Retos para después de una crisis: la educación tras la COVID-19

La crisis mundial causada por la pandemia de la COVID-19 ha supuesto un desafío para los sistemas educativos de todo el mundo
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Introducción

La crisis mundial causada por la pandemia de la COVID-19 ha supuesto un desafío para los sistemas educativos de todo el mundo. Más del 91% de la población estudiantil mundial, aproximadamente 1.500 millones de niños y jóvenes de 191 países, se ha visto afectado por el cierre temporal de los centros donde estudian. Para minimizar los efectos equipos docentes de todo el mundo han confiado en tecnología para continuar con la enseñanza a distancia

Esta inesperada suerte de 'homeschooling', en colaboración con padres, y en la mayoría de los casos sirviéndose de los dispositivos y la conectividad disponibles en los hogares, tiene aún que probar su eficacia, aunque un informe de la Organización de Estados Americanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI) señala que los alumnos perderán de media un 11% de los conocimientos que se adquieren en un curso escolar y advierte de la brecha que la situación puede producir en el caso de los alumnos rezagados.

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La situación en España frente a la COVID-19

A mediados de marzo, con la declaración del estado de alarma, se suspendía la actividad educativa presencial en todo el territorio español, así como cualesquiera otras formaciones impartidas en centros públicos o privados. La recomendación era seguir con estas actividades en modalidades a distancia, siempre que fuera posible.

Como en el resto de los países, la COVID-19 ha puesto ante el espejo la capacidad del sistema educativo de enfrentarse a una crisis de consecuencias aún difíciles de prever. Casi 10 millones de estudiantes han perdido su rutina escolar y se enfrentan a un final de curso insólito, con clases y evaluaciones a distancia, reducción en su socialización, más concreción en los contenidos y abocados más que nunca a “aprender a aprender” sin la tutela presencial de sus docentes.

En Europa, Italia, Francia y el Reino Unido han suprimido algunas de sus evaluaciones y, en el caso del país transalpino, la recomendación ha sido el aprobado general. En España, el ministerio de Educación recomendaba la promoción como regla general, sin límite de asignaturas suspensas, y la repetición como excepción en las enseñanzas no universitarias. Además, mantenía la duración del curso hasta junio y proponía un verano no lectivo de refuerzo aún por concretar.

En la Formación Profesional, las medidas de flexibilización dictadas por el Ejecutivo central afectan también a la Formación en Centros de Trabajo (FCT) y a la modalidad dual, en el cuanto a la permanencia en las empresas. También se acordaba retrasar la EBAU a entre el 22 de junio y el 10 de julio en convocatoria ordinaria y antes del 17 de septiembre en extraordinaria.

Las universidades españolas continúan con la docencia online, han postpuesto para el curso próximo las actividades no compatibles con la enseñanza a distancia, exceptos las imprescindibles para titular, y la conferencia de rectores (CRUE) trabaja en un documento general sobre la evaluación. Las trece universidades de Madrid fueron las primeras en llegar a un acuerdo en el que prorrogan el curso dos semanas y no descartan las evaluaciones presenciales si fuera posible, aunque plantean una alternativa telemática. El ministro de Universidades ha recomendado la celebración de exámenes online o la evaluación continua para calificar a los estudiantes en este final de curso.

Educación post-COVID 19 y claves de la competitividad del país. Nueva reforma de la educación

Las administraciones y los centros educativos se enfrentarán a un comienzo de curso en el que el objetivo fundamental será recuperar los conocimientos que no pudieron adquirir los alumnos durante el confinamiento para recuperar la normalidad académica y emocional de la forma más efectiva y rápida posible.

Retos de la nueva ley de educación

Apenas diez días antes de la declaración del Estado de Alarma, el Consejo de Ministros aprobó el Proyecto de Ley Orgánica, por el que se modifica la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación, y que regula la enseñanza no universitaria y supondría la efectiva derogación de la LOMCE.

El debate parlamentario sobre la futura ley habrá también de acoger los retos y oportunidades a los que no aboca la situación que estamos viviendo, desde los desfases en el aprendizaje de los alumnos, las inequidades que el confinamiento haya podido provocar o sacar a la luz, la educación digital o el planteamiento el rumbo que deben tomar las formas y contenidos.

