Rafael Navarro-Valls: “Este mandato de Biden será el tercero de Obama”

El catedrático emérito analiza el presente y la proyección del próximo “hombre más poderoso del mundo”
Rafael Navarro-Valls

 -   Rafael Navarro-Valls

Rafael Navarro-Valls es catedrático emérito y profesor de honor en la Facultad de Derecho de la Universidad Complutense de Madrid, vicepresidente de la Real Academia de Jurisprudencia y de Legislación de España y, además, un profundo conocedor de Estados Unidos, de su realidad política y de su devenir histórico. No se muerde la lengua y entra a valorar todos los aspectos de uno de los momentos cruciales para la democracia del país norteamericano. Navarro-Valls acude a los micrófonos de Atalayar en Capital Radio para analizar el legado de Trump, el futuro de Biden y todas las aristas que esto conlleva en materia social, económica y geoestratégica.

Imagino que estará sorprendido por la forma en la que se está produciendo el traspaso de poder entre presidentes en Estados Unidos.

Sí, relativamente sorprendido porque en la Casa Blanca ha pasado de todo en toda su larga historia. Desde luego, la ausencia de Trump ahora, la pandemia, el propio planteamiento de Biden, todo hace que esto sea un poco raro. El miércoles el Capitolio parecerá Forth Knox, miles de policías lo rodearán e incluso habrá gente que se preguntará si está ardiendo Washington. Yo espero que Lady Gaga y Jennifer López harán algo para disipar el ambiente funerario que habrá.

Seguro que animan el ambiente desde luego. Hay que decir que también se trata de algo histórico, ya que sólo tres presidentes habían faltado a la toma de posesión de sus sucesores: John Adams en 1801, su hijo John Quincy Adams y Andrew Johnson en 1969. ¿Le da usted a esto una importancia meramente formal o simbólica?

Hay alguno más que no estuvo presente, esos tres fueron fruto del enojo con sus sucesores, pero también Woodrow Wilson se ausentó por enfermedad en 1921 y Richard Nixon abandonó la capital en 1974 después de su dimisión y antes de la investidura de su sucesor. Dicho esto, efectivamente el que Donald Trump haya desaparecido o vaya a irse a Florida, donde hay establecido también un sistema de alarmas y seguridad muy notable, es algo bastante chocante. Siempre he pensado que estas elecciones no las ganó Biden, sino que las perdió Donald Trump, y ahora sus actuaciones postelectorales han hecho de Biden un héroe y de Trump, como en las tragedias griegas, un villano. Y el futuro de este villano es muy confuso porque hay muchas vertientes donde habrá problemas, me refiero a su futuro político, judicial y familiar. No creo que el impeachment llegue a tiempo, pero un presidente con esa herida de dos impeachment hace que sea bastante difícil presentarse a las elecciones de 2024.

Usted me dirá que eso ya le ocurrió a Cleveland, pero si se mira bien la historia, Cleveland había ganado con un voto popular muy alto en las tres elecciones a las que se presentó, mientras que Trump nunca lo hizo.

Quería preguntarle, en vista de lo ocurrido hace dos semanas en el Capitolio y cómo se ha desarrollado la presidencia de Trump, ¿cree usted que la democracia en Estados Unidos ha resistido a esta prueba tan dura a la que se ha visto sometida?

La democracia norteamericana ha aguantado todo lo que usted quiera, aguantó el ataque de Pearl Harbour, un final de la Primera Guerra Mundial muy mal llevado por Wilson…, es decir, la veteranía del pueblo americano para aguantar cosas que, desde Europa nos parecen tremendas, es muy grande. Por eso, yo creo que saldrán tocados, como pasa tiempo en una transición no correcta, pero saldrán adelante fácilmente.

Rafael Navarro-Valls
Rafael Navarro-Valls

Viendo que en la votación del impeachment ha habido diez republicanos que han votado a favor de iniciar el juicio político al presidente, ¿qué futuro le espera a un Partido Republicano con unas grietas importantes en lo que es el apoyo a Trump?

