Prisión provisional para el tesorero de la Comisión Islámica española por supuesta financiación del terrorismo en Siria

La Comisión financiaba supuestamente un centro sirio a través de una ONG dedicado a la enseñanza del salafismo yihadista y al entrenamiento de niños para la guerra
Atalayar_Ayman Adlbi presidente Comisión Islámica

PHOTO/ARCHIVO  -   Ayman Adlbi, presidente de la Comisión Islámica de España (CIE)

El tesorero de la Comisión Islámica de España ha sido enviado a prisión provisional y sin fianza por supuestas vinculaciones con el yihadismo. De acuerdo con la resolución judicial, el depositario habría financiado escuelas islámicas que imparten la rama más radical de la interpretación de la sharía. Del mismo modo, se le vincula con la colaboración en una ONG de huérfanos sirios que financiaría directamente a Al-Qaeda en Siria.

Según la Policía Nacional, esta ONG habría utilizado de manera fraudulenta los fondos donados por los voluntarios para financiar a los terroristas de Al-Qaeda. Otra parte de la recaudación se empleó para sufragar los gastos de un centro escolar situado en una zona de conflicto que adiestraba a los niños para transformarlos en futuros muyahidines, instruyéndoles en la lucha armada e instándoles a realizar la yihad menor “por sus padres muertos en combate”.

Atalayar_Agentes de la Policía Nacional
PHOTO/ARCHIVO - Agentes de la Policía Nacional han detenido a tres personas, dos en Madrid y una en Santa Cruz de Tenerife, por su presunta participación en un delito de financiación del terrorismo
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Estas actividades delictivas se desarrollaban a través de personas vinculadas a un centro islámico en Madrid. Además, el tesorero gestionaba otras cuentas de asociaciones como la Asociación de Musulmanes de España (AME).

Esta resolución judicial se enmarca con las recientes detenciones de dos integrantes más de la Comisión, entre ellos al presidente de la Comisión, Ayman Adlbi, que fue puesto en libertad provisional. A Adlbi, asentado en España desde los años 70, se le habría vinculado con la trama de financiación de terrorismo yihadista conocida como Wamor.

En Siria la situación de los niños es dramática siendo ellos las víctimas más vulnerables del conflicto. En un contexto bélico en el que, según datos ofrecidos por UNICEF, uno de cada tres niños sólo conoce la guerra, los menores son los que más sufren las consecuencias a largo y corto plazo. Muchos de ellos se acercan a organizaciones terroristas al verse solos bien por haber perdido a su familia o bien por tener que huir y refugiarse. De esta forma, los terroristas les prometen un futuro y la pertenencia a un grupo que les hacen sentirse parte de “una nueva familia”.

Atalayar_ Combatientes adolescentes de las Fuerzas Sirias
REUTERS/ERIK DE CASTRO - Combatientes adolescentes de las Fuerzas Democráticas Sirias en Raqqa, Siria, el 1 de octubre de 2017

Los niños reclutados para combatir han sido víctimas directas del yihadismo. Obligados a cometer delitos, muchos de ellos son entrenados en el adiestramiento militar desde edades muy tempranas. Por otra parte, las niñas son secuestradas para servir como esclavas sexuales y proveer de hijos que sirvan fielmente a Alá. Bajo el eslogan “Alá ama a los que luchan”, Al-Qaeda entrena a los niños con el objetivo de que posteriormente se unan a las filas de la oposición armada.

El fin de estos “entrenamientos” iría dirigido a conseguir la lucha “sagrada” de convertir al país en un “estado del islam”. La representante especial de las Naciones Unidas para los niños en conflicto, Leila Zerrougui, presentó un informe que reflejaba el uso de niños como escudos por parte de los grupos rebeldes. Del mismo modo, el informe denunciaba la situación de los menores al forzarles a servir como combatientes o mensajeros cuyas “misiones” consisten en dotar de suministros de guerra a los terroristas.

El Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional señala que “reclutar o alistar a niños menores de 15 años en las Fuerzas Armadas nacionales o utilizarlos para participar activamente en las hostilidades” es un crimen de guerra. Sin embargo, en ocasiones la guerra es un conjunto de crímenes que, en muchas situaciones, los responsables directos no atañen a las consecuencias penales quedando impunes. Mientras tanto, civiles y niños siguen sufriendo las consecuencias de un terrorismo desgarrador que apaga las ideas de soñar con un futuro mejor.