Centraremos el análisis en siete asuntos que deberá abordar el proyecto de Ley en tramitación y sus normas de desarrollo, tanto a nivel básico como autonómico:

  1. La modificación de los currículos
  2. La digitalización de las enseñanzas
  3. Los recursos educativos digitales
  4. Acciones contra el abandono escolar temprano
  5. La universalización y gratuidad del primer ciclo de Educación Infantil
  6. El impulso de la Formación Profesional semipresencial y a distancia
  7. La programación de la oferta educativa

Estas cuestiones requieren de la participación activa y la experiencia del sector en su conjunto, tanto de los centros educativos sostenidos con fondos públicos (tanto públicos como concertados) y de los centros privados, de los docentes, de las asociaciones, así como de los operadores tecnológicos o editoriales de libros de texto. De alguna forma inauguramos un contexto en el que gana peso la colaboración público-privada, tanto en el desarrollo como en la implementación de las políticas públicas, que haga posible lo más cercano a un Pacto Estatal por la Educación, que impulse nuestra competitividad-país.

LLYC1. Modificación de los currículos

Como señalábamos, hay una apuesta ministerial por que se empiece a trabajar “por competencias, más que por contenidos”. Para la ministra esto ayudará a “dar el gran paso de, a través de la nueva Legislación, modificar el currículo enciclopédico y convertirlo en un currículo competencial al modo de otros países de nuestro entorno”. Se trataría de pasar de un modelo basado en la memorización de contenidos a otro más competencial.

De hecho, el programa electoral con el que el PSOE concurrió a las últimas elecciones apostaba por “la urgente modernización del currículo escolar de modo que garantice una formación integral y el desarrollo de las competencias clave ante los cambios sociales, ambientales y tecnológicos” al que contribuiría la creación de un Instituto de Desarrollo Curricular e Innovación Educativa con presencia de las comunidades autónomas. Tras la crisis de la COVID-19, parece necesario, además, que el currículo sea compatible con el aprendizaje a distancia.

2. Digitalización de las enseñanzas

El reciente informe de la Fundación COTEC para la Innovación 'COVID-19 y educación: problemas, respuestas y escenarios', señala que en España el 50% de los docentes dispone de las capacidades y los recursos profesionales para aprender a integrar los dispositivos digitales en la enseñanza, frente a países como Corea del Sur, los países nórdicos, Canadá y Estados Unidos, con proporciones entre el 70 y el 80%. Desde la óptica alumno, la mitad estudia en centros con una plataforma online “eficaz”, frente a países como Suecia, Dinamarca, Estonia, Singapur, Estados Unidos, China o Finlandia, con proporciones superiores al 75% de los alumnos.

La crisis de la COVID-19 ha puesto de manifiesto la necesidad del uso de la tecnología para la continuidad del curso escolar a distancia. El debate sobre una estrategia de digitalización en los centros sostenidos con fondos públicos contemplará, entre otras cuestiones, la dotación de mejor conectividad, la mejora de las plataformas de aprendizaje y el estudio de metodologías que permitan compatibilizar la enseñanza telemática con la presencial.

3. Recursos educativos digitales

Durante la crisis de la COVID-19 se han movilizado materiales educativos digitales de los que ya disponían las administraciones educativas y otros adicionales. Organizaciones públicas y privadas han puesto a disposición de alumnos, profesores y padres diferentes herramientas como sistemas de gestión de aprendizaje digital, sistemas para su uso con móviles, sistemas con gran capacidad para trabajar sin conexión, plataformas de cursos online abiertos y masivos (MOOC), contenidos de aprendizaje autodirigido, plataformas para la comunicación en vivo, herramientas para la creación de contenidos y repositorios externos para soluciones de aprendizaje a distancia.

El informe de la OCDE 'A framework to guide an education response to the COVID-19 pandemic of 2020' afirma que, mientras dure la pandemia, es fundamental disponer de catálogos seleccionados con recursos educativos de alta calidad por parte de la Administración o, cuando no sea posible, a través de iniciativas colaborativas.

La tramitación de la nueva Ley se presenta como una oportunidad para plantear que los libros de texto y el resto de material curricular incluyan recursos y planteamientos que permitan la continuidad del curso en remoto en caso de ser necesario.

