO -

De acuerdo con las declaraciones de Pedro Sánchez, la puesta en marcha de los puestos aduaneros es una medida de mutuo beneficio para ambos países. Además de los impuestos percibidos por la regularización de la mercancía, los beneficios del paso aduanero se dejan notar en la seguridad de las ciudades autónomas y por tanto de España y de la Unión Europea tanto como del lado marroquí.

Fuentes policiales de la ciudad autónoma de Melilla así lo han explicado a Atalayar, asegurando que es una de las razones por las que Marruecos ha dado órdenes a sus fuerzas del orden de adoptar una nueva política de tolerancia cero con el comercio irregular que antes de la pandemia dinamizaba las fronteras.  De acuerdo con estas mismas fuentes policiales, el cambio por parte de sus homólogos marroquís del otro lado de la verja es notorio, y sería garantía de la voluntad marroquí de participar en el establecimiento de los puestos aduaneros. 

Desde la perspectiva de la migración también se ha podido apreciar un cambio desde el lado marroquí, que responde a la nueva etapa de relaciones entre los dos países. De acuerdo con fuentes consultadas por Atalayar, las fuerzas del orden marroquís han impedido la aparición de asentamientos de subsaharianos en las lomas del monte Gurugú, que domina Melilla desde el lado marroquí, lo que habría impedido nuevos saltos masivos sobre la valla.