PUBLICIDAD

Iberdrola

Por qué Argelia no envió a Brahim Ghali a Moscú

El líder del Polisario en estado grave en el hospital de Logroño
Atalayar_Brahim Ghali

 -   Brahim Ghali

La pregunta que se hacen las cancillerías en Argel y los servicios de información interesados en el conflicto del Sahara Occidental, es por qué el Poder argelino no decidió enviar al secretario general del Frente Polisario, Brahim Ghali, a Moscú.

La opción de proponer al Gobierno español admitir en un hospital de Logroño al líder independentista saharaui, no ha sido gratuita. Argel ha obrado en función de los intereses de Estado del país. No ha sido una decisión motivada por consideraciones sanitarias, ni por proximidad, ni por seguridad. La decisión argelina, propuesta por la cúpula militar y aceptada por el presidente Abdelmadjid Tebboune, obedece a intereses de Estado.

Argel podía haber optado por trasladar el líder enfermo a Moscú o a Ginebra, donde tenía todas las garantías de discreción y de profesionalidad de los equipos médicos. Huari Bumedian, el presidente argelino que falleció en 1978 a los 46 años, según algunos testimonios envenenado, fue a Moscú en un último intento de salvarle. Abdelaziz Buteflika, que ocupó la presidencia del país durante 18 años, frecuentó las clínicas especializadas en Francia y en Suiza, donde los cuidados a los que se sometió fueron de alta gama.

Atalayar_brahim ghali

El actual poder militar argelino, ha decidido en cambio proponer al presidente Pedro Sánchez, que el líder del Polisario, que es su huésped desde hace 40 años, sea tratado en una clínica oncológica en España.

La opción francesa fue descartada por la nomenklatura castrense argelina, por falta de confianza en las garantías de seguridad. Dadas las estrechas relaciones de Rabat con París, y tratándose del líder del movimiento armado que lucha contra el gobierno marroquí desde hace 45 años, Argel no se fía ni siquiera del hospital militar de Val-de-Grâce, donde estuvo internado el ex presidente Bouteflika.

La opción hispana ha sido decidida por la inteligencia militar argelina, que lleva los mandos de la operación, por varias razones. No está excluida la intención de Argel de crearle un problema al gobierno de Pedro Sánchez, por la posible reacción de disgusto de Rabat, hipótesis que no está probada. El factor presión de Argel sobre Madrid cuenta, por el gran volumen de los intereses bilaterales, en particular en el sector energético. Además, Argel ha calculado que en la disyuntiva política actual en España, a Pedro Sánchez le beneficia electoralmente la jugada de póker con Brahim Ghali, ya que aparece ante el electorado de la izquierda radical como “protector del Polisario”. La operación le quita votos a Podemos y se los entrega al PSOE.

Atalayar_Ghali. frente polisario

Si bien hay que tener en cuenta otro factor importante: Argelia se desembaraza de un problema que le incomoda, y se lo renvía a España. Desde hace un tiempo, se viene barajando en Argel la eventualidad de poner a la cabeza del movimiento saharaui una figura menos militarista y mas inclinada a enfocar la búsqueda de una solución al conflicto del Sahara, en el terreno político. Aunque el jefe de los servicios de seguridad saharauis, y ex ministro de defensa, Abdallah Lahbib Bilal, es una carta que Argel puede esgrimir cara a la sucesión de Brahimn Ghali; hay otras figuras políticas que responderían igualmente a sus intereses. Como Abdelkader Taleb Omar, ex primer ministro y ascendido a embajador en Argel, el principal enlace entre el Polisario y la presidencia de la República argelina. E incluso Bachir Mustafa Sayed, a quienes muchos le dan por obsoleto, pero que durante decenios mantuvo un estrecho contacto con el general Mohamed Tawfik, jefe de los servicios secretos argelinos durante un cuarto de siglo, y que ahora vuelve a escena actuando entre bambalinas.

Mientras tanto, Pedro Sánchez se ocupa de su incomodo huésped. Brahim Ghali tiene un juicio pendiente en España, como recuerda la Asociación Saharahui para la Defensa de los Derechos Humanos (ASADEH), que interpuso la denuncia en el Juzgado nº5 de la Audiencia Nacional en Madrid, por delitos de lesa humanidad. El juez le convocó en 2016, pero Ghali no se presentó aludiendo problemas de salud. En ese momento, el régimen argelino estaba mucho más preocupado por la transición que se anunciaba con la caída del entonces presidente Abdelaziz Buteflika, y mantuvo el apoyo a Brahim Ghali. Hoy, Argel busca una salida al conflicto que garantice sus intereses, y es posible que considere al secretario general del Polisario como amortizado.