4. Acciones contra el abandono escolar a distancia

El abandono escolar temprano en España, aunque con diferencias pronunciadas entre las autonomías, alcanza el 17,3% frente al 10,6% de media en la Unión Europea. Para evitar que el cierre de los centros durante la pandemia suponga un desfase de conocimientos inasumible por el alumno, las administraciones educativas pondrán en marcha programas de refuerzo en horario no lectivo. La ministra ya ha manifestado su preferencia por que el modelo sea el del desaparecido Plan de Refuerzo, Orientación y Apoyo (PROA), opción defendida también en una carta remitida por la ONG Save the Children a las administraciones educativas, apoyada por otras organizaciones y expertos educativos.

5. Universalización y gratuidad del primer ciclo de Educación Infantil

El proyecto para universalizar el primer ciclo educación infantil gratuita (0 a 3 años) ya estaba en la agenda de las administraciones central y autonómicas. Numerosos estudios destacan los beneficios de la escolarización temprana.

Un reciente artículo de James J. Heckman señala que “un momento fundamental para dar forma a la productividad comprende desde el nacimiento hasta los cinco años, cuando el cerebro se desarrolla rápidamente para construir las bases de las habilidades cognitivas y conductuales necesarias para alcanzar el éxito en la escuela, la salud, la profesión y la vida”.

En España, la tasa de escolarización del primer ciclo de Educación Infantil difiere según las zonas, del 48,8% de la Comunidad de Madrid al 13,3% de Ceuta, según datos del Ministerio de Educación y Formación Profesional del curso 2017-2018. Para abordar este reto a medio plazo sería interesante aunar los esfuerzos de los centros sostenidos con fondos públicos con el fin de incrementar la oferta de plazas.

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6. Impulso de la Formación Profesional semipresencial y a distancia

El impacto económico y sobre el empleo de la crisis del coronavirus traerá consigo un nuevo giro estructural a la base del empleo en nuestro país y puede ser una ocasión para incrementar la oferta de titulaciones de Formación Profesional semipresenciales y a distancia, que en la actualidad alcanzan la veintena de ciclos de grados medio y superior, para ofrecer oportunidades de actualización a quienes hayan resultado perjudicados laboralmente durante la pandemia.

Serían administraciones, centros sostenidos por fondos públicos y los agentes sociales quienes participarían en un diagnóstico de aquellas titulaciones con más posibilidades de inserción laboral en el escenario postcrisis y el incremento necesario de plazas escolares.

7. Programación de la oferta educativa

Con anterioridad a la crisis de la COVID-19, el texto del proyecto de Ley había suscitado algunos desacuerdos que continuarán en el debate educativo. En concreto, la supresión de la “demanda social” en la programación de la oferta educativa de las enseñanzas gratuitas revisa el criterio vigente de la libertad de elección de centro de los padres, así como el carácter complementario y no subsidiario de la concertada en el sistema educativo. En la práctica, este nuevo planteamiento dificulta la concesión de nuevos conciertos, la renovación de los existentes y la construcción de centros de este tipo.

Por otra parte, la norma establece un cambio de funciones en los colegios de educación especial en un plazo de diez años para convertirlos en centros de recursos, de apoyo a centros ordinarios y de escolarización exclusiva de alumnado que necesite “una atención muy especializada”, restringiendo el criterio de admisión actual.

Enseñanza universitaria

La crisis de la COVID-19 supone para la enseñanza universitaria un reto en cuanto a la evolución pedagógica y de objetivos que deberá tener en cuenta nuevas dinámicas en unos campus con menor presencia estudiantil donde, para aligerar los espacios cerrados, se podrían establecer turnos reducidos en las clases y laboratorios. Ya antes de la crisis, el ministerio de Universidades tenía en marcha un decreto, que entrará en vigor previsiblemente en septiembre, para renovar la ordenación de las enseñanzas universitarias. La nueva norma plantea entre sus objetivos la mejora de la empleabilidad de los egresados y la “singularización del proyecto académico” a nivel título
o centro.

Entre los retos que se le abren al sistema y al sector, destacaríamos cinco:

  1. El nuevo peso de la docencia online
  2. La colaboración para la singularización
  3. El mayor enfoque hacia el ámbito profesional
  4. Nuevas formas de conocimiento y acreditación
  5. Los programas internacionales

1. El nuevo peso de la docencia online

La Universidad española tiene ante sí una oportunidad para profundizar en nuevos modelos de enseñanza y aprendizaje que, aunque presentes, no están generalizados. Según un estudio de 2018, el 15% de los alumnos de Grado optan por la modalidad online, frente al 19% de los alumnos de Máster.

