Petróleo, ¿un recurso escaso barato?

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Servicio de Estudios de 'la Caixa'/CapitalMadrid.com

Pie de foto: Nos encontramos en el final de la caída de precios, que ha sido de un 75% desde 2011

El precio del petróleo es una variable clave para la economía mundial y por ello es fundamental entender cuáles son sus principales determinantes a medio plazo, así como su evolución tendencial a largo. A esta cuestión dedicamos el Dossier del Informe Mensual de este mes. Como sucede con otros productos que cumplen también una función de activo financiero, los economistas renunciamos a tratar de explicar los movimientos a muy corto plazo. Renuncia que es muestra de ignorancia, pero tal vez también de sabiduría.

A medio plazo, el precio del crudo sigue los de­no­mi­nados su­per­ci­clos. Es de­cir, pe­riodos de alza y des­censo cuya du­ra­ción global es de apro­xi­ma­da­mente 10 o 15 años. En esen­cia, estos su­per­ci­clos son el re­sul­tado de la di­fe­rencia que existe entre las res­puestas a dis­tintos ho­ri­zontes tem­po­rales por parte de los agentes (productores y con­su­mi­do­res) ante un cambio ini­cial en el pre­cio. A corto plazo, la reac­ción de ambos es mo­de­rada (esto es, oferta y de­manda son re­la­ti­va­mente inelás­ticas al pre­cio), pero a medio plazo sí se mo­di­fican en pro­fun­didad los com­por­ta­mientos de pro­duc­ción y con­sumo. Dicho de otro modo, los bajos pre­cios pueden pro­lon­garse por un tiempo, pero pre­ci­sa­mente este fe­nó­meno desata las fuerzas que pro­vo­can, al cabo de unos años, au­mentos es­truc­tu­rales de de­manda y des­censos de la oferta, que aca­rrean alzas sig­ni­fi­ca­tivas del nivel de pre­cios. En los úl­timos 45 años, hemos vi­vido dos fases de au­mentos acu­sados del precio (1973-1980 y 2002-2011), dos fases de fuertes des­censos (1980-1986 y 2011-2015) y una inusi­tada fase de es­ta­bi­lidad en ni­veles bajos (1986-2002). Este úl­timo pe­riodo es tes­ti­monio del ca­rácter oli­go­po­lís­tico del mer­cado in­ter­na­cional del crudo, un factor que tam­bién de­ter­mina cru­cial­mente su de­ve­nir. El su­per­ciclo se in­te­rrumpe si, en la fase de po­ten­cial es­casez de pro­duc­ción, el cartel del pe­tróleo pierde cohe­sión y esto im­pide que, ante la pre­sión de la de­manda, los pro­duc­tores res­pondan con li­mi­ta­ciones de oferta.

Desde la pers­pec­tiva del su­per­ci­clo, el Dossier de este mes ar­gu­menta que nos en­con­tramos pro­ba­ble­mente en el tramo final de la caída de pre­cios, que ha sido de apro­xi­ma­da­mente un 75% desde má­ximos de 2011, una cifra si­milar a la de los años ochenta. Si la OPEP es capaz de res­ta­blecer cierto grado de dis­ci­plina in­terna bajo el li­de­razgo de Arabia Saudí, de­be­ríamos re­gis­trar ma­yores ni­veles de pre­cios en el fu­turo, re­cu­pe­rán­dose los 60 dó­lares a lo largo de los tres pró­ximos ejer­ci­cios y su­pe­rán­dose los 70 dentro de cinco.

Por lo que res­pecta al largo plazo, el aná­lisis eco­nó­mico nos in­dica que de­be­ríamos ob­servar una ten­dencia al au­mento del precio en tér­minos reales, es de­cir, del precio re­la­tivo del pe­tróleo en la eco­no­mía. Un re­curso ago­table de­biera en­ca­re­cerse con­forme se agotan sus exis­ten­cias. En la prác­tica, el precio real del pe­tróleo ha os­ci­lado mucho a lo largo de las úl­timas dé­ca­das, como hemos di­cho, pero cu­rio­sa­mente ha re­ver­tido hacia una media que se sitúa en apro­xi­ma­da­mente 55 dó­lares (de poder ad­qui­si­tivo ac­tual). Cuatro dé­cadas ya cua­li­fican como largo plazo, pero las re­servas de pe­tróleo han re­sul­tado ser ma­yores de lo es­pe­rado y pro­ba­ble­mente esto ex­plica que la ten­dencia al alza del precio haya sido prác­ti­ca­mente inexis­tente en este pa­sado medio si­glo.

Mirando al fu­turo, es pro­bable que esa ten­dencia al alza tam­poco acabe de ma­ni­fes­tarse. No porque las re­servas aún por des­cu­brir sean gi­gan­tescas o porque se es­peren grandes avances tec­no­ló­gicos que per­mitan ex­plotar las fuentes de pe­tróleo de ma­nera más efi­ciente. Lo que pro­ba­ble­mente im­pe­dirá ese au­mento del precio a largo plazo será el im­pacto am­biental del con­sumo de pe­tró­leo: si la hu­ma­nidad desea cum­plir sus ob­je­tivos de con­trol de emi­siones de CO2, una parte im­por­tante de las re­servas aún no ex­plo­tadas de com­bus­ti­bles fó­siles se­rán, de he­cho, in­ser­vi­bles. La com­pe­tencia entre fuentes de energía está ser­vida. Esto in­tro­duce un fuerte in­cen­tivo para que los países pro­duc­tores de pe­tróleo in­tenten co­locar a tiempo sus re­servas en el mer­cado, re­nun­ciando a pactos mo­no­po­lís­ticos pro­lon­gados que po­drían no ser más que pan para hoy y hambre para pa­sado mañana.