Yo tengo la tesis de que Biden se va a encontrar con cuatro partidos en vez de dos. En el Partido Republicano hay un ala tradicional, encabezada por Mitch McConnell y luego hay un ala trumpista. Por otro lado, no creas que los demócratas están mejor, ahora mismo tienen a un hombre del centro como Biden, pero también a Bernie Sanders y varios en la zona de la izquierda dándole fuerte al presidente. El primer golpe lo ha parado nombrando un gabinete muy abierto, pero esto seguirá de forma continuada. El futuro del Partido Republicano en cuatro años, que es lo que durará Biden, estará muy pendiente de los fallos de Biden, ahora le darán unos días de tranquilidad, pero volverán con todas sus armas. Por otra parte, no hay que olvidar que el trumpismo sigue existiendo, Trump se ha ido a Florida y yo pienso que no levantará cabeza, pero hay una encuesta británica de YouGov, que ha hecho un amplio sondeo sobre este tema, cuyos resultados sintetizados son: el 68% de los republicanos entiende que debe de absolverse a los atacantes al Capitolio, el 96% de los demócratas condenan sin matices la violencia ejercida, un 45% de republicanos lo aprueba contra un 42% que lo condena y sobre 360 millones de americanos, unos 50 millones siguen estando con Trump y estos 20 millones son militantes radicalizados y bastante militarizados. Esto es algo que Biden deberá tener muy en cuenta en sus ánimos de unir al país, porque hay algunos que no son muy proclives a esta unión.

La derrota de Trump, ¿puede que sea el principio del fin de uno de los problemas que tiene actualmente el mundo, como son los populismos y la demagogia de prometer algo que no se puede cumplir para que el pueblo escuche lo que quiere escuchar?

Efectivamente, el populismo no es algo que haya surgido en Norteamérica, en Europa lleva danzando bastante tiempo. Se trata de algo a estudiar todavía, en España también tenemos ejemplos y, aunque pervive siempre en el alma de un pueblo, sobre todo uno de 370 millones como Estados Unidos, al final si hay un presidente que sepa encauzarlo, acaba diluyéndose y volviendo a su prístino sentido. Salvo aquellos a los que no hay quien los diluya porque son ignorantes o violentos de por sí. Pero yo pienso que el populismo tiene inicialmente una proyección muy dura y potente que con el paso del tiempo va mitigándose.

Rafael Navarro-Valls
Rafael Navarro-Valls

¿Usted cree que estos próximos cuatro años de Joe Biden pueden ser un resurgimiento de todos los valores que siempre tuvo Estados Unidos y que lamentablemente en estos cuatro años muchos se han perdido? En este sentido también, ¿estos años cuatro años próximos van a servir como preludio para que Kamala Harris pueda ser la próxima presienta de los Estados Unidos?, sería la primera presidenta que tendrían los Estados Unidos.

Bueno, yo tengo la tesis de que este mandato de Biden será el tercero de Obama. Si uno mira a los colaboradores, la inevitable unión que existe después de ocho años con un presidente muy popular puede ser efectivamente un tercer mandato. El problema de Joe Biden es que convierta en un mandato a lo Jimmy Carter, que de tantos asuntos que tiene que apretar no apriete con fuerza ninguno, eso podría hacer que el populismo vuelva a levantar cabeza. Kamala Harris es una mujer valiosa, pero con un techo de cristal aún por romper. Es una persona a la que le sale solo el hecho de ser de izquierdas, de la izquierda radical, pero es de esas izquierdas radicales que cuando toman el poder se tranquilizan. Como bien has dicho puede ser que en 2024 se presente una batalla en la carrera hacia la Casa Blanca entre dos mujeres, Ivanka Trump y Kamala Harris, por ejemplo, pero cuatro años son demasiados para hacer una previsión a largo plazo. En esto de la política hay que vivir muy al día porque los acontecimientos descuartizan cualquier tesis que uno pueda hacer, ese es mi punto de vista.