Si bien las ciencias aplicadas requieren una mayor carga presencial que las sociales, el debate de los próximos meses será en qué medida se pueden reorganizar las enseñanzas para que algunas asignaturas, parte de ellas o tal vez cursos completos de determinadas titulaciones pudieran ser impartidas a distancia.

Disponer de una oferta académica a distancia de calidad es una oportunidad para incrementar el alumnado, para competir con centros internacionales de educación superior. Más que una oportunidad es una obligación si no se quieren perder estudiantes en favor de universidades extranjeras con mayor experiencia o que adquieran mayor ventaja como consecuencia de la crisis en sus grados y posgrados online.

Por otra parte, la flexibilidad que proporcionan las enseñanzas a distancia en cuanto a ritmos de aprendizaje y posibilidades de evaluación puede ser interesante para alumnos que compatibilicen sus estudios con otras ocupaciones, por ejemplo, laborales, deportivas o familiares.

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2. La colaboración para la singularización

Las universidades deberían avanzar en la singularización de su oferta, en función de sus ámbitos de experiencia y crear planes de estudio, proponer titulaciones que distingan sus facultades por la exclusividad de sus enseñanzas, de modo que se pueda satisfacer la particularidad de los alumnos y las necesidades académicas que demanda la sociedad. La crisis de la COVID-19 debería ser el inicio de una etapa de colaboración y de alianzas entre las distintas universidades públicas y privadas, españolas y europeas, para encaminar esa singularización de la oferta.

3. Universidad más enfocada al mundo profesional

En este momento, se hace más necesaria que nunca la conexión de la universidad con la empresa para localizar aquellas oportunidades de desarrollo económico y adaptar las titulaciones o crear otras nuevas mejor adaptadas a la empleabilidad y su contribución social.

Sería interesante que universidades y empresas colaboraran con las administraciones municipales y autonómicas en la localización y priorización de los sectores productivos locales, y de este modo, articular de manera precisa las necesidades formativas específicas.

Asimismo, las universidades podrían estudiar la posibilidad de adoptar experiencias aún de carácter reducido en nuestro país, y fundamentalmente en universidades privadas, para incorporar ciclos de Formación Profesional de Grado Superior de las familias profesionales de las enseñanzas que ya impartan, e incluso ofrecerlos de forma conjunta. Por ejemplo, ofrecer la posibilidad de obtener el título de FP y el de Grado en cinco años en lugar de los seis que suman ambas titulaciones por separado.

Se trata de que la universidad pueda contribuir a una salida más rápida y consolidada de la crisis a través de una formación de calidad adaptada a las mejores posibilidades de empleabilidad de sus egresados.

4. Nuevas formas de conocimiento y acreditación

El desarrollo de los MOOC crece. Prueba de ello es que, entre mediados de marzo y mediados de abril, una de las plataformas más populares, Coursera, ha incrementado sus matrículas en Estados Unidos un 370% más que en el mismo periodo del año anterior.

Las universidades españolas todavía van rezagadas en esto. Algunas escuelas de negocios como ESADE o el IE ya lo hacen; también la Autónoma de Barcelona. La opción de las universidades por estas herramientas supondría visibilidad, alcance y ofrecería la posibilidad de captar un alumnado de todo el mundo para las titulaciones oficiales. Además, la experiencia y metodología de estas plataformas podría servir a las universidades como ejemplo para el desarrollo de su propia oferta a distancia.

5. Programas internacionales

España es el destino Erasmus preferido por los universitarios europeos. Este curso ha sido elegido por más de 52.000 estudiantes, seguido de Alemania (34.497) y Reino Unido (31.727). Con la incertidumbre de la evolución de la pandemia, es por ahora imposible de prever el mantenimiento de la convocatoria en el curso 2020/2021 y si, de celebrarse, España continuaría como destino favorito de los estudiantes Erasmus.

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Cabría pensar en la posibilidad rediseñar los programas internacionales. Las universidades españolas deberían aprovechar el desarrollo de sus enseñanzas online para ofrecer un producto competitivo a los candidatos elegibles para becas Erasmus, en el caso de que no fuera posible el desplazamiento de los estudiantes durante el próximo año, en aquellas titulaciones preferidas por los alumnos internacionales o que sean más significativas en determinadas facultades y universidades.