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Ramón Casilda: “El mercado más natural para la empresa española es América Latina, no nos olvidemos”

El profesor pasó por los micrófonos del programa ‘De Cara al Mundo’ para analizar la situación de las empresas españolas en América Latina y el futuro comercial de la región
Ramón Casilda Béjar

PHOTO/ATALAYAR  -   Ramón Casilda Béjar, profesor, analista y consultor de economía y negocios iberoamericanos

En el último episodio de ‘De Cara al Mundo’, en Onda Madrid, contamos con la participación de Ramón Casilda Béjar, profesor, analista y consultor de economía y negocios iberoamericanos, quien hizo un repaso del estado de la empresa española en Latinoamérica y de las oportunidades para invertir en una región en plena transformación política. 

Pregunta: Hace aproximadamente tres semanas, cuando abordamos en el programa la situación de América Latina, dije que España debería recuperar el protagonismo político en la región porque el protagonismo económico se mantiene estable a través de las empresas españolas. Usted me trasladó a las pocas horas que no estuve del todo acertado porque la presencia económica española en América Latina no es tan buena como antes, ¿por qué? ¿Qué pasa? 

Respuesta: Pasan muchas cosas de las que todos somos conscientes. España vive otro momento económico y Latinoamérica, evidentemente, también. Los años a los que me refiero como la década dorada, 1990-2000, cuando España abanderaba las inversiones europeas y casi mundiales, porque en aquella época estuvimos incluso por encima de Estados Unidos, tampoco son los mismos. Aunque el proyecto español se mantiene, ha perdido fuerza en cuanto a las posiciones económicas y a su influencia. Y creo que eso es fundamental para mantener ese pulso e influencia política al que te referías. España, con el semestre europeo [la presidencia rotatoria de la UE], quiere recuperarse y ser el motor, no solamente para España, sino para la influencia europea, que también ha perdido espacio en el ámbito económico, cómo no, porque hay un nuevo actor que para nadie pasa desapercibido que es China, que ha irrumpido de manera potente. 

P: ¿Con la celebración de cumbres, los empresarios se pueden dar por satisfechos a la hora de animarse a volver a invertir o hacen falta cuestiones concretas? 

R: Las cumbres ayudan, son un elemento cohesionador del continente iberoamericano, pero no son decisivas para animar a los empresarios, sino que América Latina no es monolítica. Cada país tiene su contexto, su estructura, y son estos los que tienen que poner la pista para que aterricen las inversiones extranjeras, como por ejemplo las españolas. Una de las cosas que se está dando con más ahínco es el tema de la seguridad jurídica, que cambia con los gobiernos. Evidentemente, esto hace que las inversiones se frenen. Pero no solamente me refiero a las IED, también a las financieras. Los capitales salen de América Latina buscando refugio en otros países con más seguridad. Quería dar una cifra porque, claro, todo esto se puede argumentar, pero los datos son los datos. En 2019, según la secretaría de Estado de Comercio, España tenía un stock de 156.000 millones de euros en América Latina. En 2020, bajamos a 133.000 millones. Un país como Brasil, que es segundo receptor de inversión extranjera, el primero es México, lo curioso es que en México se mantiene en una horquilla entre 42.000 millones y 45.000 millones y Brasil baja de 40.000 millones a 30.000 millones. Esas son señales que mandan los países sobre las cuales los inversores aceleran o ponen el freno. En este caso, no es que las empresas no estén decididas, sino que estos países están dando señales de que no es el momento apropiado para desempeñar esas inversiones. Repito, el mercado más natural para la empresa española es América Latina, no nos olvidemos. Así como el comercio es Europa, adonde va el 80%, y a América Latina apenas va el 5%, para la IED, el 23% a nivel mundial de España se concentra allí. 

P: Para los que no lo sepan, ¿qué es la IED? 

R: Es la inversión en empresas. La Inversión Extranjera Directa, que va a empresas. Otra cosa es la financiera, que va a bolsa. A acciones, bonos u otros activos financieros. 

P: ¿Los gobiernos de izquierda, de extrema izquierda o un populista como Bolsonaro ahuyentan las inversiones? ¿Qué está ocurriendo con los últimos resultados electorales en Colombia, Perú, Chile, Brasil, etc.? En la época de Lula, por ejemplo, España invirtió mucho. Habrá que ver con qué Lula nos vamos a encontrar. 

R: Exactamente. Con Lula nos fue, por decirlo en términos coloquiales, magnífico. No tuvimos ningún problema, al contrario. Ahí hay un banco que es uno de los líderes en Brasil: el Santander. Con Lula se produjo la gran expansión de Brasil. Pero voy a hacer un paréntesis, también América Latina ha cambiado porque en los años noventa empezaron las privatizaciones de las grandes empresas públicas, las de servicios. Telecomunicaciones, gas, electricidad y banca. Ahí es donde nosotros desembarcamos. Hoy en América Latina no se da ese contexto de grandes privatizaciones, entonces hay que acompasar los tiempos. Ha cambiado el panorama no solamente político, hacia populismos o izquierdismos, sino también el contexto inversor. 