Entiendo por sus palabras que cree que Joe Biden será rehén de ese radicalismo del ala izquierda de la política norteamericana personificado en Kamala Harris, en Bernie Sanders o en Ocasio Cortez. 

Efectivamente ya se empieza a ver por los propios colaboradores que va cogiendo, por el protagonismo que le quiere dar a Kamala Harris, a la que presenta siempre a su lado. El gran desafío de Joe Biden ahora es él mismo, si tiene capacidad, a sus 78 años, de convertirse de pronto en el hombre más poderoso del mundo. Es jefe Ejecutivo, jefe de Estado y además tiene que cubrir 4.500 cargos, es decir, una cadena de responsabilidades que lo sujetan y que no tiene fin. Se debe rodear de buenos colaboradores, siempre he pensado que un presidente sin buenos colaboradores es como una tortuga patas arribas, se mueve mucho pero no puede llegar a ningún sitio. Esperemos unos días y veamos cómo funcionan sobre todo el Tesoro, la Seguridad y el jefe de gabinete, si se pueden ir orientando adecuadamente y si Joe Biden no empieza rindiéndose, haciéndose rehén de la izquierda de su partido.

Rafael Navarro-Valls
Rafael Navarro-Valls

De momento se ha anunciado que va a aprobar un Decreto que implica el cambio completo en políticas de Trump, como en medio ambiente con la vuelta al Acuerdo de París y con el fin del veto migratorio a los países musulmanes, por lo tanto, habrá un giro de timón importante.

Si uno mira detenidamente esos Decretos, volver al Acuerdo de París, era algo que estaba hecho, potenciar los préstamos de honor para los estudiantes, unir a los hijos de inmigrantes, que de verdad clama al cielo que Donald Trump los separase, mandar 2.000 millones de dólares para el anti-COVID-19, son cosas muy instantáneas muy esperadas por el pueblo y que pueden llenar estos cien primeros días. Aparte, ha prometido que vacunará a 100 millones de americanos dentro de sus cien primeros días.

En todo lo que afecta a los Aliados, ¿espera que Joe Biden recupere esa confianza con los Aliados en la OTAN? Y, en Oriente Medio, en algo que sí que es positivo por parte de Trump, ¿Biden continuará con el giro geoestratégico que se ha producido tras el reconocimiento y establecimiento de relaciones entre Emiratos Árabes Unidos, Bahréin con Israel y más inmediatamente con Marruecos?

En la presidencia anterior a Biden hay una serie de nubarrones, tiene el problema de Oriente Medio que no lo ha arreglado nunca nadie. Recuerdo una anécdota en la que el secretario de estado de Eisenhower logró reunir en Jerusalén a un ortodoxo, a un israelí y al estrecharles la mano les dijo: “Vamos a hablar como tres buenos cristianos”, y los tres comprendieron que efectivamente iban a hablar como tres personas con sentido común.

Veamos si mete el sentido común; en lo que respecta a la UE, él tendrá que tender la mano, pero no a cualquier precio, la UE tiene que pagar según los cánones norteamericanos lo que debe para sacar adelante el Pacto del Atlántico norte. En cuanto a inmigración, en este aspecto debe tener cuidado, si empieza a tirar el muro levantado por Trump en el sur, con la inmigración hay que andarse con cuidado no puede de pronto legalizar a todo el mundo y ya veremos cómo lo hace. 

El problema de Irán que es un continuo quebradero de cabeza por si entra o sale de los pactos nucleares. Todo el tema de Guantánamo, una cosa tan pequeña que no han conseguido abordar ni Obama ni Trump. El propio Sáhara, donde ahora ha habido un acercamiento a las posiciones con Marruecos. El tema de Cuba, si vuelve al planteamiento de Obama, hay mucho dinero en Miami que está en contra de ese planteamiento. Venezuela con un sistema de la OEA que no admite bajo ningún concepto avances militares sobre esos países. Todo eso es una política exterior complicada en la que además pueden salir estallidos en otros sitios, el propio problema del norte de Canadá y de México, y el pacto entre los tres será una política exterior movida pero asequible.