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Rusia anuncia una nueva venta del sistema antimisiles S-400 a Turquía

Ankara matiza la adquisición de un segundo lote y alega que forma parte del primer acuerdo
Putin Erdogan

PHOTO/REUTERS  -   El presidente de Rusia, Vladimir Putin, y el presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, conversan en Moscú, el 5 de marzo de 2020

En diciembre de 2017, Ankara acordó con Moscú la adquisición de un lote de sistemas antimisiles S-400 de fabricación rusa por valor de 2.500 millones de dólares, que fue entregado en julio de 2019. Tres años después, la agencia de noticias estatal TASS, adscrita al Kremlin, ha anunciado la venta de un segundo lote de este sistema de defensa aérea a la nación euroasiática. Sin embargo, la Agencia de la Industria de la Defensa de Turquía (SSB, por sus siglas en turco) se ha apresurado en negar los hechos.

De acuerdo con TASS, el jefe del Servicio Federal de Cooperación Técnico-Militar (FSVTS), Dimitri Shugayev, ha declarado este martes en el foro internacional Army-2022, una conferencia militar organizada por el Ministerio de Defensa de Rusia, que “ya se ha firmado el acuerdo correspondiente” con Turquía, que “permite localizar la producción de algunos componentes del sistema” antimisiles en suelo turco. Desde Ankara han rechazado de plano las afirmaciones, y han matizado en declaraciones a Reuters que los términos del acuerdo “ya incluían dos lotes”: “La compra de un segundo lote estaba incluida en el plan original y en el contrato correspondiente”.

Fuentes oficiales turcas citadas por Reuters sostienen además que “las conversaciones técnicas sobre la entrega del segundo lote están en curso, y estas cuestiones incluyen, entre otras, la participación de la ingeniería turca en los sistemas”. “Por lo tanto, no tenemos ninguna novedad concreta que merezca ser informada. El proceso está en marcha y no hay nuevos acuerdos”, aseguran. La principal novedad sería que Turquía pasara a ejercer un papel de productor.

La información ha trascendido apenas dos semanas después de que el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan se desplazara a la ciudad balneario de Sochi para mantener una reunión con el líder ruso Vladímir Putin. Un encuentro en el que ambos intentaron acercar posturas y minimizar sus diferencias. También coincide con la visita de una delegación militar turca en Estados Unidos para negociar la adquisición de aviones de combate F-16, según la agencia Anadolu.

Un nuevo acuerdo en materia armamentística entre Ankara y Moscú recrudecería las tensiones en un contexto de guerra en Ucrania. La Administración turca es consciente, por lo que ha desmentido con rapidez las declaraciones de Shugayev. El Gobierno de Erdoğan ha permitido la venta de drones Bayraktar T2 al Ejército ucraniano, y ha evitado vendérselos a las tropas rusas. También ha ejercido un rol mediador para desatascar los puertos ucranianos, aunque no se ha sumado a las sanciones contra Rusia.

El líder islamista moldea su imagen de pivote diplomático, pero no sería la primera vez que lanza un órdago a sus aliados occidentales de la OTAN. Con la primera compra, ejecutada oficialmente dos años después del anuncio, Estados Unidos reaccionó imponiendo sanciones a Turquía y expulsando a Ankara del programa de aviones F-35 de Lockheed Martin, un programa del que no solo era comprador, sino también fabricante. Washington consideraba una amenaza para la Alianza Atlántica la mera tenencia de armas rusas por cuestiones de inteligencia.