Perú se convierte en el país con la tasa de mortalidad per cápita más alta del mundo

El país sudamericano se encuentra en su peor momento de la pandemia
AP/JEFFERSON BERNARDES

AP/JEFFERSON BERNARDES  -   Unidad de cuidados intensivos (UCI) del hospital de Emergencias de Villa El Salvador, durante el brote de la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en Lima, Perú

Perú duplica las muertes registradas por COVID-19, luego de comparar su situación epidemiológica con el resto de los países que se encuentran en una situación similar; este miércoles, Perú se ha convertido en el país con más muertes per cápita en el mundo. Las autoridades confirmaron al inicio de la semana que el número de fallecidos había ascendido a 180.000 personas, lo cual representa el doble de los datos registrados con anterioridad que era de unas 70.000 personas fallecidas. Este nuevo número representa parte del nuevo dato que se registra en algunos países que se refiere al “exceso de muerte “, que es una comparación entre el número de fallecidos de este año, en referencia con ese mismo número en el 2019 y los años anteriores. 

REUTERS/ANGELA PONCE - Unidad de cuidados intensivos (UCI) del hospital de Emergencias de Villa El Salvador, durante el brote de la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en Lima, Perú
REUTERS/ANGELA PONCE - Unidad de cuidados intensivos (UCI) del hospital de Emergencias de Villa El Salvador, durante el brote de la enfermedad del coronavirus (COVID-19), en Lima, Perú

Dicha cifra fue verificada como todos los meses por el consejo de expertos peruano e internacionales, según la presidenta del Consejo de Ministros, Violeta Bermúdez. Recordemos que dentro de la región Perú ha sido uno de los casos más altos de pandemia dentro de Latinoamérica, teniendo un sistema de salud colapsado por la falta de camas de unidades intensivas y por la escasez de bombonas de oxígeno. Dentro de los datos acumulados durante todo el mes marzo y abril, solo se estaban contando aquellas personas que fallecieron al dar positivo en una prueba, de esta manera el Sistema Informático Nacional de Defunciones solo se dio cuenta que había un problema con las cifras. 

Si revisamos otros países de la región, por ejemplo, Colombia y Bolivia han podido registrar entre 88.282 y 14.000 muertes y, por otro parte, tenemos a Brasil que tiene una de las cifras más altas del mundo, con unas 460.000 muertes, pero Perú tiene el mayor número de muertos por COVID-19 en relación al tamaño de su población (32,5 millones), esto quiere decir que tiene 500 fallecidos por cada 100.000 habitantes. “No hemos logrado disminuir la transferencia del virus, ni tener hospitales equipados de camas de cuidados intensivos o con lo necesario para la atención de la enfermedad. No ha habido suficiente ciencia para atender a las personas. Es el legado de no haber invertido en ciencia “, dijo Mateo Prochazka, un epidemiólogo del Ministerio de Salud. 

AFP/MICHAEL DANTAS  -   Vista aérea mostrando las tumbas del cementerio
AFP/MICHAEL DANTAS  -   Vista aérea mostrando las tumbas del cementerio 

Otra de las conclusiones a las cuales llegaron los expertos es que se determinaron nuevos criterios para analizar la muerte por COVID-19. Los criterios usuales que son utilizados en la mayoría de los países son el virológico, que se refiere a las muertes en los 60 días siguientes al diagnóstico con prueba molecular o de antígenos. Luego el serológico, que se refiere al caso de una persona que fallezca dentro de los 60 días del test rápido; el radiológico es a través de imágenes que puedan terminar la carga viral y, por último, el epidemiológico. Los nuevos criterios determinaron que hay que añadir los casos sospechosos confirmandos por la Red Nacional de Epidemiología, los casos clínicos, que serían aquellos que coinciden entre los síntomas y la enfermedad sin tener un examen positivo. 

AFP/MICHAEL DANTAS – Cementerio
AFP/MICHAEL DANTAS – Cementerio 

“La confirmación de casos y defunciones COVID-19 es un proceso laborioso que requiere de información, tiempo y recursos, incluyendo resultados de pruebas de laboratorio, datos consignados en historias clínicas, certificados de defunción, entre otros. Por esta razón, existe un desfase desde el fallecimiento hasta la confirmación en los sistemas de información, representado en el tiempo que requiere disponer de los resultados de las pruebas de laboratorio, en el tiempo de viaje de certificados de defunción físicos en zonas lejanas o rurales hasta los puntos de digitación, así como demoras en el ingreso de datos por personal de epidemiología de campo”, añade el documento de los especialistas.

Coordinador de América Latina: José Antonio Sierra