Qatar se desmarca de las resoluciones de las cumbres de La Meca

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Raúl Redondo

Pie de foto: Cumbre de los países del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) celebrada en el Palacio Real al-Safa, en la ciudad santa saudí de La Meca. AFP PHOTO/SAUDI ROYAL PALACE/BANDAR AL-JALOUD

Qatar se ha retractado y ha modificado su línea en relación con las resoluciones finales adoptadas tras las cumbres de emergencia auspiciadas por el Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) y la Liga Árabe y celebradas en La Meca, en las que se responsabilizó a Irán por la inestabilidad e inseguridad que se vive en Oriente Medio después de los últimos episodios acaecidos sobre ataques a intereses de países como Arabia Saudí y Emiratos Árabes Unidos (EAU).

En este sentido, el ministro de Asuntos Exteriores de Qatar, Mohamed bin Abdulrahman al-Thani, expresó que los comunicados finales lo que reflejan principalmente es la postura de Estados Unidos sobre Irán y no la de la comunidad árabe, que debería ver a los iraníes como vecinos. 

En declaraciones recogidas por Al Jazeera, grupo de comunicación del Estado de Qatar, y Al Araby TV, cadena participada por las autoridades qataríes, Al-Thani explicó que determinados artículos de los comunicados de La Meca “contradicen la política exterior de Qatar”. Para el ministro de Exteriores, en estas reuniones al más alto nivel promocionadas por el rey de Arabia Saudí, Salman bin Abdulaziz Al Saud, se pasaron por alto asuntos que sí atañen más a los intereses árabes, como el conflicto en Palestina y las guerras de Yemen y Libia. 

En la resolución final de la cumbre de la Liga Árabe (en la que se amplió el número de participantes a 21 miembros de la organización supranacional árabe tras la primera reunión a puerta cerrada que contó exclusivamente con los integrantes del CCG) se destacó que los Estados árabes buscan restablecer la seguridad en la zona; para lo cual es necesario que ningún país interfiera en los asuntos internos de otras naciones, también que se respete la buena vecindad, que no se haga uso de la fuerza y que no se viole la soberanía de cada Estado. Precisamente, se resaltó que el régimen iraní no estaba respetando esos principios y se señaló por ello al país persa, ya que su postura amenaza la estabilidad y seguridad en el golfo Pérsico. 

Los últimos conflictos que desataron la incertidumbre internacional y que desencadenaron estas cumbres de emergencia de La Meca fueron, sobre todo, los sabotajes llevados a cabo contra buques petroleros (de banderas emiratí, saudí y noruega) en aguas de EAU, en concreto en el puerto de Fujairah, y los ataques con drones perpetrados por los hutíes,vinculados a Irán, contra infraestructuras armamentísticas y de almacenaje de crudo en territorio de Arabia Saudí. Otro punto candente tuvo que ver con que en La Meca se condenó también el apoyo iraní a los rebeldes hutíes en la guerra de Yemen, donde estas milicias chiíes intentan socavar al Gobierno establecido con el objetivo de acumular poder y enfrentar a Arabia Saudí, gran representante de la contraria rama suní del islam. 

Respecto a Siria, el comunicado definitivo de la Liga Árabe rechazó la injerencia iraní en la cuestión siria y sus consecuencias en el porvenir, la seguridad, la soberanía y la integridad de la nación presidida por Bachar al Asad, e indicó también que esta incursión del régimen de los ayatolás no favorece en nada la labor llevada a cabo para solventar la crisis siria, según los preceptos establecidos en el Convenio de Ginebra y las diversas resoluciones internacionales. 

Y en cuanto a Palestina, el cónclave de la Liga Árabe estimó definitivamente su adhesión a lo decidido en la pasada 29ª Cumbre de Dhahran, que se centró exclusivamente sobre la situación de Jerusalén apoyando con total firmeza a los palestinos, denunciando la intromisión iraní en cuestiones de Oriente Medio y catalogando como “ilegal” el reconocimiento por parte de EEUU de Jerusalén como capital de Israel; y en la 30ª Cumbre de Túnez, en la que se manifestó también el apoyo incondicional a los palestinos, se denunció las violaciones de derechos de los israelíes en Al Quds (nombre árabe de Jerusalén) y en la que nuevamente se condenó la intromisión de Irán en asuntos internos de otras naciones árabes. 

Tras las cumbres de emergencia del CCG y de la Liga Árabe, se dejó claro que Irán debe alejarse de toda vertiente que pueda desencadenar una guerra, y que, para ello, debe cumplir con las leyes y los tratados internacionales, no debe inmiscuirse en los asuntos internos de los países del entorno, no debe amenazar la seguridad marítima y debe también dejar de apoyar al terrorismo internacional y a milicias como las de los hutíes que actúan en suelo yemení.