PUBLICIDAD

Iberdrola

Perspectivas de la economía global y de España en 2022

Las disrupciones en la producción causadas por la pandemia y la crisis energética fueron las principales causas de la ralentización del crecimiento mundial
AFP GABRIEL BOUYS  -   Los inversores temen que los efectos de la pandemia duren dos años

AFP GABRIEL BOUYS  -   Bolsa de Madrid, España

España está ante un panorama muy similar al de la Eurozona

El FMI reconoce en su informe Perspectivas de la Economía Mundial (WEO) publicado el pasado 19 de abril que la recuperación económica se ha desacelerado significativamente desde el último informe publicado en octubre 2021 y de la actualización de este informe presentada en enero de 2022. Tanto en el informe de octubre como en su actualización de enero, el FMI estimaba en 5,9% el crecimiento de la economía mundial en 2021, pero rebajaba la proyección de crecimiento en 2022 a 4,9% en el informe de octubre y a 4,4% en la actualización de enero. En el informe de abril se elevó a 6,1% el crecimiento en 2021, 2 décimas más que en los dos informes anteriores, pero se rebajó a 3,6% la proyección de crecimiento para 2022. Por grandes regiones, la cifra crecimiento proyectada para el conjunto de la Eurozona en 2022, 2,8%, sólo supera a la de América Latina y el Caribe, 2,5%.perspectivas económicas

La ralentización del crecimiento en 2021

En la actualización publicada en enero de 2022, el organismo internacional reconocía que la recuperación se había visto ralentizada por varios factores. En primer lugar, destacaba el enorme aumento de contagios ocasionados por la variante Ómicron del virus de la COVID-19 en el último trimestre de 2021 que obligó a las autoridades de muchos países a adoptar nuevas restricciones a la movilidad, causó un sinfín de bajas laborales y produjo 7.000 muertos diarios de media en los tres últimos meses de 2021. El Gráfico 2 muestra la evolución del número de casos diarios contabilizados en el mundo y permite apreciar el considerable aumento de casos en los últimos meses de 2021 y comienzos de 2022, una circunstancia que afectó incluso a aquellos países que más habían avanzado en el proceso de vacunación.perspectivas económicas

Un segundo factor que afectó negativamente al crecimiento de la producción fueron las disrupciones en las líneas de suministros ocasionadas por la propia pandemia que produjeron una escasez de bienes intermedios que golpearon con especial intensidad al sector manufacturero en Estados Unidos y la UE. A mediados de septiembre de 2021, se estimaba que la escasez de semiconductores podría reducir en 7,7 millones el número de automóviles fabricados en 2021. una cifra que casi duplicaba la estimación de 3,9 millones de unidades avanzada en mayo. La reducción de los ingresos por la caída en la producción sólo en el sector del automóvil se cifraba en 210.000 millones de dólares. En Estados Unidos, la escasez de automóviles produjo una fuerte caída de las ventas y los stocks en el segundo semestre de 2021, así como un aumento de los precios pagados por los consumidores para adquirir vehículos ligeros. En el caso de China, a los efectos de la pandemia habría que añadir las disrupciones causadas por la escasez de fuentes de energía y los consiguientes cortes en el suministro que han tenido un gran impacto en empresas que producen bienes destinados al consumo y a la exportación.

En tercer lugar, cabe citar el aumento en las tasas de inflación en el segundo semestre de 2021. Como puede apreciarse en el Gráfico 3, la fuerte subida de los precios en Estados Unidos cabe achacarla al alza de los precios de la energía (área azul), por una parte, y al aumento de la demanda de bienes combinada con los problemas de suministro ya mencionados (área verde), por otra. En el caso de la UE al aumento en los precios en 2021 tiene su principal causa en la fuerte subida que registraron los precios de la energía y, en menor medida, al aumento del precio de los alimentos (área amarilla) y a las disrupciones en la producción.perspectivas económicas

Por último, la ralentización del crecimiento en el segundo semestre de 2021 no es ajena al adelanto del cambio en la orientación de la política monetaria en las economías avanzadas para frenar el aumento en la tasa de inflación en 2021. En su reunión del 26 de enero de 2022, el Comité de Mercado Abierto Federal (OMC), aun reconociendo su doble compromiso de “promover el máximo empleo y la estabilidad de precios”, advertía que consideraba el aumento de la tasa de los fondos federales “su principal instrumento para ajustar la posición de la política monetaria”, y comunicaba su intención de “reducir sus tenencias de activos en el tiempo de forma predecible ajustando las cantidades reinvertidas” a su vencimiento.

