Qatar, el gran beneficiado de la expansión talibán en Afganistán

Después de años de respaldo económico y político, Doha tendrá un papel relevante tras la retirada de las tropas extranjeras. Otros países también han desarrollado un acercamiento con los talibanes
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AFP/KARIM JAAFAR   -   El viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, el jeque Mohamed bin Abdulrahman al-Thani

Qatar ha sido un país clave dentro de los acuerdos afganos de paz y las negociaciones entre el Gobierno nacional y los talibanes. Por otra parte, ha sido un gran apoyo para el grupo islamista, al que ha respaldado económica y políticamente, además de otorgarle gran reconocimiento internacional.

Ahora que los talibanes ganan influencia y poder, múltiples analistas aseguran que los insurgentes afganos recompensarán a Qatar por toda su ayuda. La mediación de Doha permitió el encuentro con autoridades estadounidenses, la retirada de algunos líderes afganos de las listas negras de Occidente y la liberación de algunos miembros del grupo de prisiones afganas.

Los talibanes también esperan el apoyo financiero qatarí después de septiembre en un objetivo por ganar el control de Kabul. Asimismo, Qatar contará con una gran influencia en la región de Asia Central si finalmente el grupo islamista logra obtener la capital.

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AFP/KARIM JAAFAR - El representante especial de Estados Unidos para Afganistán, Zalmay Khalilzad,y el cofundador de los talibanes Mullah Abdul Ghani Baradar firman el acuerdo en Doha
Acercamiento o bloqueo: ¿Cómo actuará la comunidad internacional con los talibanes?

Ante la inminente retirada de las tropas extranjeras en Afganistán, otros gobiernos han comenzado de una forma sutil su acercamiento con el movimiento talibán, que cada vez gana más territorios en el país. Ben Wallance, ministro de Defensa británico aseguró en una entrevista que Reino Unido trabajará con los talibanes en caso de que lleguen al poder. En vista de los últimos acontecimientos, los islamistas ya controlan varias zonas estratégicas a nivel geopolítico y económico, como las regiones fronterizas con Irán, Turkmenistán y Tayikistán.

“Cualquiera que sea el gobierno de turno, siempre que se adhiera a ciertas normas internacionales, el Gobierno del Reino Unido se comprometerá con él”, declaró Wallance al medio británico Daily Telegraph. Según representantes talibanes, el movimiento controla el 85% del territorio afgano, por lo que controlar Kabul podría ser sería cuestión de meses.

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AFP/ DANIEL LEAL-OLIVAS - El primer ministro británico Boris Johnson hace una declaración en Downing Street

El ministro británico, ante la posible controversia que podrían provocar sus palabras, se justificó argumentando que era preferible que el movimiento talibán fuese un socio para la paz. “De lo contrario te arriesgas al aislamiento. El aislamiento los llevó a donde estaban la última vez”, explicó. Reino Unido fue uno de los primeros países, junto con Estados Unidos, en bombardear Afganistán en 2001 con el objetivo de expulsar a los talibanes. Además, 457 soldados británicos han muerto luchando en el país asiático.

“Los que los talibanes quieren desesperadamente es reconocimiento internacional. Necesitan desbloquear el financiamiento y el apoyo para la construcción de la nación, y no se hace con un pasamontaña terrorista puesto”, añadió Wallance.

Asimismo, subrayó que su país revisaría cualquier relación en caso de que el grupo islamista se comportase de una manera que no respete los derechos humanos. En las regiones donde los talibanes tienen el poder ya han comenzado a imponer sus estrictas normas, como la tutela femenina, la prohibición de fumar o la obligación de hacer crecer la barba. También, muchas personas que trabajaron con las tropas extranjeras, como los traductores, advierten de las amenazas que reciben del grupo islamista.

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REUTERS/OMAR SOBHANI - El presidente de Afganistán, Ashraf Ghani

El ministro británico no se olvidó del Gobierno afgano encabezado por Ashraf Ghani en su entrevista. Wallance instó a los talibanes y al presidente a trabajar juntos para traer estabilidad al país después de décadas de conflicto. Estados Unidos, por su parte, ya ha anunciado que brindarán apoyo al Gobierno afgano en su lucha contra los talibanes.

La presencia económica, el gran objetivo de Pekín

China es otro país que, ante el temor de que la amenaza islamista se traslade a su territorio, ha comenzado conversaciones con los talibanes. “China puede lidiar con los talibanes, pero le inquieta su agenda religiosa y sus motivaciones”, señala Andrew Small, experto en política asiática. Pekín debe combatir el islamismo en el país, por lo que el caos y la inestabilidad en la región no sería favorable y podría llegar a afectarle.

En septiembre de 2019 una delegación talibán viajo a Pekín para iniciar estas conversaciones. “Es necesario llevar a los talibanes al juego político normal”, declaró Wang Yi, ministro chino de Relaciones Exteriores el pasado junio, en plena retirada de tropas extranjeras. Yi puso como condición “evitar el retorno de terroristas e intensificar el combate con el Movimiento Islamista de Turquestán Oriental”. A cambio de luchar contra este grupo, China invertirá en territorios afganos. “Si un país quiere explotar nuestras minas, será bienvenido”, respondió Suhail Shaheen a AFP, portavoz talibán, respecto a la posición china.

