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Rubiales y Piqué se reparten el botín del fútbol español

Los audios entre el futbolista y el presidente de la RFEF revelan la falsa moral que habita en el deporte rey
El presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales

AFP PHOTO/GABRIEL BOUYS  -   El presidente de la Federación Española de Fútbol, Luis Rubiales

Era 13 de junio de 2018 y Luis Rubiales, presidente de la RFEF se sentaba ante los medios de comunicación en Krasnodar (Rusia) para anunciar que Julen Lopetegui dejaba de ser seleccionador español. “Lopetegui es uno de los grandes responsables de que estemos en Rusia, pero nos vemos obligados a destituirle. Tiene que haber un mensaje claro para todos los trabajadores de la Federación Española de que hay unas formas de actuar que hay que cumplir”. 

El 16 de enero de 2020, Ana Muñoz vicepresidenta de la RFEF y directora del departamento de Integridad renunció a su cargo. Días más tarde, se supo que un informe de su departamento rechazaba de pleno que se celebrase la Supercopa en Arabia por tratarse de una dictadura con todo tipo de represiones contra las mujeres o los homosexuales. 

El 20 de enero de 2020 se conoció que Ana Muñoz instó a Rubiales a denunciar a Busquets por decir que Alberola Rojas “ha visto el penalti a Piqué y no lo ha querido pitar”. Como responsable de la Comisión de Ética de la RFEF era su labor señalar al jugador por poner en duda la labor arbitral públicamente. Rubiales tuvo una fuerte discusión con Muñoz porque días después se jugaba el Clásico y aquello no era bueno para el fútbol. 

Son algunos ejemplos de la disfunción del departamento de Integridad y de la Comisión de Ética del ente federativo. Un servicio creado por Rubiales como cortina de humo denso ante la supuesta corruptela de tres décadas bajo el mandato de Ángel María Villar. De lo que hizo y deshizo el mandatario vasco no se sabe nada. No hay sentencia y es improbable que se demuestre nada. De lo que lleva a su espalda Rubiales ya hay para una trilogía. 

La integridad y la ética desparecieron en manos de Alfredo Lorenzo un ex de la Policía y de LaLiga que mira más a temas con FIFA y UEFA que a lo que pasa en su propia casa. Vista larga y paso corto para no molestar a Rubiales. 

Los audios publicados por El Confidencial el lunes 18 de abril fueron anunciados a la RFEF el sábado 16. Desde Las Rozas se apresuraron a decir que habían sufrido un robo que calificaron de delito cibernético y anunciaron todo tipo de medias contra el medio que los publicara. Pero no pueden hacer nada contra el reguero de inmoralidad, falta de ética y pisoteo a los valores que defendía Rubiales antes del Mundial de Rusia en 2018. 

Gerard Piqué, jugador del FC Barcelona
AP PHOTO/MANU FERNÁNDEZ - Gerard Piqué, jugador del FC Barcelona

La RFEF y Piqué acordaron cobrar comisiones por llevar la Supercopa a Arabia. Comisiones millonarias que hicieron ganar mucho dinero a las dos partes y se pactaron en mensajes privados donde chirrían el tono y las formas de unos y otros. Piqué se ha pronunciado en su canal de Twitch a su manera. Ha dicho una verdad, que cobrar comisiones no es un delito, y una chulería, que está orgulloso. Pero no ha querido entrar en si su perfil empresarial empieza a generar un conflicto de intereses en el mundo del fútbol de donde sigue siendo pieza importante con un suculento salario. 

El deporte espera con ganas el momento en el que Piqué cuelgue las botas. Entonces llegará el empresario todopoderoso que removerá los cimientos del tenis, del fútbol o del pádel, si quiere. Hasta moverá los hilos para poner los aros olímpicos en Madrid, su ciudad favorita para los negocios mientras Ada Colau entierra Barcelona en miseria. 

Los negocios no se cierran en el palco del Bernabéu. Ahí ya se ató todo lo que tenía que atarse. Florentino Pérez ha sabido mantenerse al margen de las cloacas o, al menos, mantenerlas cerradas. 

La frialdad con la que un jugador en activo y un presidente de una entidad pública hablan de repartirse comisiones aclara las dudas de que el fútbol se ha convertido en el gran negocio del que todos quieren su parte. El propio Rubiales aprobó en la junta de la RFEF llevarse comisiones por firmar nuevos contratos. Algo lícito, pero que le supone un bochorno cada vez que sale a la luz un nuevo negocio federativo. 

Los jugadores del Real Madrid después de haber derrotado al Atlético de Madrid en el partido de la final de la Supercopa de España en el estadio King Abdullah Sports Center de Yeda, Arabia Saudí, el domingo 12 de enero de 2020
AP/AMR NABIL - Los jugadores del Real Madrid después de haber derrotado al Atlético de Madrid en el partido de la final de la Supercopa de España en el estadio King Abdullah Sports Center de Yeda, Arabia Saudí, el domingo 12 de enero de 2020

No habrá consecuencias por el escándalo comisionista entre Piqué y Rubiales. Ninguna. Piqué ya ha dado su versión. Rubiales acudirá a medios amigos a fregar su imagen porque hasta 2024 tiene el sillón garantizado. Los acuerdos con Arabia riegan de dinero a las federaciones y eso le garantiza lealtad. 

Algo huele a podrido en Las Rozas. La moral de los costaleros que sujetan a Rubiales queda en entredicho si no piensan pedir explicaciones a su jefe. Piqué también tiene puesto fijo en el Barça porque la marea alemana, los 15 puntos del Real Madrid y el peligro de la Champions preocupan más al soçi.