En la reunión del OMC celebrada el 26 de marzo, se elevaba de 0,25% a 0,5% el coste de los fondos federales que se había mantenido inalterado desde marzo de 2020. Pese a que la tasa de inflación en la Eurozona en diciembre de 2021, 5.0%, duplicaba holgadamente el objetivo de inflación de 2%, el BCE se mostró más cauto y en la reunión del Consejo de Gobierno celebrada el 16 de diciembre “decidió descontinuar el Programa de Compras por Emergencia Pandémica” (PAPP) en marzo de 2022, pero mantuvo el compromiso de reinvertir el principal de los vencimientos que vayan produciéndose hasta finales de 2024. Además, el BCE mantuvo el compromiso de continuar su Programa de Compras de Activos (APP) hasta al menos el tercer trimestre de 2022 y mantener inalterados los principales tipos de interés “hasta algún tiempo después de que el Consejo de Gobierno finalice las compras netas bajo el paraguas del PPA.perspectivas económicas

Aunque los cambios en la orientación de la política monetaria son demasiado modestos y graduales como para afectar de forma significativa al crecimiento en 2022, no cabe duda de que añaden más incertidumbre a los ya atribulados consumidores e inversores que todavía no se ha repuesto de los estragos de la pandemia. El margen de maniobra de algunos países como España, cuyos gobiernos han sido incapaces de contener los programas de transferencias y otros gastos corrientes y han acumulado una ingente deuda pública desde 2007, es más bien escaso al afrontar un período con menor liquidez y tipos de interés más elevados. Durante los últimos años, nos hemos mantenido a flote gracias a los bajos tipos y a los programas de compras de activos del BCE, pero la probabilidad de volver a encontrarnos en una situación similar a la vivida en 2012 no es precisamente despreciable. Y, pese a la gravedad de la situación, nuestros líderes políticos siguen encerrados en sus ensoñaciones, abogando unos por aumentar el gasto ‘social’ y otros por recortar los impuestos.

Efectos de la invasión de Ucrania

Las disrupciones en la producción causadas por la pandemia y la crisis energética fueron, como acabamos de ver, las principales causas de la ralentización del crecimiento mundial y el aumento de la inflación en el segundo semestre de 2021, y siguieron ejerciendo esa influencia negativa durante las primeras semanas de 2022, antes de que Rusia invadiera Ucrania el 24 de febrero. No cabe duda de que la criminal guerra desatada y las sanciones impuestas a Rusia por los países occidentales van a tener efectos devastadores sobre Ucrania, efectos muy negativos sobre Rusia, y efectos negativos sobre la UE. Estados Unidos no va a salir tan mal parado e incluso puede aumentar sus exportaciones energéticas y no energéticas a la UE a cuenta de la guerra.

En las tres primeras columnas del Cuadro 1 aparece la tasa de crecimiento de la producción en 2021 y las proyecciones de crecimiento para 2022 y 2023 en las economías avanzadas, emergentes y en vías de desarrollo. Las dos columnas siguientes presentan las proyecciones de crecimiento publicadas en la actualización del WEO en enero de 2022, y las dos últimas columnas idéntica información en el WEO de octubre de 2021. Como puede verse entre enero y abril de 2022 el FMI ha rebajado el crecimiento 8 décimas el crecimiento mundial en 2022, de 4,4% al 3,6%, tras haberlo reducido ya 5 décimas entre octubre de 2021 y enero de 2022. No sabemos exactamente qué fracción de la última reducción de 8 décimas cabe achacar a la invasión de Ucrania, pero habida cuenta de que los tres factores (pandemia, disrupciones en la producción y crisis energética que llevaron al FMI recortar 5 décimas la proyección de crecimiento en enero de 2022) , siguieron activos en 2022, parece razonable atribuir a esos mismos factores, no a la invasión per se, entre 3 y 5 de las 8 décimas en que el FMI recortó la proyección de crecimiento mundial en abril.

Esta conclusión se refuerza al examinar los recortes en las proyecciones desagregadas de crecimiento para las distintas regiones y países. Por supuesto, predominan de forma abrumadora los signos negativos que indican recortes en las proyecciones de crecimiento para la mayoría de los países tanto en octubre de 2021 como en enero de 2022, sin que se encuentre ninguna excepción en el caso de las economías avanzadas. Esos recortes resultan extraordinariamente altos en el caso de Rusia, el único país entre los que aparecen singularizados en el Cuadro 1 cuyo PIB sufrirá un severo recorte en 2022. Además, se detectan diferencias significativas entre países en las magnitudes de las revisiones realizadas en octubre de 2021 y enero de 2022 que resultan útiles para calibrar el impacto de la invasión de Ucrania en el crecimiento económico.perspectivas económicas

El crecimiento proyectado para Estados Unidos en abril de 2022 es 1,5 puntos porcentuales inferior al de octubre de 2021, pero tan sólo 3 décimas inferior al proyectado en enero de 2022. Un comentario similar puede hacerse sobre China cuya proyección de crecimiento se redujo 8 décimas de octubre de 2021 a enero de 2022 y tan sólo 4 décimas entre enero y abril de 2022. Cabe concluir de ello que las consecuencias de la invasión de Ucrania han sido de orden menor para ambos países. En el extremo opuesto se encuentra Rusia, un país para el que el FMI proyectaba un crecimiento del PIB de 2,9% en octubre de 2021 y de 2,8% en enero de 2022, pero que ahora anticipa va a registrar una severa contracción cifrada en 8,5%. La invasión de Ucrania ha dado un vuelco dramático a las perspectivas de la economía rusa en 2022. El caso de Ucrania, como cabía esperar, resulta incluso más perturbador: el FMI proyectaba en octubre un crecimiento del PIB de 3,9% en 2022 que se ha tornado en una brutal caída de 35,0% en el WEO publicado en abril. Un auténtico cataclismo económico cuyos efectos se dejarán sentir durante décadas en el nivel de vida de aquellos ucranianos que sobrevivan a la guerra. No puedo evitar preguntarme si el presidente Zelenski sopesó las dramáticas consecuencias de sus decisiones.

