Reinier, el hijo del cierre sin faltas de ortografía

El nuevo fichaje del Real Madrid procede del fútbol sala
Brasil 88. Brasilia jugó sus últimos años en el equipo brasileño de Tigre donde coincidió con Paulo Roberto y Chico Lins. (Brasilia, fila superior, tercero por la derecha)

 -   Brasil 88. Brasilia jugó sus últimos años en el equipo brasileño de Tigre donde coincidió con Paulo Roberto y Chico Lins. (Brasilia, fila superior, tercero por la derecha)

Reinier Jesús es el nuevo fichaje bisoño del Real Madrid. Hijo de Mauro Brasilia, campeón del mundo de fútbol sala con Brasil y maestro de defensas. El Real Madrid sigue pescando en Brasil. Jugadores como Vinicius y Rodrygo esperan su turno para que el dedo del socio madridista apunte al cielo o los mande a los leones. Todo puede ser. 

#JuniCalafat

El fútbol sala tiene conexión directa con estos fichajes. Juni Calafat es el radar del Real Madrid en Brasil. Exjugador de fútbol sala, con mucha clase, aunque nunca llegó a jugar en grandes equipos. Ha pasado de correr maratones a hacer de cicerone para los brasileños que llegan a Madrid. Ronaldo o Roberto Carlos estuvieron en sus manos y la cosa no salió mal.

#Desde1985

Reinier será el próximo en aterrizar en Valdebebas. Su historia con la capital de España empieza un 27 de octubre de 1985 en el Palacio de los Deportes de Madrid ante 15.000 espectadores. Las selecciones de fútbol sala de España y Brasil se disputaban la segunda edición del Mundial. Dos potencias de este deporte.

#MauroBrasilia

En esa selección brasileña de 1985 había un cierre y en la selección española había otro. El brasileño se llamaba Mauro Brasilia y el español, Javier Lozano. Brasil derrotó a España 1-3, Brasilia marcó el tercero sin dar una sola patada en todo el partido. Lozano se fue a casa con una mochila llena de deudas que saldar con el fútbol sala. Mauro Brasilia se fue a Brasil sin saber que 35 años después volvería para confiar a su hijo al Real Madrid. 

#EstrellasYCopa

Javier Lozano saldó sus deudas con creces. La primera, como seleccionador nacional. Levantó dos mundiales de fútbol sala. Una estrella la bordó en Guatemala ante Brasil en 2000, la segunda ante Italia en 2004 en Taiwán. El siguiente adeudo lo completó en 2018, como presidente de la Liga Nacional de Fútbol Sala. Casi 13.000 personas se dieron cita en un Palacio de los Deportes resurgido de sus cenizas para ver una final de la Copa de España. 

#MadeInRFEF

España volvió al Palacio en febrero de 2019. Un simulacro de homenaje a algunos de los que ganaron las dos estrellas. Clandestino, entre miradas altaneras y trúhanes. El Made in Rubiales de la RFEF trasladado al fútbol sala. Acabó en un bochorno de dos selecciones patrocinadas por un bufete de abogados, apenas 6.000 invitados y la cólera de algún ingrato por las entrañas de la plaza de Felipe II. 

#DosEstilos

Volviendo a 1985. Aquella final fue el contraste entre dos estilos de defender. Dos formas de trabajar diferentes. Javier Lozano recuerda que la diferencia entre Brasilia y él era “de la noche al día. Yo era voluntarioso, avanzado… pero me enfrentaba a un jugador sobrio, elegante y que te defendía y te robaba balones sin dar una patada”.

#CandelasFutsal

En la grada estaba Jesús Candelas, el techo de los entrenadores de fútbol sala. Sus brazos no habían levantado títulos todavía. La gloria estaba esperando en un estudio de radio fumando un puro, atizando a algún futbolista o desesperando a un presidente chupóptero. Candelas tomaba notas y descifraba a aquel Mauro Brasilia que ahora recuerda como “un jugador muy elegante, sin faltas de ortografía. No hacía nada que restara al equipo, jugaba con sencillez y eso era muy difícil”. 

#EscuelaBrasilia

El cierre en España era otra cosa y la escuela de Mauro Brasilia tenía muchos alumnos. Lozano confiesa que “en España llamaban la atención los malabaristas. Los que marcaban goles. Los que éramos defensas nos fijábamos en él, en su inteligencia táctica. Sabía cuando anticiparse, encimar, replegar, no perdía el balón en la creación del juego”. Jesús Candelas da la clave cuando dice que “el juego de cierres en Brasil hizo escuela en España porque allí el cierre no solo defendía”. Y es que Mauro Brasilia jugó en Zaragoza y en Ceuta en su paso por España. 

#Valdebebas

En 2007 Javier Lozano aterriza en Valdebebas como responsable de la dirección de fútbol. Lo hace avalado por su trabajo con España y reclamado en 2002 por Camacho para ayudar superar los trágicos cuartos de final con la selección española de fútbol. Ha visto jugadores como Reinier y sabe cómo son y lo que van a hacer. “Los brasileños cuando llegan a Valdebebas son muy humildes, muy observadores, se empapan de todo. Yo lo consideraría como una fase de transición, como un trampolín. Casi todos lo consiguen. Tienen ambición y eso es una virtud en este caso, no un defecto”.

#Influencia

Reinier llega a España con la influencia de su padre al que “le vería como una referencia y seguro que le citó al balón con el pie”, intuye Lozano. Jugador de fútbol sala hasta los 12 años, como todos los niños brasileños. El hijo del que un día creara escuela de cierres en España no llega al Real Madrid a defender. Lo suyo será hacer jugar al equipo, desplegar su técnica y llevar la pelota pegada al pie. Como su padre.