P: Carlos Malamud, quien intervenía hace tres semanas en el programa, nos decía con mucha razón que estábamos poniendo mucho énfasis en los presidentes que son de izquierda o de extrema izquierda, pero que luego no tienen mayoría absoluta en los Parlamentos, por lo tanto, su control es reducido. Ahí se ha dado un cambio porque, primero, cada país es un mundo y poner a todos en el mismo saco es un error, y segundo, cada uno tiene sus circunstancias y los ciudadanos votan en función a sus necesidades o de la ilusión que puedan generar unos u otros… 

R: Sin duda. Y también, que las grandes compañías ya están privatizadas. Cuando a mí me dicen que China es una competencia para España respondo que no, en absoluto. Nosotros estamos en empresas de servicio, China no está en ninguna empresa de servicios. Estados Unidos tampoco. A Estados Unidos le interesan más las plataformas para exportación y a China las plataformas para aprovisionamiento de materias primas. Por eso construye tantas infraestructuras, porque son muy deficitarias en América Latina y el coste de las exportaciones es muy superior incluso al precio de esas materias primas. Por eso China invierte tanto en puertos, aeropuertos, autopistas… Nosotros estamos en servicios, y esos servicios son los que ya están privatizados. Deberíamos expandirnos, aumentar nuestro protagonismo. Por ejemplo, hay una operación ahora que todavía no he digerido. En México se está vendiendo un gran banco, el segundo, Banamex, propiedad de Citibank, que curiosamente se va de México. Se repliega. ¡Ahí hay una gran oportunidad para que un gran banco español se haga con Banamex! Ya tenemos la primera franquicia, que es Bancomer, BBVA, pero el banco que todos creíamos que iba a dar el zarpazo, por lo que sea, parece ser que no lo da, que es el Santander. 

P: La señora Botín no se decide… Quizá haya que guardar un poco la ropa porque, ¿hasta qué punto la invasión rusa de Ucrania, la crisis energética, la crisis alimentaria y el contexto global aconseja hacer inversiones que puedan acarrear riesgo o, simplemente, que no tienes liquidez como para poder afrontar esa compra? 

R: El Santander es líder en banca comercial, eso no se lo discute nadie. Y seguramente con una posición privilegiada que le daría Bancomer, se convertiría en líder de México. Y ya lo es en Brasil, luego sería el banco de referencia por antonomasia en América Latina. No solamente para la región, sino para el mercado global, para todo Europa y Asia. Siempre se dice que la segunda oleada de inversiones tiene que ser protagonizada por las medianas empresas. Las medianas empresas en España están bien gestionadas, tenemos una buena tecnología y producción. Lo que nos haría falta es esa decisión que conlleva tomar riesgos en cada país según tu producto, tu servicio o tu posicionamiento de mercado en América Latina. Con las medianas empresas, España daría un gran salto y nos haríamos todavía más prominentes en la región. 

P: En esos países de América Latina no te pondrían impuestos a la banca como puede pasar en España. 

R: Por ejemplo.

P: Ha mencionado usted a China y Estados Unidos. ¿Se ha olvidado Estados Unidos peligrosamente de América Latina desde hace tiempo? ¿Hay riesgo de que China, con lo que está haciendo en África, pueda olvidarse un poco de América Latina y deje un vacío que pueda hacer sufrir a la región? 

R: Podrían darse todas esas variables, dado el contexto de incertidumbre que hemos alcanzado con la guerra en Ucrania. Hacer predicciones es correr demasiados riesgos, pero en este tablero de ajedrez geoeconómico mundial no hay duda de que China tiene en su radar América Latina y no creo que vaya a desaparecer de la región en tanto en cuanto necesita sus materias primas para su locomotora industrial. Ya tiene posiciones relevantes. Es el primer socio comercial de América Latina, desbancando a Estados Unidos, porque Washington ha dado un paso atrás. Por eso, nosotros, en este vaivén, tendríamos que adelantar posiciones y aumentar nuestra influencia en las instituciones multilaterales y en las instituciones locales, en los gobiernos. Y creo que hemos dado un paso atrás, quizá, porque hay ahora unos regímenes políticos que tampoco ven muy bien esa influencia española. Hemos sufrido ataques del presidente de México [Andrés Manuel López Obrador, AMLO] que son totalmente injustificables dada la labor que han hecho las empresas españolas en ese país. 

P: O en Argentina, cuando se produjo el gran problema, las únicas empresas que permanecieron en 2001 fueron las españolas y, sin embargo, nos demonizan. 

R: Lo de Argentina no tiene explicación, directamente. Y además apoyamos, nunca me olvidaré, con 1.000 millones de dólares por el rescate del FMI en el corralito. Lo de Argentina es injustificable, pero tiene nombre y apellidos. 

P: La familia Kirchner. 

R: Por ejemplo. 

P: España tiene con Marruecos, un país que algunos están descubriendo para invertir y hacer negocios, casi 10.000 millones de dólares. Eso es bastante más que todo el comercio que tenemos con América Latina. 

R: El comercio es la gran asignatura pendiente entre España y América Latina. No logramos repuntar. Es cierto que ha crecido, pero el potencial de los países no se aproxima al comercio intrarregional. Así como nosotros comerciamos con Europa, que es nuestro gran cliente, no lo hacemos con América Latina. El comercio va por otra vía, tiene otros parámetros. Los países también compiten por atraer inversión extranjera. Marruecos, claramente, está compitiendo y está dando unas facilidades para que esa inversión se instale en base a temas fiscales y seguridad jurídica. Pues eso es lo que, quizá, habría que armar y hacer comprender a algunos gobernantes que se cierran a la inversión extranjera, de que aporta un valor añadido y que puede ser muy favorable para el desarrollo de su país. Las empresas multilatinas son un reflejo de lo que fueron las empresas españolas grandes que decidieron internacionalizarse en los años noventa. De hecho, la Comunidad de Madrid es un jugador muy activo para atraer esas inversiones para ser el hub no solo para Europa, sino también para el Norte de África. 

Coordinador de América: José Antonio Sierra.