Rachid Cheloufi: “Argelia es segura, invito a visitar nuestro país a quien no lo crea”

Atalayar entrevista a Rachid Cheloufi, director general de la Oficina Nacional de Turismo de Argelia
Rachid Cheolufi, director general de la Oficina Nacional de Turismo de Argelia

PHOTO/ATALAYAR  -   Rachid Cheolufi, director general de la Oficina Nacional de Turismo de Argelia

En el marco de la Feria Internacional del Turismo (FITUR) que se celebra en los recintos feriales de IFEMA en Madrid, Atalayar entrevista a Rachid Cheloufi, director general de la Oficina Nacional de Turismo de Argelia. Cheloufi ha alabado la amplia y diversa oferta turística de su país, abierta a una gran cantidad de públicos distintos. Igualmente, ha recalcado que Argelia es un país absolutamente seguro.

Pregunta: Muchas gracias por aceptar reunirse con Atalayar.

Respuesta: Se lo agradezco yo a ustedes.

P.: ¿Qué espera Argelia de esta edición de FITUR? ¿Cuál es su objetivo? 

R.: Como todos los destinos, y como todos los operadores de turismo que se desplazan al salón y a la feria, el objetivo principal es intentar presentar una oferta turística del destino y poder captar el máximo de clientela y de turistas hacia ese destino.

P.: El sector turístico en Argelia ha evolucionado bastante, ¿verdad?

R: Por supuesto. Como ustedes saben, Argelia es un país que, durante los años 60 y 70, cuando venía de conseguir su independencia, no disponía de recursos que le permitiesen desarrollar un nicho de actividades. Por ello, el poder público dio importancia al turismo en esa época; se consideró que fue su época dorada. Durante ese periodo, construimos los mejores hoteles que constituyen, hasta la actualidad, la joya de la corona del turismo argelino. Recibíamos muchos turistas de todo el mundo, sobre todo de países vecinos del Mediterráneo, como Francia -el país colonizador-, pero también de Italia, España, Holanda y Alemania. 

P.: ¿Qué pasó?

R.: Por desgracia para nosotros, cambiamos de estrategia económica. Argelia optó por un régimen socialista. Después, a principios de los años 80, se dieron cuenta de que eso no los iba a llevar muy lejos, así que el Estado y el poder público decidieron ir hacia una economía de mercado. La economía sufrió una mutación y un cambio automático que tuvo impactos negativos sobre ciertos sectores, entre ellos el turismo. Además, justo después del final de los años 80, entramos en una fase securitaria que prácticamente mató la actividad turística. Vivimos alrededor de 10 o 12 años en los que no hubo visitantes. Como saben, destrozar algo es fácil, pero reconstruirlo es muy difícil. 

P.: ¿Y cómo estamos ahora?

R.: Pues después de que Argelia se estabilizase en el plano securitario, después de haber pasado años con problemas de seguridad, el país se ha convertido en seguro, en un país estable, donde se puede pasear a cualquier hora con toda tranquilidad. De vez en cuando pasan cosas, claro, pero como en todos sitios: en Estados Unidos ocurre cada día, en Francia, en España… Es normal, pero, ‘grosso modo’, vivimos una situación correcta. Tenemos paz, seguridad, estabilidad y todo esto son parámetros y criterios esenciales para construir, para atraer gente hacia nosotros. Es necesario que esas personas estén seguras de que, cuando vengan con nosotros, no tendrán ningún problema y podrán pasearse libremente. 

Rachid Cheloufi

P.: Cuéntenos, han venido también a presentar el Esquema Director de Ordenación Turística 2030 [“SDAT 2030”, por sus siglas en francés].

