Poco optimismo y ausencias tras la última cumbre por Venezuela celebrada en Lima

El cónclave de Lima sobre la crisis venezolana terminó sin visos de avanzar sobre un acuerdo y con gran protagonismo estadounidense
Conferencia Internacional sobre la Democracia en Venezuela

AFP  -   El canciller peruano Néstor Popolizio fue anfitrión de la reunión sobre Venezuela

La Conferencia Internacional sobre la Democracia en Venezuela terminó en la capital peruana de Lima con pocos detalles positivos en relación con la búsqueda de una solución pactada sobre la crisis política, económica y social que asola la nación latinoamericana desde hace ya varios años, bajo el mandato de Nicolás Maduro.

A la cumbre asistieron 57 países y tres organismos internacionales, y la escena más relevante durante la reunión estuvo protagonizada por Estados Unidos, país que lleva años liderando la oposición internacional al actual régimen chavista. Prueba de la preminencia estadounidense entre los congregados fue que John Bolton, asesor de Seguridad Nacional del Gobierno de Donald Trump, y Wilbur Ross, secretario de Comercio de EEUU, llevaron la voz cantante y atrajeron la mayor expectación respecto a la postura norteamericana sobre el conflicto que se vive en Venezuela, contraria absolutamente al Gobierno de Maduro, al que las autoridades norteamericanas han impuesto una serie de sanciones para lograr minarle. 

El propio John Bolton ya advirtió, incluso, que quienes hagan negocios con la actual Administración bolivariana podrán ser sancionados también por Washington. “No hay necesidad de arriesgar sus intereses económicos con los EEUU por intentar beneficiarse de un régimen corrupto y moribundo”, afirmó el asesor de Seguridad estadounidense en una reunión previa a la Conferencia.

Los países representados en la capital de Perú forman parte del grupo de naciones que apoyan claramente a Juan Guaidó como presidente legítimo de Venezuela y principal encargado de pilotar el proceso electoral que se desea realizar en suelo caribeño para poder instaurar un Ejecutivo legítimo; ya que se considera que al Gobierno de Nicolás Maduro “usurpador” de las funciones propias de la Administración venezolana. La oposición venezolana y esta parte de la comunidad internacional no reconocen los resultados de los últimos comicios, de los que salió presidente Nicolás Maduro, al considerar que hubo fraude en el proceso electoral. 

Tras varias horas de debate, y con la ausencia de países que han mostrado su apoyo a Maduro (como es el caso de México o Uruguay), se volvió a llegar a una resolución de rechazo al poder ejercido por Maduro, de petición de un nuevo proceso electoral y de apoyo a las sanciones impuestas por EEUU sobre la Venezuela de Maduro. 

Néstor Popolizio
Twitter @CancilleriaPeru - Néstor Popolizio

Otros actores internacionales aliados del líder bolivariano, como China, Turquía, Rusia o Cuba, fueron invitados al evento, pero declinaron su asistencia; un hecho al que quiso ‘quitar hierro’ Néstor Popolizio, ministro de Relaciones Exteriores de Perú, remarcando que esto no le restaba importancia a la reunión. Respecto a México y Uruguay, el canciller sí quiso aclarar que a última hora no tomaron parte del encuentro: “A último minuto no participaron, habría que preguntarles a ellos por qué desistieron de venir”.

El polo de atracción fue entonces EEUU y sus medidas sancionadoras contra el Gobierno de Nicolás Maduro, de las que se espera que surtan efecto y terminen por ‘ahogar’ a la considerada por la oposición como “dictadura chavista”. 

"Todos los países hemos escuchado las medidas que tomó Estados Unidos. Las han planteado en la reunión y lo que hemos hecho es tomar nota de ellas, porque sabemos que van a tener un impacto real dentro del régimen de Maduro y esperamos que permitan más pronto que tarde la salida de éste", declaró ante los medios de comunicación Popolizio, quien también quiso apuntar que, desde su punto de vista, los resultados de esta reunión en Lima eran “alentadores” ante las “coincidencias” dadas entre los países asistentes respecto al anhelo de poder celebrar unas elecciones limpias en Venezuela. 

Por otro lado, se apuntó a la “urgente necesidad de atender” la crisis humanitaria que vive el país caribeño, sumido en un caos de cortes eléctricos y de agua y de absoluta escasez de bienes de primera necesidad que está conduciendo a miles y miles de ciudadanos a huir por las fronteras con Colombia y Brasil. En Lima se remarcó que la actual situación migratoria exige que la cooperación internacional sea “inmediata y amplia”. 

Precisamente, otro contratiempo que afectó a la cumbre tuvo que ver con que, aparentemente, no se llegó a un pacto de cara a lograr financiación para los países que acogen a los migrantes que salen forzosamente de Venezuela. Además, hubo diferencias entre la organización y los asistentes ya que, en un principio, se aseguró que no participarían efectivamente enviados personales de Guaidó y finalmente sí apareció Julio Borges, representante de Guaidó ante el Grupo de Lima, en una reunión previa de los países integrantes de este grupo, que sí reconocen oficialmente al líder opositor como presidente interino legítimo; este extremo, junto a la adhesión a las sanciones propugnadas por EEUU, hicieron que diversos países europeos no asistiesen a la cumbre de Lima. 

Ante los gestos que se dieron la Conferencia Internacional sobre la Democracia en Venezuela, Juan Guaidó, líder opositor y presidente de la Asamblea Nacional, quiso, desde la red social Twitter, mostrar su agradecimiento a “los demócratas del mundo unidos por Venezuela”, destacando que continúan “construyendo la presión y respaldos necesarios para materializar el cambio”.

De esta forma, Guaidó prosigue en su lucha por socavar el régimen chavista recabando el apoyo internacional y forzando la presión sobre el mismo. Todo ello tras haber fracasado el levantamiento cívico-militar que encabezó junto a Leopoldo López, el cual se fue al traste por no tener los apoyos militares suficientes a última hora. 

Tras este fracaso, hubo conversaciones entre la oposición y el Gobierno mediante reuniones llevadas a cabo en la isla de Barbados, con la intermediación de Noruega, en las que se dieron ciertos avances, sin llegar todavía a un acuerdo definitivo entre ambas partes.