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PHOTO/ Consejo de Seguridad Nacional de Afganistán / vía REUTERS - Prisioneros talibanes recién liberados se alinean en la prisión de Bagram, al norte de Kabul, Afganistán, el 11 de abril de 2020

Shaheen también advirtió que el movimiento talibán prohibirá a quien quiera utilizar a Afganistán como base para atacar “a cualquier país, incluida China”. “China es un país amigo al que damos la bienvenida para la reconstrucción y el desarrollo de Afganistán”, añadió. 
Pekín acercándose a los talibanes asegura su territorio nacional ante el islamismo, pero también fortalece vínculos económicos en Afganistán. “China no quiere tener presencia militar, pero le encanta involucrarse económicamente, utilizando los vastos recursos minerales de Afganistán. Para ello necesita seguridad”, explica la politóloga Atta Noori a AFP.

En 2007 China obtuvo una concesión por 3.000 millones de dólares de la mina de cobre de Aynak, cerca de Kabul. Además, en 2016 Pekín incluyó a Afganistán en su proyecto de la Nueva Ruta de la Seda. “Para ganar cooperación con los talibanes, China propondrá construir rutas en los territorios que ellos controlan, así como cierta cantidad de proyectos energéticos”, pronostica el profesor de Ciencias Políticas Thierry Kellner a AFP. 

La India es otro país de la región que podría verse afectado por la situación afgana. Sin embargo, a diferencia de otros gobiernos de la zona, Nueva Delhi siempre ha mostrado su apoyo al Gobierno afgano y no ha establecido conversaciones con los talibanes. Ahora, ante la expansión de los islamistas en varias zonas del país y el posible colapso del Ejecutivo nacional, la India se ha apresurado a enviar mensajes de reconciliación a los talibanes. “Debemos tratar con ellos como haríamos con cualquier otra fracción”, aseguró Amar Sinha, exembajador de la India en Afganistán.

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REUTERS/MOHAMMAD ISMALI - Las fuerzas de seguridad afganas cerca del lugar de un ataque en una base aérea militar estadounidense en Bagram, al norte de Kabul, Afganistán

Vladimir Zhirinovsky, líder del Partido Liberal Democrático Ruso, también ha dado su visto bueno a un posible acercamiento con los talibanes. “Rusia como país vecino deberá tener en cuenta al partido que dirigirá esta república islámica”, declaró el político ruso. Los talibanes, por su parte, han asegurado recientemente que sus avances en Afganistán no amenazarán a Rusia ni a sus aliados en Asia Central.

“Recibimos garantías de los talibanes de que no violarían las fronteras de los países de Asia Central y también sus garantías para las misiones diplomáticas y consulares extranjeras en Afganistán”, anunció el Ministerio de Relaciones Exteriores ruso. El mensaje talibán se produce después de que el Kremlin asegurase que estaba listo para defender a sus aliados regionales tras los conflictos en la frontera de Tayikistán.

Turquía y Estados Unidos, lejos de establecer lazos con los talibanes

A pesar de que el grupo afgano se haya referido a Turquía como “un gran país islámico” con el que esperan mantener buenas relaciones “a medida que se establezca un nuevo Gobierno islámico en el país”, la insistencia por parte de Ankara de mantener su presencia en el país le está causando tensiones con los talibanes.

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PHOTO/AFP - Militantes talibanes afganos

“La decisión es imprudente. Es una violación de nuestra soberanía e integridad territorial y va en contra de nuestros intereses nacionales”, informó el grupo a través de un comunicado. Turquía había propuesto administrar el aeropuerto internacional de Kabul tras la retirada de las tropas extranjeras. Sin embargo, un portavoz talibán rechazó la propuesta e instó a Ankara a abandonar el país con el resto de las unidades. A pesar de las advertencias de los talibanes, Turquía continuó con sus planes para ganar influencia en la región e inició conversaciones con Estados Unidos acerca del aeropuerto de Kabul.

“Consideramos la permanencia de fuerzas extranjeras en nuestra patria por cualquier país bajo cualquier pretexto como una ocupación”, añadieron los talibanes en el comunicado.

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AP/RAHMAT GUL - Un soldado del Ejército Nacional Afgano hace guardia en un puesto de control antes de las elecciones presidenciales previstas para el 28 de septiembre, en Kabul, Afganistán

Washington, por su parte, continua con su campaña contra los talibanes en Afganistán. A finales de junio, el Ejército estadounidense lanzó dos ataques con aviones tripulados contra objetivos talibanes en el norte del país. “Los ataques de los talibanes están trayendo grandes dificultades al pueblo de Afganistán, que ya está bajo presión debido a la lucha contra sequías, pobreza y la COVID-19”, declaró Ross Wilson, embajador interino de Estados Unidos en Afganistán.

Estados Unidos, por el momento, parece que no va a caer en la trampa de los talibanes como ya están haciendo otros países que buscan asegurarse influencia en la región. El Gobierno estadounidense ha reiterado en varias ocasiones su apoyo al Gobierno de Ashraf Ghani en su lucha contra el fundamentalismo talibán