R.: Sí, los poderes públicos, conscientes del impacto y el interés del turismo en la economía nacional, han puesto en marcha una estrategia, bajo el nombre de “SDAT 2030”. Es la hoja de ruta que el Estado ha reflexionado para encarrilar el tren del turismo. Comprende bastantes actuaciones, con cinco dinámicas diferentes. Una de ellas nos orienta sobre la manera de intervenir para hacer conocer el potencial turístico de Argelia y para intentar captar los turistas hacia nuestro destino. Es la dinámica que fue titulada la “Puesta en Turismo de Argelia” [‘Mise en tourisme de l’Algérie’]. El Estado creó el órgano que yo dirijo, la Oficina Nacional de Turismo, que, como la de Marruecos, por ejemplo, se ocupa un poco de los aspectos de la promoción, de la comunicación y el marketing; no de los productos, que son vendidos por las agencias de viajes. Nosotros nos encargamos de la imagen.

P.: Puede que haya gente que todavía tiene esa percepción de que Argelia no es todavía tan segura. ¿Qué les diría para convencerles de que viniesen a su país?

R.: A quienes no están convencidos de que Argelia sea segura, yo no puedo hacer más que invitarlos a nuestro país. No tienen más que venir a vernos o mandar emisarios. Les aseguro que, ahora mismo, Argelia es mucho más segura que los países europeos, empezando por sus fronteras. El dispositivo de seguridad que está puesto en práctica en aeropuertos y puertos es uno de los mejores; son los americanos y los europeos los que lo dicen. El problema lo tenemos con el Quai d’Orsay [sede del Ministerio de Asuntos Exteriores de Francia] y las clasificaciones que hace. Se encontrarán, por ejemplo, que Libia está en amarillo o en verde, cuando hay una guerra, mientras que Argelia está en rojo. ¡No es normal! Es un comportamiento deshonesto que utiliza el Estado francés como medio de presión sobre el Gobierno de Argelia. 

P.: Y, al final, se genera alarmismo sin sentido...

R.: Claro. Los franceses, cuando ellos mismos vienen a Argelia, se dan cuenta sobre el terreno de que no hay nada de lo que se menciona en las instrucciones y las orientaciones que les dan. Ellos mismos se lo preguntan: ‘¿Por qué ponen eso? Nos paseamos como cualquier ciudadano argelino por todos los barrios populares, nos han acogido bien’. Para mí, sobre el aspecto securitario y para aquellas personas que creen que Argelia no es aún un país seguro, yo les digo que no tienen más que venir, probarlo y verán que todas las ideas que tenían son totalmente falsas.

P.: ¿La actual situación política puede ser un atractivo para el turismo, con las manifestaciones del Hirak? ¿O pueden hacer que los turistas no vayan a Argelia?

R.: Al contrario, al contrario. La manera en que se ha conducido este movimiento prueba justamente que el pueblo argelino no tiene nada que ver con las ideas que la gente tiene sobre ellos. Más bien, es al revés. La gente sale cada viernes y se manifiesta en un clima pacífico, no hay ningún problema. Sin embargo, cuando eso ocurre en Francia con los chalecos amarillos, es un desastre. En Francia, que se enorgullece de las esencias y el civismo en el campo de la democracia. Normalmente, lo que hay que hacer es educar antes a tus propios ciudadanos antes de hablar de los demás, ¿no es cierto?

Rachid Cheloufi

P.: Lo hemos visto en los últimos meses, sí.

R.: Los chalecos amarillos han quemado contenedores y todo eso, han saqueado tiendas… En Argelia, nadie se ha salido de lo normal. Es verdad que hay un dispositivo de seguridad, pero no ha habido grandes problemas. La Policía está ahí, pero no han tocado a nadie. Incluso, al principio del Hirak, si había algún carterista, era capturado inmediatamente por ciudadanos normales, que los llevaban ante la Policía.

P.: ¿El conflicto en Libia tiene consecuencias negativas? Porque los turistas puedan pensar que ese conflicto afecta a todo el norte de África.