El FMI ha reducido también la proyección de crecimiento en 2022 para la Eurozona, de 4,3% en octubre de 2021 a 3,9% en enero de 2022, y a 2,8% en abril de 2022. Posiblemente en este caso, algo más de la mitad de los 1,1 puntos porcentuales de reducción entre octubre y abril cabe achacarlos a la pandemia, a las disrupciones en la producción y a la crisis energética ya en marcha antes de producirse la invasión (4 décimas entre octubre y diciembre y 3 décimas más entre enero y abril), y el resto (6 décimas) a la disrupciones causadas por la guerra sobre el suministro de gas, alimentos y fertilizantes procedentes de Rusia y Ucrania, y a la caída de las exportaciones de bienes y servicios desde la Eurozona a estos dos países.

En el caso de España, nos encontramos ante un panorama muy similar al de la Eurozona en su conjunto. El FMI anticipaba un crecimiento del PIB en 2022 de 6,4% en las proyecciones de octubre de 2021 que se redujo 6 décimas, hasta 5,8%, en enero de 2022, y en 1 punto porcentual adicional en abril de 2022, para quedar finalmente en 4,8%. A la invasión de Ucrania cabe imputar un impacto negativo en torno a 5-6 décimas del PIB, mientras que el resto del recorte en la proyección de crecimiento para 2022 habría que atribuirlo a los tres factores ya mencionados que habían ya rebajado 6 décimas las proyecciones de crecimiento en el segundo semestre de 2021, mucho antes de que la invasión de Ucrania se anticipara y consumara.

Una excusa facilona

Nuestros políticos han aprovechado la invasión de Ucrania para culparla de casi todos nuestros males presentes y futuros, y minimizar así su responsabilidad por la ineficaz gestión de la pandemia y de la crisis energética en 2020 y 2021. Como he argumentado en los artículos publicados en este diario las dos últimas semanas (“Precio de la electricidad y políticas gubernamentales I” y “Precio de la electricidad y políticas gubernamentales II”), la política de transición ecológica implementada unilateralmente por la UE y las torpezas diplomáticas en que incurrieron las instituciones europeas y el Gobierno de España con Rusia y Argelia, dos países claves para asegurar el suministro de gas a la UE y a España, son las principales responsables del aumento de los precios de la energía.

En el último WEO de abril, el FMI reconoce que “incluso antes de la guerra, la inflación se había disparado en muchas economías por el aumento de los precios de algunas materias primas y los desajustes oferta-demanda inducidos por la pandemia”. En la misma línea, un comunicado de prensa de la Organización Mundial para el Comercio (WTO) publicado el 12 de abril reconoce que “la guerra de Ucrania no es el único factor que lastra el comercio mundial en este momento”. Así que a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César. Para remachar lo dicho. El 16 de octubre de 2021, publiqué otro artículo titulado “Presupuestos Generales del Estado 2022: previsiones muy optimistas” en el que analizaba con detalle el cuadro macroeconómico que manejaba el Gobierno de España para sustentar sus cuentas. En concreto, el Gobierno asumía que el PIB acabaría 2021 con un crecimiento de 6,5% y crecería incluso algo más, 7%, en 2022. Mi análisis sugería que el crecimiento en 2021 sería como mucho 5,5%, y advertía que la optimista previsión de crecimiento del gobierno para 2022, 7%, carecía de cualquier fundamento al haber rebajado ya la cifra el FMI a 5,8%.

La última proyección de crecimiento del PIB para España en 2022 es, como ya se ha indicado, 4,8%, 2,2 puntos menos que la plasmada en los PGE del Estado presentados en octubre de 2021. Así que aun concediendo que la proyección de crecimiento para España en 2022 es 2 puntos porcentuales mayor que la del conjunto de la Eurozona, 2,8%, la gestión realizada por el gobierno presidido por Sánchez en los tres últimos años no es para sacar pecho. El PIB de la economía española en el conjunto de 2021 era 6,25% inferior al PIB de 2019 y 2,08% menor que el PIB de 2018. Produjimos bastante menos en 2021 que en 2019 y 2018, pero nuestra deuda pública a finales de 2021 era 218.374,6 millones mayor que a finales de 2018. Ustedes juzgarán si esas cifras merecen un notable o un suspenso bajo. Aquí les dejo un par de gráficos más para invitarles a reflexionar sobre ello.perspectivas económicas

Artículo publicado desde el Observatorio Económico y Social de Cataluña (OBESCAT) en el diario El Liberal el 23 de abril de 2022