Reino Unido reserva 2.300 millones de euros adicionales para afrontar un ‘Brexit’ duro

Boris Johnson

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Raúl Redondo

Pie de foto: Boris Johnson, al llegar a la sede del Partido Conservador, después de ser anunciado como el próximo primer ministro de Gran Bretaña, en Londres, Gran Bretaña, el 23 de julio de 2019. REUTERS/TOBY MELVILLE

El Gobierno británico, liderado por el nuevo y flamante primer ministro Boris Johnson, ha provisionado 2.100 millones de libras (unos 2.300 millones de euros) más para hacer frente a un muy probable ‘Brexit’ duro sin acuerdo el próximo 31 de octubre. El ministro de Economía del Ejecutivo, Sajid Javid, anunció la nueva inyección económica, que incluye partidas para incrementar el personal en las fronteras y acumular medicinas. Esta cantidad, parte de la cual recaerá en diversas regiones, se acumula a los 4.200 millones de libras (unos 4.600 millones de euros) que ya destinó la predecesora de Johnson, Theresa May, de cara a la opción de una salida no negociada de la Unión Europea (UE).

Así, Boris Johnson continúa con su postura firme tras haber asumido la dirección del Partico Conservador y del Gobierno de Reino Unido y sigue dando muestras de que la nación está preparada para abandonar el bloque comunitario, aunque no haya un pacto bilateral con los dirigentes europeos.De hecho, hay previsto un comité de estrategia del ‘Brexit’, conocido como Comité XS, que estará integrado por algunos de los ministros más importantes.

Javid precisó que el dinero reservado a tal efecto incluye 344 millones de libras (unos 377 millones de euros) para la agencia de aduanas; 434 millones (o 477 millones de euros) para la acumulación de medicinas; 108 millones de libras (118 millones de euros) para dar apoyo a las empresas y 138 millones de libras (151 millones de euros) para una campaña pública de información a nivel nacional explicando la marcha del seno de la UE. Esta reserva adicional supone que la cifra total de recursos financieros asignados para la situación post ‘Brexit’ llegue a los 6.300 millones de libras (más de 6.900 millones de euros), con una intención clara de reforzar los controles fronterizos y aduaneros, como pilar importante.

A falta de unos tres meses para que el Reino Unido abandone la UE es vital que intensifiquemos nuestros planes para asegurar que estamos listos”, declaró el ministro Sajid Javid, quien añadió que el nuevo Gobierno británico quiere lograr “un buen acuerdo que acabe con el antidemocrático plan para la frontera irlandesa”. “Si no podemos conseguir un buen acuerdo, tendremos que salir sin uno. Estos 2.100 millones de libras adicionales garantizarán que estamos preparados para salir el 31 de octubre, con o sin acuerdo”, aseveró.

Precisamente, el asunto de la frontera irlandesa ha sido uno de los más espinosos a la hora de afrontar la negociación política sobre el acuerdo que alcanzó la ex primera ministra Theresa May con los líderes de la UE para una salida negociada de Reino Unido, el cual fue tumbado en varias ocasiones por la Cámara de los Comunes. La ‘salvaguarda irlandesa’ significó un escollo insalvable para los conservadores ya que estos rechazaban el tener que negociar en el futuro un acuerdo comercial con la UE para la libre circulación entre Irlanda del Norte (país que forma parte de Reino Unido y que saldría igualmente de las instituciones comunitarias con el ‘Brexit’) y la República de Irlanda (nación independiente que está adscrita al bloque comunitario), al ser entendido esto como una pérdida de soberanía británica respecto a su área de influencia y como un impedimento contrario a los acuerdos de paz entre las dos irlandas firmados en su día para terminar con el terrorismo que asolaba la zona. 

Esta y otras divergencias hicieron que no llegase el acuerdo necesario entre los conservadores y los opositores laboristas, lo que dio al traste con un acuerdo entre ambas partes de cara a pactar la forma de la salida británica de las instituciones comunitarias, provocando la marcha de Theresa May, que vio como su propuesta de ‘Brexit’ fracasó en todas las votaciones a las que se sometió en el Parlamento británico.