R.: Créame, justamente, tenemos zonas muy turísticas que son fronterizas con Libia. La zona de Tassili N’Ajjer, por ejemplo, es una zona que capta el número más importante de turistas extranjeros, sobre todo europeos. Y vienen sin ningún problema. Es cierto que hay una guerra feroz. Automáticamente, eso va a tener un impacto no solo en Argelia, sino en toda la región de la cuenca mediterránea. ¿Por qué, si no, Alemania se interesa en que se resuelva esta cuestión, o Francia, o Italia? Toda guerra conlleva impactos negativos en la vecindad, pero nuestras fronteras son muy seguras. Quiero decir que la situación que vivió Argelia durante el periodo del terrorismo nos sirvió de lección. 

P.: ¿De qué manera les ha servido?

R.: Ahora, nos hemos convertido en escuela en materia de lucha contra el terrorismo y las bandas organizadas. Verdaderamente, hemos creado escuela. Los países europeos y sus funcionarios vienen con nosotros para preguntar cómo deben luchar contra el terrorismo. En este caso, algo negativo tiene, igualmente, un impacto positivo. Es verdad: fue duro, pero nos permitió asimismo conocernos mejor, eliminar las ideologías que hicieron que se desatase ese fenómeno en Argelia y, gracias a Dios, no hay ningún problema ahora. Quien quiera realizar sus oraciones puede hacerlo, el que quiera ir al bar puede, a la discoteca… Es una sociedad equilibrada. El fanatismo ha desaparecido prácticamente.

Rachid Cheloufi

P.: El envío de tropas turcas a Libia ha empeorado las cosas, ¿no?

R.: Claro, pero, de todas maneras, yo no soy político, ¿de acuerdo? En tanto que ciudadano de a pie, ya le he dicho: pienso que toda acción de guerra o de intervención militar deja rastro, abre la puerta a problemas, sea a nivel del país que se trate y del entorno vecino. 

P.: Argelia es, entonces, un buen ejemplo de resiliencia, pero tiene injustamente una imagen no positiva para el turismo, ¿no? ¿Cómo podemos cambiar eso?

R.: Bueno, ahí estamos, es lo que les estoy explicando. Nuestra presencia aquí en FITUR es para explicar a todos los que estén interesados en nuestro destino que tenemos un país muy, muy rico en materia de productos turísticos. Tenemos turismo de balneario, turismo climático y de montaña, trekking, turismo cultural…  Argelia es la segunda reserva de patrimonio romano del mundo: tenemos una franja de más de 800 kilómetros seguidos de villas romanas. Hay espacios clasificados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad. Igualmente, hay patrimonio español, sobre todo en el oeste del país, en la zona de Orán, con la iglesia de Santa Cruz. Hay también mezquitas que datan de hace siglos.

P.: En cuanto a las relaciones entre España y Argelia en el campo turístico, ¿cómo podemos fomentar el turismo español en Argelia y viceversa?

R.: Los argelinos vienen a España, ahí no hay problema. Si mira las estadísticas, encontrará que, para los argelinos, España es su destino preferido, después de Túnez, para pasar las vacaciones de verano a la orilla del mar. Palma de Mallorca, Alicante… Son ciudades donde hay muchos argelinos, algunos que han comprado propiedades. Ahora, en cuanto a turistas españoles en Argelia, tuvimos 53.000 en 2018. Hay muchos que vienen por motivos de negocios. Aquellos que vienen para descubrir cosas y por ocio son una minoría. Puede representar un 10% de esos 53.000. Los que vienen suelen ir al sur del país.

P.: Ya que hay muchos tipos de turismo, habrá muchos perfiles de visitantes que buscan atraer, ¿no?

R.: Totalmente. Nuestro público objetivo se extiende por muchas franjas. Hay oferta para todas las categorías. Para jóvenes, que buscan la aventura, para los jubilados, turismo ecológico para los científicos… Para quienes buscan sol y playa, Argelia tiene 1.600 kilómetros de costa. Tenemos un desierto, el Sáhara argelino, que representa cuatro quintas partes del territorio nacional, y no podemos olvidar que Argelia es el país más grande de África. En ese desierto, hay lugares como el macizo de Hoggar, Tamanrasset y los oasis de alrededor. Son productos singulares que merecen ser mediatizados para ponerlos en valor y para su promoción.