Rostros del nuevo Marruecos

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EXPOSICIÓN
 
Las salas de la Fundación Tres Culturas del Mediterráneo han sido escenario de una iniciativa fotográfica que pretende acercar a españoles y foráneos a la sociedad marroquí que emerge ya como una nueva realidad en el país vecino.
 
La exposición “Rostros del nuevo Marruecos” es un trabajo fotográfico y documental que pone el zoom sobre una nueva generación de jóvenes marroquíes que viajaron a España para formarse y que hoy están de vuelta para cumplir sus sueños y hacerlo en su tierra natal. La historia de la emigración de marroquíes a España está cargada de relatos duros, a veces trágicos. En nuestro imaginario colectivo se repiten escenas de hombres y mujeres trabajando por un futuro mejor, pero también de familias rotas y de muerte en las aguas del estrecho de Gibraltar. Jóvenes soñadores y valientes, más o menos audaces, que abandonan su tierra para trabajar la de otros, dejando a un país huérfano de juventud. Pero esta historia también tiene otra cara. La que nos muestran aquellos que dejaron su casa para crecer y que volvieron para luchar por sus sueños en su tierra natal. Hombres y mujeres, desde empresarios a trabajadores sociales, que rompen el estigma de una generación emigrante y nos muestran el futuro más esperanzador de Marruecos.
La exposición “Rostros de un nuevo Marruecos” hace un pequeño recorrido por las vidas de algunos de estos jóvenes que estudiaron en España y regresaron a Marruecos para ejercer su profesión. Una generación de “nuevos marroquíes” que podrían llegar a convertirse en futuros líderes dentro de su país. Tarik Gofti, responsable de Kind Hearts, los hermanos Mohamed y Karim Bourass, responsables de la empresa familiar dedicada a exportar pescado a España, y Ana Habiba Dhabi, coordinadora nacional de Save The Children en Marruecos, son sólo tres ejemplos de la sociedad del futuro que se abre camino en Marruecos y, el que sean objeto de esta exposición en Sevilla, un paso adelante para acabar con los tabúes que durante décadas han dominado las relaciones de españoles y marroquíes.
 
 
TARIK GOFTI viajó a Sevilla en 2002 para estudiar Gestión Comercial y Marketing. Pasó dos años en España, pero desde que volvió a Marruecos su vida es otra. En las noches, Tarik recorre las calles de Tánger con otros jóvenes repartiendo abrigo y comida a los indigentes que viven en la calle. De día, es uno de los máximos responsables de Kind Hearts, una organización civil dedicada, entre otras cosas, a la protección del área natural de Mediouna y Sloika. Tarik sueña con un Marruecos más igualitario, “donde la gente pueda tener mucho más acceso a cosas tan básicas como la salud o la educación”. Él empezó ya a poner su granito de arena.
 
MOHAMED Y KAR IM BOURASS siempre supieron que querían formarse para hacer crecer la empresa familiar dedicada a la exportación de pescado a España. El camino, entonces, fue lógico: estudiar Ciencias Económicas y Empresariales del otro lado del Estrecho. Se matricularon en Sevilla y, en cuanto acabaron los estudios, se instalaron en las oficinas de la empresa en el puerto de Tánger, donde hoy dirigen un equipo de 10 empleados. Karim, hermano mayor y máximo responsable de la empresa fundada por su abuelo, no descansa ningún día. Sólo sus dos hijos lo sacan de esa rutina: cada minuto libre es para estar con ellos. Su hermano y socio, Mohamed, se encarga personalmente de llevar el camión de pescado a España dos veces por semana. En su despacho, bajo la imagen del rey Mohamed VI, habla de sus ilusiones, de cómo quizás los cambios que se han iniciado con la primavera árabe sean el comienzo de una transición política pacífica: “Sólo espero para nuestros hijos –dice- más oportunidades que las que tuvieron nuestros abuelos”.
 
ANA HABIBA DHABI. Cuando Ana decidió vivir en Marruecos, pensó que lo hacía por ella. Pero el país le tenía preparado otro destino: ayudar los demás. Desde hace cuatro años es la coordinadora nacional de Save the Children y viaja a las zonas rurales del país en las que su organización lleva adelante proyectos en favor de la niñez para asegurarse que todo funcione correctamente: que los derechos de los niños y niñas se respeten, que se les garantice la participación en la vida ciudadana, que tengan acceso a la salud y a la educación. El trabajo de Habiba supone esfuerzo, pero también grandes recompensas. Habiba es cooperante y sabe que donde más puede ayudar es en su país. Por eso, no quiere irse a ningún otro lugar. Ella cree que Marruecos es un país con muchas necesidades pero también con mucho potencial. “Aquí hay una sociedad civil muy rica y muy fuerte. Todo el mundo tiene claro cuáles son los problemas. Ahora toca trabajar para dar solución a cada uno de ellos.”